El Empoderamiento Económico de las Mujeres

Fecha : 05 October 2011

La Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Michelle Bachelet en la Conferencia sobre el Empoderamiento Económico de las Mujeres.

La Directora Ejecutiva de ONU Mujeres Michelle Bachelet se dirige a los participantes de la Conferencia sobre el Empoderamiento Económico de las Mujeres, organizada conjuntamente por ONU Mujeres y la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (ACDI), el 4 de octubre de 2011 en Ottawa, Canadá.(Foto: ACDI-CIDA).

La Directora Ejecutiva de ONU Mujeres pronunció el discurso inaugural en la Conferencia sobre el Empoderamiento Económico de las Mujeres organizado conjuntamente por ONU Mujeres y la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (ACDI), el 4 de octubre de 2011.

[Cotejar con el texto pronunciado.]

Gracias, Ministra Oda y Sra. Biggs. Estamos encantados en ser los anfitriones, conjuntamente con CIDA, de esta Conferencia sobre el Empoderamiento Económico de las Mujeres. Con enorme placer les doy la bienvenida a todos, y espero ansiosamente oír sus ideas y experiencias sobre cómo resolver este asunto fundamental y muy oportuno.

Esta conferencia se celebra en momentos en que el mundo está enfrentado a varias crisis simultáneas: económica, alimentaria y energética. En los países de todo el mundo, las mujeres cada vez aceptan más y más trabajo, remunerado y sin remunerar, para paliar el impacto que las crisis tienen sobre las familias y las comunidades, pero ello se traduce en poca cosa en términos de seguridad económica o bienestar personal. Para poder cambiar esa notable caída, es esencial empoderar económicamente a las mujeres. Esta reunión es un paso importante para alentar el diálogo y la acción entre los analistas experimentados, los responsables de las políticas, los profesionales y los innovadores, y hacerlos realidad.

Los temas de esta conferencia también guardan una estrecha relación con el Plan Estratégico de ONU Mujeres para 2011-2013, que trata de (i) la condición jurídica y los derechos de las mujeres; (ii) las oportunidades económicas de las mujeres; y (iii) las voces, inclusión, participación y liderazgo de las mujeres.

Empoderar a las mujeres económicamente es una parte esencial de sus derechos. La Plataforma para la Acción de Beijing compromete a los gobiernos a “buscar e implementar políticas macroeconómicas y sectoriales sólidas y estables que estén pensadas y monitoreadas con la participación plena y equitativa de las mujeres, alentar un crecimiento económico amplio sostenido, atender las causas estructurales de la pobreza y dirigirse hacia la erradicación de la pobreza y la reducción de la desigualdad de género ….

Los Estados Miembros han reafirmado estos compromisos en diversas reuniones de alto nivel sobre los ODM [Objetivos de Desarrollo del Milenio], sobre la Financiación para el Desarrollo y sobre la Eficacia de la Ayuda. En la Cumbre de los ODM de 2010, declararon que “las mujeres son agentes del desarrollo y enfatizaron el hecho de que “invertir en las mujeres y las niñas tiene un efecto multiplicador sobre la productividad, la eficiencia y el crecimiento económico sostenido.

Empoderar a las mujeres económicamente también es lógico desde el punto de vista económico. El Banco Mundial y otras entidades han mostrado que si se aumenta el acceso de las mujeres a una educación de calidad, a buenos empleos, a la tierra y a otros recursos, se contribuye al crecimiento inclusivo, al desarrollo sostenible y a la prosperidad a largo plazo.

A pesar de esta realidad, el progreso en materia de empoderamiento económico de las mujeres ha sido lento y desparejo en las distintas regiones y distintos países. Un acceso limitado a la tierra y a la propiedad, a la vivienda, al crédito, a la tecnología, a los mercados y los servicios de extensión ha socavado los medios de vida de las mujeres y restringido su habilidad de beneficiarse del crecimiento que ayudaron a generar.

Los impedimentos estructurales para el empoderamiento económico de las mujeres han sido, en gran parte, desatendidos en los análisis y las políticas macroeconómicas, que se han centrado, con poca visión, en el crecimiento económico. Sin embargo, recientemente el impacto continuo de las crisis financiera y económica mundiales ha generado llamados de un amplio espectro de responsables de las políticas para reorientar la política macroeconómica hacia un crecimiento basado sobre el empleo, llamados que ahora hacen también las principales instituciones financieras como el FMI. Las economistas feministas, en especial, han reiterado la necesidad de alinear este objetivo con las políticas monetaria, fiscal y comercial.

La igualdad de género no puede seguir siendo una idea de último momento en las políticas y negociaciones comerciales. Tiene que haber medidas concretas en los acuerdos, políticas, estrategias y programas comerciales para hacer frente a las dificultades a las que se enfrentan las mujeres y logar más autonomía económica.

Aunque las mujeres han aumentado su participación en el mercado laboral en el mundo, en muchas partes su trabajo se concentra, de manera desproporcionada, en el trabajo informal, que generalmente es precario, mal remunerado y no está cubierto por la legislación laboral o la protección social. Persiste la segregación ocupacional y las brechas en los sueldos.

Mientras que se encuentra a las mujeres en una serie de actividades empresariales, muchas tienden a concentrarse en las micro, pequeñas y medianas empresas como resultado de sus responsabilidades de trabajo sin remuneración, sus limitaciones en lo relativo a la movilidad, su falta de garantías y sus limitados conocimientos financieros. Tenemos que crear un clima que sea propicio para aumentar la cantidad de mujeres empresarias y el tamaño de sus empresas, dándoles un mayor acceso a los instrumentos financieros, formación y asesoría, facilitando el trabajo en red y el compartir información.

Las mujeres tienen un rol vital en cada etapa de la cadena de valores, desde la producción de las materias primas al marketing, distribución y apoyo del consumidor final. Las mujeres son trabajadoras, directoras, empresarias, encargadas del marketing y consumidoras. Sin embargo, al tener menos acceso al capital o a la capacitación, están por lo general en el extremo inferior de esa cadena. Por ejemplo, una compañía mundial puede querer comprar pimentón de las mujeres agricultoras locales en África y exportarlo para que sea procesado en pimentón en polvo. Si se diese una formación sobre las técnicas de hacer pimentón en polvo y se diese la tecnología necesaria, se permitiría a esas mujeres ascender en la escala de valores y aprovechar los beneficios del valor agregado.

El sector privado tiene un rol fundamental en este sentido. Hay que alentar a las compañías a volver a estudiar toda su cadena de valores para identificar dónde se encuentran las mujeres y qué tipo de apoyo pueden necesitar para poder agregar valor a sus productos. Pueden invertir y apoyar las soluciones de TIC como los teléfonos móviles y los servicios computarizados, por ejemplo, que permiten a las mujeres rurales acceder a las oportunidades del mercado y a las redes de negocios.

Las instituciones financieras también tienen un rol importante. Apoyándose en el éxito que han tenido las microfinanzas para empoderar a las mujeres pobres, tienen que estudiar el modo de incrementar el acceso de las mujeres a una serie de servicios financieros, incluyendo las modalidades de ahorro, los servicios de transferencias de remesas, el crédito y los seguros. Esto es particularmente importante para las pequeñas y medianas empresas propiedad de mujeres, en su transición de las microfinanzas a los bancos comerciales.

ONU Mujeres está asociada con el Pacto Mundial de la ONU para promover los Principios de Empoderamiento de las Mujeres, que son un plan de siete pasos para empoderar a las mujeres en el trabajo y en la comunidad. Esta iniciativa aporta al mercado la prueba de cuánto contribuyen las mujeres empresarias y las empresas propiedad de mujeres a la economía, y refuerza la idea que tienen las principales empresas de que empoderar a las mujeres es esencial para su crecimiento, competitividad y ganancias.

Una inquietud especial es la distribución desigual del trabajo remunerado y no remunerado entre las mujeres y los hombres. Reconociendo este hecho, en la Cumbre de los ODM se asumió el compromiso de invertir en infraestructura y en tecnologías que economicen mano de obra, especialmente en las áreas rurales, con el fin de reducir la carga de las mujeres relacionadas con las labores domésticas, permitiendo así a las niñas a que asistan a la escuela y a las mujeres a que aprovechen las oportunidades de tener un trabajo remunerado.

En la actualidad, 2.700 millones de personas dependen de los fuegos abiertos y de estufas tradicionales para cocinar los alimentos y ganarse la vida. Algunos de ustedes ya se han asociado con la Alianza Mundial para Estufas Limpias para crear un activo mercado mundial de soluciones domésticas para cocinar alimentos, que sean limpias y eficientes. El objetivo 100 para el año 2020 de la Alianza hace un llamado a 100 millones de familias a adoptar estufas y combustibles limpios y eficientes para el 2020.

Para terminar, si bien las mujeres tienen una presencia creciente en la vida pública, siguen estando considerablemente mal representadas en los puestos de toma de decisiones, especialmente en la toma de decisiones económicas. Se reconoce ampliamente que las mujeres aportan perspectivas y prioridades esenciales, y una variedad de habilidades y competencias que hacen que la toma de decisiones política y económica sea más sensible a las necesidades y prioridades de todos los grupos. Juntos, estoy segura que podemos encontrar modos de incrementar considerablemente el liderazgo y la participación de las mujeres al más alto nivel en las entidades de toma de decisiones económicas.

Les insto, pues, a compartir sus puntos de vista, experiencias, ejemplos de buenas prácticas y de lecciones aprendidas en su trabajo. Necesitamos urgentemente identificar acciones prácticas para acelerar el empoderamiento económico de las mujeres, para asegurarnos que las mujeres participen verdaderamente y se beneficien del crecimiento y del desarrollo.

ONU Mujeres está lista para poner en práctica sus recomendaciones con el fin de acelerar el empoderamiento económico de las mujeres, y de transformar la palabra escrita en una acción osada que permita hacer de la igualdad de género una realidad compartida y vivida.

Les deseo a todos un debate muy productivo y de excelentes resultados.