Las conductoras de rickshaw quiebran estereotipos en Nepal

Fecha: jueves, 12 de diciembre de 2019

Hira Kumari Sewa, 47, is one of the eldest participants of the e- rickshaw driving training for returnee migrant workers in Nawalparasi. Photo: UN Women/Merit Maharjan
Hira Kumari Sewa, 47. Foto: ONU Mujeres/Merit Maharjan

Hira Kumari Sewa se cuenta entre las pocas conductoras de rickshaw en Nepal. Su nombre significa servicio.

Soy Hira Kumari Sewa y ofrezco ‘sewa’ (‘servicio’ en nepalés) de rickshaw en el distrito de Nawalparasi, en el centro-sur de Nepal”, bromea la mujer de 47 años al presentarse. No obstante, su carácter jovial oculta una vida de desafíos que han dado forma a la mujer independiente que es hoy.

"Me casaron con un recluta a los 13 años," cuenta. Su marido se casó más tarde con otras dos mujeres, y esto condujo a la discordia en el matrimonio. Tras más de una década, finalmente lo dejó a causa de su creciente adicción al alcohol, y se centró en criar a sus dos hijos.

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Realizó trabajo doméstico para mantener a su familia a flote. Iba de casa en casa limpiando, lavando platos y ropa. Aunque los ingresos eran bajos e irregulares, para una nepalesa sin instrucción ni formación profesional había muy pocas alternativas.

Eventualmente, se fue a Dubai en busca de mejores oportunidades, ayudada por su cuñado, que también trabajaba allí. En 2017, el 69,4 % de los migrantes internacionales nepaleses eran mujeres, como Sewa [1]. Con la ayuda de la agencia que organizó su empleo, Sewa comenzó a trabajar como cocinera y personal de limpieza. La familia era amable, pero el trabajo era exigente, y apenas tenía tiempo libre. La remuneración era mejor que en Nepal (800 dirham al mes; aproximadamente USD 220) aunque era bastante irregular. En raras ocasiones se le permitía salir de la casa y se sentía aislada.

Por el lado positivo, ahorró casi todo lo que ganó, y el dinero que ahorró le ayudó a pagar sus deudas y a ofrecerles una mejor educación a sus hijos. Como muestra el reciente informe de las Naciones Unidas El progreso de las mujeres en el mundo, la migración es una fuerza importante que afecta la vida de la familia y la forma en que las mujeres viven en familia.

Después de trabajar en el mismo trabajo durante cuatro años, Sewa regresó a casa ante la insistencia de sus hijos. Poco después se enteró de la capacitación para e-rickshaw (calesas de tres ruedas operadas con baterías) que se ofrecía a las trabajadoras migrantes que regresaban en el marco del Programa de Promoción del Empoderamiento Económico de las Mujeres, de ONU Mujeres, financiado por el Gobierno de Finlandia. Se inscribió inmediatamente.

"Debido a mi baja condición social o económica, siempre tuve que enfrentar la humillación y la discordia", admitió, "pero esta era una oportunidad que golpeaba a mi puerta".

Junto con la capacitación sobre conocimientos para conducir, el programa ha proporcionado a las participantes información sobre la igualdad de género y la inclusión social. En agosto de 2018 completó su formación y obtuvo su licencia de rickshaw.

"Al principio, la gente comentaba que era demasiado vieja para el trabajo", recuerda. "Incluso las jóvenes conductoras de e-rickshaw no estaban a salvo de comentarios sarcásticos. Algunos lugareños se preguntaban por qué las mujeres tenían que trabajar tan duro cuando eventualmente se casarían, pero no me dejé apabullar", relata Sewa, como tampoco lo permitieron otras conductoras. "La capacitación nos dio la suficiente confianza para hacer frente a esas situaciones y perseverar".

Hoy, aunque hay espacio para mayores cambios, Sewa afirma que los lugareños muestran más aceptación hacia las conductoras, y algunos incluso las alientan.

"El proyecto e-rickshaw es innovador, ya que ha ayudado a las trabajadoras migrantes que retornan a reintegrarse a la sociedad al proporcionarles oportunidades de empleo e ingresos en un ocupación no estereotípica ni tradicional", explica Mio Yokota, Jefa de la Unidad de Empoderamiento Económico de las Mujeres en ONU Mujeres de Nepal. "Las conductoras de e-rickshaw también se convierten en agentes de cambio en sus comunidades, al convertirse en modelos. Esto allanará el camino para que más mujeres desafíen los estereotipos sociales".

Hoy, Sewa encabeza una gran familia, compuesta por su madre, su dos hijos, dos hijastras y sus cinco nietos, que la admiran como modelo.

"Hoy me siento orgullosa como madre cuando la gente me cuenta cosas buenas sobre Hira y lo que ha estado haciendo", afirma la madre de Sewa, que crió a los hijos de su hija mientras ella estaba en el extranjero forjando el camino a la independencia, y quien hoy cría a sus nietos.

Sewa sostiene que conducir un e-rickshaw les ha abierto las puertas a muchas oportunidades para ella y su familia. "Aunque no recibí instrucción, con mis ingresos al menos puedo enviar a mis hijastras a buenas escuelas, lo que les ayudará a construir carreras exitosas. También estoy ahorrando para financiar un vehículo para mis hijos, para que también puedan crear sus propias pequeñas empresas", manifiesta.

Notas

[1] El progreso de las mujeres en el mundo, Anexo 7, 2017.