Servicios esenciales: Poner fin a la violencia contra las mujeres

El término “servicios esenciales” hace referencia a una serie de servicios clave que dan respuesta al bienestar y a las necesidades inmediatas y a largo plazo de las mujeres y niñas que han sufrido violencia. Estos servicios incluyen la sanidad, la justicia, la policía y los servicios sociales. Los servicios esenciales, con tan sólo una respuesta mínima y coordinada entre ellos, pueden responder a algunas de las formas de violencia más comunes contra las mujeres, como la violencia sexual y la violencia de pareja, en contextos y circunstancias diversos.

A pesar de los compromisos asumidos por diversos Gobiernos, muchas mujeres y niñas en todo el mundo siguen sin poder acceder a servicios de calidad y multisectoriales que son esenciales para su seguridad, protección y recuperación, especialmente para aquellas que ya sufren múltiples formas de discriminación. Incluso cuando existen servicios básicos, estos son de baja calidad, se encuentran infrafinanciados o carecen de personal suficiente.

Tan sólo el 40 por ciento de las mujeres busca ayuda de algún tipo tras sufrir violencia y sólo el 10 por ciento acude a la policía (Naciones Unidas, 2015) debido a una serie de factores, entre los que se incluyen la humillación relacionada con la violencia, el miedo a la venganza, los altos costos de acceso a los servicios o una falta de conocimiento sobre cómo y dónde acceder a estos.

Esto puede ocasionar una “revictimización”. El hecho de proporcionar acceso a servicios específicos para sobrevivientes, tales como la atención sanitaria inmediata y duradera, asesoramiento, respuesta oportuna de la policía, acceso a la justicia y alojamientos y refugios seguros, puede ayudar a que las mujeres y niñas rompan ciclos de violencia recurrentes y empiecen a recuperarse.

Nuestras soluciones

A través del Programa Mundial Conjunto de las Naciones Unidas sobre Servicios Esenciales, ONU Mujeres trabaja para mejorar la calidad de los servicios esenciales integrales para las sobrevivientes de violencia y el acceso a dichos servicios. Con el apoyo de diversos socios gubernamentales, proporcionamos orientaciones técnicas sobre cómo desarrollar e implantar normas mundiales sobre servicios y respuestas multisectoriales de calidad.

En Viet Nam, por ejemplo, gracias al apoyo del Programa Conjunto, se está poniendo a prueba un equipo piloto de respuesta rápida a la violencia contra mujeres y niñas en el ámbito privado en la provincia de Ben Tre. El equipo está formado por organizaciones locales de mujeres y autoridades locales que dan respuesta de forma coordinada a sucesos de violencia contra mujeres y niñas en el ámbito privado de riesgo elevado.

Además, ONU Mujeres aboga por que los refugios y los centros de crisis permanezcan abiertos y sean considerados como esenciales durante la pandemia de COVID-19 y por que se ofrezcan servicios mínimos o a distancia, observando las medidas de seguridad necesarias.

En la región del Pacífico, por ejemplo, ONU Mujeres ha colaborado con Gobiernos nacionales y con organizaciones de la sociedad civil para desarrollar un conjunto de paquetes de capacitación en línea y de kits de recursos que respalden la prestación de servicios a distancia durante la crisis de la COVID-19.

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