ONU Mujeres - Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres

Mediante documentales, mujeres rurales luchan contra la pobreza y los matrimonios tempranos en Egipto

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Date: 10 January 2013

Amal (centro) entre las miembras del Comité de la Mujer del pueblo de Al Tod, en la gobernación de Luxor. Crédito: ONU Mujeres/Fatma Elzahraa Yassin

“Ser pobre es mucho mejor que un matrimonio temprano, dice Karima, una joven egipcia a quien se le forzó a casarse con un primo cuando tenía 15 años.

Karima nació y se casó en Al Tod, pequeña aldea en la gobernación (municipalidad) de Luxor, a unos 300 km de El Cairo, la capital de Egipto. Hoy es una mujer sin educación, divorciada y tratando de sobrevivir con sus dos hijos.

“Mi madre también se separó legalmente de mi padre, explica, reconociendo el tabú que rodea a los divorcios en la sociedad tradicional. “Francamente, mi madre era mi punto débil. Traté siempre de no ser como ella. Su rostro se entristece cuando repite lo que le decía su madre: “No seas como yo, no seas como yo.

La historia de Karima se presenta en una película de cuatro minutos realizada con el apoyo de ONU Mujeres y presentada en el primer Día Internacional de la Niña (11 de octubre) en El Cairo. La produjo Amal Abou El Rouss, una mujer rural de la aldea de Karima que es miembro electa de un comité local de mujeres.

Amal utilizó técnicas amateur de producción que aprendió en un taller sobre producción de documentales, organizado por ONU Mujeres y por el importante diario egipcio Al Masry Al Youm, cuyo objetivo fue enseñar a las y los líderes jóvenes y a las mujeres rurales cómo presentar los temas que les incumben en sus comunidades en la zona rural del Alto Egipto.

Amal tiene educación, pero tal como Karima ella también es divorciada y se convirtió en el sostén de su familia, que incluye a su madre, sus hermanas y a un hermano. Creó el guión y produjo la película totalmente sola, y su hermano menor la ayudó para la edición. El equipo de Al Masry Al Youm dio capacitación y supervisó la producción, sin influenciar su contenido.

Amal dice que eligió a Karima como protagonista de su primer documental para crear conciencia acerca de los matrimonios tempranos porque éstos tienen un profundo impacto sobre el desarrollo económico y la participación en la vida económica de las mujeres.

Varios hombres participaron igualmente en el taller. Paula Milad, por ejemplo, hizo un cortometraje sobre una valiente agricultora, que tituló “La revolución de Om Eshak, donde presenta y pone en tela de juicio el estereotipo de la mujer como indefensa y dependiente.

Esto se ha dado dentro del marco de un programa conjunto de la ONU llamado “Salasel o “Cadenas de valor hortícola en el Alto Egipto a favor de los pobres, las mujeres de las municipalidades de la región han sido electas por sus comunidades como miembros de los comités que representan las necesidades y las opiniones de las mujeres.

El programa conjunto es un Proyecto ODM que cuenta con el apoyo de la OIT, el PNUD, la ONUDI y ONU Mujeres, cuyo objetivo es ayudar a los pequeños agricultores del Alto Egipto a integrarse más en la cadena de valores agrícola.

ONU Mujeres ha hablado con las comunidades locales para incorporar las inquietudes y necesidades de las mujeres en todo el proyecto, y ha tratado de conseguir la certificación del Sello de la Equidad de Género de los centros que se ocupan del periodo posterior a la cosecha, que son propiedad y están administrados por las asociaciones de agricultores en el Alto Egipto. Este sello garantiza que esos centros contratan, forman y promueven equitativamente a todos sus trabajadores, hombres y mujeres por igual.

En Al Tod, la aldea de Karima, el programa Salasel la está ayudando a adquirir nuevas técnicas y habilidades empresariales, y a comenzar su propia pequeña empresa de cría de gallinas y patos. Conseguirá acceso a los mercados a través de la asociación de agricultores de Al Tod, que es un socio local de Salasel.

“Aprendí a hacerme cargo y a defenderme a mí y a mis derechos, dice Karima, mientras sus dos hijos la ayudan a poner las gallinas en el gallinero en un patio hecho de ladrillos. “Voy a cuidar bien a mis hijos; les daré educación; no sufrirán las privaciones que yo sufrí.