Hechos y cifras: Empoderamiento económico

Ventajas del empoderamiento económico

  • Cuando más mujeres trabajan, las economías crecen. Si las tasas de empleo remunerado de las mujeres se incrementaran hasta equipararse a las de los hombres, se calcula que el producto interno bruto de Estados Unidos sería un 9 por ciento mayor, el de la zona del euro aumentaría un 13 por ciento y el de Japón un 16 por ciento [1]. En las 15 economías en desarrollo más importantes, los ingresos per cápita crecerían un 14 por ciento de aquí a 2020 y un 20 por ciento hasta 2030 [2].
  • La productividad por trabajador podría incrementarse hasta en un 40 por ciento si se eliminaran todas las formas de discriminación contra las mujeres trabajadoras y directivas [3].
  • Si el índice de participación de las mujeres continúa en su nivel actual, en Europa se producirá un déficit de 24 millones de trabajadores en 2040; si, por el contrario, se equipara al de los hombres, ese déficit será sólo de 3 millones [4].
  • Un análisis de las empresas incluidas en la lista Fortune 500 reveló que aquellas con representación de mujeres en cargos directivos ofrecían a sus accionistas una rentabilidad total 34 por ciento mayor que las empresas con menor representación de mujeres en dichos puestos [5].
  • Las pruebas obtenidas en varios países muestran que, cuando aumenta el porcentaje de ingresos del hogar que controlan las mujeres, ya sea a través de sus propias ganancias o de transferencias de efectivo, se alteran las pautas de gasto de un modo que resulta beneficioso para las niñas y los niños [6].
  • Un estudio en el que se utilizaron datos de 219 países entre 1970 y 2009 llegó a la conclusión de que, por cada año adicional de educación de las mujeres en edad de procrear, la mortalidad infantil disminuía un 9,5 por ciento [7]. Entre 1970 y 1990, el aumento del nivel educativo de las mujeres contribuyó a la supervivencia de 4,2 millones de niñas y niños [8].

El mundo laboral

  • De 1980 a 2008, 552 millones de mujeres se incorporaron a la población activa. En todo el mundo, cuatro de cada 10 trabajadores son mujeres [9].
  • En la mayoría de los países, los salarios de las mujeres se sitúan entre un 70 y un 90 por ciento del que perciben los hombres; en algunos países de Asia y América Latina este porcentaje es aún menor [10].
  • En 2011, el 50,5 por ciento de las mujeres trabajadoras del mundo se encontraba en situación de empleo vulnerable, a menudo sin protección de las leyes laborales, frente al 48,2 por ciento de los hombres. Las mujeres tenían una probabilidad mucho mayor que los hombres de encontrarse en situación de empleo vulnerable en África del Norte (55 por ciento frente al 32 por ciento), Oriente Medio (42 por ciento frente al 27 por ciento) y África subsahariana (cerca del 85 por ciento frente al 70 por ciento) [11].
  • Un estudio de empresas a escala mundial descubrió que sólo el 18,3 por ciento de ellas contaba con una mujer en la cúpula directiva. Las mujeres representaban un 31 por ciento de los trabajadores fijos a jornada completa; sin embargo, entre las empresas manufactureras, este porcentaje caía al 9,9 por ciento [12].
  • El origen étnico y el género interactúan creando brechas salariales especialmente amplias en el caso de las mujeres pertenecientes a algún tipo de minoría. En Estados Unidos, durante el primer trimestre de 2012, las mujeres hispanas obtenían en promedio un salario equivalente al 90 por ciento del que percibían los hombres hispanos, pero sólo un 60 por ciento del salario que ganaban los hombres de raza blanca [13].

Fundamentales para la agricultura

  • En 2010, las mujeres representaban el 43 por ciento de la mano de obra agrícola en los países en desarrollo [14].
  • Las mujeres trabajadoras predominan en el sector de materias primas agrícolas de alto valor en África subsahariana y América Latina. Pese a que es posible que los sectores agrícolas orientados a la exportación no contraten hombres y mujeres en la misma medida para cubrir sus puestos de trabajo de nueva creación, a menudo ofrecen mejores oportunidades para las mujeres que la agricultura tradicional [15].
  • Las agricultoras tienden a producir entre un 20 y un 30 por ciento menos que sus homólogos masculinos, debido a que tienen menos acceso que estos a los insumos esenciales como semillas, fertilizantes y herramientas [16].
  • Si pudieran disfrutar del mismo acceso que los hombres a este tipo de recursos, se calcula que la producción agrícola de 34 países en desarrollo aumentaría en promedio hasta un 4 por ciento. Esto podría reducir el número de personas malnutridas en esos países en nada menos que un 17 por ciento, es decir, unos 150 millones de personas [17].

Economía verde y desarrollo sostenible

  • Los empleos ecológicos en la agricultura, la industria, los servicios y la administración contribuyen a proteger la biodiversidad, reducir el consumo de energía, disminuir el uso de carbono en la economía y reducir al mínimo cualquier forma de contaminación y desechos. Se espera que al menos un 80 por ciento del total de empleos ecológicos que se creen a escala mundial se encontrarán en sectores en los que las mujeres están actualmente poco representadas [18].
  • Las mujeres representan el 9 por ciento de la mano de obra en el sector de la construcción, el 12 por ciento en la ingeniería, el 15 por ciento en los servicios financieros y empresariales, y el 24 por ciento en el sector productivo; todos estos sectores son fundamentales para la creación de una economía verde [19].
  • Entre 1990 y 2010, más de 2.000 millones de personas han podido acceder a agua potable, aunque todavía hay 780 millones de personas carecen de ella [20]. En los casos en que no es posible acceder de forma inmediata al suministro de agua, ésta debe transportarse desde el lugar donde se encuentre. De acuerdo con los datos de 25 países de África subsahariana correspondientes a los años 2006 a 2009, las mujeres locales emplearon al menos 16 millones de horas diarias en esta tarea. Los hombres dedicaron a esta labor 6 millones de horas, y los niños 4 millones de horas [21].
  • Se calcula que en 2009 , alrededor del 45 por ciento de la población mundial seguía dependiendo de combustibles sólidos para uso doméstico; este tipo de combustibles resultan enormemente perjudiciales para la salud, sobre todo en el caso de mujeres, niñas y niños [22]. De los 2 millones de personas que mueren cada año como consecuencia de enfermedades provocadas por el humo de cocinas ineficientes, el 44 por ciento son niñas y niños que mueren de neumonía. El resto de muertes se deben a la enfermedad pulmonar crónica y al cáncer de pulmón, que en el 60 por ciento de los casos afectan a mujeres [23].

 

Notas

[1] Kevin Daly, 2007, “Gender Inequality, Growth and Global Ageing”, Global Economics Paper 154, Goldman Sachs.

[2] El cálculo incluye a Bangladesh, Brasil, China, Egipto, India, Indonesia, Irán, México, Nigeria, Pakistán, Filipinas, la República de Corea, la Federación de Rusia, Turquía y Viet Nam. Sandra Lawson, 2008, “Women Hold Up Half the Sky”, Global Economics Paper 164, Goldman Sachs.

[3] Banco Mundial, 2012, Informe sobre el desarrollo mundial: Igualdad de género y desarrollo, p. 237.

[4] Ibid., p. 238.

[5] Catalyst, 2004, “The Bottom Line: Connecting Corporate Performance and Gender Diversity”, p. 8.

[6] Banco Mundial, 2012, Informe sobre el desarrollo mundial: Igualdad de género y desarrollo, p. 5.

[7] E. Gakidou, et al., 2010, “Increased Educational Attainment and its Effect on Child Mortality in 175 Countries between 1970 and 2009: A Systematic Analysis”, The Lancet, 376(9745), p. 969.

[8] Ibid.

[9] Banco Mundial, 2012, Informe sobre el desarrollo mundial: Igualdad de género y desarrollo.

[10] Organización Internacional del Trabajo, 2009, “Tendencias Mundiales del Empleo de las Mujeres”, p. 19.

[11] Organización Internacional del Trabajo, 2012, “Tendencias Mundiales del Empleo 2012: Prevenir una crisis mayor del empleo”, p. 11.

[12] Banco Mundial, Encuestas de empresas sobre género.

[13] Oficina de Estadísticas Laborales, Departamento de Trabajo de Estados Unidos, 2012, “Usual Weekly Earnings of Wage and Salary Workers”, primer trimestre, p. 6.

[14] Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, 2010–2011, El estado munidal de la agricultura y la alimentación 2010-2011: Las mujeres en la agricultura: Cerrar la brecha de género en aras del desarrollo, p. 7.

[15] Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, 2011, “La función vital de la mujer en la agricultura y el desarrollo rural”, p. 6.

[16] Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, 2010–2011, El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2010-2011: Las mujeres en la agricultura: Cerrar la brecha de género en aras del desarrollo, p. 40.

[17] Ibid., p. 42.

[18] Sustain Labour, 2009, “Green Jobs and Women Workers: Employment, Equity, Equality”, proyecto de informe, p. 8.

[19] Ibid., p. 7.

[20] Organización Mundial de la Salud y Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, “Update: Progress on Sanitation and Drinking Water”, pp. 4–5.

[21] Naciones Unidas, 2012. Objetivos de Desarrollo del Milenio. Informe de 2012, p. 54.

[22] Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y Organización Mundial de la Salud, 2009. “The Energy Access Situation in Developing Countries”, p. 2.

[23] Ibid., p. 34.