Discurso de Michelle Bachelet en el Grupo de trabajo de alto nivel para la CIPD

Fecha: 07 Mar 2013

Discurso de Michelle Bachelet en el Grupo de trabajo de alto nivel para la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo. 5 de marzo de 2013. Nueva York

[Cotejar con el texto pronunciado.]

Buenas tardes, Presidenta Tarja Halonen, Presidente Joaquim Chissano, Excelencias, colegas, amigas y amigos.

Muchas gracias por invitarme a este evento y debate tan importante. Las recomendaciones presentadas hoy sobre los derechos sexuales y reproductivos son fundamentales para esta Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, para todos los debates sobre cómo poner fin a la violencia contra las mujeres, y para el futuro del desarrollo.

Con participantes como Leymah Gbowee y Rashida Manjoo, la compañía es inmejorable.

Hoy, cada vez más, reconocemos la relación que estableció la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo en 1994, hace casi 20 años, es decir, la relación entre el empoderamiento de las mujeres, los derechos sexuales y reproductivos, y el desarrollo sostenible.

Se reconoce ampliamente que no puede haber paz, no puede haber progreso, no puede haber igualdad si las mujeres no gozan de plena igualdad de derechos y participación. Asimismo, se reconoce que no se puede alcanzar la igualdad de género si no se garantiza a las mujeres el cumplimiento de todos sus derechos sexuales y reproductivos.

Sin embargo, como consecuencia de la discriminación, la coacción violenta, o la simple falta de información y servicios, mujeres de todo el mundo siguen sin poder ejercer el derecho humano a tomar decisiones sobre su salud sexual y reproductiva, decisiones como si y cuándo quedarse embarazada, y cómo protegerse ante la infección del VIH.

Muchas mujeres y niñas no tienen acceso a servicios de ayuda ni a soluciones que alivien los efectos a corto y largo plazo de la violencia.

Por todo ello, el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva debe ser universal. Además, todas las víctimas de violencia deben tener garantizado un acceso rápido a todos los servicios y la asistencia disponibles para asegurar la salud mental y física y el bienestar, la seguridad y otras necesidades básicas.

El derecho a decidir libremente y de forma responsable sobre cuestiones de salud sexual y reproductiva también corresponde a las mujeres y los hombres jóvenes. Así lo reflejó la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo en su resolución aprobada el año pasado.

Asimismo, la Declaración del Foro Mundial de la Juventud en Bali 2012, aprobada durante el proceso de consultas “CIPD después del 2014”, promueve los derechos sexuales y los derechos humanos e insta a los gobiernos a ofrecer a las y los jóvenes el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva.

Nuestro objetivo debe ser la promoción del desarrollo pleno y saludable de la persona y de las relaciones que se basen en la confianza y el respeto mutuos. La educación sobre sexualidad no fomenta la promiscuidad; fomenta un comportamiento saludable, informado y responsable.

Sabemos que el diálogo comunitario y el cambio desde dentro es la manera más eficaz de eliminar prácticas y comportamientos nocivos como el matrimonio precoz y forzado y la mutilación genital femenina.
Me gustaría añadir que los hombres y los niños son agentes del cambio y deberían participar en todos estos esfuerzos para poner fin a la violencia contra mujeres y niñas y promover la salud y los derechos en materia sexual y reproductiva.

Avanzamos hacia la fecha límite de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, por lo que nos encontramos en un punto de inflexión. La discriminación y la violencia contra las mujeres sigue siendo el mayor obstáculo al que nos enfrentamos para impulsar el desarrollo sostenible.

Entre todas y todos debemos asegurar que el “ODM que falta” —garantizar el derecho a la salud sexual y reproductiva de las mujeres y poner fin a la violencia contra las mujeres— se convierta en una prioridad en el nuevo marco para el desarrollo.

En ONU Mujeres trabajamos estrechamente con nuestros socios de las Naciones Unidas, incluido el UNFPA, para que el trabajo realizado durante las últimas décadas se consolide y refuerce a cada oportunidad.

ONU Mujeres aboga por hacer de la igualdad de género un objetivo independiente en el marco posterior a 2015 que incluya poner fin a la violencia contra las mujeres e incorpore la igualdad de género en el resto de los objetivos.

A medida que avanzamos en esta Comisión, con “CIPD más allá de 2014” y con el nuevo marco para el desarrollo, las voces de mujeres y niñas, de sobrevivientes, de defensoras y defensores de la sociedad civil no sólo deben ser escuchadas, sino que deben impulsar la toma de decisiones y la formulación de políticas.

También los gobiernos deben cumplir su parte y utilizar herramientas como presupuestos sensibles al género y el desglose de datos para aportar información a sus políticas y hacer un seguimiento del progreso.

Si queremos lograr un cambio real y sostenible, debemos promover la plena igualdad de derechos de todas las personas a la salud sexual y reproductiva, a la educación, a influir como participantes y líderes en condición de igualdad en las economías y sociedades, y a una vida sin violencia ni discriminación.

Debemos promover el derecho a recibir la mejor prestación sanitaria posible, y esto incluye la salud sexual y reproductiva para todas y todos.

Muchas gracias.