Intervención de la Sra. Bachelet durante la inauguración de la primera sede de Ciudad Mujer en El Salvador

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Discurso presentado por la Sra. Michelle Bachelet, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, durante la inauguración de la primera sede de Ciudad Mujer en el Municipio de Colón, Departamento de La Libertad, El Salvador, 28 de marzo de 2011.

[Cotejar con el texto pronunciado.]

Excelentísimo Señor Presidente de la República, Don Mauricio Funes; Honorable Primera Dama de la República y Secretaria de Inclusión Social, Señora Vanda Pignato; Señor Andrew Morrison, en representación del Banco Interamericano de Desarrollo; Honorables Representantes de los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial; Honorables Alcaldesas y Alcaldes y sus Concejos Municipales; Excelentísimas Señoras Ministras y Primeras Damas de países amigos que nos acompañan; Honorables miembros del Cuerpo Diplomático y Organismos de Cooperación acreditados en El Salvador; Representantes de los sectores político, privado, social y académico; Colegas del sistema de las Naciones Unidas; Amiga Julieta Venegas; Amigas y amigos de la prensa; Amigas y amigos todos:

Es para mí una gran satisfacción y un honor estar en El Salvador, país tan querido, para acompañar esta mañana aquí, en Colón, al Gobierno de El Salvador en la inauguración del primer Centro Ciudad Mujer.

Iniciativas como éstas reflejan la voluntad política real de una sociedad en su conjunto, liderada por las autoridades del Gobierno del Presidente Mauricio Funes, pero también del compromiso de todas las instancias de la Secretaría de Inclusión Social, de las autoridades locales, dirigentes de base, ONG, iglesias, profesionales y -por supuesto- las propias mujeres quienes serán las protagonistas centrales de Ciudad Mujer aquí en Lourdes, y en los próximos seis centros adicionales por abrir. Qué bueno es contar además con el apoyo de los bancos, del BID así como también del Banco Mundial que ha decidido que una estratégica económica que inserta a las mujeres es una es una estrategia inteligente. Así que eso significa que vamos a trabajar todos juntos para avanzar en los derechos de las mujeres.

Siento un gran orgullo y cariño por el pueblo salvadoreño y por sus mujeres, y quise viajar hasta aquí como Directora de ONU Mujeres para manifestarles mi apoyo en la promoción y respeto a los derechos de las mujeres y las niñas.

Felicitaciones a ustedes por su trabajo, su perseverancia y su compromiso con las personas.

Hace algunos meses acepté el desafío de ser la primera Directora Ejecutiva de un nuevo organismo de las Naciones Unidas, que se llama ONU Mujeres. Apoyada por todos los países del mundo, Naciones Unidas viene así a saldar una vieja deuda que tenía con millones de mujeres y niñas alrededor del mundo: crear una entidad especial, dedicada a defender, promover, representar y trabajar por el respeto, la igualdad y la dignidad de las mujeres en el mundo.

La tarea es difícil. El camino es largo y sin descanso. No se deja de trabajar nunca por el respeto a los derechos humanos y en este caso, específicamente por los derechos de las mujeres y las niñas. Pero no estamos solas. Hay millones de personas trabajando a diario por un mundo en el que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades, podamos desarrollar sus capacidades y donde los principios de igualdad de género y no discriminación estén incorporados en las agendas de desarrollo, paz y seguridad.

ONU Mujeres trabajará en cinco áreas prioritarias: a) ampliar las voces, el liderazgo y la participación de las mujeres en sus países; b) trabajaremos por eliminar la violencia contra las mujeres; c) vamos a fortalecer la plena participación de las mujeres en la resolución de conflictos y en los procesos de paz, y en esto la experiencia de El Salvador ha sido muy valiosa; d) aumentaremos el empoderamiento económico de las mujeres. Es muy difícil, como decía Vanda, que las mujeres puedan tener acceso a sus derechos de forma completa si no tienen autonomía económica, y esto va a ser un aspecto central de trabajo de ONU Mujeres; trabajaremos con nuestros socios, gobiernos con los parlamentos con las organizaciones de mujeres para que las prioridades en materia de género estén reflejadas en los planes y presupuestos nacionales.

Como ven, nuestros desafíos son muchos y ambiciosos porque sabemos, además, que para que los Objetivos de Desarrollo del Milenio se cumplan es central el rol que las mujeres puedan tener, que para derrotar la pobreza las mujeres son ejes centrales. No comenzamos de cero. Nuestra América Latina ha hecho progresos importantes hacia la igualdad de género y esta experiencia de Ciudad Mujer es una muestra de ello, ya que busca de manera integral y comprensiva apoyar a las mujeres en sus necesidades particulares. Y también tiene un sentido que a mi juicio permite dar una mayor legitimidad a la política, y es que pone en el centro de las decisiones políticas las necesidades completas de las mujeres; creo que América Latina y su ciudadanía es lo que exigen.

Sin embargo, aún falta mucho camino por recorrer. Trabajaremos desde ONU Mujeres con fuerzas renovadas para que ser niña o mujer en nuestras sociedades no sea una desventaja.

Quiero felicitar nuevamente al Presidente Funes y a la Secretaría de Inclusión Social por esta hermosa iniciativa y créame, Vanda, que al escucharla y al ver sus resultados, yo no sé si es posible que aún haya gente que crea que las mujeres no seamos capaces. Me parece muy importante reconocer que una sociedad que valore el aporte de las mujeres en cada una de las instancias es una sociedad que crece, una sociedad que es mejor para todos y todas.

Ciudad Mujer es un modelo de intervención que cumple con la obligación política, ética y jurídica de ofrecer programas y políticas públicas para liberar a las mujeres y las niñas de la violencia de género, promover su liderazgo social y político, acceder a mejores prestaciones de salud, y facilitar su inserción laboral, entre otras áreas.

Simplemente no es posible el desarrollo de un país si se excluye del progreso a quienes representan a la mitad de la población. Según cifras oficiales, a pesar de que las mujeres son la mayoría de la población salvadoreña, su vida se ve afectada por una serie de inequidades. La Secretaría de Inclusión Social ha señalado las brechas que existen en salud y para lo cual Ciudad Mujer quiere ser una respuesta, pero también la pobreza tiene cara de mujer, pero también la mujeres tiene mucho que aportar, y es por eso muy importante que sigamos buscando mayores estrategias para poder superar las barreras para la inclusión laboral de las mujeres.

Por ejemplo, sus tasas de participación en el mercado laboral continúan siendo bajas: apenas el 48 por ciento de las mujeres en edad de trabajar forman parte de la población económicamente activa, mientras que la participación de los hombres alcanza el 81 por ciento.

Además, de la participación de las mujeres en el mercado de trabajo en América Latina, una parte muy alta lo hace en condiciones de informalidad y sin condiciones adecuadas de protección social. En las zonas rurales la brecha se hace más honda: la tasa de participación de los hombres es del 87 por ciento, versus el 35.3 por ciento para las mujeres. Esta tendencia tiene un estrecho vínculo con la elevada carga de trabajo doméstico no remunerado que asumen las mujeres para asegurar la reproducción de sus familias y de la sociedad. Las mujeres dedican seis veces más tiempo que los hombres a este tipo de trabajo.

El acceso de las mujeres a recursos económicos también es más restringido en comparación al de los hombres. Del total de personas propietarias de tierras con vocación agrícola, el 82 por ciento son hombres y 18 por ciento mujeres.

Por otro lado no sólo hablemos de los problemas que enfrentan las mujeres, sino también de las oportunidades que tiene cuando se les dan estas oportunidades y derechos. Los hechos muestran que cuando las mujeres tienen acceso a una buena educación, a un buen empleo, a atenciones de salud, acceso a la tierra y a otras prestaciones básicas, no sólo mejora su calidad de vida y la de sus hijos, sino también el crecimiento económico y la seguridad nacional. Y yo podría añadir que gana el conjunto de la sociedad, ganan las mujeres sí, pero también los hombres, ganan las niñas sí, pero también los niños.

Ciudad Mujer busca justamente aquello que genere más oportunidades para las mujeres y hacerse cargo de cómo avanzar en todas las brechas del sistema, también es consciente de la gravedad del fenómeno de la violencia en la vida de las mujeres. Como señala el Informe sobre Desarrollo Humano para América Central 2009-2010, la violencia contra la mujer es la principal cara escondida de la inseguridad ciudadana en Centroamérica. La mitad de las mujeres centroamericanas han sido objeto de violencia durante su vida adulta y la violencia contra las mujeres ha aumentado en forma alarmante.

En un contexto como éste, la respuesta estatal debe enfocarse a la prevención, disminución y atención de la violencia de género que justamente en El Salvador se está haciendo. El Salvador ha dado un paso muy importante al aprobar durante 2010 la “Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres. Aprobada por unanimidad en la Asamblea Legislativa, la ley castiga todas las formas de violencia contra las mujeres y éste es un ejemplo que El Salvador puede ofrecer al mundo, al mostrar el acuerdo de las distintas fuerzas políticas del país que son capaces de ponerse detrás de un objetivo que es nacional y un objetivo noble y bueno para todos. Pero también aborda dimensiones que son imprescindibles para frenar estas prácticas: la prevención, protección, asistencia y creación de una institucionalidad para apoyar a las mujeres víctimas de violencia.

Permítanme decirles que Naciones Unidas y ONU Mujeres están comprometidos con el Estado y la sociedad salvadoreña para acompañar la implementación de esta iniciativa.

Amigas y amigos,

La fortaleza de las mujeres, su trabajo y sus múltiples capacidades son aún hoy el recurso más desaprovechado de la humanidad, y no lo digo yo solamente, lo dice The Economist en alguno de sus artículos referido a los desafíos que tiene la humanidad por delante. Ciudad Mujer busca revertir esta tendencia, en un país en el que las mujeres han sido actoras protagónicas en la construcción de la democracia y la libertad y siguen demostrando día a día que son un motor fundamental para mantener una sociedad vigorosa, digna y pujante.

Y permítanme aprovechar esta oportunidad para hacer un reconocimiento a las mujeres salvadoreñas. Sin distinción, a todas. Mujeres jefas de hogar que mantienen a su familia en las circunstancias más duras; mujeres trabajadoras urbanas y rurales, mujeres constructoras de paz; mujeres que luchan por los derechos de las mujeres e igualdad, mujeres dirigentes sindicales, mujeres dirigentes sociales, mujeres capaces de levantar a sus comunidades después de un desastre natural, y vaya que El Salvador sabe de esto; mujeres empresarias, mujeres policías como las que nos acompañan aquí, mujeres de las fuerzas armadas, rectoras, magistradas, diputadas, ministras o alcaldesas.

Y no es posible hablar de mujeres notables en la historia de El Salvador, sin mencionar a la señora Prudencia Ayala, mujer humilde que en 1930, consciente de sus derechos y sin poder ejercerlos, desafió al sistema político-social de entonces presentándose como candidata a la Presidencia de la República. Y si no estoy equivocada, Prudencia Ayala se convirtió así en la primera mujer en Latinoamérica en optar a esa investidura con el único objetivo de visibilizar los derechos y demandas de las mujeres.

Yo sé que a pesar del avance sin precedentes de la recientemente aprobada “Ley de Igualdad, Equidad y Erradicación de la discriminación hacia las Mujeres, el artículo referido a cuotas de participación política aquí en el Salvador lamentablemente no prosperó, y eso no es una buena noticia.

Las cuotas promueven de manera eficiente la participación de mujeres en la vida política, en el parlamento, en la vida cultural de nuestras sociedades. Porque la verdad es que necesitamos más mujeres en los cargos de representación, en los espacios políticos, en los puestos de toma de decisiones porque creo que, cuando las mujeres entran en política, y lo hacen masivamente, créanme que se nota, y lo más importante es que se nota para bien, porque sería muy malo que no fuera así. Pero creo también, que ahora hay una tremenda oportunidad, porque hay un Proyecto de Ley de Partidos Políticos y es ahí donde cabe el lugar para replantear este tema y ver cómo se pueden generar los mecanismos que permitan que más mujeres puedan ser electas y representar también a nada menos que el 52 por ciento de la población de El Salvador.

Sigamos entonces trabajando, hombres y mujeres, para superar las desconfianzas, terminar con la violencia, respetar los derechos y avanzar con medidas que amplíen la participación de las mujeres en todas las esferas de la toma de decisiones, porque así, en verdad, todos ganamos. Mi felicitación a Ciudad Mujer y a las mujeres de El Salvador, por esta hermosa iniciativa. Mucho éxito a todo el equipo de Ciudad Mujer que hará una vida mejor para las mujeres salvadoreñas.

Muchas gracias.