ONU Mujeres - Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres

Declaraciones de Lakshmi Puri en el simposio sobre la función del diálogo entre religiones en la consolidación de la paz y el empoderamiento de las mujeres

Date: 12 February 2013

Declaraciones de Lakshmi Puri, Directora Ejecutiva Adjunta de ONU Mujeres, en el simposio sobre la función del diálogo entre religiones en la consolidación de la paz y el empoderamiento de las mujeres. Nueva York, 12 de febrero de 2013.

[Cotejar con el texto pronunciado]

Excelentísimo Señor Ekmelledin Ihsanoglu, Secretario General de la Organización para la Cooperación Islámica,
Excelencias,
Distinguidos panelistas,
Señoras y Señores:

Agradezco la invitación a dirigirme a este importante simposio sobre la función de un diálogo entre religiones en la consolidación de la paz y el empoderamiento de las mujeres.
Me gustaría complementar el mensaje del Secretario General con algunas consideraciones sobre el trabajo de ONU Mujeres, la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres.

Como saben, ONU Mujeres fue creada hace poco más de dos años por la Asamblea General de las Naciones Unidas, decisión que dejó entrever un compromiso sin precedentes de parte de todos los Estados Miembros de aumentar el apoyo dado a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Fue además la culminación exitosa de muchos años de esfuerzos de las organizaciones de la sociedad civil por crear un organismo de la ONU más fuerte, dedicado a hacer conocer y atender las necesidades de las mujeres y de las niñas de todo el mundo.

Una de las importantes funciones que tiene ONU Mujeres es la de fomentar alianzas con múltiples interesados con el fin de hacer avanzar la agenda a favor de la igualdad de género y del empoderamiento de las mujeres. Esto requiere de la participación de todos los segmentos de la sociedad. En todos los países siguen existiendo arraigados estereotipos y discriminación de género entre el público en general.

Los cambios positivos requieren que todas y todos participen, las mujeres y los hombres, las niñas y los niños, los líderes gubernamentales y los parlamentarios, los grupos de mujeres, el sector privado, los líderes comunitarios y tradicionales y, por supuesto, las organizaciones religiosas.

En el trabajo que desempeñamos en más de 70 países hemos forjado alianzas importantes con las organizaciones religiosas; algunas de ellas han sido instrumentales en hacer progresar nuestro trabajo de promoción de la igualdad de género, especialmente en el campo de la consolidación de la paz. La consolidación de la paz y la promoción de la igualdad de género están relacionadas entre sí. La paz en las comunidades y en el mundo puede ser fortalecida y sostenida a través de la igualdad de género.

La igualdad permite a todas y a todos prosperar y alcanzar todo su potencial. Simultáneamente, la consolidación de la paz crea oportunidades para hacer avanzar la igualdad de género y empoderar a las mujeres. Mientras se redefinen y negocian las estructuras políticas, sociales y económicas y se reconstruyen los países y las sociedades, se puede hacer mucho por eliminar las prácticas discriminatorias por razones de género.

En ONU Mujeres estamos comprometidos con trabajar con todas las organizaciones que compartan este objetivo de profundo entendimiento y dedicación a la paz y la igualdad. Nuestra presencia en muchos países ha demostrado que un diálogo entre religiones puede desempeñar un papel positivo para crear y mantener la paz al tiempo que se promueve la igualdad de género y los derechos de las mujeres.

Hemos promovido el diálogo entre religiones de tres maneras: en primer lugar, con el fin de hacer avanzar la participación de las mujeres en los procesos de paz y en la prevención de conflictos; en segundo lugar, con el propósito de poner fin a la violencia contra las mujeres; y en tercer lugar para erradicar la discriminación contra las mujeres en general.

En Nepal apoyamos la formación de una red nacional de múltiples religiones para combatir la violencia contra las mujeres. Pusimos en contacto a los líderes religiosos con las/os activistas de la paz, las/os defensoras/es de los derechos de las trabajadoras migrantes y los hombres líderes de la alianza Hombres Comprometidos contra la violencia de género. Los líderes religiosos participaron en la concientización sobre los derechos humanos de las mujeres y la violencia de género, y esta red de religiones pasó a trabajar a nivel de los distritos para defender la justicia social para las mujeres musulmanas y madhesi.

También nos asociamos con la Federación Mundial Hindú para publicar un estudio sobre los valores del hinduismo en lo relativo a la igualdad de género y la violencia hacia las mujeres, y los líderes religiosos hindúes lo usaron para hablar más firme y frecuentemente de estos temas en sus sermones y en sus actividades de difusión. Con las Religiones para la Paz de India, nuestra alianza incluyó la promoción mundial por internet de la eliminación de la violencia contra las mujeres.

En Asia meridional, ONU Mujeres ha estado trabajando con organizaciones religiosas que incluyeron a monjes budistas, brahmanes hindúes y maulvis musulmanes en lo relativo a la trata de niños, niñas y mujeres. Los líderes musulmanes de Bihar, India, por ejemplo, decidieron dedicar un viernes por mes para crear conciencia acerca del tráfico de niños y niñas y de la desigualdad de género.

En Rwanda apoyamos una organización de la iglesia presbiteriana para capacitar a más de 400 líderes católicos, musulmanes y protestantes de los 30 distritos del país sobre el rol de los líderes religiosos en la promoción de la participación de las mujeres en la toma de decisiones.

En los Balcanes hemos alentado a los líderes religiosos a promover los derechos de las mujeres y combatir la violencia de género. También hemos respaldado el compromiso y los esfuerzos de las mujeres para obtener guía de los diálogos y redes entre religiones, por ejemplo a través de nuestra colaboración con Medica Zenica en Bosnia y Herzegovina.

La fe ofrece ese poder especial de ir más allá de las fronteras y de acercar a las personas. Los líderes de las mezquitas, iglesias, templos, sinagogas y de otras religiones tienen un rol poderoso de influenciar las actitudes, opiniones y comportamientos. Tienen a un gran público que los oye, incluyendo a las mujeres y a los jóvenes, tienen alcance y redes para llegar a ese público, y cuentan con la confianza de sus seguidores. Alrededor del 70 por ciento de las personas del mundo dicen ser miembros de una comunidad religiosa.

Si se quiere hacer un cambio positivo en la vida de las personas, es primordial comprender los valores y las prácticas que conforman nuestras identidades individuales y colectivas. Ellas no existen aisladas de los procesos políticos, económicos y sociales, sino que están profundamente ligadas a la esencia del diario vivir.

Más allá de forjar los valores comunes y, con ello, de promover la igualdad de género, las organizaciones religiosas tienen un rol importante dentro de las comunidades. Son las redes de servicios sociales más antiguas y, muchas veces, en las que más se confía. Se estima que las organizaciones religiosas suministran el 50 por ciento de los servicios de salud y de educación a las comunidades pobres del mundo.

En África subsahariana, el 40 por ciento de las infraestructuras de salud está operado por grupos religiosos. En ese sentido, son socios naturales a la hora de promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Este apoyo muchas veces es el único acceso que las mujeres pobres tienen a los servicios que pueden ayudar a salvar sus vidas. Estas redes y protección sociales representan una contribución importante a la consolidación y al mantenimiento de la paz en las comunidades y mitigan algunas de las desigualdades que exacerban los resentimientos que llevan a los conflictos.

En nuestro trabajo en ONU Mujeres hemos visto que la creación de alianzas y la participación de los líderes y miembros de las religiones son factores que pueden determinar el éxito o el fracaso de un programa. Esto es fundamental en las sociedades tradicionales, donde la reivindicación de los derechos de las mujeres puede ser considerada una amenaza a las estructuras de poder. Por el contrario, los beneficios de la igualdad de género y del empoderamiento de las mujeres pueden volverse argumentos convincentes para hacer progresar esta agenda.

El diálogo entre religiones también tiene que estar incluido en el trabajo de las Naciones Unidas. Los puntos de vista religiosos importan porque el diálogo internacional entre el Norte y el Sur, entre el Oriente y el Occidente, también ha tratado sobre la cultura y la religión. Todo el sistema de las Naciones Unidas ha hecho mucho por promover y mejorar el diálogo entre religiones y la participación de organizaciones religiosas.

ONU Mujeres participa en el grupo de trabajo entre organismos, presidido por el FNUAP, donde se trata de hacer participar a las organizaciones religiosas. Ésta es una iniciativa importante para coordinar el trabajo del sistema de la ONU en esta área. En este mundo diverso y plural, necesitamos un discurso que promueva la pluralidad, la cohesión y la aceptación del otro, más que centrarse en las divergencias. Esas ideas y valores, cuando son promovidos simultáneamente por distintas religiones, pueden tener una legitimidad duradera. ONU Mujeres seguirá siendo un socio inquebrantable en esta tarea.

Anticipo que hoy tendremos un debate muy interesante.

Enlace de interés: