Los 16 Días de Activismo de 2026: Garantizar la justicia, proteger a las supervivientes y poner fin a la impunidad
Súmate a la campaña ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres y niñas
Del 25 de noviembre al 10 de diciembre de 2026 se celebran los 16 Días de Activismo contra la violencia de género bajo el lema: “ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres y niñas: Garantizar la justicia, proteger a las supervivientes y poner fin a la impunidad”.
La violencia contra las mujeres y niñas afecta a una de cada tres mujeres. A pesar de ser una de las violaciones de los derechos humanos más generalizadas en el mundo, para muchas de las supervivientes la justicia es todavía inalcanzable.
A la vez, los recortes al financiamiento están restringiendo el acceso a servicios esenciales y debilitando a las organizaciones de derechos de las mujeres que ayudan a las supervivientes a orientarse en los sistemas de justicia, obtener asistencia jurídica y reconstruir su vida. Para las mujeres de zonas rurales y remotas y aquellas que se enfrentan a formas interrelacionadas de discriminación y violencia, el camino hacia la justicia es todavía más difícil.
Una legislación sólida es importante, pero por sí sola no es suficiente. Las supervivientes necesitan vías seguras para denunciar la violencia, servicios y asistencia accesibles y asequibles, además de sistemas de justicia que reaccionen de forma eficaz. Esto implica que quienes cometen las agresiones deben rendir cuentas ante la ley y las instituciones han de responder por los fallos que han permitido que la violencia continúe con impunidad.
La campaña de 2026 reclama una justicia que funcione para todas las mujeres y niñas, ya sea en casa, en el trabajo, en la vida pública o en los espacios digitales. Partiendo del trabajo de 2025 en torno a la violencia digital, la campaña de este año reconoce que la violencia en línea y la que sucede fuera de las pantallas se producen en un continuo y a menudo se superponen y retroalimentan. Requieren compromiso y acción en materia de prevención, protección, rendición de cuentas y reparación.
¿Cómo debe ser la justicia para las mujeres y niñas que experimentan violencia?
La justicia no consiste únicamente en un dictamen judicial o una condena penal. Empieza por escuchar a las supervivientes, creerles y tratarlas con dignidad. Para las mujeres y niñas que han sufrido violencia, la justicia puede significar:
- Protección inmediata para evitar más daños o represalias contra ellas y sus hijas e hijos.
- Formas seguras, confidenciales y accesibles de denunciar la violencia.
- Acceso a asesoramiento legal, atención sanitaria, apoyo psicosocial, refugio y otros servicios esenciales.
- Investigaciones y procedimientos judiciales puntuales, imparciales y centrados en las supervivientes.
- Rendición de cuentas de las personas agresoras y las instituciones que no actuaron a tiempo.
- Remedios y reparaciones efectivas que satisfagan las necesidades de las supervivientes.
- Procesos jurídicos que respeten las elecciones, la seguridad y la autonomía de las supervivientes y no las expongan a más traumas.
La justicia debe ser accesible para todas las mujeres y niñas en toda su diversidad, incluidas las mujeres indígenas, con discapacidades y las personas LGBTIQ+, entre otras. Debe adecuarse a sus circunstancias y eliminar las barreras financieras, físicas, sociales e institucionales que les impidan buscar ayuda.
Además, ha de extenderse a los espacios digitales. El acoso en línea, el hostigamiento cibernético, los abusos basados en imágenes, los deepfakes o ultrafalsos, la desinformación de género y otras formas de violencia digital pueden provocar graves daños psicológicos, sociales, económicos y físicos. Las supervivientes deben poder denunciar los abusos, acceder a apoyo y lograr las reparaciones pertinentes, tanto en el mundo virtual como en el físico.
Cuatro medidas para garantizar la justicia y poner fin a la impunidad
- Crear sistemas de justicia funcionales para las supervivientes: los gobiernos deben aprobar e implementar leyes integrales que aborden todas las formas de violencia contra las mujeres y niñas. La policía, las fiscalías y los órganos judiciales deben contar con recursos, capacitación y mecanismos de rendición de cuentas para actuar con eficacia. Cuando las supervivientes denuncian la violencia, han de recibir una respuesta puntual y efectiva. Las y los agresores deben enfrentarse a las consecuencias de sus actos; las instituciones y las organizaciones también deben rendir cuentas, y las supervivientes deben poder acceder a asistencia jurídica, remedios y reparaciones.
- Proteger y apoyar a las supervivientes en todas las fases: las supervivientes necesitan servicios accesibles, bien financiados y coordinados, como atención sanitaria, apoyo psicosocial, asistencia jurídica, refugios y medidas de protección. Las respuestas deben centrarse en las supervivientes y en la realidad del trauma, además de adaptarse a las distintas edades y ser confidenciales, de tal modo que prioricen la seguridad, la dignidad, el consentimiento y las elecciones de las supervivientes antes, durante y después de cualquier proceso judicial. Cuando alguien que haya sobrevivido a la violencia presente una denuncia, debe contar con protección frente a cualquier represalia o amenaza.
- Garantizar la justicia tanto en los espacios digitales como los físicos: los gobiernos y las empresas tecnológicas deben abordar la violencia digital como parte de una crisis global más amplia de violencia contra las mujeres y niñas. Las plataformas digitales han de proporcionar herramientas de denuncia y reparación accesibles, eliminar el contenido nocivo con celeridad, mejorar la transparencia e integrar la seguridad en el diseño de sus productos. Las leyes, las instituciones y los servicios deben evolucionar en paralelo a la tecnología a fin de reconocer, investigar y resolver la violencia digital.
- Invertir en la prevención y en las organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres: la justicia también supone detener la violencia antes de que se produzca. Gobiernos, donantes e instituciones deben invertir en prevención basada en pruebas, alfabetización jurídica y digital y programas que cuestionen la misoginia y las masculinidades dañinas. Para que los servicios se ofrezcan de manera adecuada, las instituciones deben modificar las normas y poner fin a las actitudes y estereotipos patriarcales. Las organizaciones de derechos de las mujeres y los movimientos feministas necesitan un financiamiento sostenible, flexible y a largo plazo para prestar servicios, apoyar a las supervivientes, hacer un seguimiento de los sistemas de justicia y promover el cambio.
Cómo pasar a la acción con la campaña ÚNETE durante los 16 Días de Activismo
- Durante los 16 Días de Activismo, del 25 de noviembre al 10 de diciembre, organiza actividades visibles y audaces que exijan justicia para las supervivientes y el fin de la impunidad. Colabora con organizaciones de mujeres, supervivientes, grupos juveniles, agentes de la justicia, gobiernos, medios y líderes comunitarias.
- Usa o lleva el color naranja como símbolo de esperanza y de un futuro libre de violencia contra las mujeres.
- Descubre y comparte los materiales de la campaña de este año. Pronto se publicarán aquí más recursos.
- Apoya o financia a organizaciones de derechos de las mujeres así como servicios para las supervivientes.
- Organiza conversaciones, debates y campañas locales que pongan de relieve los obstáculos a los que se enfrentan las supervivientes para acceder a la justicia, que cuestionen las actitudes que culpan a las víctimas y hacen posible la violencia y que exijan a las instancias políticas el refuerzo de la legislación, los servicios y los mecanismos de rendición de cuentas.