En Río+20 diversas líderes colocan las realidades del terreno en primer plano

Fecha : 20 June 2012

El Foro de Mujeres Líderes, una discusión entre representantes de la sociedad civil, gobiernos y sector público con titulares de agencias de la ONU, ha ampliado el diálogo sobre igualdad de género y sustentabilidad en Río + 20, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable.

Organizado por ONU Mujeres en colaboración con el Gobierno de Brasil y otras contrapartes, el evento de un día de duración puso de relieve el papel central de las mujeres en el desarrollo sostenible, y la forma en que las políticas sólidas pueden mejorar la vida de las mujeres al reducir la pobreza, promover sus oportunidades económicas y protegerlas contra desafíos ambientales y de salud. Además hizo hincapié en las desigualdades que siguen aminorando el progreso hacia una economía verde y un ambiente protegido.

En sus palabras de apertura y clausura, la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, enfatizó el papel fundamental que desempeña el movimiento de mujeres. “Hace veinte años, la Declaración de Río subrayaba que la participación plena de las mujeres es vital para alcanzar el desarrollo sostenible; veinte años después, las mujeres todavía enfrentan desigualdad de derechos, de oportunidades y participación, declaró. “Estamos aquí para hacer oír nuestras voces.

En el Foro, el Grupo Principal de Mujeres, una coalición de la sociedad civil, también presentó los hallazgos de una encuesta global que reunió las diversas voces de mujeres de todo el mundo. La encuesta y su difusión tuvieron el apoyo de ONU Mujeres los días previos a Río+20.

La encuesta y las asistentes al Foro (muchas participaron a través de las redes sociales desde todas partes del mundo) plantearon preocupaciones clave sobre el lento progreso en materia de igualdad de género, conforme a lo enunciado en la Plataforma de Acción de Beijing, la Declaración de Río de 1992, y demás tratados y acuerdos internacionales. Los obstáculos en la participación política de las mujeres en algunos países también fueron señalados, junto con la necesidad de una mayor salvaguarda de la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

Varias oradoras pusieron de manifiesto la forma en que los modelos productivos no sostenibles, como la explotación de petróleo, siguen siendo una amenaza para los ecosistemas y la subsistencia de las comunidades, ya sea degradando el ambiente; destruyendo granjas, fuentes de agua y zonas pesqueras; contaminando el aire y exacerbando los conflictos y la inseguridad; o bien creando tensiones políticas y crisis humanitarias. Debido a los roles tradicionales y estereotipos de género, cada crisis afecta a las mujeres de manera diferente y desproporcionada en comparación con los hombres. Todos exacerban la pobreza, las enfermedades y la mortalidad.

No obstante, el Foro también celebró la resistencia y el liderazgo de las mujeres como movilizadoras de la justicia social, económica y ambiental, y como emprendedoras. Se destacó por ejemplo las innovaciones tecnológicas encabezadas por mujeres rurales e indígenas, como el reciclado de desechos, que se observa en el programa ganador del Premio SEED a la Igualdad de Género en Nepal; el uso de aceite de cocina reciclado como fuente de energía; y la transformación de la manteca de karité en productos cosméticos y nutricionales sostenibles.

La creciente participación de las mujeres en el campo de la tecnología y la ingeniería fue elogiada como un signo promisorio de mayor participación de las mujeres en los empleos verdes, el diseño de la economía verde y una mejor gestión de los recursos naturales. Los gobiernos y el sector privado también fueron elogiados por sus iniciativas para promover la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres a través de las políticas y la práctica.

En sus palabras de clausura, la Sra. Bachelet indicó que el cambio hacia un desarrollo sostenible centrado en las personas debe estar anclado a los derechos humanos, la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, y debe sentar las bases para la agenda del desarrollo posterior a 2015.