Discurso de apertura de la Sra. Bachelet en la sesión plenaria de la Asamblea General de la Unión Interparlamentaria

Fecha: sábado, 16 de abril de 2011

Intervención de Sra. Michelle Bachelet, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres y Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas en el encuentro con mujeres líderes de Panamá, 124ava Asamblea de la Unión Interparlamentaria, Ciudad de Panamá, Panamá, 16 de abril del 2011.

[Cotejar con el texto pronunciado.]

Es un honor para mí la invitación que me hiciera la Organización Internacional de los Parlamentos, la Unión Inter Parlamentaria, con una larga trayectoria de trabajo y experiencia desde 1889, para dirigirme a todas y todos ustedes miembros de los Parlamentos de sus respectivos países.

Hablar ante los representantes de los ciudadanos y ciudadanas de los 130 países representados en esta Asamblea General como Directora Ejecutiva de ONU Mujeres es una enorme satisfacción y una gran responsabilidad.

En Julio de 2010, los Estados Miembros de Naciones Unidas adoptaron una resolución histórica estableciendo ONU Mujeres para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres, recomendando una financiación mínima de 500 millones de dólares para poder cumplir sus objetivos, suma que estamos gestionando para alcanzar este piso de financiamiento.

Con la creación de ONU Mujeres, se envió al mundo una señal clara de la importancia de los derechos de las mujeres y la necesidad urgente de acelerar los procesos que eliminen las barreras para la igualdad de género.

Quiero dejar constancia que esta resolución no hubiera sido posible sin el trabajo de muchos actores de los Derechos de las mujeres, entre ellos Parlamentos y Gobiernos así como redes y grupos de mujeres pertenecientes a todas las regiones del mundo.

Por ello — además de la importancia de la naturaleza y contenido de la propia resolución- nuestra misión dice mucho sobre el crucial papel que tiene en esta cuestión “la colaboración.

Ahora necesitamos demostrar que podemos estar a la altura de las circunstancias y cumplir lo acordado y comprometido.

No solo tenemos que conseguir la financiación mínima que se consideró indispensable para llevar a cabo esta tarea, sino que tenemos que demostrar que, una vez conseguida, los fondos son utilizados de manera eficaz y eficiente para el cumplimiento de sus objetivos.

Tenemos que persuadir a las instituciones, a ustedes Legisladores y a los responsables de los Gobiernos que trabajar por la igualdad de género de conformidad con los acuerdos internacionales, la Convención para Eliminar todas las formas de Discriminación contra las Mujeres, (CEDAW), la plataforma de Acción de Beijing, la Declaración del Milenio, significa conseguir beneficios no sólo para las mujeres sino para toda la sociedad.

Necesitamos trabajar más y mejor con los grupos de mujeres que están excluidas en nuestros países, incluyendo a mujeres en situación de pobreza y necesidad, viudas, mujeres ancianas, mujeres discriminadas por razón de raza o por cualquier otra situación.

Los retos son considerables.

Las enormes diferencias en ingresos y riqueza que han acompañado al crecimiento global se han profundizado todavía más con la crisis económica, y han hecho que millones de trabajadores, especialmente las mujeres, hayan pasado a los sectores de empleo no formales.

Los conflictos políticos y los desastres naturales han elevado los precios de los alimentos amenazando la subsistencia de los hogares teniendo éstos que realizar esfuerzos para poder sobrevivir, y ello no sólo en los países en vías de desarrollo sino también en los países desarrollados.

Esta situación no tiene necesariamente que continuar con esta tendencia.

Ustedes legisladores pueden defender que hay otra manera de hacer, de gestionar lo público, una manera que permita que las economías mejoren y ello necesariamente pasa por el empoderamiento político y económico de las mujeres, garantizando primero su seguridad.

Quiero decirles que estamos viendo ciertos avances. En concreto ya hay 130 países que han aprobado Leyes para la eliminación de la violencia doméstica, 67 países que tienen leyes de igualdad y 115 países que garantizan la igualdad en los derechos de propiedad.

Estamos viendo como en los países árabes, singularmente en el Norte de África, las mujeres que antes estaban fuera de la arena pública, ahora están defendiendo codo a codo junto con los hombres la demanda de libertad y dignidad para sus pueblos y su derecho de participar en el devenir de sus sociedades.

Los cambios pueden darse, son posibles. Pero ONU Mujeres no lo puede hacer de manera aislada. Debemos hacerlos conjuntamente y por ello hago especial énfasis en la necesidad de colaborar.

Tenemos que trabajar con socios claves, con la sociedad civil, el sector privado, instituciones y en especial con ustedes parlamentarios y parlamentarias representantes de los ciudadanos y ciudadanas.

Cada uno de los socios en este trabajo de colaboración tiene que aportar su conocimiento, experiencia, saber hacer, de forma que hagamos un trabajo comprehensivo que responda mejor a los retos que tenemos.

Estamos en este momento elaborando nuestro Plan Estratégico para los próximos tres años. Hemos identificado áreas prioritarias en las cuales tenemos la responsabilidad y liderazgo dentro de Naciones Unidas, y otras áreas en las que apoyaremos a otras Agencias con nuestro trabajo solidario.

Las prioridades estratégicas de ONU Mujeres incluyen: El empoderamiento económico de las mujeres, el liderazgo y participación política de las mujeres, la erradicación de la violencia contra las mujeres y niñas, el trabajo de la defensa de los derechos de las mujeres en situaciones de conflicto y post conflicto y la inclusión de la igualdad de género en la planificación nacional de desarrollo.

Cada una de estas prioridades conlleva la búsqueda e investigación de información y análisis de datos en cada uno de los países, de manera de ir analizando y mirando más allá de los promedios nacionales y globales para saber qué pasa con las mujeres en los distritos de bajos recursos, las mujeres migrantes, las mujeres con VIH o las mujeres con minusvalías.

El éxito dependerá de muchos factores, uno de ellos sin lugar a dudas es el avance que se lleve a cabo en materia de liderazgo y participación política de las mujeres.

La participación política de las mujeres es un pre requisito esencial para su empoderamiento así como un elemento imprescindible para que exista una verdadera democracia.

La participación de las mujeres en la toma de decisiones implica la apertura en ese ámbito de decisión tan vital, y ello refuerza la transparencia permitiendo una mayor rendición de cuentas a los ciudadanos.

ONU Mujeres tiene como pilar fundamental de su trabajo en esta área asegurar que los procesos de toma de decisión sean equitativos e inclusivos y den respuesta a las necesidades de las mujeres.

En este sentido, me consta que mucho se está avanzando a través de los presupuestos sensibles al género o nuevas estrategias como los informes de impacto de género de las leyes que se están poniendo en marcha en algunos países.

Estas estrategias pueden ser de gran importancia para la mejora de la toma de decisiones, la aprobación de leyes, normas y políticas públicas que empiezan a posibilitar cambios que redunde en el beneficio de las mujeres y de la sociedad en su conjunto.

Mucho hemos avanzado en los estas últimas décadas, pero este progreso constante está resultando lento, podríamos decir “dramáticamente lento.

Gracias a los datos que la Unión Inter Parlamentaria nos aporta como indicador global sabemos que en 26 Asambleas Unicamerales o Cámaras Bajas y en 17 Cámaras Altas se superó el 30% de mujeres parlamentarias: 16 en Europa, 13 en Las Américas, 11 en África y 3 en Asia Pacifico.

Y varios países más se encuentran casi en ese 30% mágico que nos indica el umbral mínimo de igualdad.

Los países nórdicos en Europa han mantenido la primera posición con una media de 41,6%; África Sub Sahariana con 19,2%, mientras que en un año de grandes elecciones en la región de Asia Pacifico, el promedio bajó de 18,5% a 18%.

La representación de las mujeres en los países Árabes ha aumentado también desde el 4.3% en 1995 hasta el 11.7% en 2010.

Del análisis de estos datos, sabemos que de los países que han superado ese 30%, 23 han adoptado algún tipo de acción positiva o cuota.

El papel de las mujeres también tiene una importancia sustancial en el ámbito local donde se toman muchas decisiones con gran impacto para sus vidas. Y en este ámbito vemos también progresos en algunas regiones.

En la India, más de un millón de mujeres son concejalas en los Ayuntamientos tras la modificación de la Constitución en 1992 que estableció la reserva del 30% de escaños para ellas. En América Latina, las mujeres están presentes en las alcaldías solo en un 8.5% según el observatorio de la Igualdad de CEPAL (2009).

Quisiera destacar los acontecimientos ocurridos este mismo año en algunos países árabes del Norte de África. Las características claves de estos movimientos han sido las protestas ciudadanas, la participación de las mujeres de manera muy visible y el uso de las nuevas tecnologías y redes sociales para organizarse y apoyarse.

Este ha sido el caso específico de Túnez y Egipto que llevaron a la configuración de gobiernos de transición.

Me complace haber conocido la noticia esta misma semana de que la Alta Instancia para la Realización de los Objetivos de la Revolución en Túnez ha aprobado el código electoral para las elecciones de la Asamblea Constituyente del próximo 24 de Julio en base a los principios de paridad y alternancia. Es decir, 50% de hombres y 50% de mujeres.

Este es un gran avance del que nos congratulamos y felicitamos al pueblo de Túnez.

Incrementar la presencia, la visibilidad y el número de mujeres en la política e instituciones es muy importante. No solo porque son un modelo a seguir sino porque estas mujeres pueden ser agentes poderosas del cambio.

Por ejemplo, cuando las mujeres tienen poder en los ámbitos políticos pueden promover iniciativas que permitan el empoderamiento económico en el sector privado.

Hace ocho años, Noruega aprobó una ley que establecía la presencia de un 40% de mujeres en Los Consejos de Dirección de las empresas que cotizan en Bolsa. Hoy las mujeres ocupan el 42 % de tales puestos, siendo Noruega líder en esta materia en Europa.

En España, en 2007, se aprobó la ley que obliga a las empresas con más de 250 trabajadores a la elaboración y aplicación de un plan de igualdad, que recoge a modo de recomendación la necesidad de la composición equilibrada de sus Consejos de Dirección.

Otros países europeos están pensando aprobar regulaciones legales similares, y este tema está siendo objeto de debate en el seno de la Comisión Europea.

En todos los países donde las mujeres tienen acceso a buena educación, buenos trabajos, tierras y otros activos, hay mayor crecimiento, menor mortalidad materna, mejora de la nutrición infantil, mayor seguridad alimenticia, y menos riesgos de VIH.

Sin embargo, todavía hay pocas mujeres que participan en las esferas de toma de decisiones. Tenemos que conseguir una mayor representación de las mujeres y que esos ámbitos sean cercanos y amigables.

Existen aún muchos obstáculos que superar para que las mujeres puedan y — permítanme que añada “quieran — entrar en política. Algunos obstáculos son fáciles de visualizar: por ejemplo la dificultad de acceder a las direcciones de los partidos políticos.

Sabemos que en América Latina -por ejemplo- las mujeres conforman el 50% de las afiliaciones en los partidos políticos, sin embargo solo el 19% de las mismas llegan a los puestos de toma de decisión.

Que el 92% de los partidos aseguran contar con una Unidad de la Mujer o Género, aunque la influencia que tiene esta unidad en las decisiones estratégicas del partido es mínima.

O que el 65% de los partidos aseguró haber capacitado a sus afiliadas, sin embargo apenas el 24% asigna un presupuesto específico para la capacitación de mujeres. Sabemos también que los medios de comunicación en la mayoría de ocasiones no son neutros con las mujeres en general y con las mujeres en política en particular.

El estudio de Global Media Monitoring Project de 2010, señaló que las mujeres solo representan los 37% de las noticias en los periódicos, radio y televisión analizados.

Solo el 24% de las noticias cubre de alguna manera a las mujeres y su entorno, y el 82% de los temas que se consideran importantes por los medios de comunicación aparecen por boca de los hombres.

En los estudios de monitoreo de medios con enfoque de género en campañas electorales que hemos realizado como ONU Mujeres junto con IDEA en seis países de América Latina, (Bolivia, Chile, Uruguay, Costa Rica, Colombia y República Dominicana) sabemos que los medios no cubren a las candidatas lo mismo que a los candidatos hombres, que en las campanas electorales hay ausencia de debate programático y ausencia total acerca de la igualdad de género y los derechos de las mujeres.

Hay también otros obstáculos menos visibles, pero necesarios de hablar y reflexionar: ¿Por qué se produce esa excesiva rotación de las mujeres en política? ¿Por qué la carrera en política de las mujeres no tiene la misma duración que la de los hombres, lo que impide que éstas puedan llegar a adquirir la experiencia necesaria para ejercer puestos de mayor relevancia? o ¿Por qué en muchos países, hay muchas mujeres que simplemente no quieren entrar en política?

En algunas ocasiones la existencia de violencia contra las mujeres en política es una razón bien poderosa; en otras la necesidad de conciliar la vida laboral y familiar hace que las mujeres no quieran ya seguir con esa doble o triple tarea o — finalmente — que las mujeres no comparten determinados principios que rigen la política y quieren que ésta cambie antes de poder participar en la misma.

ONU Mujeres trabaja para superar estos obstáculos visibles y no tan visibles y lo hace con muchos actores e instituciones de los países.

Entre estas últimas queremos seguir teniendo una relación preferencial de colaboración con todos Ustedes Parlamentarios, mujeres y hombres, e igualmente con la Unión Interparlamentaria en con la que ya tenemos camino andado pero queremos profundizar todavía más.

Con la Unión Interparlamentaria,

  • Queremos seguir trabajando para conseguir que las mujeres estén representadas en los Parlamentos. Trabajar con la UIP en los sistemas legales que determinan y facilitan este ingreso, ya sea en situaciones de transiciones políticas o reformas constitucionales. Buen ejemplo de ello -y de esta colaboración- es el que vamos a poder desarrollar en los países árabes del Norte de África.
  • Queremos trabajar con UIP en el apoyo y desarrollo de capacidades de las Mujeres Parlamentarias.
  • Dotar de asistencia técnica a los Parlamentos en materia de los derechos de las mujeres de conformidad con los establecido en la CEDAW, derogando aquella legislación que contenga normativa discriminatoria para las mujeres a la luz de los Tratados internacionales en firmados por los países.
  • Proponer proyectos de investigación y obtención de datos tanto en áreas que permitan el empoderamiento de las mujeres en las sociedades así como la igualdad de género en las legislaciones.
  • Erradicar la violencia contra las mujeres es también un terreno de colaboración entre UIP y ONU Mujeres, sobre todo en implementación de las leyes y los diferentes mecanismos de aplicación de las normas.
  • Nos satisface conocer el lanzamiento del importante estudio que la UIP ha desarrollado sobre los Parlamentos sensible al Género. Este innovador estudio va más allá del acceso de las mujeres a los Parlamentos y se enfoca en el entorno de los Parlamentos para determinar si estos son “amigables “y sensibles con la igualdad de género. Nos parece un instrumento que nos va a permitir diseñar nuevas estrategias, estudiar otros enfoques y promover nuevos cambios de actuación para conseguir esa igualdad en las Instituciones.

Excelentísimos Señores y Señoras Parlamentarios,

Mi oferta de colaboración no se acaba en la UIP en lo que se refiere a los Parlamentos. Quisiera proponerles a todas las delegaciones que hagamos entre ONU Mujeres y cada uno de sus Parlamentos un acuerdo de colaboración.

Ustedes son los representantes de la ciudadanía y tienen la competencia de legislar, fiscalizar al Gobierno y aprobar el Presupuesto. Son uno de los tres grandes poderes del Estado y por ello necesitamos trabajar con Ustedes en esta inmensa tarea.

Les propongo que elaboremos un diagnóstico de las cuestiones en las que podamos colaborar al inicio de cada legislatura, definamos una agenda sobre qué legislación debe ser reformada por contener elementos discriminatorios hacia las mujeres, qué legislación debe ser estudiada para conseguir mayor protagonismo y participación de las mujeres.

Todas las leyes contienen impacto de género, no hay leyes neutrales, no hay leyes ajenas a la mitad de la población, pero si hay leyes que permiten mayor avance o suponen retrocesos en la igualdad o en temas como la protección social de las mujeres, las condiciones laborales, el cuidado de la familia, el crecimiento económico, las pensiones, o incluso la política exterior.

Todas las leyes deben ser estudiadas desde esta perspectiva lo mismo que hacemos con el impacto de las leyes sobre el medio ambiente o el impacto que una u otra norma puede tener en nuestra política económica.

Pero como saben bien, no basta hacer la ley, la “magia de la ley por sí sola no es suficiente, necesita recursos económicos para implementarlas así como recursos humanos para hacerlo.

Esta es también una gran tarea legislativa. Por eso queremos que en esa legislación y en los presupuestos que Ustedes aprueben, establezcan y comprueben que hay recursos suficientes para poder implementar las mismas.

Queremos colaborar con Ustedes aprendiendo de sus experiencias legislativas, compartiendo las mismas con los demás Parlamentos, estudiando los resultados, y promoviendo los cambios en la medida necesaria.

Los Parlamentos fiscalizan a sus Gobiernos, y esto también es importante para la igualdad de género.

Ustedes pueden analizar si sus Gobiernos están haciendo todo lo necesario para poder llegar a cumplir los objetivos de desarrollo del Milenio, o si en materia de erradicación de la violencia y aún con leyes aprobadas en este temas, las mujeres siguen sin tener posibilidades de poder denunciar, no reciben la protección adecuada, o la atención sanitaria y psicológica precisa.

Estas son cuestiones en las que su papel es relevante.

Sabemos que ONU Mujeres tiene una capacidad limitada para conocer todos y cada uno de los datos en todos los países, pero contamos con Ustedes para que nos aporten su visión de la realidad, de lo que pasa en su país y del necesario monitoreo que entre todos debemos hacer en la materia.

Juntos podemos visualizar lo que hay pero sobre todo lo que no hay para eliminar de una buena vez todo aquello que limita el desarrollo de las mujeres y niñas.

Contamos con hacer posible esa colaboración, ese diagnostico común en cada legislatura, esos pasos concretos y eficaces, ese mayor conocimiento e intercambio de información e investigación en la materia, esa relación para que estos objetivos, estos cambios estructurales, sean más viables.

Queremos contar con su experiencia como parlamentarios y parlamentarias y queremos ampliar la representación de las mujeres en los Parlamentos.

Incrementar, para finales del año 2013 al término de nuestro primer plan estratégico, el porcentaje de mujeres en los Parlamentos (a un 21.5%).

Señorías sé por experiencia que en política hay diferentes maneras de hacer, que nada está predeterminado, que los desafíos se pueden llevar a cabo obviamente en los tiempos y formas que proceda en cada país, que se requiere de amplios consensos en el seno de los Parlamentos si queremos avanzar. Pero sobre todo, tengo certeza absoluta de que mejorar la representación de las mujeres, permitirá democracias más sólidas y representativas.

En ONU Mujeres sabemos que es posible y sabemos que contamos con Ustedes.

Muchas gracias

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Comunicado de prensa correspondiente