Una mirada retrospectiva: Hace 20 años, estuvieron en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer

Fecha: lunes, 14 de septiembre de 2020

Hace 25 años, más de 30.000 activistas y Gobiernos de 189 países debatieron y adoptaron un conjunto de medidas para forjar un mundo con igualdad entre los géneros.

En la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, que se celebró del 4 al 15 de septiembre de 1995, establecieron la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing: el programa más amplio hasta la fecha sobre la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.

El programa abordó cuestiones mundiales que siguen revistiendo carácter de urgencia: la pobreza, el medio ambiente, la violencia contra las mujeres, la educación de las niñas, la participación igualitaria de las mujeres en el mercado laboral, en especial en los empleos altamente cualificados, las industrias vinculadas a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (CTIM) y en la alta dirección. Además, se asumió el compromiso de fomentar el equilibrio del trabajo remunerado y las responsabilidades domésticas entre las mujeres y los hombres, así como otras cuestiones.

Un avance rápido hasta el 2020: Mientras el mundo lucha contra la pandemia de la COVID-19, los bosques se queman y el nivel del mar aumenta, y millones de personas se ven desplazadas a raíz de los conflictos, las mujeres y niñas del mundo soportan el peso de los peores efectos generados por estos acontecimientos. Para el 2021, 47 millones más de mujeres y niñas caerán en la extrema pobreza, lo que elevará el número total de mujeres que viven con USD 1,90 o menos a 435 millones.

Los avances logrados en los derechos de las mujeres parecen escasos. La igualdad de género, si bien es posible, sigue estando fuera del alcance.

Si miramos hacia atrás y de cara al futuro, este mes celebramos el poder del movimiento de las mujeres y exigimos nada menos que la adopción de medidas decisivas y audaces para que, de una vez por todas, logremos el reconocimiento de los derechos de las mujeres como derechos humanos.

Estas son algunas de las voces de activistas que asistieron a la IV Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing, en 1995, así como de aquellas mujeres que fueron marcadas para toda la vida.

Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz 1992

Rigoberta Menchú Tum en Beijing, 1995. Foto: Maggie Hallahan

“Lo más emocionante de Beijing fue la enorme preparación que realizaron las mujeres. Previo a la Conferencia de Beijing se trabajó una verdadera agenda, muy diversa, y en que se destacó la demanda de la equidad de género - no sólo como declaración sino como acción y proyección de beneficios a las mujeres en la planeación del desarrollo sostenible o en la resolución de los conflictos. Creo también que, por primera vez, se enaltece mucho las voces de las mujeres para poner fin a la violencia. Fue un encuentro sin precedentes de mujeres y un elemento clave fue la presencia y la voz de los pueblos y de las mujeres indígenas. La Conferencia de Beijing fue el contexto que apoyó nuestras propuestas como pueblos indígenas y mujeres [en el marco de las negociaciones de la paz en el país], y una de las razones por las que [logramos incluir] nuestras propuestas y preocupaciones en los Acuerdos de Paz [de Guatemala]. Después de Beijing, las mujeres perdieron el miedo a exigir participación. Fue una gran victoria para los derechos humanos”.

¿Qué sigue? “Me siento muy orgullosa porque en Guatemala hay un diálogo intergeneracional entre mujeres con diversidad de expresiones y muchas mujeres jóvenes están participando activamente en la construcción de su futuro. Espero que esto siga y siga para siempre: que las mujeres dejen una huella para que otras sigan luchando por sus derechos”.

Ayesha Khanam, Bangladesh

Zefroon Afsary interviews Ayesha Khanem on the social attitudes and perception towards women and girls in Bangladesh. Photo: UN Women/Monon Muntaka
Zefroon Afsary con Ayesha Khanem. Foto: ONU Mujeres/Monon Muntaka

 "Más de 20 años de trabajos preparatorios y luchas feministas dieron lugar a la Conferencia y la Plataforma de Acción de Beijing. Recuerdo la emoción pura, la sed de conocimiento, el bullicio creado por la presencia de entre 30.000 y 40.000 mujeres activistas reunidas en una sala. Lo más memorable para mí fue la posibilidad de pulir mis ideas de pluralismo, de romper con mis prejuicios inconscientes y tabúes mientras interactuaba con otras mujeres activistas que pensaban diferente a mí".

¿Y ahora qué? "Las actitudes de la sociedad hacia las mujeres no cambiaron lo suficiente. Ya sea en la habitación o en la sala de juntas, se observa una actitud despectiva hacia las mujeres. Ha surgido una cultura de violencia en el hogar, en el lugar de trabajo, así como en los espacios públicos. Además, se tiende a culpar a la víctima. [La] falta de educación ha desempeñado aquí un papel importante. Los planes de estudio han ignorado los derechos humanos y las cuestiones de género durante décadas".

Jaded Chouwilai, Tailandia

Jaded Chouwilai and Zaak Garrett discuss gender equality.  Photo: UN Women/ Pairach Homtong
Jaded Chouwilai con Zaak Garrett. Foto: ONU Mujeres/ Pairach Homtong

"Tras la Declaración de Beijing, sentimos que ocurrieron muchos cambios significativos en nuestro país. El Gobierno proporcionó fondos y realizó campañas sobre acoso sexual y violencia contra las mujeres en todo el país. Se fundaron alrededor de 20 centros polivalentes de gestión de crisis. Se asignaron investigadoras como puntos de contacto para que las mujeres denuncien las situaciones de acoso. Se promulgó una nueva ley para proteger a las mujeres y las niñas y niños contra el acoso".

¿Y ahora qué? "De acuerdo con los resultados de una encuesta, el 60 % de los hombres aún cree que las mujeres son quienes deben ocuparse del trabajo doméstico. Si los hombres y niños desean lograr un mundo igualitario, primero deben reconocer que [la desigualdad] de género también es su problema".

Tonieh Talery Wiles, Liberia

Tonieh Talery Wiles, talks with youth activist Vickjune Wutoh about women’s rights and political leadership in Liberia. Photo: UN Women
Tonieh Talery Wiles con Vickjune Wutoh. Foto: ONU Mujeres

"La Conferencia de Beijing nos hizo sentir que debíamos hacer más cosas, ponerlas en perspectiva y exigir más medidas. El ambiente que se respiraba en la Conferencia era conmovedor, [estábamos] emocionadas de estar entre otras mujeres. Tuvimos muchas oportunidades de establecer redes, mantener debates y asistir a capacitaciones. Durante la Conferencia, conocí a mujeres como Hillary Clinton y la difunta Winnie Mandela… En ese momento, ocupaban cargos de liderazgo y nosotras queríamos obtener el merecido reconocimiento. Eran mi fuente de inspiración. Después de la Conferencia, decidí abocarme al activismo y la promoción de los derechos de las mujeres y las niñas y niños".

 ¿Y ahora qué? "Todavía existe una gran brecha en cuanto a la participación de las mujeres en el ámbito de la política. Si bien tuvimos una presidenta, aún tenemos muy pocas mujeres en el Parlamento y el Gabinete. Ratificamos casi todos los convenios, pero, [pese a esto, debemos] hacer un cambio de mentalidad. Debemos aplicar las leyes y volver a examinar algunas de ellas".

Asiya Khairullina, Kazajstán

Asiya Khairullina at the Fourth World Conference on Women in 1995. Photo Courtesy Asiya Khairullina
Asiya Khairullina. Photo Courtesy Asiya Khairullina

"La Conferencia Mundial de la Mujer realizada en Beijing en 1995 fue un evento mundial impresionante para mí. Fue un verdadero centro de ideas, eventos, reuniones, debates, donde cada mujer pudo encontrar su tema, lugar, personas con ideas afines y nuevas ideas para llevar a cabo más actividades en su país. Después de la Conferencia, todos los países recibieron orientaciones, objetivos coordinados y claros, criterios y estrategias. Antes de ella, no separábamos el concepto de mujer del concepto de niña. Pero, al final, entendimos que si no protegemos ni fortalecemos a las niñas y jóvenes, jamás tendremos mujeres seguras, activas y exitosas".

¿Y ahora qué? "Creo que los obstáculos más grandes que dificultan la aplicación de la Plataforma de Acción de Beijing son los decrecientes niveles educativos, un aumento en las tendencias patriarcales en las sociedades, la desunión en el movimiento de las mujeres, la falta de objetivos claros y la comprensión de la importancia de su consecución, que debe estar garantizada por el Estado. Debemos estar unidas, no podemos olvidarnos de los logros cosechados a lo largo de los años. Debemos emplearlos como capital intelectual y político, incluidos los nuevos objetivos y perspectivas que corresponden a la época en la que vivimos".

Layla Naffa, Jordania

Layla Naffa at UN Women headquarters in New York. Photo: UN Women/Ryan Brown
Layla Naffa. Foto: ONU Mujeres/Ryan Brown

"Estaba orgullosa de asistir en representación de Jordania y tenía muchas ganas de aprender. En mi caso, no se trató [de] participar por el hecho de participar; quería aprender, y quería pasar por una experiencia de este nivel para poder lograr un cambio al regresar a mi país. [Después] de la Conferencia de Beijing, se adoptaron resoluciones innovadoras, como las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre [las mujeres, la paz y la seguridad], dado que, en la Conferencia, se exigió vehementemente abordar las formas de violencia contra las mujeres, como la trata de personas, el acoso sexual y la erradicación de la violencia contra las mujeres en momentos de guerra y paz".

¿Y ahora qué? "En todo el mundo, [no] estamos cumpliendo con [priorizar] los derechos humanos. Incluso en nuestra región, todas las personas dicen: 'la seguridad viene en primer lugar, después los derechos humanos'. En este momento, creo que el problema más importante es ayudar a las mujeres que viven en lugares asolados por conflictos. Hay conflictos en casi todos los países árabes, que ponen a las mujeres en situaciones críticas. Por ende, para nosotras, la máxima prioridad es prestar servicio a las víctimas".

Diana Urioste, Bolivia

Diana Urioste poses for a photo. Photo Courtesy Diana Urioste
Diana Urioste. Photo Courtesy Diana Urioste

"El proceso preparatorio antes de la Conferencia fue importante para recopilar y articular las demandas, los problemas y las inquietudes de las mujeres de diversas culturas y distintas posiciones ideológicas de Bolivia, así como de toda la región Andina. Fue fundamental [para alcanzar el éxito] lograr un consenso y establecer vínculos con las mujeres feministas de la región. La ceremonia de apertura fue un momento memorable. Fuimos testigo de la diversidad y la fuerza de los movimientos de mujeres y organizaciones feministas: mujeres que venían de todas partes del mundo, con diferencias culturales, con conceptos totalmente distintos en materia de política y [variados] intereses, pero con los mismos problemas de violencia y alineadas con los objetivos de la Conferencia. Gracias a la Conferencia de Beijing, se hizo visible la magnitud de la violencia ejercida contra las mujeres. Por ejemplo, en el mismo momento en que se llevó a cabo la IV Conferencia Mundial de la Mujer, en Bolivia, se aprobó la Ley 1674 contra la violencia en la familia o doméstica que, en el 2013, se convirtió en la Ley integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia. La Ley permitió que la violencia doméstica pasara a ser un asunto público y reconoció el feminicidio como un delito".

¿Y ahora qué? "Ahora es necesario analizar y vincular el tema de la violencia contra las mujeres y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres con el tema del derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. [También es necesario] realizar un análisis del sistema patriarcal dentro de un sistema colonial y capitalista, y lo que esto significa para las mujeres".

Asmaa Khader, Jordania

Asma Khader, chief executive of the Sisterhood Is Global Institute (SIGI) in Jordan.  Photo: UN Women/Christopher Herwig
Asma Khader. Foto: ONU Mujeres/Christopher Herwig

"La IV Conferencia Mundial sobre la Mujer fue un momento importante e histórico... Permitió tanto al movimiento de las mujeres como a los países y los socios abordar las [distintas] formas de discriminación y violencia contra las mujeres. Además, [puso de relieve] las esferas de preocupación en las que debemos centrarnos para lograr el pleno cumplimiento de los derechos de las mujeres en favor de un futuro en condiciones de igualdad. No hay duda de que, [desde entonces], los países árabes han hecho grandes avances. Se ha avanzado considerablemente en la educación de las mujeres y niñas, así como en la cantidad de mujeres que ocupan puestos de toma de decisiones en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Asimismo, aumentó la cantidad de leyes y constituciones que, en la actualidad, reconocen la igualdad entre las mujeres y los hombres".

¿Y ahora qué? "La brecha entre las leyes y su aplicación sigue siendo un problema. Existen leyes que aún discriminan a las mujeres y no les prestan suficiente atención a los derechos de las niñas y mujeres. Las mujeres todavía enfrentan muchas formas de violencia y no cuentan con un medio eficaz de disuasión ni los recursos necesarios. Otro gran desafío que afrontamos es la persistencia de las circunstancias excepcionales que experimentan varios países árabes, ya sea por los conflictos armados... y todos sabemos que las mujeres son las más afectadas por estas situaciones".

Heisoo Shin, Corea

Women's rights activist Heisoo Shin. Photo: UN Women/Pairach Homtong
Heisoo Shin. Foto: ONU Mujeres/Pairach Homtong

"Puedo decir que todas estábamos muy emocionadas de participar en la Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing… Estábamos especialmente entusiasmadas por la Plataforma de Acción de Beijing. [Nos informamos sobre] lo que los Gobiernos y las organizaciones deberían hacer. Por ejemplo, fue la primera vez que escuchamos [el término] 'incorporación de la perspectiva de género'. Creo que fue fundamental conocer cuáles eran los asuntos más importantes en esferas críticas. Los asuntos importantes, [como] las mujeres en la educación, la violencia contra las mujeres, etcétera, [tuvieron] una gran repercusión en la rendición de cuentas de los Gobiernos y [sus] obligaciones en cuanto a las leyes, las políticas y la aplicación de la Plataforma de Acción de Beijing".

¿Y ahora qué? "En el mundo ocurrieron grandes cambios, pero [ahora hay] nuevas dificultades para las mujeres. Existe, por ejemplo, la brecha digital. Si bien hubo avances, las mujeres experimentan desempleo. Debemos volver a evaluar cuáles son los nuevos desafíos. Por ejemplo, en ese momento, no ocurría tanta violencia contra las mujeres en el ciberespacio, pero ahora existen nuevas formas de discriminación y violencia".