Cómo hablar con adolescentes sobre la machoesfera: una guía para madres, padres y personas cuidadoras

Los niños varones se enfrentan a una avalancha de contenido extremo en Internet. Debemos darles las herramientas necesarias para que lo comprendan, lo cuestionen y se rebelen contra él.

Ilustración: ONU Mujeres/Poompat Watanasirikul

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Jóvenes de todo el mundo pasan horas en Internet viendo videos, navegando, conectándose, aprendiendo, jugando o, simplemente, entreteniéndose. En los Estados Unidos pasan hasta ocho horas al día en línea y una media de cinco horas en las redes sociales. En estos entornos, es muy habitual que se topen con la machoesfera, una red de comunidades digitales y influencers que están configurando la forma en que los niños entienden la confianza, las relaciones y lo que significa ser hombre.

No todo el contenido en línea es perjudicial. De hecho, gran parte de él está pensado para que resulte cercano, entretenido o incluso útil. Sin embargo, un análisis más profundo muestra un panorama diferente en el que se fomentan ideas negativas sobre las mujeres y niñas, se promueven consejos cuestionables sobre el éxito y se distorsiona el modo en que la juventud –especialmente los niños y  jóvenes varones– se ve a sí misma y a los demás.

Para las madres, los padres y las personas cuidadoras, esto puede resultar complicado de manejar. ¿En qué momento intervenir? ¿Qué decir? ¿Cómo conseguir que la conversación sea abierta y sin juicios? 

Con base en una serie de investigaciones recientes de ONU Mujeres y Equimundo, le ofrecemos a continuación algunas formas sencillas de romper el hielo. 

Lo que su hija o hijo podría estar viendo en Internet

Es posible que ya hayas escuchado alguna vez el término “machoesfera”. Se refiere a una red de espacios en línea –desde redes sociales hasta foros o influencers– en los que se comparten ideas sobre la masculinidad, las relaciones sentimentales, la salud y la identidad.

Estos espacios ya no son marginales y algunas de sus figuras más destacadas –entre ellas, personas influyentes como Andrew Tate– han convertido estas ideas en dominantes. Documentales como Louis Theroux: Dentro de la machosfera también han explorado cómo funcionan estas comunidades y por qué resultan atractivas para la juventud. Feministas y activistas llevan varios decenios advirtiendo sobre la creciente influencia de la masculinidad tóxica.

Cómo podría desarrollarse una visita típica a la machoesfera en Internet

Para muchas personas jóvenes, desplazarse por la pantalla no se siente tanto como una decisión, sino  como dejarse absorber por el algoritmo.

Diversas investigaciones revelan la rapidez con la que las plataformas comienzan a mostrar contenido que promueve la supremacía masculina en cuanto un usuario joven de sexo masculino interactúa con temas neutrales. En un estudio, las cuentas falsas de personas de sexo masculino recibieron contenido extremista misógino tan solo 23 minutos después de empezar a revisar la pantalla, independientemente de las elecciones de contenido anteriores.

De hecho, una serie de investigaciones llevadas a cabo en América Latina sugieren que el diseño de las plataformas es importante: las y los adolescentes asocian menos con el bienestar las plataformas basadas en fuentes algorítmicas y en contenidos de personas influencers –como TikTok, Instagram y X– que las plataformas centradas en la comunicación, como WhatsApp.

A continuación se expone el recorrido típico de una persona usuaria, aunque las experiencias pueden variar:

Paso 1: búsqueda de superación personal

Un adolescente busca rutinas de ejercicio físico, consejos para ganar confianza o sobre citas.

Paso 2: el algoritmo entra en acción

La plataforma recomienda videos para “desarrollar la disciplina”, “convertirse en alguien valioso”, “ganarse el respeto” o “potenciar su atractivo”.

Paso 3: el alto precio de convertirse en un “hombre de verdad”

El contenido empieza a definir el éxito en términos de dominio, control y destreza financiera, a menudo vinculando estos conceptos con cursos de paga o con aplicaciones de inversión patrocinadas.

Paso 4: la ira se vuelve contra las mujeres

Cuando el éxito parece inalcanzable o los niños se sienten ignorados, desconectados o rechazados, los contenidos de estas plataformas sugieren que las mujeres, el feminismo o la sociedad les están negando injustamente el estatus, la intimidad o el éxito que merecen. Animan a los hombres y niños a canalizar su frustración hacia las mujeres y niñas, a quienes se presenta como el problema o como algo que hay que controlar. 

Paso 5: El enemigo común forja una comunidad

Se recomienda contenido más extremo que refuerza los mismos mensajes, normaliza las actitudes violentas hacia las mujeres y premia ideas cada vez más provocativas y violentas.

Las experiencias varían y no todos los niños siguen el mismo camino, pero la exposición a la machoesfera en Internet suele compartir patrones como los que se describen.

¿Lo sabías?

  • Las y los adolescentes estadounidenses que cursan la enseñanza secundaria pasan unas 8 horas al día en Internet.
  • En la actualidad, en Australia, el Reino Unido y los Estados Unidos, dos tercios de los jóvenes varonesinteractúan habitualmente con influencers que tratan temas relacionados con la masculinidad en Internet.

Qué aspectos hay que vigilar

El contenido de la machoesfera no siempre parece extremo, pero, con el tiempo, puede influir en la forma de pensar, hablar y comportarse de la juventud. Estas son algunas señales a las que se debe prestar atención:

1. Cambios en el comportamiento y la actitud:

  • Alejarse de amigos o familiares.
  • Pasar mucho más tiempo conectado a Internet.
  • Empezar a ocultar lo que ven.
  • Considerar las relaciones como una competencia o una forma de control.
  • Resentimiento hacia las mujeres y el feminismo, y culparlas del trato injusto que, según se percibe, reciben los hombres y niños.

2. Cambios en el lenguaje:

  • Términos como: “alfa”, “beta”, “pastilla roja”, “hombre valioso”.
  • Considerar las citas como un juego o algo donde hay que vencer.
  • Lenguaje despectivo o cosificador respecto de las niñas.
  • Generalizaciones sobre las mujeres como: “las mujeres solo quieren...”.

Si algunos de estos indicios te resulta familiar, no significa que haya ningún problema, pero quizá sea el momento de averiguar qué es lo que le atrae a tu hijo.

¡Que no cunda el pánico!

No todas las bromas o frases son una señal de alarma. La juventud suele repetir expresiones porque están de moda, porque suenan graciosas o provocadoras, en ocasiones sin entender del todo lo que significan.

Aprovecha esos momentos como punto de partida para una conversación.

¿Por qué la machoesfera atrae a los niños?

Muchos niños y jóvenes varones están tratando de entender quiénes son, cómo encajan en la sociedad y qué se espera de ellos.

Aquellos que participan en la machoesfera pueden estar pasando por situaciones de rechazo o soledad, buscando confianza, consejo u orientación, o un sentido de pertenencia o aprobación. Cuando no se sienten escuchados en la escuela, en el hogar o en la sociedad, suelen buscar espacios en los que sentirse valorados. En la actualidad, ese espacio suele estar en Internet.

En la machoesfera pueden encontrar respuestas simplistas y engañosas a sentimientos complejos. Pero es precisamente aquí donde el mensaje puede resultar dañino. En los espacios de la machoesfera, las dificultades personales se replantean como el resultado de fuerzas externas. La frustración y la ira se dirigen hacia afuera, a menudo hacia las mujeres o el feminismo

Para los niños que quizá no tengan un espacio en el que hablar de sus sentimientos o a los que les cueste hacerlo, la machoesfera no solo ofrece consejos, sino un sentimiento de pertenencia a una comunidad.

¿Qué hay detrás de los contenidos de la machoesfera?

Lucro económico. Algunas de las voces más destacadas detrás de este contenido no solo comparten sus opiniones, sino que están consiguiendo un gran número de seguidores y ganando dinero.

Las plataformas de las redes sociales premian los contenidos que mantienen a los usuarios atentos y les hacen reaccionar. Los mensajes que provocan emociones intensas, como la ira, la frustración o la indignación, tienen mayores probabilidades de ganar visibilidad y de propagarse.

Cuando este contenido consigue calar en la audiencia, esto se traduce en un mayor número de visualizaciones y seguidores para las personas influyentes que lo crean, así como en más ingresos mediante anuncios, suscripciones o cursos por los que las y los seguidores pagan.

Esto genera un ecosistema en el que los mensajes simplistas, extremos o que culpan a otras personas se difunden rápidamente, aunque sean falsos o nocivos.

Las personas influyentes lucran con esto, al convertir la frustración en algo que puede monetizarse. Es aquí donde la machoesfera deja de parecer una comunidad y se transforma en un negocio que se aprovecha de la inseguridad.

No todas las voces masculinas son iguales en Internet

Cada vez son más los creadores que cuestionan estos discursos promoviendo ideas más saludables sobre la masculinidad, las relaciones y el bienestar emocional. Estas personas hablan sobre el respeto, la responsabilidad, la salud mental, la masculinidad sana y lo que significa tener confianza en uno mismo sin menospreciar a los demás.

Esto es importante porque cada vez hay más indicios de que el uso intensivo de las redes sociales en la adolescencia está relacionado con un menor bienestar mental, sobre todo cuando las plataformas fomentan la indignación, la comparación o los contenidos extremos. Al mismo tiempo, parte de la juventud también está rebelándose a su manera, cuestionando lo que ve, alejándose de los contenidos nocivos o directamente abandonando las plataformas.

Por qué los efectos de la machoesfera no se quedan en la pantalla

Diversas investigaciones ponen de manifiesto que el abuso en línea está estrechamente relacionado con daños en el mundo real, desde comportamientos controladores en las relaciones hasta la intimidación y el acoso en los centros educativos, los lugares de trabajo y la vida pública. Cuando estas ideas tóxicas sobre las mujeres se repiten, se normalizan y se premian en Internet, no se quedan solo en palabras o bromas. Pueden influir en la forma en que la juventud se comporta, habla y trata a las demás personas en su vida cotidiana.

Esto puede afectar a la juventud de diferentes maneras:

En el caso de los niños

  • Presión por ser dominante, rico y tener el control.
  • Ansiedad y baja autoestima si no encajan en ese molde.

En el caso de las niñas

  • Exposición a mensajes que menosprecian su valor o las cosifican.
  • Inseguridad o pérdida de confianza en los espacios públicos y en Internet.

Para toda la juventud

  • El sexismo se convierte en una broma normalizada.
  • El respeto y la empatía empiezan a deteriorarse.

¿Lo sabías?

Los jóvenes que defienden ideas rígidas o perjudiciales sobre la masculinidad tienen una probabilidad 10 veces mayor de acosar sexualmente a alguien.

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Ilustración de la «machoesfera»
Ilustración: ONU Mujeres/Poompat Watanasirikul
Ilustración: ONU Mujeres/Poompat Watanasirikul

Entonces, ¿qué pueden hacer las madres, los padres y las personas cuidadoras?

Si sientes inseguridad o incluso preocupación, debes saber que muchas madres y muchos padres se están enfrentando a esto por primera vez.

Lo que ocurre en casa también es importante. Las conversaciones cotidianas sobre el respeto, la equidad, las emociones y las relaciones saludables pueden ayudar a la juventud a desarrollar la autoconfianza, la empatía y el pensamiento crítico antes de que se encuentren con contenidos nocivos en Internet. El hecho de cuestionar las “bromas” sexistas, enseñar con ejemplo cómo pueden ser las relaciones respetuosas y mantener una comunicación abierta marca la diferencia.

1. Empieza por la conexión y la curiosidad, no por el control

En lugar de zanjar el tema, pregunte:

  • “¿Qué te gusta de esta persona?”
  • “¿Por qué te interesa esto?”

Una conversación bidireccional funciona mejor que un interrogatorio. Si una joven o un joven siente que se le juzga, es menos probable que comparta lo que realmente piensa.

2. Ayúdales a cuestionar lo que ven

Este ejercicio tiene como objetivo desarrollar su capacidad de pensamiento crítico. Vean algo en conjunto y pregunta:

  • “¿Cuál es el mensaje?”
  • “¿Crees que eso es cierto?”
  • “¿Por qué crees que tiene tantas visitas?”
  • “¿Qué crees que ganan diciendo eso?”
  • “¿Te has fijado en el #patrocinador o el #anuncio de la publicación? ¿Qué crees que significa?”

¿Lo sabías?

Las personas que crean contenido e influencers suelen:

- ganar dinero gracias a las interacciones;

- aprovechar la indignación para conseguir vistas;

- simplificar temas complejos para que se hagan virales.

Ayudar a la juventud a darse cuenta de esto puede romper el hechizo y fomentar su pensamiento crítico.

3. Abre un espacio para las conversaciones que no están teniendo

Las relaciones sólidas con personas adultas son la mejor protección frente a los contenidos nocivos. A muchos niños se les enseña a:

  • no mostrar sus emociones;
  • no pedir ayuda;
  • ser fuertes en cualquier situación.

Puedes contrarrestar esto de la siguiente manera:

  • hablando sobre el rechazo, la confianza y las amistades;
  • normalizando la vulnerabilidad;
  • demostrando que las dificultades no son sinónimo de fracaso.

4. Ofrece alternativas, no solo advertencias

Para muchas personas, la machoesfera es, ante todo, una comunidad. Ayuda a las y los adolescentes a encontrar:

  • espacios en los que sientan pertenencia;
  • modelos masculinos positivos;
  • entornos que fomenten la confianza sin menospreciar a las demás personas, como los deportes o los espacios creativos.

Gran parte de la juventud encuentra en Internet un verdadero apoyo y un sentimiento de pertenencia. El objetivo no es eliminar estos espacios, sino ayudarles a aprender a distinguir entre un espacio tóxico y uno que les brinda apoyo.

5. Mantén la calma, aunque parezca difícil

Si una niña o un niño se abre y se encuentra con ira, miedo o un castigo, es más probable que se cierre.

Mejor conserva la calma, agradece que haya compartido su opinión y continúa con la conversación. No hace falta que la respuesta sea perfecta. Solo tienes que mantener abierta la puerta a esas conversaciones.

6. Recuerda: las niñas también se ven afectadas

Algunas niñas están optando por alejarse de los espacios en línea, de las conversaciones y, en algunos casos, de las citas en general, ya que el contenido misógino polariza cada vez más a los niños y las niñas.

Ellas pueden retirarse de los entornos en línea, sentirse menos seguras de sí mismas o interiorizar mensajes perjudiciales.

Lo que las niñas necesitan es aprobación, un espacio seguro donde poder hablar y sentirse valoradas.

La igualdad de género beneficia a todas las personas.

Uno de los mayores mitos que difunde la machoesfera es que la igualdad de género perjudica a los hombres. Esto es falso.
La igualdad genera relaciones, familias y sociedades más saludables para todas las personas.