"Este es el momento para Colombia"

Palabras de Phumzile Mlambo-Ngcuka, Sub-Secretaria General de las Naciones Unidas y Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, en la Mesa de Conversaciones de Paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, en La Habana, Cuba

Fecha: domingo, 24 de julio de 2016

Este es realmente un momento histórico. Quisiera saludar al jefe de la delegación del Gobierno de Colombia, Humberto de la Calle. También saludar al jefe de la delegación de las FARC, el Sr. Iván Márquez. También quiero saludar a los miembros de ambas delegaciones que se encuentran presentes. También saludar a mis hermanas que han liderado el proceso para llegar a este punto. Saludo a las hermanas sentadas aquí al frente, y les digo que es maravilloso verlas en esta poderosa posición.

También deseo saludar al Embajador y el Ministro de Asuntos Exteriores por su liderazgo y gestión en este proceso, así como a los representantes de los países garantes, Cuba y Noruega, por su generosidad de espíritu y por estar ahí en cada paso del camino.

Quiero saludar a las mujeres de Colombia por ser la inspiración detrás de todo lo que nos ha reunido hoy aquí. Gracias, gracias, gracias, mujeres de la sociedad civil, mujeres de los movimientos feministas, mujeres de todas las orientaciones sexuales y las mujeres "en las trincheras" de Colombia.

También quiero saludar a mis colegas de las Naciones Unidas quienes han trabajado día y noche para llegar a este punto. Mis colegas en Colombia, en América Latina y el Caribe, en Nueva York, y por supuesto a mi hermana –y colega- Zainab Bangura, quien también ha estado con nosotros todo el camino.

Buenos días. Es un placer estar en Cuba hoy.

En momentos en el que la violencia y el odio son tan generalizados, y la paz es tan difícil de alcanzar, su trabajo y lo que acabamos de testimoniar aquí en La Habana trae esperanza a las decenas de millones de personas que, en todos los rincones del planeta, actualmente son afectadas por la guerra y que esperan un futuro mejor.

Esto renueva la confianza en la diplomacia. Para nosotros, en las Naciones Unidas, este anuncio nos da la fuerza para seguir adelante manejando los conflictos en todo el mundo. A veces, estos conflictos se sienten como algo que nunca terminará, pero en un día como hoy esto fortalece el papel de la democracia.

Los conflictos, por complejos y prolongados que sean, pueden seguir el ejemplo de Colombia y prepararse para la paz.

Los esfuerzos realizados por el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, las mujeres de la mesa y los países garantes para facilitar la participación de las mujeres en el proceso de paz, son vistos como un ejemplo histórico. Serán objeto de estudios y análisis por muchos expertos y formuladores de políticas nacionales e internacionales en los próximos años. Yo siempre pongo como ejemplo a Colombia, la embajadora de Colombia frente a las Naciones Unidas en Nueva York les puede decir que cada vez que hacemos un discurso siempre nos referimos a Colombia como un símbolo de esperanza. Así que por favor, hagan esto no solo por ustedes: háganlo por el mundo.

Estos éxitos ahora tienen que verse reflejados en el acuerdo final. No pueden ser ignorados durante la implementación en la etapa de postconflicto, al contrario, ahí deberán ser reforzados.

Si ustedes, como yo, creen que la igualdad de género hace la paz posible y duradera, entonces el trabajo de la Sub-Comisión de género merece reconocimiento, atención y elogios especiales. Hemos realizado una revisión de la aplicación de acuerdos de paz en los últimos 15 años, la cual presentamos el año pasado al Consejo de Seguridad. Los resultados de ello demostraron que cuando las mujeres desempeñan un papel importante en los acuerdos de paz, las posibilidades de que la paz sea más duradera es mayor. Cuando se excluye a las mujeres dentro de la comunidad, la reconciliación y la unión se ven comprometidas, haciendo que el conflicto nuevamente surja. Lo que estamos haciendo aquí es tomar precauciones para que el conflicto no estalle de nuevo.

Zainab y yo vamos hacer todo lo posible para aumentar la visibilidad de su trabajo y sus logros, ya que la visibilidad en sí misma es una garantía de que otros les apoyarán a sostener la paz.

Si ustedes creen, como sé que lo hacen, que las mujeres y las niñas crean el tejido del futuro de cualquier nación, todo lo que están haciendo hoy aquí vale cada minuto de la inversión de tiempo. Por ello, necesitamos asegurar que al regreso a Colombia, estos acuerdos se den a conocer a cada mujer, cada hombre, en cada rincón del país.

Es importante que este acuerdo sea confirmado, asumido y entendido por las personas de los más altos niveles, hasta las propias bases que conforman la sociedad colombiana. El acuerdo debe traducirse en medidas que sean parte de la fase del posconflicto. Y por supuesto, las mujeres constructoras de paz quienes hacen una diferencia en todo el mundo, necesitan estar empoderadas mediante la información y los recursos necesarios para ejecutar y hacer avanzar su trabajo.

He visto esto en mi propio país, Sudáfrica. Vengo de una región en posconflicto. Tuvimos una guerra en Angola, una en Mozambique, tuvimos conflictos dentro del país y en las fronteras de Sudáfrica. En la firma del acuerdo de Paz, las cuestiones que afectan a las mujeres fueron centrales y críticas en las negociaciones y nos ayudaron a mantener el rumbo. No tenemos una sociedad perfecta, pero no tenemos guerra. Y esto es importante; que no vuelva a resurgir la guerra.

También he visto estos escenarios en Sierra Leona, Filipinas, Liberia, y en Timor Oriental, donde las voces de las mujeres han sido las voces de la razón que han ayudado a crear la base para mantener la paz. Así que no podemos de ninguna manera considerar que lo que estamos haciendo aquí tiene un papel secundario. Es la pieza central de la sostenibilidad de la agenda de paz.

La participación y la influencia de las mujeres en las mesas de conversaciones aumenta la probabilidad de que se firme un acuerdo y que éste sea duradero. Vamos a escuchar más de Zainab sobre cómo las mujeres han sido importantes para poner fin a la violencia basada en el género, la violencia sexual y la delincuencia, la impunidad y poner de relieve la importancia del acceso a la justicia para resolver estas acciones criminales. En Colombia ha sido fundamental que las mujeres y hombres de ambos grupos hayan sido capaces de unirse y decir que no van a aceptar la impunidad. Estos crímenes deben ser abordados.

También hemos visto evidencia de que las investigaciones a gran escala muestran que la seguridad de las mujeres es uno de los indicadores más fiables del estado de la paz. Es una forma en que se puede decir que el Estado ha sido capaz de avanzar protegiendo a las mujeres. Al ver la situación de las mujeres protegidas y respetadas en realidad se puede confirmar que hay profundidad en el nivel de paz y el respeto de los derechos de todas las personas.

La participación de las mujeres en gran número en la primera línea de la prestación de servicios conduce a servicios de mejor calidad, tanto para hombres como para mujeres. La investigación también muestra que la manera más segura de reducir la violencia es fortalecer el papel de la mujer, de los movimientos de mujeres, apoyar a la sociedad civil y su capacidad de ser activa, como una forma de garantizar la paz y la prestación de servicios que incluye las necesidades tanto de hombres como de mujeres de ambos grupos.

Cuando se pregunta a las personas excombatientes qué factores fueron los más útiles para su reintegración en la sociedad, en muchos contextos han dicho "las mujeres de la comunidad". Muchos hombres y mujeres han dicho, "mi integración como excombatiente fue posible por las mujeres en mi familia, las mujeres de mi comunidad, las mujeres que trabajan en las instituciones públicas. Cuando necesitaba ayuda para encontrar una vivienda, un trabajo, para ser un padre, un ciudadano funcional, las mujeres de todas las instancias de la sociedad estuvieron ahí para asegurarse de que eso fuera posible para mí y que pudiera seguir, siempre estaban allí para animarme a seguir adelante”. Creo que esto es algo que no debemos olvidar.

La experiencia también demuestra que a la recuperación económica y la reducción de la pobreza se refuerza y llega más rápido cuando invertimos en el empoderamiento económico de las mujeres. Poner atención en los contextos macroeconómicos que funcionan para las mujeres, esto será muy importante en Colombia, ya que de este modo el país será capaz de moverse hacia adelante con una economía que funciona para las mujeres. Hay demasiados países con economías que simplemente no funcionan para las mujeres. El 75% de las mujeres que trabajan fuera de casa - en muchos países, incluso en los países que están trabajando por la paz – lo hacen en el sector informal. Esto no fortalece la paz. Así que tenemos que poner atención en estos cambios profundos en la sociedad.

También es importante que después de firmada la Paz, las mujeres no vuelvan a los papeles tradicionales y estereotipados. Esta es una oportunidad de romper con los estereotipos y poner a las mujeres en la primera línea de la sociedad. Debido a que en estos tiempos de grandes cambios siempre hay una oportunidad única para realizar cambios que a veces son difíciles de hacer en tiempos de Paz, y estas oportunidades deben aprovecharse.

Hay que asegurarse de que se logre una transformación estructural de la sociedad y las políticas agrarias y nos alegra que esto se refleje en el acuerdo.

También debemos estar seguros de que las mujeres sean reconocidas como ciudadanas autónomas con sus derechos, independientemente de su estado civil, familiar o de sus relaciones en la comunidad, que tengan acceso en igualdad de condiciones a la propiedad y a los proyectos productivos, opciones de financiación, infraestructura, servicios públicos y técnicos y de formación. Estos avances constituyen hitos tangibles en la promoción de la igualdad de género en situaciones de posconflicto.

Vamos a continuar apoyando este proceso y esta labor. La Subcomisión de Género ha abierto nuevos caminos para la participación de las mujeres en la construcción de la paz, lo cual no debe perderse. Apoyamos las voces de la sociedad civil y de muchos otros actores que quieren que esta Subcomisión esté consolidada, porque sin una Subcomisión de esta naturaleza podemos retroceder y perder algunos de los beneficios alcanzados. Incluso cuando las mujeres han sido una fuerte influencia en las negociaciones, pueden ser excluidas de los procesos de toma de decisiones en la fase de posconflicto. Lo vimos en Guatemala, Argelia, y en Sudán del Sur. Estamos hablando de las experiencias y errores de otros países que no debemos repetir.

También apoyamos las coaliciones de mujeres que deben continuar existiendo, ya que, que en los países en los que no fueron apoyadas, los procesos de paz se disolvieron. Esperamos que esto no suceda en Colombia.

La presencia de las mujeres marca un punto de inflexión para las negociaciones de paz de Colombia, y son una oportunidad para la inclusión histórica de las mujeres en la agenda integral del proceso. Por tanto, es fundamental que los logros de la Subcomisión de Género presentados hoy, vayan mucho más allá de las firmas y se centre en la implementación sensible al género, sobre todo en los lugares más remotos del país; en la reducción sostenida de la discriminación y la violencia contra las mujeres, tanto en el marco del conflicto, como en su vida diaria; y en el aumento de la participación de las mujeres en el seguimiento de la aplicación de estos acuerdos históricos. La participación equitativa de las mujeres en todos los comités también es fundamental para el sostenimiento de este acuerdo.

Las mujeres representan cerca del 52% de la población colombiana, y se estima que el 30-40% de los miembros de las FARC. Sus voces tienen que ser escuchadas en las iniciativas de construcción de paz. El verdadero éxito de la Subcomisión tiene que ser medido a través de resultados concretos, tales como la inclusión significativa de las disposiciones específicas de género en el acuerdo final, y su eficacia para integrar las opiniones de las mujeres y su participación en todos los mecanismos.

Esto es más probable que ocurra si así se señala expresamente en el acuerdo final. Y de nuevo, en el sur de Sudán, la falta de claridad ha sido fatal. Las mujeres están luchando para encontrar el punto de entrada de nuevo a la mesa para que puedan intervenir en el conflicto que vive el país.

En las Naciones Unidas nos alegramos de que una misión política especial se esté desplegando y haya sido aprobada por unanimidad por el Consejo de Seguridad. Estamos trabajando con el Representante Especial del Secretario General Jean Arnault y su equipo, para reiterar la importancia de la participación y el liderazgo de las mujeres en la aplicación de los acuerdos, y para asegurar que los protocolos de verificación incluyen adecuadamente las disposiciones relativas a la prevención y respuesta a la violencia contra mujer.

Hemos estado instando a la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC) a que, el despliegue de los observadores internacionales de sus fuerzas militares y de policía de la misión de la ONU en Colombia comprenda un mínimo del 20% de mujeres. Sin embargo, esta demanda debe ser reiterada por las partes de manera que no pueda ser ignorada y que el establecimiento militar no esté dominado por hombres y sean solo hombres los enviados a las misiones de paz. La ONU ha tenido un papel en el envío de misiones exclusivas dominadas por hombres, lo que nos ha traído problemas. Ha causado violaciones en las comunidades que se supone se deben proteger.

Sabemos que tenemos mujeres sobresalientes que pueden formar parte de estas misiones. En este caso el porcentaje de mujeres combatientes es mucho mayor que en la mayoría de los otros contextos, lo que proporciona una necesidad adicional de una mayor presencia de las mujeres en la misión de verificación. Los observadores no armados serán seleccionados de los países que tienen una mayor representación de las mujeres en la policía y el ejército a diferencia de los países tradicionales que aportan contingentes a las operaciones de mantenimiento de la paz.

En mi país, cuando estuvo en un momento como el que vive ahora Colombia, el Sr. Mandela estaba en estado de sitio porque en el movimiento de liberación hubo quienes se mostraron escépticos acerca de hacer la paz con el enemigo. Por el lado del gobierno y el régimen que nos enfrentábamos, hubo quienes se mostraron escépticos acerca que el Estado hiciera un acuerdo con aquellos que consideraban terroristas. Se tuvo el valor y la convicción de ponerse en pie y decir "la paz es el único camino a seguir".

Creo que este es el momento para Colombia. En cada uno de ustedes sentados alrededor de la mesa, veo un pedazo de Mandela, y juntos veo algo que es más grande que el Mandela que conocemos. En cada generación uno siempre tendrá una misión, como dijo Frantz Fanon, cada generación puede, o bien cumplir su misión, o traicionarla.

Creo que este es el momento de Colombia para cumplir la misión y me alegro de que aquí tengamos hombres y mujeres que están a la altura de eso. Muchas gracias.