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Discurso de la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, en el evento paralelo de la CSW sobre el tema “Acelerando los progresos hacia el empoderamiento económico de las mujeres rurales”, organizado por ONU Mujeres, FAO, FIDA y PMA, martes 28 de febrero de 2012.
[Cotejar con el texto pronunciado.]
Excelencias, distinguidos Ministros, Jefes de las delegaciones, colegas y amigos:
Permítanme comenzar agradeciendo a la FAO, el FIDA y el PMA por coorganizar este evento. Agradezco igualmente a los Gobiernos de Bangladesh y Canadá por ser los copatrocinadores, destacando el trabajo del Gobierno de Canadá que ha liderado el “Grupo informal de contactos sobre la mujer rural” en Nueva York. Apreciamos el trabajo de este grupo y su contribución a garantizar que el empoderamiento de las mujeres rurales siga estando entre las primeras inquietudes de la agenda mundial después de esta sesión de la CSW. Pienso, en especial, en junio de este año ya que las mujeres rurales sufren los efectos del cambio climático y de las formas no sostenibles de la agricultura, aunque hay muchas otras oportunidades en las que podremos destacar este elemento tan importante.
Aunque ya se haya dicho muchas veces en esta CSW e incluso antes, es un hecho importante que vale la pena repetir, porque el mundo todavía no reconoce ampliamente lo que nosotros sabemos que es una verdad esencial del desarrollo y del progreso humano. En pocas palabras, las mujeres son agentes esenciales del cambio, y esto es verdad también para las mujeres rurales, incluso es más cierto aún que para las demás mujeres. Su liderazgo y participación son esenciales para determinar las respuestas a los retos que presentan el desarrollo y las crisis mundiales recientes.
Esta verdad es cierta donde quiera que miremos. Por ejemplo, con la lentitud de la recuperación económica mundial nos damos cuenta cada vez más de la necesidad de tener un crecimiento inclusivo, de atender las desigualdades y de aspirar a un resultado más justo que lo que se ha vuelto -y si no se corrige se volverá aún más- la norma. El compromiso con la igualdad y la inclusión comienza con las mujeres y con las mujeres rurales entre las más desfavorecidas, y con su empoderamiento para que puedan jugar el papel debido.
En realidad, no es sólo que no nos damos cuenta del potencial de las mujeres rurales, sino que no logramos protegerlas de la serie de retos que se les presentan diariamente, de las amenazas a su seguridad personal, de las dificultades para acceder a los servicios básicos como los servicios de salud y la educación, de los impedimentos y obstáculos que tienen que vencer si quieren ser activas económicamente, y de las barreras que les impiden ser activas políticamente.
Tenemos que examinar estos retos en un contexto amplio. Se ha prestado una atención insuficiente al impacto que tienen las políticas económicas sobre las mujeres rurales. Por ejemplo, en muchos países la inversión en la agricultura para la exportación ha dominado las políticas agrícolas en perjuicio de las inversiones en la producción para los mercados locales. ¿Cuán a menudo han oído a alguien que tome en cuenta las implicaciones de esa decisión para las mujeres? Como sucede a menudo, los responsables de las políticas suponen que son políticas neutrales desde el punto de vista del género, cuando sabemos que no existen las políticas neutrales.
Dado que reconocen el imperativo de empoderar a las mujeres rurales, ONU Mujeres y los organismos de las Naciones Unidas basados en Roma — FAO, FIDA y PMA — han decidido aunar sus fuerzas y crear una respuesta amplia para apoyar el empoderamiento económico de las mujeres y las niñas rurales que se basará en respaldar la ampliación de las iniciativas exitosas y el fortalecimiento de las asociaciones con socios locales en varios países.
Nuestro plan de acción conjunto saca partido de las ventajas que cada uno de nosotros tiene. En calidad de coordinadora de la igualdad de género y del empoderamiento de las mujeres dentro del sistema de la ONU, ONU Mujeres estudiará una amplia gama de dimensiones del desarrollo rural de manera holística, coherente y coordinada, y utilizará su experiencia en las áreas del empoderamiento económico de las mujeres, de la participación política de las mujeres, de la eficacia de la ayuda, de sistemas de gobernanza, instituciones y presupuestos sensibles a los asuntos de género, de los derechos humanos de las mujeres y de las mujeres en el contexto de situaciones de post conflicto, así como de la violencia contra las mujeres y el VIH/SIDA.
Permítanme hablar de algunos elementos concretos del plan de acción. Apoyaremos a los Gobiernos para eliminar los obstáculos que encuentran en el empoderamiento económico de las mujeres, la reducción de la pobreza y la seguridad alimentaria, ya sean obstáculos legales o administrativos. Promocionaremos los enfoques participativos y de consultas entre interesados y apoyaremos la organización de las mujeres rurales para garantizar que sus prioridades se reflejen en las políticas a todos los niveles: macroeconómico, desarrollo rural y agricultura. Finalmente, nos apoyaremos en las iniciativas concretas que ya están siendo llevadas a cabo por nuestros cuatro organismos en los países, como las iniciativas “Compras para el progreso” y “Alimentos por trabajo”.
Este evento es una oportunidad para que todos entremos en un debate y hagamos sugerencias precisas sobre las iniciativas que tienen resultado para mejorar el empoderamiento económico de las mujeres. Quiero asegurarles que estamos atentos y que lo que ustedes digan hoy aquí será usado para fortalecer nuestro plan conjunto de acción.
Para finalizar, quisiera hacer algunos comentarios sobre las discusiones actuales en materia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que se prevé que salgan de Rio. Creo que no hay duda que el cambio climático, la degradación del medio ambiente y los fenómenos climáticos serios incluyendo las sequías, la desertificación, los desastres naturales, los desechos tóxicos y la polución ponen una presión especialmente fuerte sobre los pequeños agricultores, sean mujeres u hombres. Todos esos fenómenos se conjugan con los problemas actuales y empeoran gradualmente la inseguridad alimentaria.
Esto destaca la importancia de garantizar que establezcamos una clara relación entre lo que se discuta aquí en la CSW y lo que se vaya a discutir en Rio. Las mujeres rurales tienen el potencial de contribuir plena y considerablemente al desarrollo sostenible, desde los recursos naturales a la gestión del medio ambiente, la conservación, la protección y la rehabilitación. Tienen un rol como líderes y participantes en la formulación de políticas económicas y de las instituciones de toma de decisiones. Tienen mucho que contribuir a la creación e implementación de inversiones en infraestructuras rurales y al uso de tecnologías y métodos que respetan el medio ambiente.
Hoy aquí, como es el caso a menudo en la CSW, me impresiona ver la energía y la determinación que tenemos los participantes. Es probable que no haya otro evento en la agenda de la ONU que disponga de tanta energía y pasión como éste. Los retos a los que se enfrentan las mujeres rurales son enormes, la magnitud del potencial y de las oportunidades desperdiciados es gigantesca. Sin embargo, como es el caso en otros eventos como éste, pienso que nos enfrentamos a esos retos con un grupo de interesados verdaderamente especial. Estoy ansiosa de comenzar el debate hoy y de seguir la estrecha colaboración entre




