Fotorreportaje: La igualdad es nuestro objetivo; el acceso, nuestro derecho

Fecha : 01 marzo 2019

Photos: L-R: UNICEF/Ueslei Marcelino, UNICEF/Brian Sokol, UNICEF/Daniele Volpe
Créditos fotográficos, de izquierda a derecha: UNICEF/Ueslei Marcelino, UNICEF/Brian Sokol, UNICEF/Daniele Volpe

Un autobús para ir a trabajar. Una clínica de atención sanitaria. Una pensión mensual de jubilación. Hay personas que pueden tener todo ello, por supuesto. Sin embargo, muchas otras sufren por la falta de infraestructura, servicios públicos y protección social, que afectan a sus derechos y a su bienestar. Las mujeres y las niñas se encuentran a menudo entre las personas más perjudicadas.

El progreso y un desarrollo real sólo serán posibles si todas las personas disfrutan de idénticos derechos y oportunidades para prosperar. El cumplimiento de este objetivo exige reconocer que las mujeres y las niñas se enfrentan a obstáculos específicos y tienen necesidades diferentes para, a continuación, adoptar medidas deliberadas para que ninguna mujer o niña se quede atrás, con independencia de dónde viva, de su nivel de ingreso o de su procedencia.

A woman in rural India travels along a footpath, carrying sweets on her head to sell in a local market. UNDP/Amitava Chandra
Una mujer camina por un sendero en la India rural, llevando sobre su cabeza dulces para vender en un mercado local. Foto: PNUD/Amitava Chandra

La infraestructura puede ofrecer una vía para salir de la pobreza e incrementar las posibilidades de disfrutar de un futuro mejor. En ausencia de infraestructura, comunidades de todo el mundo dependen de las mujeres, que compensan dicha carencia con un duro trabajo que exige gran cantidad de tiempo.

The members of the SOCCOMAD cooperative in Yoko, Cameroon. Photo: UN Women/Ryan Brown
Las integrantes de la cooperativa SOCCOMAD en Yoko, Camerún. Foto: ONU Mujeres/Ryan Brown

“Salgo de casa a las 7 de la mañana para venir aquí en bicicleta. Trabajo hasta la 1 de la tarde. Si no tengo ninguna bicicleta para volver, regreso a casa a pie. Puedo tardar de dos a tres horas; para cuando llego, suelo estar agotada. Con una distancia tan grande, no puedo llevar nada si voy caminando”, dice Mohn Malambi, integrante de SOCCOMAD, una cooperativa de mujeres recientemente constituida en Yoko, en el centro de Camerún.

Las mujeres de esta comunidad llevan generaciones cultivando alimentos, pero carecían de derechos sobre la tierra y de acceso a los mercados para vender los alimentos que cosechaban. Hace tres años, el Gobierno de Camerún inició la construcción de una carretera de 250 km para conectar las comunidades rurales, como la de Yoko, con la capital. Las agricultoras de Yoko aprovecharon el momento para crear una cooperativa, sabiendo que la nueva carretera atraería a más gente a la zona y les permitiría acceder a mercados más grandes para sus productos.

“La mandioca no se puede dejar demasiado tiempo en el suelo, porque se pudre”, señala Tukuri Marie Chantal, de 52 años. La ecuación es sencilla: con la propiedad de la tierra y mejores carreteras, se tarda menos tiempo en transportar los productos y el costo también se reduce. Esto significa mayores ingresos para las agricultoras.

Pedestrians use an elevated walkway to access public transportation in Jakarta, Indonesia. Photo: UN Women/Ryan Brown
Peatones utilizan un paso elevado para acceder al transporte público en Yakarta, Indonesia. Foto: ONU Mujeres/Ryan Brown

La ciudad de Yakarta, en Indonesia, resplandece con nuevos edificios y otras construcciones. Sin embargo, la seguridad de las mujeres en los espacios públicos suscita preocupación. Los temores de acoso y agresión pueden llevar a las mujeres a evitar utilizar el transporte público y otras infraestructuras, a pesar de disponer fácilmente de acceso a ellas. A través de medidas como un intenso alumbrado y pasos elevados visibles, se está contribuyendo a aliviar su inquietud. Con el apoyo de ONU Mujeres, el proyecto Safe Jakarta (“Yakarta Segura”) busca detectar los problemas de seguridad y solventarlos.

Varanisese Maisamoa. Photo: UN Women/Murray Lloyd.
Varanisese Maisamoa. Foto: ONU Mujeres/Murray Lloyd.

En Fiji, un país propenso a sufrir desastres, fue necesaria la participación de las mujeres en las iniciativas de recuperación emprendidas tras el paso del ciclón tropical Winston. En particular, resultó particularmente crucial la implicación de las vendedoras del mercado de Rakikari. “La mayoría de las vendedoras del mercado nos centramos únicamente en venir al mercado para ganar dinero. Pero ¿y si un ciclón o una inundación nos impiden venir?”, se pregunta Varanisese Maisamoa, Presidenta de la Asociación de Comerciantes del Mercado de Rakikari.

Los puntos de vista de estas vendedoras fueron de gran ayuda para la reconstrucción del mercado, de forma que se dotara a este de una estructura resistente a ciclones de categoría 5, un sistema de recogida de agua de lluvia, drenaje resistente a las inundaciones y un diseño sensible al género.

“Aspiro a un mercado más seguro, mejor ventilado, con instalaciones como cambiadores para bebés, aseos mejorados y una asistenta. Nuestras vendedoras también saben qué hacer antes, durante y después de un desastre”, añade Maisamoa. Leer más ►

Martha Benavente. Photo: UN Women/Ryan Brown
Martha Benavente. Foto: ONU Mujeres/Ryan Brown

Las comunidades sin red eléctrica están optando cada vez más por dispositivos solares para impulsar el acceso a la energía moderna. Martha Benavente aprendió a fabricar sencillas lámparas solares de bajo costo a través de un programa apoyado por ONU Mujeres y por los gobiernos de Noruega y Suecia en una pequeña comunidad de Guatemala. La venta de lámparas representa una fuente de ingresos, y la utilización de las lámparas en su propio hogar ha puesto fin a los días en los que tenía que apresurarse para finalizar las tareas domésticas antes del anochecer, pues resultaba demasiado caro encender velas. Leer la historia completa de Martha ►

Students at the Yomelela Primary School in Khayelitsha township, Cape Town UN Women/Karin Schermbrucker
Estudiantes de la escuela de enseñanza primaria de Yomelela, en el barrio de Khayelitsha, Ciudad del Cabo. Foto: ONU Mujeres/Karin Schermbrucker

La educación es un derecho humano y un servicio público esencial cuyas consecuencias duran toda la vida. Y, sin embargo, muchas niñas todavía tienen muchos problemas para poder recibir educación. En Khayelitsha, el mayor barrio informal de Ciudad del Cabo (Sudáfrica), las niñas que estudian en la escuela de enseñanza primaria de Yomelela se enfrentan a la pobreza severa y están expuestas a un grave riesgo de violencia. Con el respaldo del Fondo Fiduciario de la ONU para Eliminar la Violencia contra la Mujer, se utilizan métodos como el deporte y el asesoramiento entre pares con el fin de ayudarlas a salir adelante, sentirse seguras y permanecer en la escuela.

Eno Ekanem. Photo: UN Women/Faith Bwibo
Eno Ekanem. Foto: ONU Mujeres/Faith Bwibo

A medida que se vaya materializando la cuarta revolución industrial, los puestos de trabajo del futuro vendrán definidos por la innovación. Pese a que el número de niñas escolarizadas es el más elevado de la historia, en muchos entornos las niñas están considerablemente subrepresentadas en las asignaturas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (CTIM). El primer Campamento de Codificación de Addis Abeba (Etiopía) reunió a niñas procedentes de 34 países del continente africano para desarrollar su potencial como innovadoras y creadoras de tecnología.

¿Qué sucede cuando las niñas disfrutan de igualdad de acceso a la tecnología? Construyen. “Estamos intentando construir un dron controlado mediante mensajes SMS, que será capaz de dispensar medicamentos en zonas rurales”, explica Eno Ekanem, una participante de 15 años de edad. Leer más ►

Elena Kochoska. Photo: UN Women Europe and Central Asia/Rena Effendi
Elena Kochoska. Foto: ONU Mujeres/Rena Effendi

En la ex República Yugoslava de Macedonia, las niñas y los niños con discapacidad continúan segregados en escuelas separadas; el porcentaje de aquellas/os que llegan a la universidad es muy bajo. La activista Elena Kochoska lucha para mejorar su inclusión en los ámbitos de la educación y el empleo. Leer su historia completa ►

Midwife Zainab Manserray from Masougbo Chiefdom Primary Health Unit in Bombali District, Sierra Leone, poses with a solar lighting system funded by UNFPA as part of the H6 Partnership. H6 Partnership/Abbie Trayler-Smith
Zainab Manserray, matrona de la Unidad de Salud Primaria de la Jefatura de Masougbo, en el distrito de Bombali (Sierra Leona), posa con un sistema de alumbrado solar financiado por el UNFPA en el marco de la alianza H6. Foto: Alianza H6/Abbie Trayler-Smith

Los servicios de atención de la salud deberían llegar a todas las mujeres y prestarles todos los servicios que necesiten. No obstante, demasiadas mujeres continúan muriendo al dar a luz, sobre todo en los países más pobres, donde los servicios pueden ser limitados y de calidad deficiente. Con 1.072 muertes maternas por cada 100.000 nacimientos, Liberia presenta una de las mayores tasas de mortalidad materna del mundo. En las zonas remotas no suele haber infraestructura y las clínicas carecen de instalaciones adecuadas; las matronas y las/os profesionales sanitarias/os tienen que atender los partos nocturnos sin electricidad.

“Es muy complicado asistir un parto utilizando la linterna de mi teléfono, porque no puedo ver con claridad. Tengo que sujetar el teléfono con mi boca mientras trabajo. Es casi imposible llevar a cabo los procedimientos [médicos] por la noche”, explica la matrona Lorina Karway.

Un programa conjunto de ONU Mujeres instaló sistemas de alumbrado solar en 26 centros de salud y en cinco salas de espera maternales de la Liberia rural. Uno de estos centros es la clínica Bodowhea, donde trabaja Karway; el objetivo es mejorar los servicios de salud materna e infantil. Leer más ►

Natalia Minayeva. Photo: UN Women Multi Country Office in Kazakhstan
Natalia Minayeva. Foto: ONU Mujeres

La asistencia jurídica accesible de forma inmediata y de bajo costo respalda los derechos de las mujeres más pobres, sobre todo en lo referente al acceso a la justicia y a los servicios públicos esenciales. En Kazajstán, ONU Mujeres ha proporcionado capacitación a asesoras legales, como Natalia Minayeva. Estas ayudan a las mujeres que viven con el VIH a resolver los problemas jurídicos y encontrar asistencia social, incluso para acabar con su drogodependencia. Leer más ►

Children’s area in the Al-Shoka public garden. Photo: UN Habitat
Patio de juegos infantiles en el parque público de Al-Shoka. Foto: ONU-Hábitat

Los espacios verdes abiertos, a los que cualquier persona puede acudir para relajarse y tomarse un descanso, pueden ser un tipo de servicio que se ofrece por supuesto en algunas partes del mundo. Para las mujeres y niñas de Al-Shoka, un barrio de Gaza (Palestina) afectado por el conflicto, eran un sueño muy lejano. Hasta ahora. En 2018, el único parque público de Al-Shoka, que había quedado destruido por el conflicto, se reabrió a la ciudadanía. Es más, fue rediseñado por tres arquitectas y un grupo de jóvenes de la comunidad para convertirlo en un espacio auténticamente inclusivo. RLeer más sobre las arquitectas que rediseñaron el parque ►

Soledad Rotella and daughter Kiara at the Child and Family Care Center of Tres Ombúes, a neighborhood northwest of Montevideo. Photo: UN Women/Agostina Ramponi
Soledad Rotella y su hija Kiara en el Centro de Atención a Menores y Familias de Tres Ombúes, un barrio situado en el noroeste de Montevideo. Foto: ONU Mujeres/Agostina Ramponi

El limitado acceso a los servicios de cuidado infantil continúa siendo un obstáculo muy importante para las mujeres que tratan de acceder a un empleo remunerado, lo que subraya la importancia de contar con servicios públicos de cuidado infantil de calidad. Las encuestas de uso del tiempo realizadas en Uruguay pusieron de manifiesto que las mujeres dedicaban dos terceras partes de la semana a trabajos no remunerados, y sólo un tercio a trabajos remunerados. En el caso de los hombres sucedía a la inversa. Estos datos llevaron a Uruguay a replantearse el “cuidado” como una cuestión que afecta a la sociedad y, en última instancia, condujo a la adopción de una nueva ley en 2015. En virtud de la Ley núm. 19.353, del sistema nacional integrado de cuidados (SNIC), todas las niñas y los niños, las personas con discapacidad y las personas de edad tienen derecho a recibir cuidados. Ahora el Estado no sólo presta servicios de cuidados, sino que además garantiza su calidad, proporcionando capacitación y promulgando reglamentos.

Soledad Rotella es una de las muchas madres que se han beneficiado de la nueva ley. Al disponer de un servicio de cuidado gratuito y de calidad durante la jornada para su hija Kiara de 2 años, Rotella puede obtener un empleo a tiempo completo sin poner en riesgo el bienestar de su niña. Leer la historia completa ►

Phung Thi Vinh. Photo: ILO
Phung Thi Vinh. Foto: OIT

En muchos países, el aumento de la esperanza de vida y de los niveles de salud se han convertido en la norma, y en un signo indiscutible de progreso. En 2030, más del 16% de la población tendrá más de 60 años, frente a tan sólo un 8% en 1970. Los sistemas de pensiones se están ampliando para poder atender a las personas de edad avanzada. Sin embargo, las mujeres tienen una probabilidad menor de poder percibir una pensión, y la cuantía que reciben es generalmente inferior a la de los hombres, pese a que, en promedio, viven más años que ellos. En Viet Nam, Phung Thi Vinh trabajó durante toda su vida como maestra de enseñanza primaria, pero solamente empezó a cotizar a la seguridad social en una etapa ya tardía de su carrera profesional. Un programa impulsado por el gobierno la ayudó. “Mi pensión es de pequeña cuantía”, señala, “pero me ayuda a sobrevivir”.

Este fotorreportaje se ha adaptado de una exposición fotográfica de ONU Mujeres en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York, del 7 al 27 de marzo.