Desde mi perspectiva: “Algunos exigen favores sexuales antes de adjudicar un contrato”

Sarah Quaye Reeves es la orgullosa dueña de un restaurante cuyo negocio ha crecido y se ha vuelto más competitivo desde que el registro de empresas y otros servicios se han ampliado en su ciudad. Pero el principal reto al que se enfrenta sigue siendo el acoso sexual diario de algunos de sus clientes masculinos.

Fecha: viernes, 24 de febrero de 2017

Sarah Quaye Reeves.  Photo: UN Women/Winston Daryoue
Sarah Quaye Reeves. Foto: UN Women/Winston Daryoue

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Había trabajado para un proveedor de telefonía móvil, pero mi sueldo no era suficiente para cubrir las necesidades de mi familia de cinco hijas e hijos. Sobrevivir día tras día era una lucha constante.

En 2013, dejé mi trabajo y abrí una tienda de comida (un pequeño restaurante) con los 500 dólares que tenía ahorrados.

Al principio, fue una tienda improvisada que funcionaba en un área reducida ya que, en Buchanan, mi ciudad, no había ninguna oficina del gobierno donde poder registrar el negocio. Si no puedes registrar tu negocio, no puedes acceder a préstamos para desarrollar tu negocio ni competir con otras empresas para la obtención de contratos.

Al final, decidí viajar 150 kilómetros, hasta Monrovia, sólo para poder registrar y regularizar mi negocio. Hay muchas mujeres empresarias que simplemente carecen del tiempo o de los medios para recorrer esa distancia. Fue un proceso largo y caro... A veces, las y los dueños de negocios tenemos que pagar sobornos para tramitar los documentos.  

Las cosas están mejor ahora desde que abrió un centro de servicios locales aquí; muchas mujeres están formalizando sus negocios.

El principal reto al que me enfrento como mujer propietaria de un negocio son las insinuaciones sexuales que recibo a diario por parte de algunos clientes masculinos y de representantes de las oficinas a las que presto servicios de banquetes. Algunos exigen favores sexuales antes de adjudicar un contrato. He tenido que mantenerme firme ante semejantes conductas.

No ha sido fácil, pero ahora, soy una mujer de negocios orgullosa. Mi restaurante y mi servicio de banquetes están valorados en 100.000 USD y es conocido por ser uno de los mejores de Buchanan”.


SDG 8: Decent work and economic growth

Sarah Quaye Reeves tiene 41 años y es dueña del restaurante Valentine situado en Buchanan, a 150 kilómetros de Monrovia, la capital de Liberia. Entre julio y diciembre de 2016, se han registrado un total de 235 negocios —de los cuales 40 pertenecen a mujeres— en el Centro de Servicios Grand Bassa, creado como parte las medidas de descentralización adoptadas por el Ministerio del Interior de Liberia. ONU Mujeres apoya al Centro de Servicios en la recopilación de datos desglosados por sexo y en garantizar que los servicios sean sensibles al género. La historia de la señora Reeves sirve para ilustrar las múltiples dificultades que siguen afrontando las mujeres empresarias. Está directamente relacionada con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 8 que promueve el trabajo decente para todas y todos, un entorno de trabajo seguro, libre de violencia y acoso, y que fomenta la iniciativa empresarial, así como el desarrollo de pequeñas y medianas empresas.

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