Las mujeres rurales argelinas se hacen cargo de sus propias vidas y empoderan a otras personas

Fecha: martes, 6 de marzo de 2018

Houria Belouahri (third from the right) after a meeting with women from a cooperative created in the Bordj Bou Arreridj Province, Algeria. Photo courtesy of El Ghaith Association
Houria Belouahri (third from the right) after a meeting with women from a cooperative created in the Bordj Bou Arreridj Province, Algeria. Photo courtesy of El Ghaith Association

La pobreza entre las mujeres prevalece en las remotas comunidades rurales argelinas. Para los grupos vulnerables, como las viudas, el nivel de pobreza es incluso superior.

Cuando el marido de Fatiha Routane falleció, su hijo mayor tenía seis años. La viuda de 39 años, que vive en la provincia de Bordj Bou Arreridj, una zona rural remota en la parte nororiental de Argelia, se vio obligada a desafiar todos los estereotipos para ganar dinero y poder criar a cuatro hijas e hijos por sí sola.

Su historia es la de muchas mujeres, como lo revela el primer estudio socioeconómico sobre las mujeres de 24 municipios de la región de Bordj Bou Arreridj, llevado a cabo en 2015. El estudio fue realizado por la organización El Ghaith, con el apoyo del Fondo para la Igualdad de Género de ONU Mujeres, y demostró que persisten altos niveles de pobreza entre las mujeres, especialmente las viudas, divorciadas y las jefas de hogares, así como falta de acceso a la educación, la salud y a oportunidades de empleo.

Desde que se publicó y difundió el estudio, más autoridades han ido tomando conciencia de los desafíos que enfrentan las mujeres en estas comunidades, y están colaborando con El Ghaith y otras organizaciones locales para brindar apoyo a través de "centros de proximidad": unidades móviles de extensión establecidas por el Gobierno.

Routane se encuentra entre las más de 450 mujeres procedentes de los cinco municipios más pobres que participan en el proyecto.

"Recibí dos cabras y ahora tengo ocho", asegura Routane, para luego explicar que "solía pasar mucho tiempo con las vecinas y los vecinos, o delante de la televisión, pero ahora soy una integrante productiva de la sociedad y ayudo a otras mujeres".

Desde 2015, el proyecto no sólo ha ayudado a mejorar los ingresos de las mujeres, sino que les ha otorgado las herramientas necesarias para convertirse en integrantes activas de sus respectivas comunidades.

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