Discurso de Michelle Bachelet en la gala del vigésimo aniversario del Centro de Derechos Reproductivos (CDR)

Fecha: 24 Oct 2012

Discurso de Michelle Bachelet en la gala inaugural del Centro de Derechos Reproductivos (CDR). Nueva York, 24 de octubre de 2012.

[Cotejar con el texto pronunciado.]

Es un honor para mí aceptar este premio, especialmente de manos de Isabel [Allende]. Es evidente que estoy muy bien acompañada. Lo primero que quiero decirles es gracias a todas y todos ustedes, y felicitaciones en el vigésimo aniversario del Centro para los Derechos Reproductivos.

Todas nos acordamos cuando los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres no se consideraban derechos humanos. En las últimas dos décadas, el Centro para los Derechos Reproductivos ha hecho mucho por institucionalizar los derechos de las mujeres y por garantizar progresos reales. A este esfuerzo se unieron muchos socios, inclusive UNFPA, el Fondo de las Naciones Unidas para la Población, organismo hermano.

En la actualidad las mujeres de todos los países defienden sus derechos. Hay un reconocimiento cada vez mayor de que respetar los derechos reproductivos de las mujeres lleva a índices inferiores de muertes y discapacidad de las madres, a niñas y niños y familias más saludables, y a sociedades y economías más fuertes.

He conocido a innumerables mujeres de todo el mundo con las que hemos defendido y hemos sido testigos de una mayor atención y compromiso con los derechos de las mujeres. Tengo el orgullo de ser la primera directora de ONU Mujeres. Nuestro trabajo se basa sobre cimientos sólidos, desde la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer de 1979 hasta los acuerdos de El Cairo y de Beijing, por los cuales se luchó mucho y se consiguieron con mucho esfuerzo.

La lucha no ha terminado. Seguimos enfrentándonos a reacciones violentas y oposición. Ésa es la razón por la que nuestro trabajo es crucial, porque establece los límites y se mantiene firme en materia de derechos de las mujeres. Cabe reafirmar: los derechos de las mujeres no pueden servir de moneda de cambio. Los derechos de las mujeres no son negociables. Los derechos de las mujeres son fundamentales para el desarrollo mundial y para la paz y la seguridad internacional.

Sin embargo, se estima que hay 222 millones de mujeres en el mundo en desarrollo que quieren planificar y espaciar sus embarazos pero que todavía no tienen acceso a los métodos modernos de contracepción, lo que lleva a más de 9000 embarazos no planeados por hora. Estas mujeres tienen las mismas inquietudes y se enfrentan a las mismas decisiones que la mayoría de nosotras aquí presentes. Son mujeres que corren el riesgo de embarazos no deseados y de aborto porque no tienen opciones reproductivas.

Ninguna mujer tendría que pagar con su vida por la falta de opciones y, sin embargo, 47.000 mujeres mueren anualmente a causa de abortos inseguros. Las complicaciones en el embarazo y en el parto son las razones número uno de muertes de mujeres de entre 15 y 19 años de edad en el mundo. Es inaceptable que continuemos hablando de muertes que podemos prevenir. Lo que realmente está en juego es el derecho a la vida: el derecho de las mujeres a la vida y a todos los otros derechos humanos.

Las mujeres deben gozar de plenos derechos sobre un pie de igualdad, derechos de salud sexual y reproductiva, derechos a la educación, a ser participantes y líderes iguales en sus economías y sociedades, derecho a vivir libres de violencia y discriminación.

Hasta que todas las mujeres puedan gozar de todos los derechos, incluso de los derechos reproductivos, estableceremos los límites y nos mantendremos firmes. Los derechos reproductivos son absolutamente fundamentales para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Les agradezco una vez más por este honor y agradezco a todas por lo que hacen. ONU Mujeres las acompaña en su lucha.

Muchas gracias.