En una ciudad serbia, las sobrevivientes de la violencia doméstica están cosiendo mascarillas faciales para quienes están en primera línea de la respuesta frente al COVID-19

A las pocas semanas del inicio de las medidas de confinamiento, las sobrevivientes de violencia de varios refugios unen esfuerzos para apoyar a las personas que trabajan en tareas esenciales.

Fecha: lunes, 6 de abril de 2020

Current and former beneficiaries of women's shelter in Sombor, Serbia, got together to use their skills to contribute to COVID-19 response in their local community. They are sewing protective masks for taxi drivers driving healthcare workers and representatives of different local public utility companies. Credit: UN Women/Tamara Savovic
Foto: ONU Mujeres/Tamara Savovic

En una ubicación confidencial de Sombor, Serbia, Marija Tomić*, de 41 años de edad, está dando las últimas puntadas a unas mascarillas. Ha fabricado cientos de estas mascarillas de tela desde que Serbia declaró la epidemia del COVID-19 en marzo.

Tomić es una víctima de la violencia doméstica y vive en un refugio para mujeres sobrevivientes. “Recibí apoyo de esta sociedad cuando más lo necesitaba y ahora me complace poder dar algo a cambio”, explica. “Es una sensación maravillosa poder brindar un poco de ayuda en esta situación. Además, me embarga el corazón saber que esto puede proteger a alguien o, incluso, salvar una vida”.

Las mujeres que, como Tomić, han sufrido casos de maltrato entienden los riesgos de estar aisladas en casa. La crisis del coronavirus ha agravado el riesgo de violencia doméstica y de pareja para las mujeres de todo el mundo, debido al incremento de las tensiones en el hogar. Un reciente estudio sobre el feminicidio en Serbia, realizado en el marco del programa regional de UE y ONU Mujeres, indicaba que el lugar más peligroso para las mujeres es su propio hogar. Si bien no se han publicado datos oficiales sobre la violencia doméstica y de pareja en el contexto del COVID-19 en Serbia, las organizaciones de mujeres del país sostienen que las denuncias de violencia y las solicitudes de asistencia van en aumento.

Tomić ha trabajado en una fábrica de costura durante años. Poco después de que se declarara la pandemia, Serbia constató la escasez de mascarillas faciales, ahora reconocidas como un equipo de protección individual importante en el contexto del COVID-19.

Como el refugio contaba con cinco máquinas de coser, Tamara Savović, directora del centro, no tardó en conseguir algunas telas y Tomić impartió capacitación rápida para residentes, tanto antiguas como recién llegadas, así como para personas voluntarias que querían ayudar a elaborar mascarillas faciales.

The protective face masks sewn by survivors will help protect essential workers including healthcare workers, taxi drivers, cleaners and others on the front line of the pandemic. Photo: UN Women/Tamara Savovic
Foto: ONU Mujeres/Tamara Savovic

En un par de semanas, el refugio donó el primer lote de mascarillas faciales a la asociación local de taxistas, ya que transportan gratis a trabajadoras y trabajadores sanitarios durante el confinamiento en todo el país. Más adelante, las mujeres donaron más mascarillas para integrantes de las empresas de servicios públicos de la ciudad.

El proyecto de fabricación de mascarillas ha tenido un gran éxito en Sombor. Al coser mascarillas faciales, las mujeres sobrevivientes y voluntarias no solamente contribuyen a proteger la salud de trabajadoras y trabajadores esenciales —como profesionales de la salud, taxistas, personal de limpieza y otras personas que están en la primera línea de la pandemia—, sino que también se sienten empoderadas y valoradas.

Al igual que muchos países de la región, Serbia declaró el estado de emergencia el 15 de marzo y, en consecuencia, introdujo varias medidas de confinamiento.

En las primeras semanas de la crisis, ONU Mujeres, junto con la Unidad de Inclusión Social y Reducción de la Pobreza del Gobierno de la República de Serbia (SIPRU), obtuvo y distribuyó kits de higiene y artículos básicos para el hogar entre 138 mujeres sobrevivientes de la violencia de 11 refugios de todo el país, incluido el de Sombor.

Milana Rikanović, directora de la oficina de ONU Mujeres en Serbia, destacó la importancia de apoyar a las mujeres residentes en refugios durante la crisis del coronavirus. “Al responder al brote del COVID-19, debemos asegurarnos de que todas las víctimas de maltrato doméstico tengan todo el apoyo que necesitan. Solamente si se les brinda el apoyo pertinente, tanto psicosocial como de otro tipo, así como todos los kits de higiene necesarios para mantenerse seguras durante la pandemia, podemos alentarlas a participar en la respuesta frente al COVID-19”, afirma Rikanović.

Dragana Jovanović Arijes, de SIPRU, coincide: “Es importante no olvidar su potencial, alentar y apoyar cualquier iniciativa a través de la cual contribuyan a superar los desafíos que todos enfrentamos como sociedad”.

ONU Mujeres continúa apoyando a las mujeres sobrevivientes de la violencia en Serbia e integrando las preocupaciones de género en la respuesta frente al COVID-19 en todo el mundo.

* El nombre es ficticio para proteger la privacidad de la sobreviviente.