ONU Mujeres - Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres

El Empoderamiento de las Mujeres

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Date: 10 October 2011

Declaración preliminar de la Subsecretaria General y Directora Ejecutiva Adjunta para el Apoyo intergubernamental y las Alianzas estratégicas de ONU Mujeres, Sra. Lakshmi Puri, en la Tercera Comisión de la sexagésima sexta sesión de la Asamblea General sobre el adelanto de la mujer, 10 de octubre de 2011.

[Cotejar con el texto pronunciado.]

Señor Presidente,

Distinguidos delegados,

Colegas y amigos:

Es para mí un gran placer y honor dirigirme a la Tercera Comisión de la Asamblea General sobre el adelanto de la mujer, y presentar los informes del Secretario General que han sido preparados por ONU Mujeres sobre este tema. Lo felicito, Sr. Presidente, y felicito a los demás miembros de la mesa por su elección, y les aseguro que ONU-Mujeres les dará pleno apoyo en el cumplimiento de sus responsabilidades.

A estas fechas el año pasado, la recientemente nombrada Secretaria General Adjunta y Directora Ejecutiva de ONU-Mujeres, la Sra. Michelle Bachelet, se dirigía a esta Comisión sólo pocos días después de asumir sus funciones como primera directora de la nueva Entidad. El establecimiento de ONU-Mujeres por parte de la Asamblea General y el nombramiento de la Sra. Bachelet fueron eventos fundamentales en un año extraordinario para la promoción de la igualdad entre los géneros y del empoderamiento de las mujeres: conmemoramos los aniversarios de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer y de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad, la Declaración Ministerial del Consejo Económico y Social fortaleció los compromisos mundiales con la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres, y el Secretario General lanzó la Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer y el Niño con el fin de salvar la vida de millones de mujeres y niños.

En todas estas reuniones y eventos, los involucrados se comprometieron a intensificar los esfuerzos por cerrar las persistentes brechas en la implementación entre los compromisos y la vida y la realidad diaria de las mujeres, entre los derechos de las mujeres en la ley y su goce de esos derechos en la práctica, entre las políticas y las estrategias de empoderamiento existentes y el bienestar y la seguridad reales de las mujeres.

Todos los involucrados - los Estados Miembros, el sistema de la ONU, la sociedad civil, el sector privado - han tenido que hacer frente al desafío de mantener el impulso decidido de 2010 y de convertir las oportunidades generadas en beneficios claros y tangibles para las mujeres y las niñas en todo el mundo.

Cuando el Secretario General presentó su perspectiva del camino a seguir ante la 66ª sesión de la Asamblea General, enfatizó el hecho de que podemos hacer avanzar notablemente nuestros esfuerzos en todos los campos si trabajamos con y para las mujeres [y los jóvenes], como uno de los cinco imperativos - cinco oportunidades generacionales de dar forma al mundo de mañana con las decisiones que tomamos hoy.

Disponemos de muchas indicaciones claras de que nos estamos moviendo en la dirección correcta. La igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres figuran cada vez más en las agendas de los jefes de Estado y de gobierno, como lo podemos ver en el debate general de este año, el primero en la historia de la Organización que fue abierto por una mujer, Su Excelencia la Presidenta Dilma Roussef de Brasil. Durante el debate, los líderes mundiales destacaron el rol indispensable de las mujeres en tanto que agentes y beneficiarias del desarrollo y en los procesos de paz, y sus contribuciones para prevenir y resolver conflictos; se comprometieron a poner fin a la violencia contra las mujeres y a proteger los derechos humanos de las mujeres; presentaron ejemplos de reformas legislativas para terminar con la discriminación y aumentar la cantidad de mujeres en los puestos políticos y en la vida pública; prometieron reforzar sus compromisos; y un extraordinario grupo de mujeres jefas de Estado y otros jefes de gobierno se unieron a la Sra. Bachelet en un llamado para aumentar la participación política de las mujeres y su participación en la toma de decisiones en todo el mundo, que es un área principal del trabajo de ONU-Mujeres. Los líderes firmaron una declaración conjunta sobre los modos de hacer avanzar la participación política de las mujeres, y nosotros nos comprometimos a traducirlos en resultados concretos.

Como hemos visto a través de los eventos de la “primavera árabe, las mujeres han participado activamente en la organización y la exigencia de libertades políticas y de dignidad. Las mujeres de todos los ámbitos sociales se unen a los llamados por la democracia y trabajan para alcanzar una paridad plena en las asambleas y entidades que dan forma al futuro de sus países. Su contribución deja claro que la democracia seguirá siendo incompleta en tanto que la mitad de la población no goce de una participación plena y equitativa y de derechos ciudadanos.

Todos nos alegramos cuando fueron anunciadas las ganadoras del Premio Nobel de la Paz el viernes pasado - Ellen Johnson Sirleaf, Leymah Gbowee y Tawakkul Karman - por su lucha pacífica en pro de la seguridad de las mujeres y de los derechos de la mujer a una participación plena en la consolidación de la paz. Este premio es un reconocimiento claro de lo que las mujeres han estado exigiendo durante años: la participación de las mujeres en un plano de igualdad en las decisiones relativas a la paz, la seguridad y la democracia. La participación de las mujeres es fundamental para lograr una paz y estabilidad duraderas; sin embargo, demasiado a menudo se las excluye de la mesa de negociaciones. Como lo dijera la Sra. Bachelet en su mensaje saludando ese logro, ONU-Mujeres está con las mujeres de todo el mundo que piden que sus voces sean oídas y que se les dé una participación equitativa en la toma de decisiones.

Al mismo tiempo, es con gran tristeza que todos nosotros en ONU-Mujeres lamentamos el fallecimiento de Wangari Muta Maathai, medioambientalista, política, profesora y activista de los derechos humanos. Nos unimos a los pueblos africanos y de todo el mundo en lamentar su muerte y celebrar su vida, ya que fue una líder extraordinaria, la primera mujer africana en recibir el Premio Nobel de la Paz. La Profesora Maathai asumió su papel con coraje, y soportó el acoso y la brutalidad para proteger el medio ambiente y hacer avanzar los derechos de las mujeres, luchando contra la desertificación, la escasez de agua y el hambre en el medio rural.

Señor Presidente:

Hay mucho entusiasmo y una explosión de expectativas con relación a ONU-Mujeres. La Entidad ha asumido plenamente su posición de líder y está trabajando con el sistema de la ONU, los Gobiernos y los socios de la sociedad civil en todo el mundo para aprovechar las oportunidades generadas aquí, en las Naciones Unidas, y en el ámbito de los países. Se ha conseguido mucho en lo relativo a la consolidación institucional de ONU-Mujeres, también gracias a la acción tomada por esta Asamblea a fines del año pasado y por la Junta Ejecutiva de ONU-Mujeres a principios de enero en lo referente a nuestros presupuestos para 2011. Hemos alineado nuestros recursos humanos, especialmente aquí en la Sede, y ahora nos estamos concentrando en fortalecer nuestra presencia sobre el terreno.

Hemos dedicado ingentes esfuerzos para posicionar a ONU-Mujeres como catalizador del cambio. Nos estamos centrando en crear alianzas, en hacer análisis innovadores, en tener una presencia estratégica y en mantener una promoción y un liderazgo al más alto nivel. Decidimos dedicar nuestro primer informe insignia sobre el importante tema del acceso de las mujeres a la justicia porque reconocemos que los sistemas eficaces de justicia son la base de la igualdad entre los géneros y del goce pleno de los derechos humanos por parte de las mujeres. Las reformas para hacer que las leyes respeten la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer son un paso esencial, como lo son las políticas para cerrar las brechas en la cadena de justicia cuando las mujeres tratan de obtener compensaciones. Nuestro trabajo para poner fin a la violencia contra las mujeres está generando cambios legislativos, institucionales y de implementación tangibles sobre el terreno. He visto la eficacia evidente de los centros únicos de crisis para las supervivientes de la violencia en el transcurso de una reciente visita a Tailandia. El apoyo del Fondo Fiduciario de la ONU para Eliminar la Violencia contra la Mujer ayuda a expandir esos centros y a ampliar el acceso de las mujeres a la protección, al apoyo, a la justicia y a la compensación.

Con el propósito de hacer avanzar nuestra agenda de empoderamiento económico de las mujeres, hemos organizado, conjuntamente con el Organismo Canadiense de Desarrollo Internacional, una conferencia mundial, y estamos dispuestos a tomar acciones osadas con el fin de que la autonomía económica de las mujeres se vuelva una realidad compartida y vivida.

Con el propósito de ampliar nuestras alianzas, hemos hecho un acuerdo con el PMA para trabajar con los países con el fin de lograr la seguridad alimentaria y nutricional. Estamos trabajando también con los organismos basados en Roma en la preparación de la sesión del año próximo de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer, con el propósito de lograr un evento de alto impacto para fortalecer el papel de las mujeres en los medios rurales. Estas alianzas forman parte de nuestro esfuerzo continuado por coordinar y fortalecer la incorporación de los asuntos de género y los programas relacionados con los asuntos de género en el sistema de la ONU, y por trabajar en colaboración con una amplia gama de sectores y de áreas de políticas.

Distinguidos delegados:

ONU-Mujeres continúa apoyando las deliberaciones y la toma de decisiones intergubernamentales. En este sentido, uno de nuestros seis objetivos es apoyar los procesos intergubernamentales de modo de que exista una serie exhaustiva de normas, políticas y estándares mundiales en materia de igualdad entre los géneros y de empoderamiento de las mujeres, que sean dinámicas, que respondan a los asuntos, desafíos y oportunidades nuevos y emergentes, y que sean una base sólida para la acción de los Gobiernos y demás actores en todos los niveles. La Asamblea General, el Consejo Económico y Social y la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer son las principales entidades donde se trabajan estos temas y a las que apoya ONU-Mujeres. También estamos trabajando activamente para identificar las principales negociaciones intergubernamentales y foros de establecimiento de normas donde podamos apoyar, de manera estratégica, la integración de la igualdad entre los géneros y del empoderamiento de las mujeres en los procesos y en los resultados.

En la actualidad estamos contribuyendo con una serie de procesos como los del cambio climático y las preparaciones para Rio + 20, que ofrecen importantes oportunidades para promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres. No hay que perder esas oportunidades. ONU-Mujeres está lista para respaldar a los Estados Miembros en este sentido.

Comparto el podio con la Presidenta del Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y quiero destacar igualmente el apoyo continuo que da ONU-Mujeres a la implementación de la Convención y a las conclusiones del Comité en el ámbito nacional.

Señor Presidente,

Distinguidos delegados:

Al mismo tiempo, nos hemos comprometido a garantizar que las experiencias adquiridas sobre el terreno alimenten los procesos intergubernamentales. Esta retroalimentación es evidente en los informes que estoy presentando hoy, donde nos hemos apoyado sobre nuestro propio trabajo y experiencia y los de los Estados Miembros y el sistema de la ONU.

Dos de estos informes - el del mejoramiento de la situación de la mujer en las zonas rurales (que figura en el documento A/66/181) y el de la violencia contra las trabajadoras migratorias (documento A/66/212), confirman que hay que establecer respuestas de políticas específicas para empoderar a esos grupos de mujeres y prevenir y eliminar la discriminación contra ellas.

Como lo deja en evidencia el informe sobre la situación de las mujeres en las zonas rurales, las mujeres rurales son agentes esenciales en la reducción de la pobreza, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad del medio ambiente. Su plena contribución es fundamental para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Independientemente de ello, las mujeres rurales siguen estando en desventaja económica y social por muchas razones: su acceso limitado a los recursos y oportunidades económicas, su exclusión de los procesos de planificación y de toma de decisiones, y su carga desproporcionada en materia de trabajo de cuidados sin remuneración.

El informe hace una serie de recomendaciones y destaca la necesidad de:

  • Fortalecer la implementación de todos los compromisos existentes en materia de desarrollo rural y de empoderamiento y derecho de las mujeres rurales, en especial lo previsto en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer;
  • Adoptar estrategias de desarrollo rural y marcos presupuestarios sensibles a los asuntos de género para garantizar la incorporación de las necesidades y prioridades de las mujeres;
  • Adoptar medidas especiales temporarias para lograr la participación plena y equitativa de las mujeres rurales e indígenas en las instancias de toma de decisiones en los ámbitos nacional y local;
  • Dirigir las iniciativas nacionales y locales de creación de empleo a las mujeres rurales y ampliar sus capacidades de producción para permitirles participar en la cadena mundial de valores;
  • Desarrollar estrategias y marcos de monitoreo y evaluación en materia de igualdad entre los géneros y de empoderamiento de las mujeres en las áreas rurales para hacer el seguimiento de los progresos y medir los impactos; y
  • Fortalecer la capacidad de las oficinas nacionales de estadísticas para recopilar, analizar y difundir datos desglosados comparables, incluyendo los datos sobre el uso del tiempo y las estadísticas de género en las zonas rurales.

Las trabajadoras migratorias son pilares del bienestar de sus familias y comunidades; sin embargo, muchas mujeres que migran por diversas razones, incluyendo el trabajo, corren el riesgo de sufrir violencia, discriminación y explotación por razones de género. Si bien los Estados Miembros, a veces con el apoyo de entidades del sistema de la ONU y de la OIM, están implementando una serie de políticas y de programas, se necesita hacer mucho más para aumentar la prevención, la protección y el acceso a los remedios, y para apoyar a las trabajadoras migratorias en lo referente a la discriminación, la violencia y la violación de sus derechos. El nuevo Convenio de la OIT sobre el Trabajo Decente para los Trabajadores Domésticos es un instrumento esencial para proteger a las trabajadoras migratorias.

El informe hace una serie de recomendaciones que versan sobre la prevención, la protección y el acceso a los remedios, y sobre el apoyo a las trabajadoras migratorias en lo relativo a la discriminación, la violencia y la violación de sus derechos. Destaca la necesidad de:

  • Ratificar e implementar los instrumentos internacionales, y en especial el Convenio sobre el Trabajo Decente para los Trabajadores Domésticos, adoptado por la Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo en junio de 2011; y concluir e implementar acuerdos bilaterales y multilaterales para proteger los derechos de las trabajadoras migratorias;
  • Mejorar la recopilación, investigación, análisis y difusión de datos sobre la violencia y la violación de los derechos de las trabajadoras migratorias y sobre la contribución al desarrollo de las trabajadoras migratorias;
  • Fortalecer las leyes nacionales y garantizar la coherencia entre las políticas que tienen que ver con la situación de las trabajadoras migratorias;
  • Expandir las medidas de prevención y apoyo.

Quiero destacar dos aspectos que emanan claramente de ambos informes. Si bien los Estados Miembros y los organismos de las Naciones Unidas se han movilizado para adoptar medidas de empoderamiento de las mujeres rurales y de las trabajadoras migratorias, hemos identificado una carencia de conocimientos sobre el impacto de esas iniciativas. Todos los involucrados tienen que prestar mucha mayor atención a la eficacia de las medidas tomadas y de los resultados alcanzados, y tendrán que dar marcha atrás de ser necesario. Un segundo punto es que el enfoque adoptado es general y ad hoc, carente de una naturaleza específica y sistemática necesaria para marcar una diferencia contundente en la situación de estos grupos de mujeres.

La 56ª sesión de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer de 2012 será una oportunidad de considerar en detalle y hacer avanzar el tema de las mujeres rurales de modo general.

La necesidad de prestar una atención más sistemática a las perspectivas de género se menciona también en el tercer informe que tienen ante ustedes sobre las medidas adoptadas y los resultados conseguidos en el proceso de implementación de la Declaración y la Plataforma para la Acción de Beijing, y los resultados de la 23ª sesión especial de la Asamblea General (que se encuentra en el documento A/66/211). Hemos analizado una gran cantidad de informes y resoluciones adoptadas por los procesos intergubernamentales y hemos llegado a la conclusión que la atención que se presta a la igualdad de género y al empoderamiento de las mujeres sigue quedando más decididamente en evidencia en aquellos procesos relativos a los asuntos sociales y económicos. Las desigualdades entre las mujeres y los hombres permean, sin embargo, a todos los sectores y todos los temas, y, por lo tanto, deben ser una parte evidente de los análisis y acciones en todo el mundo.

Las recomendaciones del informe destacan la necesidad de:

  • Incorporar cabalmente una perspectiva de género en todos los asuntos estudiados por las instancias intergubernamentales de las Naciones Unidas y en todas las cumbres y conferencias de las Naciones Unidas;
  • Garantizar que los informes del Secretario General a las instancias intergubernamentales incluyan, de manera sistemática, una perspectiva de género a través de un análisis de género y de datos cuantitativos desglosados por sexo y por edad;
  • Mejorar la recopilación, el análisis y la difusión de los datos desglosados por sexo y por edad;
  • Enfatizar el importante papel y la contribución de la sociedad civil a la implementación de la Plataforma para la Acción de Beijing y de los resultados de la 23ª sesión especial de la Asamblea General; y
  • Alentar y apoyar la participación en los procesos intergubernamentales de los grupos de mujeres y de las organizaciones no gubernamentales especializadas en los asuntos relativos a la igualdad entre los géneros.

Señor Presidente,

Distinguidos delegados:

Pasamos por momentos económicos y financieros difíciles e inseguros. Después de un año de su creación, ONU-Mujeres sigue teniendo serias carencias de financiación, lo que entorpece nuestra capacidad de cumplir con las expectativas de los interesados. Estamos trabajando para ampliar nuestra base de recursos, incluyendo por medio de acudir a fuentes de financiación no tradicionales. Dejamos constancia de nuestro agradecimiento a aquellos Estados Miembros que han hecho contribuciones voluntarias y esperamos ansiosamente su apoyo, de modo de que podamos tener resultados rápidos y concretos.

Muchas gracias.