Declaración de apertura de Michelle Bachelet en el 8º Foro de la Alianza Mundial de Ciudades contra la Pobreza (WACAP) “Ciudades inteligentes, seguras y sostenibles”

Fecha:

Declaración de apertura de Michelle Bachelet en el 8º Foro de la Alianza Mundial de Ciudades contra la Pobreza (WACAP) “Ciudades inteligentes, seguras y sostenibles”. Dublín, Irlanda. 20 de febrero de 2013.
[Cotejar con el texto pronunciado.]

Buenos días. Es un placer estar aquí en Dublín para el 8º Foro de la Alianza Mundial de Ciudades contra la Pobreza. Agradezco a la ciudad de Dublín por organizar este importante foro y por la calurosa acogida que nos han dado a todas y todos. Es un placer estar aquí con tantos líderes locales de ciudades de todo el mundo, líderes como ustedes que están comprometidas/os en hacer que sus ciudades sean más inteligentes, más seguras y más sostenibles.

En estos momentos hay un debate mundial acerca del futuro del desarrollo global. Vengo de Copenhague donde discutimos sobre la importancia de atender las desigualdades de modo de lograr mayores progresos sociales y económicos en todo el mundo.

Un mensaje que se ha hecho sentir una y otra vez de cara al futuro es que ya no nos podemos permitir seguir dejando de lado a la mitad de la población. Sabemos que las ciudades inteligentes reconocen que la igualdad de participación, la igualdad de oportunidades y la igualdad de derechos para las mujeres son esenciales para erradicar la pobreza y alcanzar el desarrollo sostenible.

Las diversas cargas que impone la pobreza urbana hacen sufrir mucho a las mujeres, que a menudo pasan muchas horas al día en trabajos no remunerados, cuidando a los niños y atendiendo el hogar, en circunstancias difíciles. Luchan por conciliar esas demandas con los trabajos remunerados, muchas veces en el sector informal, y luchan por sobrevivir cuando se recorta el presupuesto destinado a los servicios sociales. Estos problemas se ven empeorados por el miedo y por las amenazas de violencia. Ninguna ciudad puede ser considerada segura, inteligente o sostenible a menos que todas y todos sus habitantes puedan gozar de los espacios públicos sin miedo a la violencia, ya sea que vayan a la escuela, al trabajo, a las actividades recreativas, a una reunión de la comunidad o a votar.

Sin embargo, las mujeres y las niñas se enfrentan a riesgos especiales en sus ciudades. Caminando por las calles, en los transportes públicos, en el camino a las escuelas o vendiendo artículos en el mercado, son víctimas de abusos que van desde el acoso hasta la agresión y la violencia sexual. Esta realidad diaria limita su libertad de participar en la educación, en el trabajo, en las recreaciones y en la vida política y económica, o de simplemente gozar de sus vecindades.

Con todo, si bien la violencia de género a nivel privado se reconoce cada vez más como una violación de los derechos humanos, la violencia contra las mujeres en los espacios públicos sigue siendo un asunto en su mayor parte desatendido, con pocas leyes o políticas que se ocupen del problema. Los costos de la violencia contra las mujeres y las niñas —en términos de vidas destruidas y de consecuencias para la armonía comunitaria y el desarrollo económico— pueden ser evitados si se fortalecen los esfuerzos colectivos. Ésta es la razón por la que ONU Mujeres y ONU-Hábitat crearon el programa mundial Ciudades Seguras hace más de dos años, en 2010. Conjuntamente con líderes como ustedes y con las organizaciones de la sociedad civil, trabajamos para aumentar la seguridad, prevenir y reducir la violencia y movilizar y empoderar a los grupos de mujeres y de defensores de las/os jóvenes y de las/os niñas/os para dar forma a su entorno urbano.

Comenzamos el programa en cinco ciudades piloto: El Cairo, Egipto; Kigali, Rwanda; Nueva Delhi, India; Quito, Ecuador; y Puerto Moresby, Papúa Nueva Guinea. Un año más tarde, ONU Mujeres y ONU-Hábitat se asociaron con UNICEF en un Programa Conjunto de Ciudades Seguras y Sostenibles que se lleva a cabo en ocho ciudades adicionales: Beirut y sus alrededores (Líbano), Duchanbé (Tayikistán), Manila (Filipinas), Marrakech (Marruecos), Nairobi (Kenya), Río de Janeiro (Brasil), San José (Costa Rica) y Tegucigalpa (Honduras).

Hay tanto entusiasmo y avidez por las Ciudades Seguras que hoy trabajamos en más de 20 ciudades de todo el mundo y podremos alcanzar potencialmente las 35 ciudades mucho antes de la meta que nos habíamos propuesto para 2017. Este trabajo no sería posible sin nuestros socios que, a nivel mundial, incluyen a ONU-Hábitat, UNICEF y ahora el PNUD como los principales socios de la ONU, y a las principales redes internacionales: Mujeres y Ciudades Internacional, Red Mujer y Hábitat América Latina y el Caribe, la Comisión de Huairou y, recientemente, Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (UCLG por sus siglas en inglés) y ActionAid International.

Me complace ver que algunas de las ciudades asociadas están en este Foro y compartirán con nosotros sus experiencias en las próximas sesiones. Sus esfuerzos ya han arrojado algunos resultados importantes. Todas estas ciudades han llevado a cabo un diagnóstico local como primer paso para establecer sus planes de acción concretos de modo de poner fin a la violencia y al acoso contra las mujeres y las niñas.

Permítanme ahora contarles lo que estas ciudades han aprendido directamente de las mujeres y de las niñas: que el acoso sexual y el miedo a la violencia en los espacios públicos afectan profundamente el modo en que viven, dónde van, cuándo lo hacen y por cuánto tiempo. Las mujeres dicen que el miedo al acoso sexual y la violencia es, sin excepción, parte de la experiencia en los espacios públicos. ¿Cómo afrontan las mujeres, las niñas y sus familias este miedo? Sabemos que una de las estrategias comunes es limitar el tiempo que se pasa fuera de la casa y no salir después de la puesta del sol. A algunas niñas no se les permite incluso salir solas. A menudo también se les culpa por el acoso del que son víctimas y, como resultado, no comunican a nadie su miedo a la violencia.

Una niña expresó: “Si contamos a nuestros padres que los niños nos acosan, nos van a regañar y decir que es nuestra culpa… Quizá también nos impidan volver a salir de la casa.” Otra niña dijo: “Una vez una niña desapareció de la escuela, no volvió a su casa, y nadie sabía dónde había ido ni qué le había pasado. Después de eso, muchos padres no mandaron más a sus hijas a la escuela.” Para muchas de estas niñas es la primera vez que hablan del acoso sexual y de la violencia, pero les puedo asegurar que a medida que más mujeres, hombres y jóvenes se dejen oír, que más mujeres participen en la toma de decisiones municipales, y que más líderes tomen medidas a favor de la seguridad y del bienestar de las mujeres y de las niñas, habrá un cambio.

Ésta es la razón por la que Ciudades Seguras trabaja con las autoridades y en las comunidades locales, para crear alianzas sólidas, alianzas que creen confianza, conciencia y medidas para que las mujeres y las niñas no teman manifestar su miedo o denunciar casos de acoso y de violencia, y que puedan vivir sin violencia.

Un ejemplo de éxito es el de Quito, donde se alentó a las mujeres a romper el silencio sobre sus experiencias en una campaña pública de concientización llamada Cartas de Mujeres. Estas 10.000 cartas de mujeres junto a los resultados de un estudio impulsaron al gobierno de la ciudad a enmendar una ordenanza municipal para que incluyese la violencia contra las mujeres en los espacios públicos.

Una respuesta específica y eficaz requiere de un diagnóstico local. Para que las ciudades sean más seguras hay que poner claramente el énfasis en adoptar un enfoque basado en las pruebas, y en sacar provecho de las tecnologías que optimizan la recopilación, el monitoreo y la evaluación de los datos. Sabemos que las ciudades inteligentes usan la tecnología para fines de innovación social, y sabemos que es oportuno dar pruebas concretas a las autoridades para que tomen medidas adecuadas. Ésta es la razón por la que ONU Mujeres se ha asociado con Microsoft, para encontrar formas de optimizar el uso de la tecnología móvil de modo de documentar, prevenir y responder a la violencia, en particular al acoso y a la violencia sexual en los espacios públicos.

Se han logrado progresos en Río de Janeiro, donde las comunidades usan las tecnologías de mapeo para identificar los riesgos en diez de las favelas o barrios de alto riesgo de la ciudad. Se ha dado capacitación a mujeres y a niñas adolescentes para que usen sus smartphones para mapear las zonas inseguras debido a una infraestructura o a servicios defectuosos, caminos oscuros y falta de iluminación. Los primeros resultados se presentaron a las autoridades locales y se están utilizando para encontrar soluciones. En todo lo que hacemos, la iniciativa Ciudades Seguras busca ser sostenible de modo que la prevención de la violencia hacia las mujeres pase a ser parte integral de la gobernabilidad municipal y de la participación comunitaria. Para ello, Ciudades Seguras trabaja con las mujeres de modo de aumentar su participación y liderazgo en el gobierno local.

Es un placer dar la bienvenida al representante de Puerto Moresby, de Papúa Nueva Guinea, que está hoy presente. Juntos estamos trabajando para mejorar la seguridad de las mujeres en los mercados, donde el 55 por ciento de las mujeres que compran o venden allí ha dicho haber sido víctima de algún tipo de violencia en el último año. Las mujeres indicaron que no tenían una protección garantizada de la policía o de guardias de seguridad y que se les presionaba para pagar a los potenciales agresores para evitar una confrontación. Conjuntamente con el gobierno local y con el apoyo del programa Ciudades Seguras, las mujeres organizaron una asociación de vendedoras del mercado para discutir y dejar oír sus inquietudes. El gobierno, por su parte, invirtió en mejoras para garantizar un entorno laboral más seguro y limpio.

Se puede lograr mucho más cuando se trabaja en conjunto. Me place decir que ONU Mujeres y Ciudades y Gobiernos Locales Unidos firmaron recientemente un acuerdo de cooperación donde acordamos recopilar datos a nivel local acerca de la participación política de las mujeres y hacer un mejor seguimiento de la igualdad entre la representación de los hombres y de las mujeres a nivel local.

Ciudades Seguras tiene como prioridad la plena participación de las mujeres, porque si se empodera hoy a las comunidades, si las mujeres de las comunidades pueden tomar decisiones y cooperar hoy con las autoridades municipales y nacionales, y si los hombres, los niños y las/os jóvenes se involucran hoy en las actividades de Ciudades Seguras, las sociedades y las comunidades pueden ser y serán más seguras, y permanecerán seguras.

Me alegra que el Alcalde de esta ciudad, Naoise Ó Muirí, haya anunciado hoy que Dublín se sumará a la iniciativa mundial de ONU Mujeres Ciudades Seguras. Esperamos trabajar con usted para hacer de la hermosa ciudad de Dublín una ciudad más inteligente, segura y sostenible. Lo felicitamos por su liderazgo.

Quisiera aprovechar esta ocasión para invitar a todas y todos a sumarse a la iniciativa Ciudades Seguras de modo de poder trabajar todas y todos juntos para que las ciudades sean más seguras para las mujeres y para las niñas.

Les deseo una conferencia productiva e informativa. Tengo confianza que las discusiones de los próximos días darán paso a más innovación y medidas para erradicar la violencia en nuestras ciudades, y para crear un mundo más seguro, inteligente y sostenible, una ciudad a la vez.