Yo soy la Generación Igualdad: Vanina Escales, periodista y activista

Todos los días, miles de millones de personas en todo el mundo se ubican del lado correcto de la historia. Alzan su voz, toman posición, se movilizan y llevan adelante pequeñas o grandes acciones en pos de los derechos de las mujeres. Esta es la Generación Igualdad.

Fecha: viernes, 20 de marzo de 2020

Yo soy la Generación Igualdad
Vanina Escales. Photo: Catalina Bartolomé
Vanina Escales es una de las fundadoras de Ni Una Menos. Foto: Catalina Bartolomé

Yo soy la Generación Igualdad porque…

Tres acciones que puedes adoptar para ser parte de la Generación Igualdad:

  • Siga a #NiUnaMenos en las redes sociales para leer las experiencias de las mujeres en América Latina y más allá
  • Hablar contra la violencia cuando y donde sea que ocurra
  • Icon- a girl raises her arm
  • Apoye los derechos humanos para todos, especialmente entendiendo cómo las desigualdades en intersección dan forma a las sociedades

Creo en el activismo.

Lo hacemos por quienes ya no están con nosotras. Salimos a las calles por nuestras muertas, por quienes murieron luchando por los derechos que no hemos podido conquistar aún y por quienes murieron sin la oportunidad de defenderse.

La violencia de género y la violencia sexual están ancladas en las relaciones de poder...,

y el poder está en manos de las masculinidades hegemónicas. Los delitos sexuales constituyen delitos de poder, y la violación es parte de la pedagogía que permite sostener el orden de la moral patriarcal.

Laprevención de la violencia sexual debe sentar las bases en un profundo cambio social. Deben cambiar la cultura y los roles impuestos por ella. Para atender estos problemas [debemos] considerar que el género es un factor de opresión, así como su intersección con el capitalismo, el racismo y el colonialismo.

Eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres

Ni Una Menos se inició con un grupo de periodistas y escritoras cansadas de contar diariamente las noticias sobre mujeres asesinadas. Las noticias de estas mujeres asesinadas eran moneda corriente; y su recepción, extremadamente pasiva. Frente a esta apatía, dijimos: “¡BASTA!”. Necesitábamos decir “¡BASTA!”.

Con un mensaje simple y claro, dijimos “ni una menos”.

Desde Ni Una Menos, con su alcance primero en América Latina y luego en el resto del mundo, pudimos visibilizar distintos tipos de violencia: económica, física y sexual. Fue un gran paso para los movimientos de derechos humanos en Argentina.

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“Hay una profunda desigualdad estructural”


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Ni Una Menos visibilizó también el sexismo cotidiano presente en todos los hogares. Ya no fue posible ocultar más violencia. Determinados comportamientos dejaron de ser invisibles y de ser tomados como normales. Nos rebelaremos contra esta realidad una y otra vez hasta que deje de serlo.

Creo que sigue siendo un movimiento; vemos sus avances y repercusiones en diferentes esferas, pero no sabemos hasta dónde puede llegar.

Los derechos de las mujeres: su futuro

Han transcurrido 25 años desde la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, y resulta difícil no generalizar cuando hablamos de lo que falta. Lo que sí sé y compruebo por mí misma es la diferencia que existe en el acceso de las mujeres, las lesbianas y las personas trans a sus derechos en todas partes del mundo.

Pero existe [además] una combinación de factores que conducen a una mayor desigualdad: la falta de derechos económicos, sociales o culturales, o incluso el acceso a la atención médica, sumada a la falta de derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y las niñas.

Hay una profunda desigualdad estructural; creo que deberíamos atender estos problemas desde una perspectiva interseccional. La igualdad no es tal hasta que todas las mujeres no gocen de una igualdad sustantiva. No sólo para mujeres blancas, sino también mujeres indígenas, mujeres afrodescendientes, mujeres trans, etc. Considero que deberíamos reconocer y comprender las complejidades y la diversidad para poder garantizar los derechos humanos de todas las personas.



Vanina Escales es una de las fundadoras de Ni Una Menos, un movimiento social, político y cultural que se extiende por América Latina y todo el mundo. Trabaja también para el Centro de Estudios Legales y Sociales de Argentina.