En las palabras de Taffan Ako: “Creo que debes estar en el sistema para cambiar el sistema”

Fecha: lunes, 8 de octubre de 2018

Taffan Ako poses for a photo. Photo:  UN Women/Maria Sanchez
Taffan Ako. Foto: ONU Mujeres/Maria Sanchez

Una refugiada del Kurdistán iraquí, Taffan Ako, abandonó su país en 1997 y se trasladó a Suecia con su familia. Hoy en día, es la coordinadora de las embajadoras y los embajadores de One Young World para Escandinavia y Europa oriental, así como la fundadora de EmpowHERment, una organización que ayuda a las mujeres y las jóvenes que fueron esclavas sexuales del ISIS o víctimas de la trata de personas. Su fundación financia los proyectos de integración para niñas y mujeres en Europa y el Kurdistán iraquí. Ako fue una de las líderes jóvenes que asistió a las Jornadas Europeas de Desarrollo en junio de 2018 y se dirigió a ONU Mujeres para hablar sobre su experiencia de crecer como refugiada en Suecia y su tarea como activista en la actualidad.

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Huimos de la guerra civil desatada en el Kurdistán iraquí con mi madre y hermana cuando tenía 13 años. Vinimos de la misma manera como lo hacen las personas actualmente —escondidas en camiones, en pequeños botes de goma— y con todo lo que teníamos.

Al final, logramos llegar a Suecia. Mi padre vino a Suecia después de transcurridos unos meses; lo habían herido en la guerra.

Aprendí sueco antes que kurdo. Crecí con valores democráticos y conocía mis derechos, pero en la escuela los niños me acosaban. Me decían que era una refugiada, una persona apátrida, que debía decir que era de Iraq, no de Kurdistán.

Tuve muchas crisis de identidad durante mi adolescencia que me llevaron a tomar la decisión de regresar a Kurdistán cuando tenía 18 años.  Sentía que necesitaba regresar al lugar donde pertenecía, donde me sentiría aceptada.

Habiendo pasado toda mi adolescencia en Suecia, tenía una visión [diferente] de la humanidad, los derechos humanos y la democracia.  Pero en Kurdistán no podía ni siquiera ir a nadar con un traje de baño normal; mi abuelo me pedía que usara mangas largas. Quise saber por qué las mujeres desempeñaban un papel diferente en la sociedad [kurda]. Esta curiosidad dio nacimiento a mi pasión por el feminismo y los derechos de las mujeres.

Cuando regresé a Kurdistán, me di cuenta de que las mujeres sólo podían ser maestras o amas de casa, e incluso si eras maestra, no podías enseñar en escuelas secundarias porque los estudiantes estaban en la etapa de la adolescencia, por ende, podían adoptar conductas sexuales. Una noche, me senté a hablar con el tío de mi padre, el hombre de más edad en la familia y el más educado. Le pregunté por qué las mujeres vivían bajo tanta opresión. Me contestó que se debía a la cultura, que a las personas no les habían enseñado a liberarse de ella porque la cultura del honor estaba muy arraigada. Los hombres relacionan todo lo que tienen con el honor de las mujeres. El honor de una [mujer] se refleja en toda la familia y, aun así, no es digna de nada. 

Aquella noche escribí mi primer artículo titulado “El feminismo en Kurdistán”, que se publicó en la revista electrónica Kurdistan Tribune. Posteriormente, algunas revistas locales la tradujeron al kurdo y la publicaron. Dentro de las 48 horas, recibí tantas manifestaciones de odio por parte de mi comunidad en Kurdistán, de hombres y grupos religiosos, que me asusté porque no supe cómo lidiar con la violencia por Internet. Incluso mis tíos se indignaron y me dijeron que los había deshonrado.

Pero luego me llamó mi padre para decirme que estaba muy orgulloso de mí y que siguiera adelante.

Después de unas semanas, seguí escribiendo y empecé a colaborar con las organizaciones locales. Presenté diferentes proyectos sobre la prevención de la mutilación genital femenina en las zonas rurales de Kurdistán y recibí mucho apoyo de la comunidad de jóvenes. Fue bueno saber que, si bien la generación de más edad o los grupos religiosos no estaban de acuerdo conmigo, otras personas sí lo estaban. Creé la primera asociación de empoderamiento juvenil en Kurdistán.

Me quedé en el país por tres años y llevé a cabo esta tarea debido a la crisis de personas refugiadas que ocurrió en Oriente Medio antes que en Europa. Creo que debes estar en el sistema para cambiar el sistema.

En 2016 regresé a Suecia y he estado estudiando desde entonces. Si puedo soñar en grande, algún día me gustaría ser la ministra de Asuntos Exteriores de Suecia”.