Lo que pasó tras el brote de COVID-19: Albania

Seis organizaciones locales de mujeres apoyadas por ONU Mujeres y la UE garantizaron el acceso a la justicia para las sobrevivientes de violencia contra mujeres y niñas en el ámbito privado

Fecha: lunes, 16 de noviembre de 2020

Incluso antes de la aparición de la pandemia de COVID-19, 243 millones de mujeres y niñas en todo el mundo habían sido maltratadas por sus compañeros sentimentales en el último año. Desde el inicio de la pandemia, con las medidas de confinamiento, los países de todo el mundo han presenciado un aumento alarmante de las denuncias de violencia contra las mujeres y, en especial, de violencia en el ámbito privado. ONU Mujeres trabaja con mujeres que están en primera línea día a día, dando respuesta a la pandemia en la sombra: la violencia contra las mujeres y las niñas. La serie “Lo que pasó tras el brote de COVID-19” refleja algunas de sus historias, y cómo nuestros programas prestan apoyo a soluciones que no dejan a nadie atrás.

A survivor of domestic violence talking to Gentjana Zeneli, lawyer working for Human Rights in Democracy Center. Photo: UN Women/Ed Pagria
Jana Kote con Gentjana Zeneli. Foto: ONU Mujeres/Ed Pagria
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Jamás había vivido una situación como la del confinamiento. Se pasaba el día bebiendo en casa y se volvió más agresivo y violento. Había días en que no teníamos nada para comer. A veces les daba alcohol a nuestros tres hijos; el más pequeño tiene 6 años y el mayor 11. Una vez nos echó de casa y vendió nuestro ganado para poder seguir bebiendo.

Había días en los que deseaba que nuestras vidas terminaran de una vez por todas.

Hace unos meses, uno de mis hijos grabó los episodios de violencia. Pude usar las grabaciones como prueba y denunciar a mi esposo ante la policía. Emitieron una orden de protección e inmediatamente me pusieron en contacto con el Centro para los Derechos Humanos en Democracia.

Este centro me ayudó con el procedimiento judicial; conseguí una orden de protección para mis hijos y recibí apoyo psicológico y asistencia económica. La organización me ha acompañado en todos los pasos que he ido dando en estos últimos meses. Me han ayudado más que ninguna otra persona en este mundo, más que mi propia madre, más que


ONU Mujeres responde con programas sobre el terreno

Jana Kote* y sus tres hijos vivieron con un esposo y padre maltratador durante 12 años hasta que recibieron el apoyo de una organización local, el Centro para los Derechos Humanos en Democracia, con sede en Tirana, la capital de Albania.

Durante la pandemia de COVID-19, con la ayuda de ONU Mujeres y de otras organizaciones, este centro mantuvo contacto con sobrevivientes de violencia doméstica y se coordinó con instituciones gubernamentales y autoridades locales como la policía, el sistema judicial y las instituciones sanitarias, con el fin de evitar la interrupción de esos servicios tan esenciales para las sobrevivientes de la violencia.

Su coordinación y apoyo fueron cruciales para la seguridad de las mujeres. A modo de ejemplo, pese a que los tribunales de Albania permanecieron abiertos durante el confinamiento, solamente dictaron órdenes de protección en el 36% de los asuntos en los que las sobrevivientes no podían comparecer ante el tribunal. Organizaciones como el Centro para los Derechos Humanos en Democracia acompañaron a las sobrevivientes a lo largo de todo el proceso legal, asegurándose de que pudieran acceder a la justicia y a los servicios que necesitaban.

 “Durante el confinamiento recibíamos a todas horas llamadas de la policía solicitando ayuda para sobrevivientes de violencia doméstica. Entre mayo y octubre prestamos asistencia jurídica gratuita y servicios de representación ante los tribunales en 128 asuntos”, señala Gentjana Zeneli, abogada que trabaja con el Centro para los Derechos Humanos en Democracia en dos municipios a las afueras de Tirana. El Centro es una de las seis organizaciones de la sociedad civil que colaboran con el programa regional de ONU Mujeres y la UE para poner fin a la violencia contra las mujeres.

Durante el período de confinamiento (de marzo a mayo), el número de llamadas que recibió la línea telefónica nacional de asistencia se triplicó en comparación con las mismas fechas del año anterior, si bien la cantidad de denuncias por violencia doméstica interpuestas ante la policía fue menor que en 2019. El Centro confirma que esta incongruencia se debió a la dificultad para acceder a la justicia y a los servicios de apoyo en la época del confinamiento.

 “Muchas víctimas de violencia carecen de información sobre sus beneficios y no piden órdenes de protección para sus hijas e hijos”, explica Gentjana Zeneli. En los últimos meses tras el brote de COVID-19 en Albania, el Centro ha adaptado sus servicios y ha seguido impartiendo capacitación a más de un centenar de profesionales, incluyendo agentes de policía, funcionarias y funcionarios locales y profesionales de la salud, con el fin de responder mejor a los casos de violencia contra las mujeres y las niñas. Tras estas sesiones de capacitación, profesionales médicos emitieron informes especiales que ayudaron a las sobrevivientes a obtener órdenes de protección por primera vez en los municipios participantes.

* Se ha utilizado un nombre ficticio para proteger a la protagonista.