En Marruecos, alentadas por el éxito, las mujeres Soulalyat han hecho progresos en materia de derechos a la tierra

Fecha: 08 Feb 2013

En la primavera de 2012 el Gobierno de Marruecos otorgó a los hombres y a las mujeres los mismos derechos a los ingresos y las ganancias obtenidos de su tierra, en un nuevo decreto del Ministerio del Interior. En el pasado, había leyes discriminatorias que privaban a las mujeres rurales del grupo étnico Soulalyat de la tenencia y los beneficios de la tierra.

Las mujeres habían trabajado arduamente, con el apoyo de ONU Mujeres, para defender sus derechos a la herencia y a la propiedad, así que el nuevo decreto fue una victoria histórica.

El decreto de 2012 enfatiza la necesidad de que las leyes y políticas nacionales sigan los lineamientos de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.

Especialmente el artículo 2 insta a los Estados a “adoptar todas las medidas adecuadas, incluso de carácter legislativo, para modificar o derogar leyes, reglamentos, usos y prácticas que constituyan discriminación contra la mujer.”

El Ministerio del Interior de Marruecos está incrementando sus esfuerzos por difundir la información sobre el decreto. Han creado un portal web (www.terrescollectives.ma) que ofrece a los usuarios información y datos sobre tierras colectivas, leyes e instrumentos normativos relativos a la gestión de la tierra, así como información sobre las instituciones que supervisan el proceso. La respuesta del público al sitio ha sido muy positiva.

“Es una iniciativa que responde, junto a las resoluciones de 2009, 2011 y 2012, a los compromisos exigidos por nuestra asociación y a las disposiciones constitucionales relativas al derecho a acceder a la información. Esperamos que esto facilite el acceso a los datos y a los asuntos pertinentes que permiten a la sociedad civil hacer el seguimiento de dichos temas”, dijo Khadija Oueldemmou, miembro de la Asociación Democrática de Mujeres Marroquíes.

Las tierras colectivas son la concentración más alta de tierras y de reservas de recursos naturales disponibles en Marruecos.

Las tierras colectivas pertenecen históricamente a ciertos grupos étnicos y están regidas por una ley de 1919 que regula las prácticas tradicionales de esos grupos. Por tradición, esas tierras se usaban colectivamente, aunque luego se distribuyeron a grupos familiares y, más recientemente, a los hombres cabeza de familia.

En los últimos años, la venta de tierras colectivas a inmobiliarias públicas y privadas ha creado descontento en la población y a contribuido a que cientos de miles de mujeres se sintiesen inseguras, dado que la compensación (dinero o parcelas en otras localidades) sólo ha beneficiado a los hombres, independientemente de la edad o de su estado civil.

A medida que se privatizan las tierras alrededor de las mujeres Soulalyat, amenazando sus hogares y medios de vida, ONU Mujeres y la Asociación Democrática de Mujeres Marroquíes apoyan su trabajo y movilización.

Diversos cursos de capacitación sobre empoderamiento y liderazgo económico, compromiso comunitario y oratoria han permitido a las mujeres indígenas llevar su campaña al público en general.

Se ha alcanzado importantes logros en el aspecto legal: en 2009 y 2010, después de mucho cabildeo y conferencias de prensa importantes por parte de las mujeres Soulalyat, el Ministerio del Interior de Marruecos publicó dos decretos sobre el tema, instando a las autoridades locales a garantizar que se respetasen los principios de igualdad entre los géneros en las ventas, herencias y derechos de propiedad, y amplió el reconocimiento de los derechos de las mujeres a vender y heredar tierras comunales en todo el Reino.

La última resolución de 2012 representa un nuevo paso en el logro de los derechos de las mujeres en Marruecos, que les permite no sólo heredar o vender tierra, sino también beneficiarse de los ingresos de la tierra.

Sin embargo, esto está limitado en la medida en que las resoluciones siguen siendo lineamientos ministeriales con un alcance jurídico relativamente limitado. Estos decretos del Ministerio del Interior son directivas que pueden ser derogadas fácilmente por el Gobierno.

Por lo tanto, las mujeres Soulalyat ahora abogan por la adopción de una ley que garantice, desde el punto de vista institucional, que las disposiciones de estos tres decretos ministeriales sean implementadas.

Una ley garantizaría su permanencia. Una petición, iniciada por la Asociación Democrática de Mujeres Marroquíes, pide que la ley confirme la igualdad entre los hombres y las mujeres en lo relativo a las tierras colectivas y la propiedad, así como a los ingresos y las compensaciones.

Khadija dice que la Asociación está identificando y formando a un grupo de unas 25 mujeres Soulalyat de todas las regiones para mejorar sus habilidades de comunicación y liderazgo.

“Nuestro valor agregado, nuestra experiencia, consiste en formar a estas mujeres para que sean líderes y portavoces del movimiento, de modo que puedan participar más directamente en la promoción y aprender a presentar mejor sus exigencias”, explica.

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