ONU Mujeres - Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres

Alocución de la Directora Ejecutiva Adjunta de ONU Mujeres Lakshmi Puri ante la Fundación Loomba

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Fecha: 26 November 2012

Alocución de la Directora Ejecutiva Adjunta de ONU Mujeres, Lakshmi Puri, en una cena organizada por la Fundación Loomba para promocionar el Día Internacional de las Viudas de 2013, celebrada en Londres el jueves 22 de noviembre de 2012.

[Cotejar con el texto pronunciado.]

Gracias, Sra. Blair, y buenas tardes a todos, Lord Loomba, Lores y Damas, señoras y señores.

Es un gran placer estar en este hermoso lugar y ver el gran trabajo que estamos logrando, trabajo que nos ayuda a cambiar el mundo para bien. Debo decir que me he sentido inspirada por la visión que nos ha presentado Cherie Blair. Puedo asegurarles que el mundo necesita más entusiasmo como éste para mejorar las condiciones de las mujeres, en especial de los grupos olvidados de los que se ocupa la Fundación Loomba. Los felicito a ustedes y a la Fundación Loomba por su compromiso con esta causa.

Hoy estoy aquí en calidad de Directora Ejecutiva Adjunta de ONU Mujeres, la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres. A menos de dos años de su creación, ONU Mujeres sigue siendo un organismo relativamente nuevo. Estamos tratando de hacer las cosas de manera diferente, de innovar en los modos en que la ONU funciona y de ir más allá de todo lo que se haya hecho para empoderar a las mujeres y alcanzar la igualdad de género.

Como dijera Mahatma Gandhi, “tenemos que ser el cambio que queremos lograr. En mi función dentro de ONU Mujeres no sólo me guían los objetivos explícitos de la organización de hacer avanzar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, sino también una pasión y un compromiso personal que me acompañan en este empeño.

Crecí en India y he tenido el enorme honor de vivir y trabajar en distintas partes del mundo, donde he observado cómo el cambio que buscamos para mejorar la condición de la mujer a menudo comienza con ideas como ésta. Cuando era joven y estaba en India, fui testigo de los efectos del estigma y la discriminación, de la marginalización y de la dependencia económica. En India, como en muchos otros países, las viudas constituyen una comunidad invisible que sin embargo cuenta con 42 millones de viudas de las 250 millones que se estima que hay en el mundo. Por tradición, muchas culturas no aprueban que las viudas se vuelvan a casar, y a muchas se les despoja de todo poder social y económico.

Cuando quedan viudas, las mujeres de muchos países a menudo se enfrentan a que se les niegue los derechos de herencia y a la tierra, a ritos degradantes y peligrosos de duelo y de entierro y a otras formas de violencia. Para muchas, la pérdida del esposo es sólo el primer trauma de una horrible experiencia a largo plazo. En muchos casos, también son víctimas de múltiples y combinadas discriminaciones, prejuicios, exclusión, explotación, debilitación, violencia y estigmatización a causa de su viudez, que se suman a la pobreza, a vivir en áreas remotas o rurales, a ser las que llevan la peor parte en los conflictos o los post conflictos, en los desplazamientos después de los desastres naturales y en la pandemia del VIH/SIDA.

Además de ser viudas, pueden sufrir otras discriminaciones con base en la etnia, el estatus social, etc. Sufren de una pobreza que se puede ver empeorada por un escaso o ningún acceso al crédito o a otros recursos económicos y por el analfabetismo o la falta de educación. Sin educación ni capacitación, las viudas no pueden mantenerse a sí mismas ni a sus familias.

En muchos países, pero especialmente en África y Asia, las viudas son víctimas de violencia física y mental —inclusive de abusos sexuales— relacionada con la herencia y las disputas acerca de la tierra y la propiedad. La ausencia de pruebas contundentes confiables sigue siendo el mayor obstáculo para crear las políticas y los programas que pueden atender la pobreza, la violencia y la discriminación de las que son víctimas las viudas.

ONU Mujeres se ha comprometido a trabajar con todas y todos las/os interesadas/os para mejorar los derechos de las viudas, tal como está plasmado en las leyes internacionales, inclusive en la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y la Convención sobre los Derechos del Niño. También alentamos programas y políticas que deben llevarse a cabo, dirigidos a poner fin a la violencia contra las viudas y sus hijas e hijos, a aliviar la pobreza, a promover la educación y a dar otros apoyos a las viudas de todas las edades.

Empoderar a las viudas mediante el acceso a una salud y educación adecuadas, trabajos decentes y una plena participación en la toma de decisiones y en la vida pública, para que vivan vidas libres de violencia y abuso, les daría la posibilidad de tener una vida segura después de su duelo. Lo que es más importante, crear oportunidades para las viudas puede también ayudar a proteger a sus hijas e hijos y evitar el ciclo de pobreza y privaciones de una generación a otra.

Estoy encantada de estar aquí y de celebrar esta alianza entre ONU Mujeres y la Fundación Loomba que tiene como propósito la promoción del empoderamiento económico de las viudas en India, África y América Latina. Esta histórica alianza, que ya lleva tres años dedicada a la difusión y a la acción, casa los objetivos comunes de dos organizaciones comprometidas, una bajo el mandato de la ONU y la otra una promotora incansable de los mismos objetivos en lo relativo a las mujeres en el sector no gubernamental, constituyendo de este modo un gran ejemplo de cómo hacer prosperar una idea al unirse en aras de una meta común.

Con esta alianza tratamos de trabajar, de manera concreta, en programas para crear un espacio visible para las viudas en sus sociedades y darles las herramientas adecuadas para alcanzar la independencia económica. La primera tarea que nos espera es establecer modos pragmáticos de llegar a ellas y de oír sus historias, ya que, después de todo, cada persona es una historia de la que vale la pena aprender.

Quiero agradecer a Lord Loomba por su generoso apoyo y compromiso con esta meta. Su recaudación de fondos y promoción del tema de la viudez en los países en desarrollo no necesita ser presentada, y sé que para él ésta es una causa personal.

No es necesario mencionar que, sin su compromiso e incansable esfuerzo a favor de esta Fundación, este día no hubiese sido posible. El mundo necesita más personas como usted y lo elogio por su visión y servicio. También quiero dar reconocimiento a la dedicación de muchas personas muy comprometidas de la Fundación Loomba, de ONU Mujeres y otros que han hecho posible este día. Gracias a todos ellos también y a Jan Grasty del Comité Nacional del Reino Unido por su enorme apoyo.

Permítanme por último recordar que si bien esta alianza cuenta con logros reales y con nuestra alegría y aprecio bien merecidos en esta ocasión, recién comienza el trabajo en serio. El camino que nos espera es arduo y representa todo un desafío. Con gran humildad confío en todos nosotros para apoyarnos en esta ruta hacia el éxito porque, aunque el cambio es difícil, debemos comprometernos con ser el cambio que queremos lograr.

Muchas gracias.