Ocho maneras de ser activista por los derechos de las mujeres hoy, y día a día

Fecha: miércoles, 30 de mayo de 2018

Women in Brazil march for women's rights. Photo: UN Women/Bruno Spada
Women in Brazil march for women's rights. Foto: ONU Mujeres/Bruno Spada

En este preciso momento, las mujeres y los hombres de todo el mundo son parte de un movimiento sin precedentes a favor de los derechos de las mujeres, la igualdad y la justicia. Con manifestaciones internacionales o campañas en los medios sociales como las de #MeToo o #YoTambién, las mujeres se alzan como una sola voz, denunciando el acoso sexual, protestando por la desigualdad de salarios y reclamando más representación política de las mujeres.

El tema de este año para el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, es “Ahora es el momento: las activistas rurales y urbanas transforman la vida de las mujeres”. Únase para reconocer a las personas que defienden los derechos de las mujeres en todo el mundo, despierte a la activista o el activista que lleva dentro y empodere a las mujeres de su vida.

#AhoraEsElMomento.

1) Alzar la voz

Jaha Dukureh. Photo: UN Women/Ryan Brown
Jaha Dukureh. Foto: ONU Mujeres/Ryan Brown

Tanto en conversaciones con familiares o amistades como en la participation en una organización activista, la manera más importante de actuar por la causa es alzar la voz. Al alzar la voz por los derechos de las mujeres y la igualdad de género, puede aumentar la concienciación y derribar obstáculos.

Jaha Dukureh, activista y reciente Embajadora regional de buena voluntad de ONU Mujeres para África, lidera el movimiento para poner fin a la mutilación genital femenina y al matrimonio infantil. Jaha empezó a oponerse al matrimonio infantil cuando apenas tenía 10 años, presentándose en una cadena de televisión local para hablar sobre por qué no se debía forzar a las niñas de su comunidad a casarse.

La mutilación genital femenina es una práctica cultural que implica la ablación de parte de los genitales de la mujer, lo que condena a las niñas y a las mujeres a sufrir toda una vida de secuelas en su salud. En muchas partes del mundo, también es un paso previo al matrimonio infantil.

“Empecé a hablar contra la mutilación genital femenina cuando me quedé embarazada de mi hija. No quería que mi hija tuviese que pasar lo que yo había pasado. También sabía que había millones de niñas más, como yo y como mi hija, y que nadie hablaba por ellas. Si no lo hacía yo, ¿quién lo iba a hacer?”, afirma Jaha. “Empecé a alzar la voz, empecé a hablar en voz alta”.

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2) Apoyarnos mutuamente

Faten Ashour (left) ended her 13-year abusive marriage with legal help from Ayah al-Wakil. Photo: UN Women/Eunjin Jeong
Faten Ashour (left) ended her 13-year abusive marriage with legal help from Ayah al-Wakil. Foto: ONU Mujeres/Eunjin Jeong

Todos los días desde 2015, Ayah al-Wakil, una abogada que trabaja en el Centro Palestino para los Derechos Humanos de la Franja de Gaza, se ha presentado ante los tribunales para defender casos en nombre de sobrevivientes de la violencia.

Ayah participó en una capacitación con el Centro Palestino para los Derechos Humanos, respaldada por un programa conjunto de ONU Mujeres y el PNUD, para defender los derechos de las mujeres en los tribunales islámicos que tratan asuntos de familia tipificados en la Ley del Estatuto Personal y que hacen referencia al matrimonio, el divorcio, la custodia de hijas e hijos y la herencia. Una vez finalizada la capacitación, Ayah decidió permanecer en el centro para continuar trabajando con las sobrevivientes de la violencia.

“Si estás en un lugar que te permite cambiar realmente la situación de las mujeres, ya no hay obstáculos que te detengan”, dice Ayah. “Me decidí a mejorar las vidas de las mujeres de mi ciudad natal, y comencé a buscar oportunidades”.

El apoyo a las mujeres y a aquellas personas que trabajan por el empoderamiento de las mujeres es fundamental para lograr la igualdad de género. Se puede ser como Ayah al-Wakil y trabajar con mujeres para ayudarlas a desenvolverse en el sistema jurídico, o apoyar a mujeres emprendedoras de la comunidad. Usted puede marcar la diferencia.

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3) Compartir la carga de trabajo

El empoderamiento de las mujeres puede empezar en su propio hogar.

Entre cocinar, limpiar, ir a buscar agua o leña o cuidar de las niñas, los niños y las personas mayores, las mujeres realizan al menos 2,5 veces más trabajo doméstico y de cuidado no remunerado que los hombres. Por tanto, tienen menos tiempo para dedicar al trabajo remunerado o trabajan más horas, combinando trabajos remunerados con otros que no lo son. El trabajo no remunerado de las mujeres sufraga el costo en cuidados que sustenta a las familias, apoya a las economías y a menudo suple las carencias en materia de servicios sociales.

Anime a todas las personas que le rodean a compartir el trabajo no remunerado a partes iguales entre mujeres y hombres para que ambos puedan crecer, descansar, trabajar y realizarse.

4) Implicarse

Coumba Diaw. Photo: UN Women/Assane Gueye
Coumba Diaw. Foto: ONU Mujeres/Assane Gueye

Presentarse a unas elecciones locales, como ha hecho Coumba Diaw en Senegal, o apoyar a candidatas y candidatos que entiendan las necesidades específicas de las mujeres en su comunidad es una manera fundamental de garantizar los derechos de las mujeres.

A pesar de haber crecido escuchando una retórica que limitaba a las mujeres su participación en la política y la vida pública, Coumba estaba consciente de la importancia que tenía el liderazgo de las mujeres, y se convirtió en la única alcaldesa de la región de Louga, en Senegal.

“Decían que una mujer no podía presentarse a las elecciones. Decían que una mujer viuda no podía ser alcaldesa... Que una mujer no tenía las habilidades necesarias para dirigir una comunidad. Les demostré lo contrario”, afirma Coumba.

Como alcaldesa, Coumba trabaja para inspirar a otras mujeres y llama la atención sobre los problemas que tienen las mujeres en la comunidad. Instaló grifos para beber y organizó un mercado semanal para mujeres vendedoras, y con ello consiguió que las mujeres dispusieran de más tiempo.

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5) Educar a la próxima generación

Aiturgan Djoldoshbekova and her mother Aigul Alybaeva. Photo: UN Women/Theresia Thylin
Aiturgan Djoldoshbekova and her mother Aigul Alybaeva. Foto: ONU Mujeres/Theresia Thylin

Las y los activistas jóvenes de todo el mundo dan el paso por la igualdad de género. Con el empoderamiento de activistas jóvenes, y su educación sobre los derechos de las mujeres, podemos garantizar un mejor futuro para todas y todos.

En Kirguistán, Aigul Alybaeva pone su grano de arena para fomentar los derechos de las mujeres y la igualdad de género apoyando la participación de su hija en un programa escolar que tiene como objetivo empoderar a las niñas, promover el diálogo intergeneracional y cambiar actitudes sobre el matrimonio infantil.

“Intentamos apoyarla, crear un entorno propicio en casa, para que tenga el tiempo necesario para estudiar y prepararse para sus tareas,” afirma Aigul hablando de la relación que tiene con su hija. “El feminismo forma parte de su carácter. Conoce sus derechos y comparte conmigo lo que aprende en la escuela”.

La hija de Aigul, Aiturgan Djoldoshbekova, ha aprendido los derechos jurídicos de las mujeres en su país y quiere hacer carrera en el ámbito del derecho. También es consciente de la importancia que tiene compartir sus conocimientos con los demás.

“Es importante que las niñas conozcan sus derechos. Quiero que todas y todos seamos feministas y trabajemos conjuntamente para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas”, afirma Aiturgan. “Comparto con mi hermano pequeño lo que aprendo en la escuela sobre los derechos. También él debe conocer sus derechos. Le explico que debemos permanecer firmes contra la violencia”.

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6) Conocer nuestros derechos

Charo Minas-Rojas. Photo: UN Women/Ryan Brown
Charo Minas-Rojas. Foto: ONU Mujeres/Ryan Brown

Charo Mina-Rojas es una activista colombiana que trabaja sin descanso para educar a las comunidades afrodescendientes de base de Colombia respecto a la Ley 70 de 1993, que reconoce sus derechos culturales, territoriales y políticos.

Tras el histórico acuerdo de paz de 2016, que puso fin a un conflicto de más de 50 años entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Charo lucha por la justicia y la igualdad de las mujeres afrodescendientes de Colombia.

“Las mujeres afrodescendientes no formaron parte de la mesa de negociaciones al principio, pero, al final, conseguimos incluir un grupo temático específico para hablar de la perspectiva étnica,” afirma Charo.

“¿Que si creo que el acuerdo de paz se implementará? Sí, confío en que se implementará. Pero se debe implementar de una manera que reconozca la diversidad del pueblo colombiano, y de las mujeres, y que respete sus derechos. Esto significa proporcionar el acceso a la tierra y a la propiedad que pueden utilizar con arreglo a sus propias prácticas y tradiciones culturales, y consultar a las comunidades locales antes de que se pongan en marcha proyectos de infraestructura”.

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7) Unirse a la conversación

Ana Vasileva. Photo: UN Women/Mirjana Nedava
Ana Vasileva. Foto: ONU Mujeres/Mirjana Nedava

En 2017, vimos el poder que tienen las campañas de los medios sociales a la hora de cambiar actitudes y generar conciencia. Al compartir experiencias y divulgar las opiniones de los demás, usted puede marcar la diferencia.

Si bien los movimientos #MeToo y #TimesUp generaron un gran revuelo en los Estados Unidos, activistas de otros países vieron cómo la conversación topaba con cierta resistencia. Para que la conversación no perdiera fuerza, seis activistas por los derechos de las mujeres de la ex República Yugoslava de Macedonia idearon su propio hashtag y empezaron una campaña nacional.

Ana Vasileva, activista por los derechos de las mujeres y miembro de un colectivo feminista, Pelea Como una Mujer, y otras activistas pusieron en marcha un movimiento social en la ex República Yugoslava de Macedonia contra el acoso sexual, con el hashtag #СегаКажувам (#AhoraAlzoLaVoz).

“La campaña mostraba la magnitud y la prevalencia del acoso sexual, y también reflejaba las maneras sutiles en las que este comportamiento está normalizado e interiorizado,” afirma Ana. “Nuestro movimiento también tuvo que hacer frente a las críticas. En especial, varias personas nos criticaron por no revelar los nombres de los agresores. Sin embargo, nuestro objetivo no es castigar a unas cuantas personas, sino conseguir el cambio real en las actitudes de las personas y en el sistema para acabar con la tolerancia social hacia este tipo de violencia”.

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Puede unirse a la conversación sobre el Día Internacional de la Mujer utilizando los hashtags #TimeIsNow y #IWD2018.

8) Donar a favor de la causa

Todas las mujeres y niñas merecen la oportunidad de vivir sin violencia ni discriminación. Con su donación puede contribuir a que ONU Mujeres rompa el ciclo de la violencia, ayude a las sobrevivientes e impulse la inclusión económica y la igualdad de derechos para las mujeres y las niñas en todo el mundo.

Haga una donación ahora en donate.unwomen.org/en