Toma cinco: “Todas las personas deben entender de qué manera pueden convertirse en agentes de cambio”

Fecha: miércoles, 16 de junio de 2021

Céline Bonnaire, Executive Director of the Kering Foundation. Photo: Jean Luc Perreard
Céline Bonnaire. Foto: Jean Luc Perreard

Céline Bonnaire es la directora ejecutiva de la Fundación Kering. Asimismo, representa a la Coalición para la Acción del Foro Generación Igualdad sobre violencia de género, que trabaja para forjar medidas y compromisos catalíticos a fin de promover la igualdad de género. La prioridad de Bonnaire es fomentar los servicios integrales, accesibles y de calidad para las sobrevivientes de violencia de género contra las mujeres y las niñas en toda su diversidad.

¿Cuál es la situación de la violencia de género en el mundo y qué repercusión ha tenido la COVID-19 al respecto?

Si bien la concienciación sobre la violencia contra las mujeres ha aumentado considerablemente en los últimos años, una de cada tres mujeres en el mundo sigue sufriendo violencia física o sexual a lo largo de su vida principalmente de parte de su pareja. Los datos muestran que desde el comienzo de la pandemia y de las estrictas medidas de confinamiento, se ha producido un aumento alarmante de las llamadas a las líneas de ayuda contra la violencia doméstica y a las entidades especializadas.

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“Al finalizar este Foro, todas las personas deberían comprender la manera en que pueden convertirse en agentes de cambio y promover la igualdad de género y la eliminación de la violencia de género en todos los niveles.”


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Nuestros socios especializados afrontaron un aumento de la demanda, y sin embargo se vieron obligados a reducir o cancelar los servicios, reorganizar los refugios y el personal de la línea de ayuda para garantizar la seguridad, encontrar maneras de desarrollar nuevos recursos y mecanismos para abordar la violencia doméstica, entre otras acciones. Desde luego, esto repercutió directamente en las sobrevivientes: el acceso al asesoramiento, al alojamiento de emergencia, al apoyo legal y a las consultas médicas se hizo mucho más difícil.

Por otra parte, vemos que las sobrevivientes de violencia doméstica luchan por mantenerse económicamente independientes y (re)construir su autonomía. La probabilidad de que las mujeres que trabajan en empleos mal remunerados e informales pierdan sus ingresos durante este período es mayor: aproximadamente 47 millones más de mujeres y niñas se verán sumidas en la pobreza extrema a causa de la COVID-19. Desde luego, esto repercute directamente en las mujeres sobrevivientes, que pueden volverse cada vez más dependientes de su abusador, lo que dificulta aún más su salida del hogar. La falta de autonomía económica también aumenta la vulnerabilidad de las mujeres y las niñas a la trata de personas y la explotación sexual.

Con vistas al futuro, debemos garantizar que las organizaciones especializadas que apoyan a las sobrevivientes cuenten con los medios y los recursos necesarios para continuar prestando servicios integrales que salvan la vida de las mujeres.

¿Por qué su organización se incorporó a la Coalición para la Acción contra la Violencia de Género a fin de desempeñar un papel de liderazgo?

En 2008, el presidente y director ejecutivo de Kering, François-Henri Pinault, creó la Fundación Kering para poner fin a la violencia contra las mujeres. Quería que el Grupo se centrara en una causa que pudiera marcar una diferencia real. Nos hemos centrado en esto durante los últimos 13 años y para lograrlo colocamos a las asociaciones feministas clave en el centro de nuestra estrategia.

Nuestra aspiración es compartir nuestra experiencia, nuestra red, impulsar nuestro trabajo y movilizar a un grupo más amplio de empresas para que se unan a nosotros a fin de combatir la violencia de género. Tenemos la firme convicción de que todas las personas tienen un papel que desempeñar a la hora de poner fin a la violencia contra las mujeres, y por eso una de las principales líneas de trabajo en las que se centra la Fundación Kering es la de convocar a otros actores para que emprendan una acción colectiva. Este es el mismo enfoque de cooperación entre múltiples partes interesadas en el que se basan las Coaliciones para la Acción. Esto implica que convertirse en líder era un paso natural.

Las conversaciones periódicas e inclusivas que mantenemos con los dirigentes de nuestra Coalición para la Acción consisten en eliminar los obstáculos entre compartimientos estancos, escuchar las opiniones de los demás y adoptar una perspectiva a largo plazo. A raíz de estos debates, ha quedado claro que todas las organizaciones que combaten la violencia contra las mujeres se enfrentan a los mismos retos, como la represión, la falta de financiación y de capacidad. Esta constatación nos ha llevado a tener ambiciones muy concretas. Hemos definido objetivos, metas e indicadores claros, y asumiremos compromisos prácticos para eliminar estos obstáculos. Confío en que lograremos un cambio eficaz y transformador para las mujeres y las niñas en toda su diversidad mediante una perspectiva interseccional.

¿Qué cambio se necesita con mayor urgencia en el ámbito de la violencia de género y qué medidas marcarán una diferencia catalizadora para lograrlo?

Creo que las necesidades más urgentes se reflejan en las cuatro medidas principales que hemos elaborado en nuestra Coalición para la Acción, que prevén la necesidad de que más Estados ratifiquen los convenios internacionales y regionales, y que más actores del sector público y privado adopten planes de acción para acabar con la violencia de género. La aplicación y la financiación de estrategias de prevención basadas en pruebas tienen carácter prioritario, en particular las que trabajan con la generación más joven para poner fin a los ciclos intergeneracionales de violencia e involucrar a los hombres y los niños en la conversación.

Otra prioridad urgente que destacamos es la transformación de la financiación. Si bien todos concuerdan en que las organizaciones por los derechos de las mujeres deben recibir una mejor financiación, cuando se analiza a dónde va el dinero, las organizaciones dirigidas por mujeres y niñas reciben apenas el 7 % de la financiación filantrópica mundial. Por este motivo, nos centramos en aumentar la financiación flexible y de calidad proveniente de los Estados, el sector privado y otros donantes para las organizaciones de mujeres y dirigidas por niñas, así como en una mayor necesidad de ampliar y mejorar la financiación de los servicios coordinados centrados en las sobrevivientes.

¿Qué espera del Foro Generación Igualdad que tendrá lugar en París del 30 de junio al 2 de julio?

Un resultado importante sería conseguir que diversas y diversos participantes se comprometieran de manera concreta con la igualdad de género.

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“Mi #Actuemosporlaigualdad es continuar la lucha para poner fin a la violencia contra las mujeres mediante el apoyo a las sobrevivientes y la aplicación de programas de prevención eficaces.”


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Tenemos este gran grupo de liderazgo para cada Coalición para la Acción, pero es hora de que se sumen nuevas y nuevos responsables de compromisos a la iniciativa para que ayuden a hacer realidad el cambio. También es fundamental lograr que más empresas se involucren y se comprometan a tomar medidas para poner fin a la violencia de género.

Al finalizar este Foro, todas las personas deberían comprender la manera en que pueden convertirse en agentes de cambio y promover la igualdad de género y la eliminación de la violencia de género en todos los niveles. Espero que se preste más atención y apoyo a las organizaciones dirigidas por las sobrevivientes que garantizan que las mujeres sobrevivientes reciban atención holística e integral y tengan acceso a los servicios. A nivel personal y social, podemos actuar mediante el voluntariado y las donaciones a las organizaciones de derechos de la mujer, además de generar concienciación sobre el trabajo vital que realizan y los recursos que proporcionan.

A nivel institucional, en consonancia con el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo, me gustaría que se aplicaran sistemas internos de apoyo a las sobrevivientes de violencia doméstica, desde cursos de formación para comprender las complejidades de esta violencia y sus efectos en el lugar de trabajo, hasta políticas internas específicas que establezcan medidas concretas.

¿Cuál es su motivación personal para seguir impulsando el cambio?

En lo profesional, desde el primer día no ha dejado de sorprenderme la capacidad de resiliencia y la fuerza de las sobrevivientes. Sigo haciendo este trabajo porque creo que apoyar a estas mujeres nos hace avanzar en la dirección correcta y porque quiero un futuro en el que no haya más mujeres que tengan que ser sobrevivientes de violencia.

En mi vida personal, tengo un hijo y una hija. Les estoy educando como feministas, pero puedo ver claramente cómo los estereotipos dañinos empiezan tempranamente y lo difícil que es cuando los mensajes de igualdad de género que reciben en casa se contraponen a los mensajes que reciben en la escuela, en los programas de televisión, en los videojuegos, etc. Intentar mantener el equilibrio y ver cómo cambian estas normas de género es un gran reto.

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