ONU Mujeres - Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres

Lograr la seguridad

Reformando las instituciones

En los lugares que sufren o corren el riesgo de sufrir un conflicto, las mujeres, los hombres, los niños y las niñas se enfrentan a amenazas diferentes desde el punto de vista de la seguridad, que requieren respuestas personalizadas. Sin embargo, estas amenazas han recibido escasa atención en la reforma de la seguridad, lo que ha provocado, por ejemplo, la pérdida de oportunidades para contratar a un mayor número de mujeres en las fuerzas de seguridad con el fin de mejorar la confianza y actuar frente a los problemas específicos de género, como la violencia sexual. A menudo se pasa por alto el valioso conocimiento y las estrategias que las mujeres y niñas pueden aportar para crear comunidades más seguras. En los procesos de desarme y desmovilización, las mujeres excombatientes y las vinculadas a las fuerzas combatientes pueden quedar excluidas de los programas dirigidos a ayudarles a satisfacer sus necesidades básicas y a integrarse en la vida productiva.

Nuestras soluciones

Con el propósito de ayudar a las instituciones de seguridad a ser más sensibles al género, ONU Mujeres fomenta el liderazgo femenino en la toma de decisiones, defiende un aumento del número de mujeres en la policía y en otras organizaciones relacionadas con la seguridad y apoya a los organismos nacionales en el desarrollo de iniciativas y planes centrados en las mujeres y las niñas.

En Rwanda, nuestra organización ayudó a las oficinas encargadas de las cuestiones de género de la Policía Nacional de Rwanda a crear una línea telefónica de asistencia para las/os sobrevivientes de violencia sexual y de género, y prestó su apoyo durante una campaña de contratación de funcionarias. Todo ello se tradujo en un fuerte incremento del número de denuncias de casos de violencia. En 2011, Rwanda envió más agentes de policía femeninas que ningún otro país a las misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.

En Haití, ONU Mujeres ha unido sus fuerzas a las de diversos socios para reunir a los comités de seguridad local en nueve comunidades. Estos órganos, compuestos por representantes de la policía local, funcionarias/os de justicia, miembros de organizaciones de mujeres y líderes comunitarios, se reúnen mensualmente para debatir sobre los problemas de seguridad y plantear soluciones, como la redistribución de patrullas policiales a zonas de alto riesgo o el acompañamiento a sobrevivientes de violencia a través del sistema de justicia con el fin de garantizarles el acceso a los servicios judiciales y a otros servicios esenciales.

Trabajando con modelos indígenas de consolidación de la paz en las comunidades de Liberia, ONU Mujeres ayudó a crear chozas locales de paz, en los que las voluntarias orientan a las sobrevivientes de violencia para acceder a los servicios jurídicos y de otro tipo, actúan como mediadoras para prevenir conflictos y derivan los casos de violencia sexual a la policía. Los miembros de la comunidad y la policía local informan que gracias a ello se ha producido una reducción de la violencia contra mujeres y niñas. En 2012 se creó un vínculo a través de teléfono móvil entre las chozas de paz y las comisarías de la Policía Nacional de Liberia; de ese modo la Policía tiene conocimiento de las amenazas antes de que desemboquen en casos de violencia. Las chozas de paz también prestan servicios de información sobre recursos de subsistencia y salud reproductiva. Las conversaciones que mantienen con hombres y niños les animan a cambiar de actitud en lo que concierne a la violencia contra las mujeres.

Violencia sexual en situaciones de conflicto

La violencia sexual generalizada o sistemática supone una amenaza particularmente atroz para la seguridad de las mujeres, durante y después de un conflicto. Se ha hecho referencia a esta lacra como “uno de los mayores silencios de la historia” y “el crimen de guerra menos castigado”. A pesar de que destroza las vidas y los medios de subsistencia de millones de personas y de que amenaza la paz y la seguridad colectivas, el problema se ha omitido en las conversaciones de paz y en los acuerdos de alto al fuego, ignorado por las instituciones encargadas de proteger a la población civil y relegado en las acusaciones penales y los programas de reparación.

Desde principios de la década de 1990, la comunidad internacional reconoce la violencia sexual como un grave incumplimiento del derecho internacional humanitario. En 2008, la resolución 1820 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas identificó la violencia sexual generalizada o sistemática como una táctica de guerra que requiere una respuesta desde el punto de vista político y de la seguridad. La resolución 1888 (2009) insta a crear la figura de Representante Especial del Secretario General sobre la violencia sexual en conflictos armados, un equipo de expertas/os en regulación en esta materia, así como a desplegar asesoras especializadas en asuntos de protección en las misiones de mantenimiento de la paz. La resolución 1960 (2010) solicita el establecimiento de disposiciones de análisis y presentación de informes sobre la violencia sexual relacionada con los conflictos con objeto de proporcionar al Consejo de Seguridad información en tiempo real sobre las tendencias identificadas y los agresores. La resolución 2106, adoptada en 2013, agrega mayores detalles sobre el funcionamiento de las resoluciones anteriores sobre este tema, reitera que todos los actores, incluyendo no sólo el Consejo de Seguridad y las partes en los conflictos armados, pero todos los Estados Miembros y entidades de las Naciones Unidas, deben hacer más para implementar los mandatos anteriores y combatir la impunidad por estos crímenes.

Nuestras soluciones

ONU Mujeres ha desempeñado una función crucial en el impulso de la incorporación de cambios en las normas y prácticas para acabar con la violencia sexual en los conflictos armados; se destaca su papel como entidad fundadora y miembro activo de la Campaña de las Naciones Unidas contra la Violencia Sexual en los Conflictos, una red que engloba a 13 entidades de las Naciones Unidas. La red ha puesto en relación a los comandantes de la fuerza de las Naciones Unidas con mujeres activistas de paz y víctimas de violencia sexual; además, ha realizado un inventario de las mejores prácticas del personal encargado del mantenimiento de la paz en la detección y prevención de la violencia sexual; ha diseñado y difundido cursos de capacitación innovadores mediante casos hipotéticos para militares encargados del mantenimiento de la paz; ha reunido a mediadoras/es y conciliadoras/es para debatir sobre la omisión de la violencia sexual en las negociaciones de paz y para elaborar orientaciones con el fin de solucionar dicha carencia; y ha desarrollado indicadores de alerta temprana específicamente relacionados con la violencia sexual asociada a los conflictos.

Las nuevas prácticas adoptadas en el conjunto del sistema de las Naciones Unidas abarcan la priorización de los casos de violencia sexual en los informes de seguridad de las misiones de mantenimiento de la paz, el aumento del número de procesos judiciales y condenas a personas armadas en acusaciones de violencia sexual, la distribución de materiales para la atención posterior a las violaciones y la capacitación de magistrados o agentes de policías en materia de prevención y respuestas a las/os sobrevivientes. En algunas misiones de mantenimiento de la paz se ha ampliado de forma significativa el número de patrullas dedicadas a proteger a mujeres y niñas cuando acuden a la escuela o al mercado, o buscan leña o agua. En los primeros nueve meses de 2011, la Misión de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur dedicó 26.000 patrullas (un tercio del total) exclusivamente a la protección de mujeres y niñas que se trasladaban de los campamentos de desplazados internos a los puntos de recogida de leña o agua. Esta medida redujo de forma inmediata el número de casos de violación.

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En ningún otro ámbito es nuestra incapacidad colectiva para garantizar la protección eficaz de los civiles más evidente que en la gran cantidad de mujeres y niñas, y también niños y hombres, cuyas vidas quedan arruinadas cada año por la violencia sexual infligida en los conflictos.
—Ban Ki-moon Secretario General de las Naciones Unidas