Declaración introductoria de la Directora Ejecutiva Adjunta de ONU Mujeres, Lakshmi Puri, en el sexagésimo séptimo periodo de sesiones de la Asamblea General

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Declaración introductoria de la Directora Ejecutiva Adjunta de ONU Mujeres, Lakshmi Puri, en el sexagésimo séptimo periodo de sesiones de la Asamblea General. Tema 28 del programa: adelanto de la mujer. 15 de octubre de 2012.

[Cotejar con el texto pronunciado.]

Señor Presidente,
Excelencias,
Distinguidos delegados,
Señoras y señores,

Es para mí un honor dirigirme a la Tercera Comisión de la Asamblea General sobre el adelanto de la mujer. Señor Presidente, deseo felicitarle a usted y al resto de los miembros de la Mesa por su elección, así como garantizarle el pleno apoyo de ONU Mujeres. Quisiera asimismo expresar mi agradecimiento a Su Excelencia, el Sr. Hussein Haniff de Malasia, y a los miembros de la mesa saliente por guiar los debates de esta Comisión durante el sexagésimo sexto periodo de sesiones.

Señor Presidente:

Esta Comisión se reúne en un momento de importantes promesas y oportunidades para las mujeres y las niñas de todo el mundo, pero también en un momento de decepción debida a los persistentes desafíos y a la lentitud de los avances en pos de la plena realización de los derechos y el empoderamiento de las mujeres y las niñas.

Hoy en día, todas las regiones del mundo han logrado —o están cerca de hacerlo— la paridad en las cifras de matriculación de niños y niñas en la enseñanza primaria. La diferencia también se está reduciendo en la educación secundaria. En la actualidad las mujeres ejercen un papel de liderazgo más destacado que nunca en las esferas de la política y los negocios. También es mayor el número de mujeres que sobreviven a los partos y que pueden planificar sus familias. Un número creciente de países ha adoptado leyes y planes nacionales dirigidos a prevenir la violencia contra las mujeres y a responder ante ella.

El año pasado, esta Comisión aprobó una resolución histórica sobre las mujeres y la participación política, y estamos realizando progresos en esta área. Desde Argelia hasta Libia, cada vez son más las mujeres elegidas como representantes en sus parlamentos nacionales. En Senegal, el pasado mes de agosto un número récord de mujeres tomaron potestad de su cargo en la Asamblea Nacional, llegando casi a duplicar la proporción que representaban anteriormente en el parlamento. El número de países que alcanzan la cota de un 30% de mujeres en el parlamento ha aumentado de 27 a 33.

Seguimiento de la aplicación de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing y del resultado del vigésimo tercer periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General

Señor Presidente:

Buena parte de estos importantes avances ha sido posible gracias a una sólida base normativa intergubernamental. Sobre la base de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, los procesos intergubernamentales continúan ofreciendo oportunidades para fortalecer y profundizar la agenda mundial para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y para acelerar la aplicación de dicha agenda.

Este objetivo se consigue a través de la aprobación de resoluciones dedicadas a las cuestiones relacionadas con la igualdad de género, como las que se aprobaron el año pasado sobre las mujeres y la participación política, la mejora de la situación de las mujeres en las zonas rurales, las mujeres en el desarrollo, entre otras. Pero también mediante la incorporación de la perspectiva de género en las resoluciones que tratan sobre otros asuntos.

En la actualidad, sin embargo, únicamente alrededor de un tercio de las resoluciones de la Asamblea General aprobadas durante su sexagésimo sexto periodo de sesiones incluye una perspectiva de género. Y esta proporción es aún menor en el caso del Consejo Económico y Social y sus comisiones orgánicas. Es preciso seguir trabajando para garantizar que la perspectiva de género se refleje de manera sistemática en el trabajo de los órganos intergubernamentales.

La integración de las consideraciones relacionadas con el género es particularmente importante en aquellos ámbitos en los que se ha observado menos avances, como el desarme, las cuestiones relativas a la seguridad internacional, los asuntos administrativos y presupuestarios y otros temas jurídicos de alcance internacional. La igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres son esenciales para los tres pilares de trabajo de las Naciones Unidas, a saber: paz y seguridad, desarrollo y derechos humanos. No podemos permitir que ninguno de los órganos intergubernamentales pase por alto estos aspectos en su trabajo.

Y no basta con incorporar una referencia a las mujeres y las niñas entre otros grupos destinatarios. Es preciso hacer hincapié de forma sustantiva y significativa en la importancia de la igualdad de género y del empoderamiento de las mujeres como beneficiarias y facilitadoras fundamentales de todos estos esfuerzos.

ONU Mujeres está activamente involucrada en varios niveles y colabora con otros organismos de las Naciones Unidas para apoyar a los Estados Miembros en este proceso. En la Conferencia Río+20 hemos visto lo que se puede conseguir con el esfuerzo constante de todas las partes interesadas. El documento final de la Conferencia Río+20 reafirma el carácter central de la igualdad de género y la importancia del rol crucial, la participación y el liderazgo de las mujeres en las tres dimensiones del desarrollo sostenible: la dimensión social, la económica y la ambiental.

Y, si bien la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer constituyen un área prioritaria en sí misma, también quedan reflejadas como un tema transversal. En consecuencia, doce áreas prioritarias contienen referencias específicas al género. El compromiso de ONU Mujeres ha demostrado ser fundamental al actuar como catalizador de la voluntad política de los gobiernos y contribuir al establecimiento de asociaciones a favor de ese resultado.

El documento final de la conferencia Río+20 allana el camino para futuros avances. Le insto a continuar otorgando la máxima prioridad a la igualdad de género y al empoderamiento de las mujeres en cualquier nuevo marco a la hora de estudiar el diseño de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la agenda para el desarrollo posterior a 2015.

Intensificación de los esfuerzos dirigidos a eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y la trata de mujeres y niñas

Señor Presidente:

Nuestros logros comunes en materia de igualdad de género y empoderamiento de las mujeres perderán su valor si permitimos que persista la violencia contra las mujeres.

La semana pasada, una niña pakistaní de 14 años, Malala Yousufzai, se encontraba en un autobús escolar cuando un pistolero se dirigió hacia ella y le disparó en la cabeza. ¿Qué delito había cometido esta niña? Hablar sobre los derechos de las niñas a la educación y a vivir sin violencia. Los derechos por los que luchaba Malala no eran sólo los suyos; son derechos de todas las mujeres y niñas, los derechos de nuestras hijas, nuestras hermanas, nuestras madres y nuestras abuelas. Son derechos humanos.

Y, a pesar de que el caso de esta niña ha conmocionado al mundo por su brutalidad y su cobardía, seguimos siendo testigos del ejercicio de la violencia contra las mujeres todos los días, en todos los países y en todas las regiones. Nada menos que 7 de cada 10 mujeres de todo el mundo declaran haber sufrido violencia física y/o sexual en algún momento de sus vidas.

Existen muchas formas de violencia contra las mujeres, desde el acoso sexual hasta la violación, desde los crímenes de honor hasta el matrimonio infantil. Pero la forma más frecuente de violencia es aquella en la que el agresor es la propia pareja de la víctima. La violencia doméstica se produce a menudo dentro del propio hogar, en la cocina y en el dormitorio, y se oculta tras un velo de silencio e impunidad. Este tipo de violencia ocasiona graves lesiones físicas y daños psicológicos; a menudo provoca incluso la muerte de la víctima.

La violencia contra las mujeres constituye la expresión más grave de la discriminación y el desempoderamiento de las mujeres y las niñas. Representa una amenaza para la democracia, la paz y la seguridad, así como un obstáculo para el desarrollo sostenible y una atroz violación de los derechos humanos. Debilita la cohesión social, deteriora la justicia social y constituye una pesada carga para las economías nacionales: se calcula que en algunos países, el costo de este tipo de violencia asciende a 33.000 millones de dólares.

Por todas estas razones, la eliminación de la violencia contra las mujeres debe formar parte de cualquier meta e indicador sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en el marco de desarrollo posterior a 2015, así como de cualquier Objetivo de Desarrollo del Milenio u Objetivo de Desarrollo Sostenible de nueva generación o fortalecido en esta materia.

La violencia contra las mujeres perpetúa el círculo vicioso compuesto por la desigualdad, la exclusión y la marginación. Debemos crear un círculo virtuoso que lo sustituya, y para ello será necesario cambiar la mentalidad y los estereotipos que se encuentran en el origen de la violencia. Hemos de proporcionar a las mujeres acceso a las oportunidades económicas, garantizar su participación sobre un pie de igualdad en la vida pública y política, derogar las leyes y prácticas que siguen discriminando a las mujeres y cerciorarnos de que los diferentes entornos sean seguros para las mujeres y las niñas, incluso en las calles y las escuelas. Todo ello constituye la base para una estrategia integral de prevención.

La prevención, de hecho, es también uno de los imperativos y de las oportunidades generacionales del Secretario General que debe aplicarse en la eliminación de la violencia contra la mujer.

En los últimos años hemos sido testigos de algunos progresos. Los Estados Miembros han adoptado una serie de medidas, promulgado nuevas leyes, aprobado planes de acción y han desarrollado programas exitosos dirigidos a prevenir y combatir la violencia. Pero aún queda mucho por hacer.

Todos los Estados deberían adoptar un enfoque coordinado y sistemático, basado en los derechos humanos y en los principios de la igualdad de género. Es necesario un compromiso político firme en todos los niveles de cara a la adopción de leyes integrales y planes de acción multisectoriales a escala nacional. Dichos planes deben contar con el financiamiento correspondiente y ser adecuadamente ejecutados y supervisados.

Existe una necesidad urgente de educación y de llevar a cabo un mayor número de campañas de sensibilización, así como de contar con la participación de todas las partes interesadas, incluida la sociedad civil, las organizaciones de mujeres y de jóvenes, hombres y niños, así como de los líderes comunitarios y religiosos, para inculcar unas relaciones de género respetuosas y sin violencia.

También es preciso redoblar los esfuerzos en el ámbito de la provisión de servicios de apoyo y respuesta integrados y coordinados a las sobrevivientes. Ellas necesitan refugio y una vivienda segura; necesitan vivir en condiciones de seguridad y una protección sensible al género. También deberían recibir atención médica, asesoramiento especializado en situaciones de crisis y asistencia jurídica y social. Asimismo, deberían ser referidas a personal experto.

Lo anterior también es válido en lo que respecta a la prevención y la respuesta a la trata de personas, un área que merece una atención especial. La trata es uno de los delitos más lucrativos, con consecuencias más graves y que además se está extendiendo con mayor rapidez. Las mujeres y las niñas son uno de los colectivos más afectados por esta lacra: más de la mitad de las víctimas del trabajo forzoso y el 98 por ciento de las víctimas de explotación sexual son mujeres.

Aunque la trata es fundamentalmente un problema que debe abordarse desde la perspectiva de los derechos humanos, al mismo tiempo debe circunscribirse en una agenda para el desarrollo sostenible que promueva el empleo y el trabajo decente. Debe prestarse especial atención a la migración, dado que la trata puede producirse en ese contexto y verse agravada por una legislación restrictiva en materia de inmigración, por una gestión deficiente de la migración y por leyes laborales inadecuadas.

La prevención de la trata y la respuesta a este problema resultan particularmente complejas dados sus vínculos con la delincuencia organizada. Requiere una acción concertada de los gobiernos pero también intergubernamental, así como la celebración de acuerdos a escala regional y mundial. La adopción de enfoques y estrategias especializados y sensibles al género son esenciales para la prevención, la lucha y la respuesta. La prevención debería buscar las causas originarias de la trata, como la feminización de la pobreza, la falta de oportunidades, la educación y el acceso a la información.

Este enfoque holístico, que vincula la prevención y la respuesta y ataca las raíces del problema, es el único que hará posible que nuestros esfuerzos por acabar con la trata de mujeres y niñas y eliminar la violencia contra las mujeres rindan fruto.

Señor Presidente:

Eliminar la violencia contra las mujeres es una de las prioridades de ONU Mujeres. Nuestra entidad coordina el Fondo Fiduciario de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que a finales de 2011 apoyaba 96 proyectos activos con un importe global superior a 61 millones de dólares. En los dos últimos años, ONU Mujeres, junto con otros organismos de las Naciones Unidas, ha respaldado el desarrollo, la revisión y la aplicación de leyes y planes de acción nacionales, y ha mejorado las normas de prestación de servicios en más de 30 países.

En colaboración con el UNICEF y ONU-Hábitat, ONU Mujeres apoya también el programa “Ciudades seguras en 14 ciudades. El objetivo de este programa consiste en prevenir y reducir la violencia en los espacios públicos urbanos. En la India, ONU Mujeres ayudó al Ministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano a llevar a cabo auditorías de la seguridad de las mujeres en zonas urbanas.

A través de la campaña “ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres promovida por el Secretario General y de nuestra plataforma en línea “DI NO - ÚNETE, hemos movilizado y obtenido el compromiso de Jefes de Estado, ministros y representantes parlamentarios de más de 70 países para redoblar los esfuerzos a favor de la eliminación de la violencia contra las mujeres.

ONU Mujeres también mantiene el compromiso de trabajar con los gobiernos en la prevención de la trata, el enjuiciamiento de los traficantes así como la protección y la prestación de servicios a los sobrevivientes. En Nepal e Indonesia, ONU Mujeres y otros organismos de las Naciones Unidas respaldaron una iniciativa encaminada a localizar a mujeres que habían perdido el contacto con sus familias, cobrar salarios pendientes de pago, proporcionar apoyo emocional y rehabilitación, y elaborar una lista negra de agentes de reclutamiento sin escrúpulos.

No habría sido posible llevar a cabo ninguno de estos programas cruciales sin su ayuda, por lo que le estamos enormemente agradecidos. Pero también me gustaría exhortarle a que siga ofreciéndonos su apoyo e incluso a que lo intensifique, tanto en términos políticos como económicos, y que nos ayude a ampliar y expandir nuestras actividades.

Mejora de la situación de la mujer en el sistema de las Naciones Unidas

Señor Presidente:

En su calidad de organización fundamental en materia de fijación de normas, las Naciones Unidas tienen la responsabilidad particular de liderar dando ejemplo, demostrando incluso la aplicación de la paridad entre los sexos en todos los niveles. Sin embargo, los avances en este sentido son mixtos en los diferentes niveles y organismos de las Naciones Unidas.

Es justo reconocer que en los dos últimos años se ha progresado en esta materia en la cúpula directiva de la Organización. En el nivel de los Secretarios Generales Adjuntos se ha producido un incremento superior al 6 por ciento, por lo que el porcentaje de mujeres se sitúa actualmente en el 29 por ciento. El Secretario General ha trabajado más de lo que nunca se había hecho antes en favor de la promoción de las mujeres al desempeño de altos cargos, lo que refleja su firme compromiso personal con esta agenda.

Sin embargo, el porcentaje global de representación de las mujeres en el sistema de las Naciones Unidas sólo ha aumentado de forma marginal, pasando de un 39,9 por ciento a un 40,7 por ciento. Además, la horquilla de representación de las mujeres sigue siendo desigual, puesto que oscila desde un máximo de aproximadamente un 60 por ciento en el nivel P-2 hasta un mínimo del 27 por ciento en el nivel D-2.

También es necesario aumentar la representación femenina en ámbitos tradicionalmente dominados por los hombres, como los asuntos políticos o el mantenimiento de la paz, mientras que los hombres tienden a estar subrepresentados en algunos otros departamentos y entidades. Este hecho refleja la situación del mercado laboral fuera del sistema de las Naciones Unidas y exige la adopción de medidas decididas que permitan superar los estereotipos de género asociados a determinados ámbitos de trabajo.

Es necesario poner en práctica medidas especiales inspiradas en el artículo 4 de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer con el fin de corregir la relación que existe entre categoría profesional y representación. La representación de las mujeres en el nivel más alto no se traduce necesariamente en incrementos en los niveles inferiores. Por consiguiente, es preciso desarrollar, aplicar y supervisar enfoques y políticas diferentes hasta que la paridad entre los sexos se consolide en el tiempo.

Asimismo, debe crearse un entorno propicio a través de políticas que faciliten el equilibrio entre el trabajo y la vida personal, como una organización del trabajo flexible. También es necesario diseñar un sistema de reparación de los agravios, así como herramientas sistemáticas para evaluar y modificar, en su caso, la cultura de la Organización. A modo de ejemplo, cabe citar la realización de encuestas anuales al personal así como las denominadas “encuestas de salida.

Confío en que el plan de acción para el conjunto del sistema sobre la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, elaborado por ONU Mujeres y aprobado por la junta de los jefes ejecutivos en abril, contribuya a allanar el camino para continuar avanzando en este ámbito. Dicho plan de acción constituye un marco de rendición de cuentas que incluye normas de desempeño e indicadores sobre la igualdad de representación de las mujeres, además de mejorar la incorporación de la perspectiva de género en su conjunto. Con este marco mejora la rendición de cuentas por parte del personal directivo superior.

Existe la necesidad absolutamente esencial, quizá la más importante, de defender y apoyar de manera coherente y persistente la igualdad de género desde los niveles más altos, incluso desde los Estados Miembros a los que ustedes representan. Sin ese apoyo corremos el riesgo de que el progreso no sólo se ralentice, sino de que se estanque por completo.

Señor Presidente:

En el momento en que esta Comisión se dispone a examinar los informes presentados en relación con el tema del adelanto de la mujer, quisiera instarle a aprovechar esta oportunidad para fortalecer la agenda mundial para la igualdad de género y para las mujeres y las niñas. Es particularmente urgente avanzar hacia la eliminación de la violencia contra las mujeres.

Menos de dos años después de su creación, ONU Mujeres ha catalizado las actuaciones en múltiples frentes y registrado importantes logros sobre el terreno y a escala mundial, en estrecha colaboración con los gobiernos, la sociedad civil, el sistema de las Naciones Unidas, el sector privado y otros agentes. Sin embargo, todavía son muchos los retos que persisten y su apoyo es crucial.

El año pasado esta Comisión aprobó una resolución en la que exhortaba a los Estados a incrementar el financiamiento para ONU Mujeres. Agradecemos las respuestas positivas que generó este llamado, pero nuestros fondos siguen siendo inferiores al nivel requerido y necesitamos más que nunca contribuciones financieras adicionales para poder cumplir nuestro mandato.

También necesitamos su apoyo político y su compromiso al más alto nivel para acelerar la aplicación de la agenda para la igualdad de género. Esta agenda es un objetivo fundamental de las Naciones Unidas, por lo que debemos continuar trabajando juntos para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Muchas gracias.