Acceso y participación de las mujeres y las niñas en la educación, la ciencia, la tecnología y el empleo

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Discurso pronunciado por la Secretaria General Adjunta y Directora Ejecutiva de ONU Mujeres Michelle Bachelet en ocasión de la celebración del Día Internacional de la Mujer en el estadio Antoinette Tubman de Monrovia, Liberia - 8 de marzo de 2011.

[Cotejar con el texto pronunciado.]

Excelencias, Presidenta Ellen Johnson Sirleaf, Representante Especial del Secretario General, Ellen Margrethe Løj, honorables ministros y legisladores, distinguidos invitados, mujeres, niñas, hombres y niños de Liberia.

En primer lugar quiero agradecer la oportunidad que se me brinda de dirigirme a los ciudadanos de Liberia en este día especial. Es un honor celebrar el Día Internacional de la Mujer con ustedes en este país que es reconocido en el mundo como un líder en la participación y el empoderamiento de las mujeres; un país conocido por su valor y determinación a la hora de instaurar la paz después de más de una década de conflicto; un país que hizo historia cuando eligió a la primera mujer presidenta en África. Los logros de Liberia en materia de empoderamiento de las mujeres fueron reconocidos el año pasado cuando el Gobierno recibió un premio especial por sus esfuerzos en pro de la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y de las niñas.

El Día Internacional de la Mujer es una oportunidad de celebrar lo alcanzado en materia de igualdad de género en todos los países así como los esfuerzos de todos - hombres y mujeres, sociedad civil, gobiernos y sector privado - los que promueven los derechos de las mujeres y de las niñas. Al reunirnos hoy para reconocer lo lejos que han llegado las mujeres en su lucha por la igualdad, la paz y el desarrollo, queda claro que Liberia tiene mucho que celebrar.

Quiero felicitar a todas las mujeres en el sector de la seguridad - las Fuerzas Armadas de Liberia, la Policía Nacional de Liberia, la Oficina de Inmigración y de Naturalización, el Servicio Nacional de Bomberos, los Servicios Especiales de Seguridad y las mujeres que integran diversos batallones en la Misión de las Naciones Unidas en Liberia. Habiendo sido Ministra de Defensa en Chile y la primer Ministra de Defensa en América, me causa especial placer ver los esfuerzos que se hacen por aumentar el reclutamiento y la participación de las mujeres en la seguridad de Liberia. Quiero que las oficiales uniformadas sepan que son un ejemplo claro para las demás, no sólo en Liberia sino en todo el mundo.

Quiero destacar igualmente a las empresarias y a todas aquellas mujeres que exhiben sus productos y bienes, por su trabajo, creatividad e innovación, lo que hace que sus negocios tengan éxito. ONU Mujeres cree firmemente en el potencial económico de las mujeres en todos los sectores. La autonomía económica de las mujeres es una de las prioridades del trabajo de ONU Mujeres. En los últimos dos días tuve la oportunidad de reunirme con varias empresarias, agricultoras, mujeres comerciantes a través de la frontera y vendedoras en los mercados, y me ha impresionado su resistencia, determinación y arduo trabajo a pesar de las dificultades a las que se enfrentan diariamente.

El año pasado, el Gobierno de Liberia y ONU Mujeres capacitaron a las comerciantes a través de la frontera en materia de procedimientos fronterizos, acuerdos regionales de comercio y derechos humanos. Al finalizar el curso de cuatro días, las mujeres acordaron formar una asociación de defensa y de negocios para atender las necesidades de las mujeres del país que comercian a través de la frontera. La Asociación de Mujeres que Comercian a Través de la Frontera es ahora una entidad oficial y cuenta con 500 miembros. La Asociación trabaja con oficiales gubernamentales en todos los niveles y ofrece oportunidades de crédito a todos sus miembros. Este año y con el apoyo de ONU Mujeres, la Asociación construirá dos almacenes y ampliará las clases de formación de negocios para sus miembros.

La inversión en la capacitación de estas 70 mujeres abrió una puerta nueva a cientos de otras mujeres, dándoles poder para exigir una mayor protección de sus derechos y mejores oportunidades económicas para sus actividades comerciales. Ahora aspiran a lograr mucho más, no sólo para ellas sino en pro de una mayor protección y oportunidades para todas las mujeres de África occidental, con el fin de expandir sus negocios, participar en la elaboración de políticas y en la gobernanza relacionada con el comercio regional, y de crear un entorno más seguro para que haya mayores oportunidades comerciales.

Excelencias, señoras y señores:

El tema de este año del Día Internacional de la Mujer nos insta a considerar desde un punto de vista crítico el acceso de las mujeres y las niñas a la educación, la formación, la ciencia y la tecnología, y destaca que esta inversión es fundamental para promover el acceso equitativo de las mujeres al empleo y a trabajos dignos. La igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres sólo se pueden hacer realidad si dedicamos los recursos necesarios a la educación y la formación de las mujeres y las niñas.

Las investigaciones y las estadísticas indican que si bien las mujeres han entrado al mercado laboral en cifras importantes en la última década, están relegadas, de manera desproporcionada, al nivel inferior de la economía mundial. En el mundo las mujeres siguen teniendo menos probabilidades que los hombres de tener ingresos regulares y puestos remunerados. Siguen estando demasiado representadas en puestos con poca paga, malas condiciones de trabajo, poca seguridad de empleo y sin beneficios de salud o de jubilación. Las mujeres siguen recibiendo menos paga por hacer el mismo trabajo que los hombres.

Para invertir esta tendencia necesitamos inversiones, inversiones en la educación y la formación de las mujeres y las niñas para que puedan competir por las oportunidades sobre una misma base que los hombres. Es vital conseguir que más niñas asistan a la escuela, permanezcan escolarizadas y se gradúen con un diploma. Si bien la matriculación a la escuela primaria ha aumentado en todo el mundo, siguen habiendo demasiados niños en edad escolar que nunca se han matriculado en la escuela o que la han abandonado.

Los gobiernos, la comunidad internacional, las ONG y el sector privado deben trabajar muy de cerca con las comunidades y las escuelas para apoyar a las familias, especialmente en el ámbito rural, para que sus hijas e hijos puedan terminar la escuela. Los gobiernos y la sociedad civil también deben hacer más por crear más oportunidades para que los adultos vuelvan a la escuela a adquirir los conocimientos formales a los que no tuvieron acceso en el pasado. Dos tercios de los 800 millones de adultos que no saben ni leer ni escribir son mujeres. Quiero aprovechar esta oportunidad para felicitar a las mujeres y los hombres que han dado muestras de valor al entrar en las escuelas para la alfabetización de adultos de Liberia.

Las radios comunitarias, los teléfonos móviles y el acceso a internet son herramientas poderosas para educar y permitir a las personas que viven en áreas remotas unirse a la discusión de las ideas y los descubrimientos y de su importancia para el futuro. Desafortunadamente, muchas mujeres y hombres, especialmente en áreas rurales y remotas de los países africanos, no tienen acceso a esas plataformas por falta de inversión en las áreas rurales.

Hay que dar mayores incentivos para garantizar que más mujeres jóvenes entren en los colegios y universidades. Quiero plantear un desafío especial a los colegios y universidades de Liberia: no sólo de conseguir matricular a más mujeres jóvenes, sino de establecer programas de orientación que las alienten a hacer sus estudios en las ciencias, la tecnología, la medicina, la ingeniería, la agricultura y la economía.

En todo el mundo, pocas mujeres están a la cabeza de instituciones científicas, dirigen grandes compañías de tecnología o son miembros de concejos científicos. Las mujeres están igualmente mal representadas en el campo de la investigación y el desarrollo, ya sea en los medios universitarios, en el sector público o en las compañías privadas.

Es hora de cambiar esta situación. La ciencia, la tecnología y la innovación pueden facilitar los esfuerzos por erradicar la pobreza, lograr la seguridad alimentaria, luchar contra las enfermedades, mejorar la calidad de la educación y aumentar las oportunidades de empleos decentes. Si se desarrollan las capacidades de las mujeres y se garantiza que tengan un acceso equitativo, se ampliarán las capacidades y las perspectivas de los países a la hora de hacer frente a esos desafíos. Debemos dar rienda suelta al poder de la participación de las mujeres en las ciencias.

¿Cómo puede ser la agricultura un mejor sector para trabajar para la mujer rural si no hay agrónomas en nuestros Ministerios de Agricultura y en nuestros Centros de Investigación Agrícola? ¿Cómo puede avanzar la tecnología de modo de alivianar la carga de trabajo de las mujeres rurales si no tenemos ingenieras que atiendan las dificultades específicas a las que se enfrentan las mujeres en el campo? ¿Cómo podemos poner fin a las muertes de las mujeres durante el parto si no tenemos más parteras, obstetras y ginecólogas profesionales?

Mi propia experiencia me enseñó que no hay límites para lo que puede hacer una mujer si tiene las mismas oportunidades y acceso a los recursos. Sé la importancia que tienen los ejemplos a la hora de entrar en terrenos nuevos. Su Presidenta, aquí a mi lado, es el mejor ejemplo de ello.

Muchas gracias por compartir este momento con nosotros en este centenario tan especial del Día Internacional de la Mujer.