ÚNETE y LEVÁNTATE Discurso de la Directora de la campaña del Secretario General de las Naciones Unidas ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres

Fecha : 14 February 2013

“ÚNETE y LEVÁNTATE” Discurso de la Directora de la campaña del Secretario General de las Naciones Unidas ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres, Aldijana Sisic. Nueva York, 14 de febrero de 2013.

[Cotejar con el texto pronunciado]

Señor Secretario General Adjunto
Señora Vicepresidenta de la Mesa de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer,
Señoras y Señores,
Estimadas y estimados colegas:

Es un inmenso placer estar aquí hoy y tener la oportunidad de dirigirme a todas y todos ustedes.

Es un inmenso placer levantarse y bailar al unísono en un día que celebra la emoción humana probablemente más importante, la que nos mantiene unidas y unidos, que hace que todo sea posible y, como personas, nos hace sentir seguras, protegidas, nos permite crecer, confiar, soñar y tocar el cielo.

Es precisamente este derecho humano tan fundamental de sentir seguridad y protección y de convertir en realidad un sueño personal en la vida de cada una, de cada uno, el que impulsó en 2008 la campaña ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres del Secretario General de las Naciones Unidas, que abarca todo el sistema de las Naciones Unidas.

La campaña está dirigida por ONU Mujeres en nombre del sistema y tiene un objetivo muy claro: conseguir un mundo sin violencia contra las mujeres y las niñas. La campaña cree que el camino a seguir radica en contar con mayor toma de conciencia pública a nivel mundial, más voluntad política y los recursos para prevenir y poner fin a todas las formas de violencia contra mujeres y niñas en todas las partes del mundo. Nos centramos especialmente en las leyes nacionales, los planes de acción, la recopilación de datos, la violencia sexual en los conflictos y la movilización social.

Como se pueden imaginar, a menudo me preguntan: el trabajo de ÚNETE, ¿influye en algo? A lo que sencillamente respondo: Sí, ¡por supuesto! Hay muchos ejemplos, pero sólo mencionaré unos cuantos:

  • Cuando un joven de 24 años procedente de Tanzanía, uno de los ganadores del concurso mundial de diseño de camisetas ÚNETE, se convierte en uno de los activistas más comprometidos de su país y dice: “Realmente no tenía idea de lo generalizada que era la violencia contra las mujeres y las niñas en mi país hasta que una mañana, hace un año aproximadamente, la campaña ÚNETE del Secretario General cambió mi vida”, sabemos que estamos generando conciencia e implicando a los jóvenes.
  • Cuando bajo el liderazgo de las Naciones Unidas en Bosnia y Herzegovina, hombres de mi Sarajevo natal crean una “Asociación de hombres de verdad”, un foro de hombres muy populares que trabajan para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas, sabemos que los hombres están cambiando y participando.
  • Cuando las y los Coordinadoras/es Residentes informan que el sistema de las Naciones Unidas está adoptando un enfoque común y coherente e intensificando su labor para poner fin a la violencia contra mujeres y niñas mediante el aumento significativo de las intervenciones programáticas que se pueden vincular a los esfuerzos de promoción de la campaña del Secretario General ÚNETE —104 iniciativas de programación conjunta en 2010 en comparación con, por ejemplo, las 35 de 2006— sabemos que la labor del sistema de las Naciones Unidas sobre esta cuestión está cambiando y progresando.

Ahora bien, ya que en realidad nos encontramos aquí hoy para unirnos y levantarnos, tal vez la pregunta más oportuna sea “¿Por qué y cómo debes participar tú?” Hay muchas maneras en las que uno puede participar en la campaña ÚNETE, pero creo que hoy merece la pena destacar los “por qué”:

En primer lugar, porque todas las empleadas y todos los empleados de las Naciones Unidas, a título individual, somos lo que son nuestras relaciones, nuestros hogares, nuestras familias, nuestras comunidades y nuestros países; por lo tanto, somos responsables de lo que les sucede.

Todos los días, en todos los países, las mujeres y las niñas, es decir, nuestras amigas, vecinas, hermanas, hijas, tías y madres, soportan golpes a manos de sus compañeros sentimentales, se les arroja ácido a la cara, sufren acoso en la escuela o en la calle, son víctimas de violaciones en parques o de camino al mercado.

¡Tenemos que unirnos, tenemos que levantarnos, no sólo hoy, tenemos que decir no y cambiar esta situación!

La segunda razón es formar nuevas generaciones. Para poner fin a la violencia de verdad, debemos asegurarnos de que, en primer lugar, no llegue a ocurrir. La única manera de conseguirlo es formar nuevas generaciones de jóvenes que crean en el derecho a disfrutar de una vida sin violencia. Al tiempo que tenemos la responsabilidad de enseñarles que esta manera de vivir nos pertenece a todas y todos, también nos corresponde levantarnos y luchar por ella, para que puedan seguir nuestros pasos.

Y la tercera razón, para mí quizás el “por qué” más importante, es porque así lo esperan las mujeres y las niñas.

Porque todas esas mujeres y niñas, pese al maltrato y las experiencias terribles que sufren, se enfrentan cada día a la vida con la esperanza de que, un día, también ellas puedan disfrutar del derecho humano fundamental a querer y ser queridas, sentir seguridad y protección, crecer, confiar, soñar y tocar el cielo.

Muchas gracias.