ONU Mujeres - Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres

Haciendo avanzar los derechos de las mujeres en todo el mundo

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Date: 26 January 2012

Testimonio de Michelle Bachelet, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, ante la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, Estrasburgo, Francia, 26 de enero de 2012.

[Cotejar con el texto pronunciado.]

Honorable Jean-Claude Mignon, Presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa,

Distinguidos parlamentarios, señoras y señores:

Me complace estar hoy aquí con ustedes en este debate conjunto sobre asuntos de vital importancia para ONU Mujeres: hacer avanzar los derechos de las mujeres en todo el mundo y promover el Convenio para prevenir y combatir la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica del Consejo de Europa.

ONU Mujeres fue establecida con el convencimiento de que cumplir con la promesa contraída de lograr los mismos derechos para los hombres y para las mujeres aportará considerables ganancias que beneficiarán a las mujeres y a todos. Sin embargo, esta idea dista todavía de ser una realidad para el 50 por ciento o los 3.500 millones de mujeres y niñas del mundo.

De ser cierta, los derechos de las mujeres estarían entre los primeros rubros de la agenda política. Esto aún no es así, pero es exactamente donde tendrían que encontrarse los derechos de las mujeres, entre los primeros rubros de la agenda.

Ya sea que hablemos de una economía verde, del desarrollo sostenible, de la transición a la democracia en el mundo árabe, o de hacer avanzar la paz, la justicia y la igualdad, el mundo tiene mejores probabilidades de encontrar soluciones si se sirve de la experiencia combinada y del potencial de todas las personas.

Hoy tenemos claras pruebas del Banco Mundial, de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, del Foro Económico Mundial y de los grupos generadores de ideas del sector privado, que demuestran que la discriminación de género y la desigualdad no sólo violan los derechos humanos sino que son ineficaces desde el punto de vista económico.

Hacer avanzar la igualdad de oportunidades y de derechos es, pues, no sólo lo correcto sino que es la manera inteligente de proceder, y no hay mejor momento de actuar que ahora. Invertir en las mujeres no es un gasto sino una inversión en nuestro futuro común.

Ahora es el momento para la igualdad, y las prioridades de ONU Mujeres son claras. Con el objetivo de impulsar los derechos de las mujeres, estamos trabajando para aumentar el liderazgo y la participación política de las mujeres, fortalecer su poderío económico, poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas, y garantizar que las mujeres tengan un rol central en el mantenimiento y en la consolidación de la paz. A medida que hacemos avanzar esta agenda estamos expandiendo la justicia y la igualdad.

Para acelerar este progreso mediante el fortalecimiento de la cooperación con ustedes y con el Consejo de Europa, es por lo que hoy estoy aquí.
Desde que ONU Mujeres comenzó a operar hace un año hemos sido testigos de profundas convulsiones económicas, políticas y sociales.

Ellas aportan tanto oportunidades como amenazas a los derechos de las mujeres en todo el mundo. Nuestro mayor reto es asegurarnos que los logros conseguidos con tanto esfuerzo para las mujeres no se pierdan sino que estén protegidos y fomentados en este momento de austeridad y transición.

He viajado a todas las regiones del mundo, y en todas ellas he oído las decididas demandas de las mujeres de una mayor participación política y autonomía económica. Con la crisis económica, las mujeres han sido empujadas a trabajos más inseguros y potencialmente de explotación en su búsqueda por compensar la pérdida de ingresos de sus familias. Las mujeres se han visto muy afectadas por las reducciones de empleos en el sector público y los recortes presupuestarios en los servicios públicos como los cuidados de los niños.

Es justamente ahora cuando todos, desde los gobiernos hasta las personas, están buscando soluciones para impulsar la recuperación económica, que tenemos que hacer avanzar la participación plena y equitativa de las mujeres en la economía. Tenemos también que mantener los programas sociales que les permiten hacerlo. Los países europeos están respondiendo en estos momentos a la crisis financiera y están tomando medidas para reducir la deuda y el déficit.

No ponemos permitir que las políticas austeras entorpezcan la igualdad de género en el trabajo y en la sociedad. Las mujeres quieren ser parte de la solución y quieren que sus voces sean oídas, quieren vivir sin miedo, quieren que se respeten sus derechos humanos.

El año pasado fuimos testigos de las mujeres que se sublevaron en los países árabes exigiendo libertad y democracia. Acabo de volver de Beirut donde participé en una reunión de alto nivel sobre reforma y transición democrática. Allí destaqué la importancia de la inclusión, de los derechos humanos y de la participación de las mujeres. Visité la región tres veces en 2011 con el fin de dar apoyo a las mujeres y a los jóvenes en sus aspiraciones para forjar sus futuros y el futuro de sus países. El deseo de cambio y democracia es fuerte en el mundo árabe, y el apoyo de la comunidad internacional a las fuerzas democráticas debe permanecer igualmente enérgico para garantizar que se avance hacia la democracia por y para el pueblo.

Un desafío importante es traducir el liderazgo de las mujeres en las calles en un liderazgo sostenido en la esfera política. Tenemos que garantizar que las entidades y los procesos políticos de la transición respondan a las necesidades, a los derechos y a las prioridades de las mujeres.

Inmediatamente después de las revoluciones del año pasado, ONU Mujeres dio apoyo a Egipto y a Túnez, y seguirá dando apoyo a las mujeres de los países árabes y de todos los países del mundo en su lucha por la democracia, la justicia y los derechos humanos. La democracia requiere la participación plena y equitativa de las mujeres.

Sr. Presidente, distinguidos miembros del Parlamento:

El siglo XXI tiene que ser el momento en que veamos la igualdad entre los hombres y las mujeres. En 1911 las mujeres podían votar en sólo dos países del mundo; hoy ese derecho es casi universal. En las últimas décadas se han tomado muchos pasos en el camino hacia la igualdad y hemos visto avances dramáticos en las reformas jurídicas para proteger los derechos de las mujeres.

Sin embargo, el progreso es muy desparejo entre las naciones e incluso dentro de ellas. En la actualidad, 125 países tipifican como delito la violencia doméstica, 117 países lo hacen con el acoso sexual, y 187 han ratificado la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres.

Aún así tenemos mucho camino por recorrer para alcanzar la igualdad. La violencia contra las mujeres sigue siendo una de las violaciones más generalizadas de los derechos humanos y uno de los delitos menos procesados, y las mujeres siguen estando muy mal representadas en la política y en la toma de decisiones.

En la actualidad las mujeres representan menos del 10 por ciento de los líderes mundiales, menos de uno de cada cinco miembros de los parlamentos del mundo es una mujer, y la masa crítica del 30 por ciento de representación de las mujeres en los parlamentos se ha alcanzado o sobrepasado en sólo 28 países.

Ahora es el momento de hacer un esfuerzo importante para incrementar el liderazgo y la participación política de las mujeres. Felicito al Consejo de Europa por su compromiso para hacer realidad la participación equitativa de las mujeres y de los hombres en la política.

Este compromiso es ahora universal. Los Estados Miembros de las Naciones Unidas adoptaron en diciembre una resolución en la Asamblea General de la ONU detallando los pasos concretos a tomar para aumentar la participación y el liderazgo político de las mujeres en tiempos de paz, de conflicto y de transición política. Ahora tenemos que trabajar juntos para traducir esos compromisos en acciones.

Otro logro importante en 2011 fue la adopción del histórico Convenio para prevenir y combatir la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica del Consejo de Europa. Rindo tributo al Presidente saliente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, Mevlüt Çavusoglu, por su liderazgo a favor del Convenio.

Las disposiciones enfatizan que hay que comenzar rápidamente con la prevención, mediante la educación y los medios de comunicación, de modo de garantizar que todas las mujeres y las niñas víctimas de violencia tengan acceso a los servicios para su seguridad, salud, bienestar y acceso a la justicia. También prevé un mecanismo para hacer el monitoreo de los progresos.

Este punto es importante porque sabemos que aquí, en Europa, y en otras regiones, la impunidad sigue siendo más la regla que la excepción. Un estudio publicado en el Informe “El progreso de las mujeres en el mundo de ONU Mujeres destacó que en los países europeos sólo el 14 por ciento de las violaciones concluyen en la condena de los culpables.

Hoy quiero hacer un llamado a los Estados Miembros para que ratifiquen lo antes posible el Convenio para prevenir y combatir la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, y les insto a dedicar el liderazgo, la movilización y los recursos necesarios para acabar con la lacra de la violencia contra las mujeres.

Amigos:

En el transcurso del último año ONU Mujeres ha dado grandes pasos hacia adelante y nos hemos beneficiado de una profusión de buena voluntad y apoyo. Estoy orgullosa de lo que, juntos, hemos conseguido.

En tanto que parlamentarios, ustedes son el puente entre las personas y los gobiernos y llevan las voces de las mujeres a los recintos del poder. En esta Asamblea Parlamentaria representan a 800 millones de ciudadanos de diversos orígenes que comparten valores comunes, valores basados en los principios del Consejo de Europa.

Todos en ONU Mujeres esperamos tener una cooperación más sólida con el Consejo de Europa en lo relativo a hacer avanzar los derechos y el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género. Es el momento de poner los derechos de las mujeres en los primeros lugares de la agenda política; ello beneficiará a las generaciones actuales y futuras.

Muchas gracias.

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