Desde mi perspectiva: “Quiero abrazar a mi hija y cuidar de mi madre y mi padre, pero es preciso hacer este sacrificio para que ellos y otras personas estén a salvo”

La Dra. Runa Jha es patóloga en jefe y directora del Laboratorio Nacional de Salud Pública en Nepal, un laboratorio vinculado a 277 laboratorios gubernamentales del país y el único autorizado para realizar pruebas del COVID-19. Jha, junto con 67 integrantes de su equipo, desempeña un papel crucial en la primera línea de respuesta ante el COVID-19.

Fecha: lunes, 13 de abril de 2020

La Dra. Runa Jha en su despacho. Fotografía cortesía de Runa Jha.
La Dra. Runa Jha en su despacho. Fotografía cortesía de Runa Jha.

Aquí, todo empezó cuando 175 estudiantes nepalíes fueron repatriados a Nepal desde Wuhan, China. El vuelo llegó el 15 de febrero y mi equipo fue el primero en entrar en el centro de cuarentena el 16 de febrero.

No dudamos a la hora de ofrecernos voluntariamente para tomar muestras. En mi equipo hay integrantes de tan sólo 21 años de edad, y hay quien tiene bebés en casa, pero estaban a punto para actuar. Trabajamos toda la noche y al día siguiente redactamos 175 informes.

Desde entonces, toda nuestra atención se ha volcado en analizar las muestras para detectar COVID-19 y se han interrumpido nuestros servicios rutinarios. Son momentos difíciles para Nepal. En muchos otros países, cuentan con laboratorios bien dotados con científicas y científicos experimentados que han invertido casi toda su vida trabajando sobre el terreno. Nepal tiene recursos limitados, pero hacemos todo lo que podemos.

Normalmente recibimos de 60 a 70 muestras al día para realizar pruebas del COVID-19... Además, las muestras llegan a intervalos irregulares. Esto hace que tengamos que trabajar hasta altas horas de la noche.

Para mí, como directora, quedarme hasta tarde en el laboratorio se ha convertido en algo habitual. Además del trabajo técnico, también tengo que hacerme cargo de la logística, como, por ejemplo, organizar el transporte y la comida de mi equipo. No lo tenemos nada fácil, y he de mantener al equipo motivado. Hablo con ellas y ellos cuando noto que están bajos de ánimo. Les digo que su seguridad es nuestra prioridad.

También mi vida personal ha cambiado. Mi hija se ha ido con mi marido a nuestra ciudad natal, Janakpur, lejos de mi destino en Katmandú. Desde entonces, he estado viviendo sola en mi apartamento.

Mi padre y mi madre viven a tan sólo 2 km de distancia y solía visitarlos tres veces a la semana, pero ya han pasado casi tres semanas desde que los he visto la última vez.

Mi hija me llama y me dice que me echa mucho de menos. Yo también echo de menos a mi familia, pero temo poner en riesgo sus vidas; por eso, mantener la distancia es vital.

Mi madre me llama y me dice: “Ven a casa, nosotros ya somos mayores, no te preocupes por nosotros. Lo único que queremos es verte”.

“Quiero abrazar a mi hija y cuidar de mi madre y mi padre, pero es preciso hacer este sacrificio para que ellos y otras personas estén a salvo”.

ODS 5: Igualdad de género

A nivel mundial, las mujeres constituyen más del 70 por ciento del personal del sector social y sanitario y se encuentran en la primera línea de la respuesta al COVID-19. La Dra. Runa Jha, de 42 años de edad, y su equipo conforman la primera línea de respuesta al COVID-19 en Nepal. Jha habla con ONU Mujeres sobre los sacrificios personales y el trabajo incansable que esto conlleva, y pide apoyo público.