Declaración de apertura de la Sra. Michelle Bachelet – 56ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer

Fecha : 27 February 2012

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Discurso pronunciado por la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, en ocasión de la apertura de la 56ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, 27 de febrero de 2012.

[Cotejar con el texto pronunciado.]

Señora Subsecretaria General,
Presidente del Consejo Económico y Social,
Señora Presidenta,

Excelencias,
Distinguidos delegados,
Hermanas de la sociedad civil,
Colegas y amigos:

Buenos días. Es un verdadero placer verlos a todos aquí hoy y unirme a ustedes para debatir sobre nuestro tema prioritario, el empoderamiento de la mujer rural.

Quiero agradecer a nuestra Presidenta, la Embajadora Marjon Kamara de Liberia, al Presidente del ECOSOC, Embajador Miloš Koterec, y a la Vicesecretaria General, Asha Rose Migiro. Gracias a todos. A todos los oradores, representantes de los gobiernos, colegas del sistema de la ONU y a los miles de representantes de movimientos de mujeres y sociedad civil que están aquí hoy, ¡muchas gracias! Gracias en mi nombre y en el de mis colegas a todos ustedes— y a las personas de todo el mundo que hacen avanzar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres — por todo lo que han hecho para que nuestro primer año fuese un año de éxitos para ONU Mujeres. Muchas gracias.

Es un placer para mí anunciar que ONU Mujeres está en el proceso de establecer, con la sociedad civil, consejos asesores en los ámbitos nacional, regional y mundial. La participación con la sociedad civil es fundamental para el progreso y esperamos conseguir una colaboración muy productiva.

En el transcurso de esta 56ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer discutiremos una amplia gama de temas. Quiero hacerles notar la serie de importantes informes que tenemos ante nosotros, especialmente el de la situación de la mujer palestina y la asistencia en su apoyo [1] y otro informe sobre la liberación de las mujeres y los niños tomados como rehenes en conflictos armados, incluidos los que han sido encarcelados posteriormente [2].

Tenemos igualmente un informe sobre el Plan de trabajo conjunto de ONU Mujeres y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos [3]. Esta colaboración es vital. Quiero señalar también el informe sobre la mujer, la niña y el VIH y el SIDA [4]. Igualmente examinaremos las medidas para fortalecer los vínculos entre los programas, las iniciativas y las actividades del sistema de las Naciones Unidas en pro de la igualdad entre los géneros, el empoderamiento de la mujer y la niña, la protección de todos sus derechos humanos y la eliminación de la mortalidad y morbilidad maternas prevenibles [5]. Esto trae a colación otro punto importante: el derecho a la salud sexual y reproductiva, que es fundamental para el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género.

Señora Presidenta, distinguidos delegados:

Quiero atraer su atención sobre nuestro tema prioritario. Durante las próximas dos semanas de esta 56ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer cada uno de nosotros, así como los gobiernos, instituciones y organizaciones que representamos, acordarán medidas concretas para empoderar a las mujeres. Esto es una cuestión de derechos humanos, igualdad y justicia para las mujeres. Pero es más aún: las mujeres y las niñas rurales representan el 25 por ciento de las personas del mundo y una gran parte de la mano de obra agrícola. Oír y apoyar a las mujeres rurales es esencial para poner fin a la pobreza y el hambre y para lograr una paz y un desarrollo que sean sostenibles.

Los informes a estudio de esta Comisión sobre nuestro tema prioritario de las mujeres rurales [6] y el informe sobre el empoderamiento económico de las mujeres [7], pueden ofrecer una razón poderosa para prestar atención e invertir en las mujeres y las niñas rurales. Las investigaciones muestran que empoderar a las mujeres no es bueno sólo para las mujeres sino para todos nosotros - para la paz, el crecimiento de las economías, la seguridad alimentaria y la seguridad humana; en otras palabras, para el bienestar de las generaciones presentes y futuras.

Todo lo que he presenciado en el último año con los levantamientos en los países árabes y en otras regiones, confirma mi creencia de que es necesario abrir urgente y sistemáticamente la participación, las oportunidades y las alternativas a todos los seres humanos, mujeres y hombres, jóvenes y ancianos. Es necesario reducir la desigualdad, y esto es particularmente importante para las mujeres y niñas rurales que son víctimas de marcadas disparidades en el acceso a la educación y a otros servicios, y que no pueden alcanzar su potencial.

Todos los seres humanos deberían poder determinar su futuro y los futuros de sus países, gozar de un nivel de vida decente y vivir en paz y dignidad. Es ésta una visión simple de enunciar, pero para hacerla realidad, para lograr la igualdad, los derechos humanos y el crecimiento inclusivo que todos queremos, es necesario abrir y liberar el potencial de las mujeres del mundo, incluyendo el de las mujeres rurales.

Las mujeres rurales están al frente en materia de cambio climático: ellas gestionan los recursos naturales, son líderes, y saben acerca de la paz y la seguridad; ninguno de nosotros se puede permitir perpetuar las barreras a las que se enfrentan las mujeres rurales o dejarlas relegadas en la toma de decisiones. Si ampliamos los derechos, la participación, las oportunidades y las alternativas de las mujeres rurales podremos lograr economías y sociedades más saludables.

Sin embargo, ese sueño no puede hacerse realidad tomando pequeñas medidas, sino que requiere una respuesta que nos comprometa a todos, una transformación en el modo en que los gobiernos establecen los presupuestos y hacen y cumplen las leyes y las políticas, incluyendo las políticas comerciales y agrícolas, en el modo en que las empresas invierten y operan, y en el modo en que las personas toman opciones y se relacionan con los demás.

Esta transformación ya se está dando en algunos países, pero los progresos son lentos y desiguales. Por lo tanto, si somos serios acerca de esta misión, de esta responsabilidad, si somos serios acerca del empoderamiento de las mujeres rurales y en sacar el máximo de su potencial, tenemos que eliminar las barreras que existen en sus caminos. Tenemos que eliminar las barreras estructurales, culturales, sociales y económicas que impiden a las mujeres rurales participar plenamente en la vida económica y política de sus países.

Seguimos defraudando a las mujeres rurales cuando sólo el 5 por ciento de los servicios de extensión agrícola se dan a las agricultoras. Seguimos defraudando a las niñas rurales cuando éstas tienen el doble de probabilidades que las niñas urbanas de abandonar la escuela y de que sean casadas a temprana edad. Seguimos defraudando a las mujeres rurales cuando éstas mueren en los partos, cuando se les excluye de la toma de decisiones y cuando no pueden llevar vidas saludables y productivas libres de violencia y de discriminación.

Seamos claros. Esto no sólo hace daño a las mujeres. ¡Nos hace daño a todos!

Este año ONU Mujeres usará su voz en todo el mundo y trabajará con todos ustedes para ampliar las oportunidades económicas y la participación y el liderazgo político de las mujeres. Estos dos motores fundamentales van de la mano en el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género.

Nuestra visión es clara. Las mujeres rurales tienen que lograr que se oigan sus voces, y nosotros tenemos que oírlas. Cuando las mujeres participan en asociaciones de productores y comerciales, en cooperativas, en consejos laborales y en instituciones financieras pueden pugnar por que se oigan sus opiniones, por que se atiendan sus necesidades y por que se respeten sus derechos.

Las mujeres rurales tienen que participar en todos los niveles, desde los consejos de las aldeas hasta votar en las elecciones nacionales, desde las salas sindicales a las negociaciones comerciales, desde ser madres a ser ministras y, por qué no, presidentas. En Egipto se están dando documentos de identidad a las mujeres rurales para que puedan obtener servicios sociales y para que puedan votar y participar en el futuro de su país. En India, más de un millón de mujeres son hoy miembros de los consejos locales de las aldeas, los panchayats. Esto ha mejorado sus vidas y las vidas de los que las rodean.

De India a Costa Rica o Rwanda, donde se han usado cuotas, más mujeres ocupan puestos en la toma de decisiones. Se hacen oír para garantizar los derechos a la tierra, comprender los procesos políticos, participar en temas de gobernanza y de política, luchar contra la violencia doméstica, mejorar la salud y el empleo y exigir rendición de cuentas. Esto es la democracia en acción.

En las Naciones Unidas tenemos que dar ejemplo, lo que quiere decir que es necesario el liderazgo desde los niveles más altos, el apoyo desde los niveles superiores, para alcanzar y mantener la paridad de género en todos los niveles. De 2007 a 2010, la ONU ha tenido un aumento sin precedentes en la cantidad de mujeres en los puestos más altos — pasando del 17 al 29 por ciento en el nivel de Secretario General Adjunto, y del 20 al 25 por ciento en la Secretaría en el nivel de Subsecretario General. El Secretario General ha instado ahora a los directores a acelerar el progreso en los niveles P-4 a D-1 como ya se ha hecho en los niveles superiores.

Señora Presidenta:

Cuando las mujeres tienen voz y representación, se da el cambio.

Tenemos ahora la oportunidad provocar más cambios si hacemos avanzar la resolución que fue adoptada en diciembre de 2011 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, que pide a los Estados Miembros que tomen medidas concretas para aumentar la participación y el liderazgo político de las mujeres, incluyendo a las mujeres rurales.

La participación de las mujeres en la política es una cara de la moneda; la otra es el empoderamiento económico. Cuando las mujeres tienen un ingreso propio, obtienen más independencia y eso lleva a que los demás derechos sean posibles. Tenemos que abrir urgentemente las oportunidades económicas para las mujeres. Si existen las políticas correctas, el cambio se puede dar rápidamente. Los responsables de las políticas tienen que establecer mecanismos para garantizar sueldos justos, derechos laborales y condiciones decentes de trabajo para las mujeres y los hombres rurales. Eso incluye políticas que promuevan un comercio justo, y precios justos y estables de los alimentos y de los bienes agrícolas.

En comparación a los hombres, las agricultoras y las empresarias se enfrentan a una serie de desventajas, incluyendo menos movilidad, menos acceso a la formación, menos acceso a la información de los mercados, y menos acceso a los recursos productivos. Tenemos que eliminar las prácticas y leyes discriminatorias. Las mujeres tienen que tener los mismos derechos y el mismo acceso a la tierra, la herencia y la propiedad. Como dijo una mujer rural: “Cuando la tierra está a nombre de mi esposo, yo soy sólo una trabajadora. Cuando está a mi nombre, tengo una posición en la sociedad.

Si las mujeres rurales tuviesen el mismo acceso a los recursos productivos como las semillas, las herramientas y los fertilizantes, los rendimientos agrícolas se incrementarían hasta en un 4 por ciento y habría entre 100 y 150 millones menos de personas con hambre. Los beneficios son, pues, enormes.

Para ampliar las oportunidades económicas, las mujeres tienen que tener acceso a la energía renovable y a otras infraestructuras básicas como los caminos y la tecnología. Estar conectado empodera.

Aquí corresponde hablar de los teléfonos móviles porque están cambiando vidas y fortaleciendo las iniciativas económicas. Ya sea con información sobre los créditos, los mercados, el tiempo, los transportes o los servicios de salud, los teléfonos móviles están cambiando el modo en que las mujeres y los hombres rurales obtienen servicios y llevan a cabo sus actividades. No hay más que oír lo que dicen las mujeres. En una reciente encuesta mundial, un 93 por ciento de mujeres dijeron sentirse más seguras gracias a sus teléfonos móviles, un 85 por ciento dijo que se sentía más independiente, y un 41 por ciento dijo que le había permitido aumentar sus ingresos y sus oportunidades profesionales.

Al tiempo que se hace avanzar el acceso a la infraestructura y la tecnología, es importante centrarse en reducir la pesada carga que llevan las mujeres rurales en lo relativo a los trabajos no remunerados. En África Occidental, donde dos mil aldeas generan sus propios servicios de energía, el trabajo diario de las mujeres se ha reducido entre 2 y 4 horas, y sus ingresos han aumentado junto con los niveles de educación y alfabetización.

En este sentido, la protección social y los servicios sociales son importantes. Los hechos constatados en Sudáfrica o en Brasil muestran que si se ofrecen servicios básicos como escuelas preescolares y cuidados infantiles, se empodera a las mujeres y la economía crece.

También tenemos que incluir al sector privado. Si se establecen marcos normativos e incentivos para que participe el sector privado, nos aseguraremos de que las asociaciones abran oportunidades para las mujeres rurales, en toda la cadena de valores, conjuntamente con el acceso a los mercados nacionales e internacionales.

De cara al futuro, tenemos que usar plenamente los tratados y las herramientas en cuya creación muchas personas han puesto enorme ahínco y que ONU Mujeres se enorgullece de hacer avanzar a través de su trabajo con todos ustedes como lo indica mi informe [8] a estudio de la Comisión. Ellos incluyen la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), las convenciones de la Organización Internacional del Trabajo incluyendo la adoptada el año pasado para proteger los derechos de los trabajadores domésticos, la Declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, la Plataforma para la Acción de Beijing, y el informe sobre el piso de protección social que publiqué el año pasado. Usando estos instrumentos como guía, podremos lograr un progreso real y duradero.

Juntos tenemos que conseguir progresar más para poner fin a la violencia y la discriminación contra las mujeres y las niñas rurales. Durante esta sesión, estudiaremos el importante tema de la erradicación de la mutilación genital femenina [9]. Todos en ONU Mujeres esperamos ansiosamente participar en el grupo de estudio sobre el tema prioritario de la sesión del año próximo sobre la Eliminación y Prevención de la Violencia contra las Mujeres. No olvidemos nunca que ese sueño es posible. Les insto a que lean, si ya no lo han hecho, las inspiradoras e innovadoras prácticas adoptadas por las organizaciones de mujeres y de la sociedad civil, que se encuentran en el informe sobre las Actividades del Fondo Fiduciario de las Naciones Unidas en apoyo de las medidas para eliminar la violencia contra la mujer [10].

Distinguidos delegados:

Nos acercamos a Rio+20 y ONU Mujeres está trabajando para garantizar que se oigan las voces de las mujeres y que la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres estén en el centro de la Conferencia de la ONU sobre el Desarrollo Sostenible y su documento final. Me complace anunciar que en vísperas de la Cumbre de Rio, ONU Mujeres se unirá al Gobierno de Brasil para convocar una reunión de alto nivel sobre las mujeres y el desarrollo sostenible.

Esta 56ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer abre el camino para Rio+20. Sé que empoderar a las mujeres rurales reducirá la pobreza y el hambre y hará avanzar el desarrollo sostenible y la democracia, pero lo decidido por esta Comisión no tendrá mucho significado si no ponemos nuestra voluntad, nuestra energía y nuestra dedicación a favor de esta causa. Esto requerirá de un esfuerzo en todos los frentes, incluyendo mejor información para hacer el seguimiento y medir los progresos, y una mejor financiación de la igualdad de género, que examinaremos más detalladamente en nuestro grupo especial de estudio. También requiere de una mayor coherencia, coordinación y responsabilidad de la ONU. Para ello, el nuevo Plan de acción para todo el sistema en materia de igualdad de género y de empoderamiento de las mujeres nos marca el camino a seguir.

Levanto la vista y veo a todos ustedes, de muchas regiones del mundo, en representación de países y de organizaciones que han hecho enormes progresos, y sé que la igualdad es posible. Llevará tiempo, llevará un esfuerzo concertado y colectivo, pero estoy segura que si ponemos toda nuestra energía para empoderar a las mujeres y hacer avanzar la igualdad de género, crearemos un futuro nuevo y mejor.

Ésta es la razón por la que me siento honrada de estar aquí representando a ONU Mujeres. Muchas gracias.

Notas

[1] Informe del Secretario General sobre la Situación de la mujer palestina y asistencia en su apoyo (E/CN.6/2012/6).
[2] Informe del Secretario General sobre la Liberación de las mujeres y los niños tomados como rehenes en conflictos armados, incluidos los que han sido encarcelados posteriormente (E/CN.6/2012/7).
[3] Informe del Secretario General sobre el Plan de trabajo conjunto de la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad entre los Géneros y el Empoderamiento de las Mujeres y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (A/HRC/19/31-E/CN.6/2012/12).
[4] Informe del Secretario General sobre La mujer, la niña y el VIH/SIDA (E/CN.6/2012/11).
[5] Informe del Secretario General sobre las Medidas para fortalecer los vínculos entre los programas, las iniciativas y las actividades del sistema de las Naciones Unidas en pro de la igualdad entre los géneros, el empoderamiento de la mujer y la niña, la protección de todos sus derechos humanos y la eliminación de la mortalidad y morbilidad maternas prevenibles (E/CN.6/2012/9).
[6] Informe del Secretario General sobre El empoderamiento de las mujeres rurales y su función en la erradicación de la pobreza y el hambre, en el desarrollo y en los problemas actuales (E/CN.6/2012/3); Informe del Secretario General sobre los progresos alcanzados en incorporar una perspectiva de género en el desarrollo, la implementación y la evaluación de las políticas y programas nacionales, con un énfasis particular sobre el tema prioritario: Empoderamiento de las mujeres rurales: el papel de la gobernanza y de instituciones sensibles a las cuestiones de género (E/CN.6/2012/4).
[7] Informe del Secretario General sobre Empoderamiento económico de la mujer (E/CN.6/2012/10).
[8] Informe de la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres sobre los Aspectos normativos de la labor de la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad entre los Géneros y el Empoderamiento de las Mujeres (E/CN.6/2012/2).
[9] Informe del Secretario General sobre la Erradicación de la mutilación genital femenina (E/CN.6/2012/8).
[10] Informe de ONU Mujeres sobre las actividades del Fondo Fiduciario de las Naciones Unidas en apoyo de las medidas para eliminar la violencia contra la mujer (A/HRC/19/30-E/CN.6/2012/13).