En América Latina las TICs ayudan a superar la brecha digital entre las mujeres rurales

Podría parecer el siglo de las tabletas y los androids, pero casi el 50 por ciento de la población mundial, la que vive en zonas rurales, todavía posee un acceso limitado a un ordenador. La brecha digital que sufren los países en desarrollo está íntimamente ligada a la pobreza, el analfabetismo y las barreras lingüísticas. Una distancia que se agranda cuando medimos el acceso de las mujeres a estas tecnologías de la información y la comunicación (TICs).

La resolución 58/146 de la Asamblea General de la ONU vino a reconocer en 2004 la necesidad de hacer llegar las TICs a las mujeres rurales. La razón, las TICs son una vía rápida para incorporar a las mujeres a puestos de liderazgo en su comunidad, empoderarlas económicamente y reducir la desigualdad.

Con el apoyo de ONU Mujeres, la ONG AMJUPRE viene desde 2008 impartiendo cursos de capacitación a más de 300 mujeres lideresas de zonas rurales de Ecuador, enseñándoles a perder el miedo a la tecnología y a sacarles todo el rendimiento posible para sus funciones públicas. Es el caso de Angelita Villa Salazar, en el oriente ecuatoriano: “Al principio pensé que dañaría el ordenador con sólo tocarlo. Hoy estoy en la universidad y mando cada día los deberes por correo electrónico”, cuenta satisfecha. Rosa Balcázar, de la provincia de El Oro, se ha convertido en el motor de su comunidad con logros tan importantes como un nuevo alcantarillado, viviendas y agua potable. Rosa utilizó los nuevos conocimientos adquiridos en los cursos para acceder a información, solicitar formularios y presentar proyectos a las administraciones.

La brecha digital también supone una barrera para el empoderamiento económico de las mujeres. En Guatemala, por ejemplo, ONU Mujeres está cubriendo este vacío entrenando en TICs a mujeres emprendedoras. A través del programa Mujer y Desarrollo, las mujeres rurales han aprendido a manejar Internet y sus cuentas de correo electrónico. Una de las participantes, Clara García, propietaria de un taller de artesanía en Tucunó Abajo, un pueblo de Jocotán, pretende usar este conocimiento para expandir su negocio y su red potencial de clientes y socios.

Otra de las cosas importantes que los ordenadores han traído a las vidas de Angelina, Rosa y Clara es independencia y confianza en sus capacidades y futuro. Según Martín Hilbert, investigador de CEPAL la tecnología es una herramienta muy efectiva para conseguir el bienestar de las mujeres: “les permite buscar trabajo, acceder a educción a través de cursos online y softwares, y aumentar sus ingresos con el comercio electrónico”, asegura. “Las TICs son un arma eficaz para luchar contra la discriminación en un sentido integral”.

Clara, de Guatemala, se propone además aprender a leer y a escribir gracias a la tecnología, mientras Angelita ha notado un cambio en su manera de enfrentarse a la vida: “ahora me siento mejor, me he dado cuenta de que soy capaz de aprender. Es emocionante”, cuenta.

Luz Haro, presidenta de AMJUPRE, confirma esa impresión: “el conocimiento en nuevas tecnologías les hace sentirse más importantes y valiosas. Ahora cuidan de sus familias, pero también trabajan como profesionales y atienden sus responsabilidades como líderes en la esfera pública”.

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