Los colectivos de mujeres ayudan a acceder a la justicia en India

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“Antes las mujeres no podían hablar libremente, pero ahora rompen las barreras y desafían las tradiciones”, dice Sudha Devi, asistente jurídica en la aldea Tilaiya, en el estado de India oriental de Jharkhand. La mayor parte de su tiempo, Sudha lo pasa ayudando a las mujeres a denunciar los casos de violencia, a compartir sus historias y a exigir justicia de parte de los culpables y de la comunidad.

Gracias a su formación sobre los derechos de las mujeres y a sus conocimientos legales, Sudha y muchas otras mujeres están redefiniendo la manera en que las mujeres y las comunidades afrontan la violencia.

“Hemos capacitado a los grupos y colectivos de mujeres en lo relativo a las leyes, el género, el patriarcado y la relación de las mujeres con diversas instituciones”, dice Suneeta Dhar de la ONG Jagori.

 

Celebración de la solidaridad

Como una celebración de la solidaridad de las mujeres la ONG PRADAN convoca una junta general anual de las mujeres conocidas como Mahaadiveshans. Según el Fondo de Naciones Unidas para la Igualdad de Género, 10.000 mujeres celebraron su viaje como miembros del colectivo de mujeres Damodar Mahila Mandal Sangh, en 17 a 18 febrero 2013 en Koderma, Jharkhand. Foto: PRADAN
Sudha, que cuenta con el apoyo del Fondo para la Igualdad de Género de ONU Mujeres, forma parte de una iniciativa que facilita a las mujeres locales el acceso a la justicia, fortaleciendo los Nyaya Samitis (comités de justicia) y los Nari Adalats(tribunales de mujeres) en los distritos de Koderma y Hazaribagh en Jharkhand.

 

El proyecto, que está dirigido por las organizaciones no gubernamentales Pradan y Jagori, ha fomentado el diálogo sobre temas relacionado con los problemas a que se enfrentan las mujeres y ha permitido a más mujeres confrontar y hablar en contra de la violencia y de otros temas, dentro y fuera de sus hogares.

“A menudo las mujeres no pueden llegar a los sistemas de justicia formales debido a la discriminación a la hora de presentar quejas en las estaciones de policía o de obtener declaraciones de testigos. En ese sentido, los sistemas informales son importantes ya que la denuncia de casos y el apoyo de los Nyaya Samitis permiten a las mujeres adquirir valor y confianza gracias al asesoramiento recibido. El apoyo de otras mujeres y la información sobre el proceso legal que reciben de asistentes jurídicas capacitadas son importantes para que las mujeres consigan que se les haga justicia”, dice Anne F. Stenhammer, Representante de ONU Mujeres para India, Bután, Sri Lanka y Maldivas.

El pilar de la iniciativa son las asistentes jurídicas como Sudha Devi que llegó a los Nyaya Sakhis (amigos de la justicia) después de un curso de formación ofrecido por la ONG de Delhi “Multiple Action Research Group” y por Jagori. El curso brinda a las mujeres conocimientos jurídicos y les permite comprender las cláusulas específicas de las leyes como la ley de protección de las mujeres contra la violencia doméstica de 2005. También aprenden a redactar un informe preliminar. Sudha dice que, en cuanto que asistente jurídica, “ha podido ayudar a las mujeres a denunciar sus casos ante la policía y los tribunales”. Los Nyaya Sakhis también usan sus conocimientos de las prácticas, costumbres y redes sociales locales para obtener pruebas y mediar acuerdos en las disputas de las familias y las comunidades.

Nyaya Samiti

Después de recibir capacitación, las voluntarias de los grupos de autoayuda, los colectivos y las federaciones de mujeres forman comités de justicia para resolver de manera informal las disputas relativas a las mujeres víctimas de violencia. Este proceso de acceder a la justicia comienza cuando se presentan casos de violencia en las reuniones mensuales de los grupos de autoayuda y en otros grupos. Después de referírseles a los comités de justicia, tres o cuatro miembros del grupo hacen una investigación, obtienen declaraciones de testigos y se reúnen con las diferentes partes.

Se reúne entonces un Nari Adalat (tribunal de mujeres) después de la investigación, y el tribunal de mujeres toma una decisión junto a los miembros del comité de la aldea en presencia del Sarpanch (jefe de la aldea). Este proceso otorga el apoyo de la comunidad a las decisiones tomadas por el comité de justicia. Aunque estas decisiones son informales, encuentran una solución más rápida para las mujeres, especialmente dado que siguen las disposiciones de la ley. Cuando las decisiones no son observadas o cuando los casos son demasiados sensibles, se les refieren a los canales formales de justicia.

Desde que comenzó el proyecto en diciembre de 2010, unos 350 casos han pasado por estos comités de justicia, y cerca de 65 de ellos se presentaron con el informe preliminar a los canales formales. Mensualmente se les refiere alrededor de 10 a 12 casos.

En los últimos dos años, la presencia de los Nyaya Samiti en Hazaribagh y Koderma se ha visto muy fortalecida, y ahora reciben el reconocimiento de las/os ancianas/os de las aldeas y de la policía. “Ahora el Sarpanch o la policía refieren muchos casos a los Nyaya Samiti. Los miembros de los Nyaya Samiti se han esforzado por crear una buena relación con el Sarpanch y con las y los oficiales del vecindario y del distrito, las/os oficiales de policía y los jueces y las juezas del distrito”, dice Avijit Malik, responsable del equipo de Pradan en Koderma.

Nari Adalats

 

Mahaadiveshans

Más de 10.000 mujeres miembros de los colectivos, conocidos como Mahaadiveshans, participaron en la reunión general anual de la Damodar Mahila Mandal Sangh colectivo, desde 17-18 febrero 2013 en Koderma, Jharkhand, al este de la India. Foto: PRADAN
Los Nari Adalats, o tribunales de mujeres, se ocupan entonces de esas denuncias y velan por que se tome una resolución, al tiempo que brindan apoyo emocional y asesoramiento a las víctimas.

 

Un caso presentado recientemente ante un tribunal y que recibió el apoyo de los comités de justicia resultó en la condena de los culpables. El caso había sido presentado en 2005 y trataba de una violación por parte de una banda de una niña de 13 años de una tribu de personas marginadas, que son comunes en las áreas rurales de India. La incansable perseverancia del comité de justicia que se reunió con abogadas/os, presentó denuncias, asistió a los tribunales y dio apoyo a la niña en los tribunales, fue instrumental para llegar a una conclusión en esta larga batalla.

La presencia de los Nari Adalats no sólo da consuelo y justicia a las mujeres, sino que motiva a las demás a denunciar las violaciones contra ellas. “La solidaridad y el apoyo recibido de las instituciones de mujeres como el Nari Adalat da aliento a las sobrevivientes y garantiza que se rectifique la violencia”, reitera Sarbani Bose, responsable del equipo de Pradan en Hazaribagh.