Los centros de crisis para casos de violencia doméstica de Kazajstán salvan vidas, y necesitan financiamiento

Sin fondos suficientes y con una enorme demanda de sus servicios, los centros de violencia doméstica no estatales ofrecen a las mujeres anonimato y confidencialidad, y les proporcionan completo apoyo psicológico, legal, social y relacionado con la vivienda.

Fecha: miércoles, 16 de noviembre de 2016

Marina y sus hijas en el Centro de Crisis Mi Hogar en Temirtau, Kazajstán. Foto: ONU Mujeres, Oficina multinacional en Kazajstán.
Marina y sus hijas en el Centro de Crisis Mi Hogar en Temirtau, Kazajstán. Foto: ONU Mujeres, Oficina multinacional en Kazajstán.

Marina ha sido víctima de violencia desde que tiene uso de la razón. Cuando tenía ocho años, sus dos hermanastros la violaban repetidamente. Su madre hizo la vista gorda.

Marina pensó que el matrimonio sería su salvación. Sin embargo, su esposo la maltrataba. En el 2015, embarazada de su cuarto hijo y con su pequeña de tres años en brazos, Marina acudió al Centro de Crisis Mi Hogar, uno de los 21 centros de violencia doméstica no estatales de Kazajstán, después de que su marido le diera una cruel paliza. Sus otros dos hijos fueron a parar a un orfanato, ya que no podía hacerse cargo de todos ellos económicamente.

“Cuando llegó, Marina no tenía documentos”, recuerda Irina Zhdanova, Directora del Centro de Crisis Mi Hogar. “No sabía cuáles eran sus derechos esenciales, ni tampoco sabía que tenía derecho a recibir prestaciones por hijas e hijos menores”.

Irina Zhdanova, Directora del Centro de Crisis Mi Hogar, ha ayudado a más de 300 mujeres desde el establecimiento del Centro. Foto: ONU Mujeres, Oficina multinacional en Kazajstán.
Irina Zhdanova, Directora del Centro de Crisis Mi Hogar, ha ayudado a más de 300 mujeres desde el establecimiento del Centro. Foto: ONU Mujeres, Oficina multinacional en Kazajstán.

En este Centro, Marina recibió apoyo legal y psicológico, además de atención médica básica. Dio a luz a una hija, sacó a otra de ellas del orfanato y comenzó a aprender acerca de sus derechos, qué hacer y dónde dirigirse en caso de volver a sufrir maltratos.

“En este lugar hallé tranquilidad y libertad. Aprendí a confiar en las personas y a ser fuerte”, afirma Marina.

Marina comparte su experiencia con ONU Mujeres. Foto: ONU Mujeres, Oficina multinacional en Kazajstán.
Marina comparte su experiencia con ONU Mujeres. Foto: ONU Mujeres, Oficina multinacional en Kazajstán.

Tras poner sus papeles en orden —incluidas las partidas de nacimiento extraviadas de sus hijas e hijos— y con la ayuda de las personas que trabajan en el centro de crisis, Marina actualmente está en la lista de espera para obtener una casa propia. Realizó las gestiones para obtener prestaciones estatales, inscribió a sus hijas e hijos en la escuela y comenzó a trabajar en una panadería para mantenerse a sí misma y a sus hijas e hijos. Además, asiste a clases de capacitación para el desarrollo de nuevas competencias que se imparten en Mi Hogar.

Desde el año 2013, el Centro de Crisis Mi Hogar de Temirtau, ubicado a unos 185 km de Astana, la capital de Kazajstán, ha acogido y ayudado a más de 300 mujeres. “En este momento tenemos a ocho personas con nosotros: tres mujeres y cinco niñas y niños. Una de las mujeres está embarazada. Ninguno tenía donde ir”, dijo Zhdanova.

“La violencia contra mujeres y niñas sigue siendo un desafío persistente y ampliamente extendido en Asia Central. Es muy raro encontrar servicios adecuados de apoyo a las víctimas. Como parte de sus acciones de prevención y respuesta en materia de violencia contra mujeres y niñas, ONU Mujeres, junto con otros aliados, apoya iniciativas que mejoran el acceso de las sobrevivientes a los servicios y fomentan la capacidad de las autoridades locales para implementar las leyes de prevención de la violencia doméstica”, explica Elaine M. Conkievich, Representante de ONU Mujeres para Kazajstán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

Elaine M. Conkievich, Representante de ONU Mujeres para Kazajstán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán, con el representante del Departamento Regional de Policía de Kyzylorda. Foto: PNUD Kazajstán.
Elaine M. Conkievich, Representante de ONU Mujeres para Kazajstán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán, con el representante del Departamento Regional de Policía de Kyzylorda. Foto: PNUD Kazajstán.

Más de un tercio de los 341.291 crímenes cometidos en Kazajstán en 2014 estuvieron vinculados a la violencia contra la mujer, de acuerdo con el Comité de Estadísticas del Ministerio de Economía Nacional del país [1]. Durante el primer semestre de 2016, el Ministerio del Interior reveló que se habían presentado 40.000 denuncias de mujeres por situaciones de violencia y que se derivó a los centros de crisis a más de 3.500 [2].

“Los centros de crisis son espacios multifuncionales que ofrecen completo apoyo psicológico, legal y relacionado con la vivienda. Ayudan a las mujeres que han huido de un contexto de maltrato a ponerse de pie nuevamente para que no tengan que volver a esa situación. Sin embargo, estos centros de crisis padecen una profunda carencia de fondos”, aseguró Zulfiya Baysakova, Presidenta de la Unión de Centros de Crisis de Kazajstán y miembro del Grupo Asesor de la Sociedad Civil de ONU Mujeres.

Kazajstán cuenta con un total de 28 centros de crisis para casos de violencia doméstica [3], de los cuales siete reciben subsidios gubernamentales y sólo aceptan a aquellas sobrevivientes que previamente han denunciado su caso a la policía. Los centros no estatales ofrecen servicios gratuitos, anonimato y confidencialidad, pero al mismo tiempo se ven afectados por una marcada carencia de fondos y una demanda desbordante. En 2015, los centros de crisis no estatales para casos de violencia doméstica recibieron más de 9.000 llamadas en sus líneas de ayuda, ofrecieron consultas a 8.499 mujeres y colocaron en refugios a 592.

El 6 y 7 de octubre, la Unión de Centros de Crisis celebró una reunión para debatir acerca de cómo obtener más fondos para los centros no gubernamentales de crisis para casos de violencia doméstica. Organizadas conjuntamente con ONU Mujeres, estas jornadas, tituladas “La vida sin violencia familiar como derecho inviolable de todas las personas”, reunieron a más de 50 representantes del Gobierno de la República de Kazajstán, centros de crisis no estatales, organizaciones internacionales y demás aliados. Más allá de la cuestión del financiamiento, las y los participantes también debatieron acerca de estándares de servicio, el rol de los centros de crisis no gubernamentales en el sistema de derivaciones y en la prevención de la violencia doméstica, y la posibilidad de una cooperación local y regional más sólida entre distintos centros de crisis para violencia doméstica de Asia Central. En el encuentro se planteó un conjunto de recomendaciones al Gobierno, y los ministerios correspondientes se comprometieron a luchar por un mayor financiamiento.


Notas

[1] Comité de Estadísticas del Ministerio de Economía Nacional de la República de Kazajstán, disponible en http://www.stat.gov.kz/faces/wcnav_externalId/homeNumbersOffences.

[2] Comisión Nacional sobre Políticas de Género, Familia y Demografía (2016). Borrador sin publicar titulado “El concepto de familia y género en la República de Kazajstán hasta el año 2030”.

[3] Cifras obtenidas de fuentes no publicadas de la Unión de Centros de Crisis.

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