ONU Mujeres - Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres

Michelle Bachelet destaca las prioridades de ONU Mujeres en un evento en el Parlamento del Reino Unido

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Date: 18 May 2011

Discurso pronunciado por la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, durante un evento parlamentario organizado por VSO UK, Londres, 17 de mayo de 2011.

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Muchas gracias por su presentación, y gracias también a muchos de ustedes por el extraordinario apoyo mostrado en el film que acabamos de ver. En especial, me gustaría agradecer a la Muy Honorable Señora Harriet Harman por su firme respaldo al establecimiento de una sólida Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres). También quiero agradecer al Muy Honorable Señor Andrew Mitchell y a la Muy Honorable Señora Theresa May por el apoyo continuo que da su Gobierno a ONU Mujeres y por el generoso respaldo financiero durante este período de transición.

Excelencias, señoras y señores:

Como muchos de ustedes saben, en julio de 2010 los Estados Miembros de la ONU adoptaron una resolución para fusionar a cuatro entidades más pequeñas en una nueva Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres). Con la creación de ONU Mujeres, los Estados Miembros enviaron el mensaje de que la igualdad entre los géneros y los derechos de las mujeres están al mismo nivel que otros imperativos mundiales como la erradicación de la pobreza y el hambre, y la lucha contra el cambio climático.

Debo decir que esto no hubiera sido posible sin el trabajo incansable de los defensores de los derechos de las mujeres y de la igualdad entre los géneros, incluyendo a muchos oficiales gubernamentales. En este sentido, quiero agradecer el firme apoyo dado por muchos de ustedes, incluyendo los Miembros del Parlamento, los grupos que abogan por los derechos de las mujeres y otras organizaciones de la sociedad civil, que hicieron una campaña activa para que se crease ONU Mujeres, muy especialmente a las Madrinas, muchas de las cuales estén hoy aquí presentes, y a sus creadores, el Voluntary Service Overseas.

Reconozco que muchos de ustedes se han organizado y han dado su apoyo durante años para que se crease ONU Mujeres, y ahora que se ha hecho, sé lo mucho que quieren que tengamos éxito. Y así será, porque además de decir que es momento de ponerse serios en lo que se refiere a los derechos de las mujeres, nuestra resolución en el momento de la fundación fue inequívoca en enfatizar el poder de las asociaciones.

Excelencias, señoras y señores:

En el proceso de creación del Plan Estratégico mantuvimos consultaciones en más de 100 países para oír la opinión de nuestros socios sobre cómo ONU Mujeres puede acelerar el progreso en materia de igualdad de género. He viajado también a varios países donde me he reunido con oficiales de los gobiernos y con las organizaciones de la sociedad civil. Sus opiniones inspiran y apoyan la selección de cinco áreas temáticas prioritarias sobre las que se centrará ONU Mujeres, a saber: el empoderamiento económico de las mujeres; la participación y el liderazgo de las mujeres en la política; la erradicación de la violencia contra las mujeres y las niñas; y la incorporación de las mujeres y de sus derechos en los procesos de paz y de post conflicto y en los planes y presupuestos nacionales de desarrollo.

Cada una de estas prioridades implica estudios y análisis de datos en los países, mirando más allá de los promedios nacionales y globales para ver qué sucede con las mujeres en los barrios pobres urbanos y en las aldeas rurales, qué sucede con las mujeres migrantes, con las seropositivas y las discapacitadas. En todas estas áreas, pondremos la prioridad en dar un apoyo de alta calidad a los procesos intergubernamentales de la ONU, garantizando que las normas, los estándares y las políticas sobre la igualdad de género, el empoderamiento de las mujeres y la incorporación de los asuntos de género sean más exhaustivos y dinámicos.

Permítanme decir algo sobre nuestro enfoque y nuestras metas para cada una de esas prioridades.

En primer lugar se encuentra el empoderamiento económico de las mujeres, que cada vez recibe más atención de parte del sistema de la ONU, de los sectores corporativos y de negocios, y de las instituciones financieras internacionales. El Foro Económico Mundial indica que, en 134 países, una mayor igualdad entre los géneros tiene una relación positiva con el PIB per cápita. Un estudio de las compañías de la lista Fortune 500 mostró que las compañías que tienen tres o más mujeres en sus juntas directivas tienen un desempeño 53 por ciento mejor que las demás. Asimismo, en todos los países donde las mujeres tienen acceso a una educación de calidad, a buenos empleos, a la tierra y a otros bienes, hay un mayor crecimiento, niveles inferiores de mortalidad materna, mejor nutrición infantil, mayor seguridad alimentaria y menor riesgo de VIH.

También es verdad que las mujeres que ganan sus propios sueldos pueden desafiar el modo en que se toman las decisiones dentro de la familia, exigir el derecho a vivir libres de violencia y de participar en la arena política. ONU Mujeres trata de atender las dificultades de las políticas económicas de modo de apoyar la autonomía económica de las mujeres, incluyendo la creación de oportunidades de trabajos decentes y de adquisición de bienes, la protección social de base y las protecciones laborales para todos los trabajadores, incluyendo a los que tienen trabajos informales.

El éxito dependerá de muchos factores, uno de los cuales es el de hacer avanzar la participación y el liderazgo de las mujeres en la política. La participación política de las mujeres es un requisito previo esencial para su empoderamiento y para alcanzar una democracia genuina; facilita la participación directa de las mujeres en la toma de decisiones pública y es un modo de fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas.

ONU Mujeres está creando una red de mujeres políticas, especialmente miembros de parlamentos, con el fin de que nos asesoren en nuestros programas para hacer avanzar el liderazgo político de las mujeres. El mes próximo, por ejemplo, la oficina de Egipto de ONU Mujeres organizará una mesa redonda de expertos internacionales en materia de participación política. Esperamos que las integrantes de los parlamentos de países del Sur, especialmente de África y América Latina, participen y compartan sus experiencias con mujeres que desean tener un rol de líderes en la vida pública.

También estamos pasando a un programa de capacitación más sistemático basado en el que era del Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer de la ONU. Cuando finalmente se encuentre en línea, necesitaremos mujeres parlamentarias, actuales y del pasado, para ayudar con la enseñanza y la asesoría.

En el área de la consolidación de la paz y la recuperación después de un conflicto, mediremos los progresos en lo referente a garantizar la participación de las mujeres en todas las etapas. Estudiaremos la proporción de escaños ocupados por mujeres en los parlamentos nacionales en los países en situación de post conflicto, la cantidad de mujeres que tienen acceso a los mecanismos de justicia de transición y a los programas de reparaciones dirigidos a las sobrevivientes, y el porcentaje de mujeres beneficiarias de los programas de empleo temporal dirigido por la ONU.

Se ha pedido al sistema de la ONU establecer un esfuerzo más coordinado de apoyo a la resolución 1325 del Consejo de Seguridad, y ONU Mujeres se ha hecho cargo de esta tarea. Para fines del Plan Estratégico, esperamos que todas las directivas para los Jefes de las Fuerzas Militares y de la Policía de Mantenimiento de la Paz de la ONU en misiones multidimensionales incluyan medidas para proteger los derechos de las mujeres y de las niñas.

En última instancia, por supuesto, el empoderamiento económico, político y personal de las mujeres depende en gran parte de esfuerzos más amplios para erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas. Esta lacra destruye las vidas y las esperanzas de millones de mujeres y de niñas y tiene un costo enorme para las comunidades y las sociedades. Los Gobiernos y los negocios están comenzando a cuantificar esa violencia. En los Estados Unidos, por ejemplo, se estima que su costo alcanza los US$ 5,8 mil millones por año en gastos extraordinarios de salud física y mental y de pérdida de productividad. En Canadá, que tiene menos habitantes y costos inferiores de salud, el total es con todo de US$ 1,16 mil millones.

Un mayor acceso a servicios de alta calidad para las mujeres y las niñas que sobreviven a la violencia y una mayor acción a todos los niveles para prevenir que esa violencia ocurra, son objetivos primordiales en los que ONU Mujeres tratará de involucrar más a los hombres y a los niños.

Finalmente, en el nivel interno institucional, el apoyo de ONU Mujeres se centrará en cuatro prioridades:

1) llevar a cabo una coordinación más eficaz y eficiente del sistema de la ONU y de las alianzas estratégicas y erigirse en un centro de conocimientos en materia de igualdad entre los géneros;

2) crear una firme cultura de conocimientos fundada en la administración, la información, la gestión de conocimientos y la evaluación basadas sobre los resultados;

3) mejorar la eficacia organizacional con una sólida capacidad en los ámbitos de país, regional y corporativo; y

4) movilizar y utilizar muchos más recursos para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Excelencias, señoras y señores:

Los desafíos a los que nos enfrentamos son considerables. Las brechas cada vez mayores en la riqueza y los ingresos que han acompañado el crecimiento mundial se han agudizado con la crisis económica, llevando a millones de trabajadores, especialmente mujeres, al desempleo informal permanente. Los conflictos políticos y los desastres naturales están haciendo aumentar los precios de los combustibles y de los alimentos, amenazando los medios de vida y llevando al límite las estrategias de las familias para sobreponerse, tanto en los países desarrollados como en desarrollo.

Esto no tiene porqué ser así. Es posible persuadir a los responsables de crear las políticas que se puede gestionar mejor la situación, de modo de que nuestros países tengan seguridad y que nuestras economías prosperen, si se hace avanzar el empoderamiento económico y político de las mujeres y se garantiza su seguridad.

En los hechos, estamos viendo progresos. Más de 130 países han hecho ilegal la violencia doméstica, 67 tienen leyes de remuneraciones iguales, y 115 garantizan los mismos derechos a la propiedad. Como estamos viendo en los países árabes, especialmente en el Norte de África, las mujeres que solían permanecer alejadas de la arena pública ahora manifiestan junto a los hombres para exigir libertad y dignidad, y el derecho a participar en la revitalización de sus sociedades.

Sí, el cambio es posible, pero ONU Mujeres no puede generar el cambio por sí sola. Ésa es la razón por la que enfatizo el hecho de que las asociaciones son esenciales. Si los principales socios, incluyendo los organismos de la ONU, la sociedad civil, el sector privado, y en especial los miembros de los parlamentos trabajan juntos, no sólo seremos más exhaustivos, aunando los conocimientos y las experiencia de los diferentes sectores para hacer frente a los desafíos de manera holística, sino que también seremos más fuertes, trabajando para generar el impulso que dé los resultados y el progreso que todos queremos ver.

Muchas gracias.