Inclusión de las viudas en el trabajo necesario para una mejor reconstrucción tras el COVID-19

Declaración para el Día Internacional de las Viudas de la Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas y Directora Ejecutiva de ONU-Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka

Fecha: martes, 23 de junio de 2020

Durante los últimos meses, hemos presenciado las innumerables maneras en que la pandemia del COVID-19 ha afectado a las vidas de las mujeres y los hombres de diferentes formas. En todas las esferas, desde la salud hasta la economía, pasando por la seguridad y protección social, los efectos de la pandemia se agravan en las mujeres y niñas. Al mismo tiempo, la mortalidad por el virus suele ser más elevada en hombres. El centro de datos de ONU Mujeres, Women Count, presenta datos de la Organización Mundial de la Salud que muestran que los hombres constituyen el 59 % de las muertes por coronavirus en Italia, el 68 % en México y el 77 % en Tailandia. Esto representa una pérdida humana devastadora que seguramente deja a decenas de miles de mujeres recién enviudadas justo en el momento en que se ven privadas de su habitual soporte familiar y socioeconómico.

Hasta ahora las viudas han sido invisibles, no han recibido apoyo ni se las ha tenido en cuenta en nuestras sociedades. Los últimos datos con los que contamos (2015) estiman que alrededor de 258 millones de mujeres en todo el mundo han quedado viudas. Es probable que el número actual sea mucho más elevado y siga aumentando a medida que el coronavirus y sus efectos para la salud siguen haciendo estragos por todo el mundo.

La experiencia de pandemias anteriores, como el VIH/SIDA y el Ébola, demuestra que a las viudas se les ha negado frecuentemente los derechos de herencia, se les han arrebatado sus propiedades tras el fallecimiento de su pareja, y se han enfrentado a estigmas y discriminación extremos, al ser percibidas como «portadoras» de la enfermedad. A nivel mundial, es mucho menos probable que las mujeres tengan acceso a pensiones de jubilación que los hombres, por lo que el fallecimiento de un marido puede conducir al desamparo de mujeres mayores. En el contexto del confinamiento y bloqueo económico, muchas viudas no tienen acceso a cuentas bancarias y pensiones para recibir atención sanitaria si caen enfermas ni para mantenerse a ellas mismas ni a sus hijos. Las familias en las que está presente únicamente la madre y las mujeres mayores son especialmente vulnerables a la pobreza, y por ello esta área requiere atención urgente.

Los gobiernos deben ofrecer asistencia inmediata, al mismo tiempo que trabajan por mejorar las estructuras sociales y económicas a largo plazo. Además de una reforma legal que garantice que las viudas tengan los mismos derechos de herencia y propiedad, debemos contar con programas de estímulo fiscal que apoyen económicamente a las viudas y a las mujeres mayores solteras. Por ejemplo, el alcance y los niveles de prestaciones de los programas de asistencia social, como las transferencias de efectivo y las pensiones sociales, deberían ampliarse y estar disponibles para aquellas personas sin cuentas bancarias. Es fundamental invertir en el trabajo de la sociedad civil, en especial en los grupos de base y comunitarios, que pueden ofrecer a las viudas un apoyo esencial a nivel local y hacer frente a las normas sociales discriminatorias, en ocasiones mortales, a las que se enfrentan.

No debemos dejar de lado a las viudas en el trabajo para una mejor reconstrucción tras el COVID-19 Debemos garantizar que nuestro plan de recuperación otorgue prioridad a las necesidades especiales y anime a las sociedades a ser más inclusivas, resilientes e igualitarias para todas las personas.