Vivir con el VIH y en situación de violencia: las mujeres ucranianas levantan la voz y tejen redes solidarias

En Ucrania, el 35 por ciento de las mujeres que viven con el VIH experimentan episodios de violencia desde los 15 años. Muchas mujeres no pueden siquiera afirmar que han experimentado violencia. Esta realidad es consecuencia de la naturalización de la violencia de género que han sufrido o presenciado de generación en generación. Las mujeres que viven con el VIH también encuentran dificultades en la falta de información, refugios y servicios de asistencia. Los grupos de ayuda mutua y el Foro nacional de mujeres sobre el VIH, con el apoyo de ONU Mujeres, están sensibilizando, llevando a la acción y generando nuevos comienzos para mujeres VIH-positivas que sean sobrevivientes de violencia.

Fecha: miércoles, 15 de noviembre de 2017

Hanna Lilina descubrió su estado serológico respecto del VIH durante un control prenatal. En Ucrania, aproximadamente la mitad de las mujeres en edad reproductiva que viven con el VIH se entera de su estado serológico respecto del VIH durante o como consecuencia de un embarazo. Foto: ONU Mujeres/Volodymyr Shuvayev

Hanna Lilina descubrió su estado serológico respecto del VIH durante un control prenatal. Con 30 años de edad, cursaba su segundo embarazo y acababa de abandonar, junto con su hija de un año, a su compañero maltratador en el este de Ucrania.

“No sabía identificar la violencia. Como sufrí violencia desde niña, no sabía siquiera cómo enfrentarladice Lilina. En una ocasión, harta de soportar el hostigamiento y los golpes, saltó desde una ventana del tercer piso para escapar.

Según un estudio realizado en 2016 en Ucrania por una organización local llamada “Mujeres positivas” —con el apoyo de ONU Mujeres—, el 35 por ciento de las mujeres que viven con el VIH experimentan episodios de violencia desde los 15 años (en comparación con el 19 por ciento de las mujeres que no son VIH-positivas). Aproximadamente una cuarta parte de las mujeres encuestadas no pudo determinar si había experimentado episodios de violencia a lo largo de su vida —al igual que en el caso de Lilina—. Sin embargo, sus historias relataban indudables hechos de violencia.

“No sabía identificar la violencia. Como sufrí violencia desde niña, no sabía siquiera cómo enfrentarla”

Lilina se reasentó en Kiev, la capital de Ucrania, donde se unió a un grupo de ayuda mutua para mujeres que viven con el VIH, “Kyyanka+”. El grupo brinda oportunidades de capacitación y concientización donde las mujeres aprenden cómo funcionan las terapias antirretrovirales, cómo lidiar con el diagnóstico y vivir con su estado serológico positivo respecto del VIH, y cómo hacerlo público.

“Monitoreamos la situación para asegurarnos de que nuestra ayuda no sólo mejore la salud de las mujeres, sino que logre asimismo una mejora en su calidad de vida”, afirma Anna Aryabinska, que se desempeña como mentora en el grupo de ayuda mutua y vive, también, con el VIH. Antes de unirse al grupo, era muy escéptica. Esta es una realidad en común para las mujeres con el VIH, debido al estigma y el aislamiento que a menudo experimentan e interiorizan.

Anna Aryabinska. Foto: ONU Mujeres/Volodymyr Shuvayev

El grupo de ayuda logró que algunas de sus integrantes pudieran salir de las situaciones de maltrato, pero a menudo el proceso es largo. Algunas de las que desean mantener en secreto su estado serológico respecto del VIH pueden temer abandonar a sus parejas maltratadoras por miedo a que lo revelen. A menudo, los maltratadores se aprovechan de ello para evitar que los abandonen. “Es más difícil trabajar con mujeres que siguen experimentando episodios de violencia. Se convierte en un círculo vicioso: nosotras llenamos de energía positiva a la mujer, pero si ella sigue conviviendo con el agresor, al regresar a casa todo nuestro trabajo queda en nada como consecuencia del maltrato psicológico y físico”, agrega Aryabinska.

“Las sobrevivientes tienen la capacidad de romper el ciclo de la violencia y de ayudar a otras personas”

La falta de acceso a refugios y servicios adecuados es otra de las dificultades que enfrentan las sobrevivientes de violencia. “Nos preocupa la falta de accesibilidad a refugios seguros, debido a que muchos refugios no reciben a mujeres VIH-positivas”, dice Maryna Rudenko, directora del programa financiado por Canadá, “CEDAW in Action!” de ONU Mujeres. Dicho programa se centra en la implementación de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), el acuerdo internacional por los derechos de las mujeres ratificado por el Gobierno de Ucrania. “Sólo unas pocas sobrevivientes usan los escasos servicios disponibles. Por ello, ONU Mujeres brinda apoyo a programas para la concientización sobre violencia de género, instando a las sobrevivientes a denunciar y a buscar asistencia, y para la generación de confianza con la policía y quienes prestan los servicios locales”, agrega Rudenko.

No dejar a nadie atrás...

Zhanna Matveyko. Foto: ONU Mujeres/Volodymyr Shuvayev
Zhanna Matveyko. Foto: ONU Mujeres/Volodymyr Shuvayev

“Enseño a mis clientas a valorarse y a valorar su salud emocional. La honestidad, la comunicación abierta y la aceptación contrarrestan la violencia que experimentaron en sus vidas”, afirma Zhanna Matveyko.

Zhanna Matveyko, una de las trabajadoras sociales de otro grupo de apoyo denominado “Equal to Equal” (de igual a igual), en Lviv (oeste de Ucrania), conoce bien la falta de lugares seguros. Matveyko creció viendo cómo su padre golpeaba a su madre, quien, a su vez, la maltrataba físicamente a ella. A los 15 años, se fue de casa y cayó en las drogas y en el trabajo sexual. Estas prácticas la llevaron a la cárcel. Hoy en día es trabajadora social y se desempeña con mujeres y hombres jóvenes que viven con el VIH, además de con personas en rehabilitación de la drogadicción. “Las sobrevivientes tienen la capacidad de romper el ciclo de la violencia y de ayudar a otras personas”, afirma. Matveyko habla sobre su estado serológico públicamente, con el fin de alentar a otras personas a buscar ayuda y a romper con el estigma.

Las tres mujeres forman parte del Foro nacional de mujeres sobre el VIH, que reúne —con el apoyo de ONU Mujeres y otras entidades asociadas— a mujeres de toda Ucrania y a las de otros países de Europa y Asia Central. Su objetivo es promover la participación de las mujeres en los consejos locales de lucha contra el SIDA, impulsar medidas de prevención entre las mujeres y las niñas, y brindar controles y asesoramiento como parte integral de la respuesta contra la violencia de género.