Mi visión, tu visión: los derechos de las mujeres en Kosovo, ayer y hoy

En esta nueva serie intergeneracional de la campaña Generación Igualdad, las personas jóvenes lideran el curso de las conversaciones. Marigona Shabiu, de 26 años, activista por los derechos humanos en Kosovo, conversa con Igballe Rogova, de 58 años, activista por los derechos de las mujeres desde hace tres décadas.

Fecha: viernes, 18 de octubre de 2019

Marigona Shabiu interviews Igballe Rogovain Kosovo. Photo: UN Women
Marigona Shabiu. Foto: ONU Mujeres

Marigona Shabiu, originaria de Kosovo, tenía sólo un año en 1995, cuando se aprobó la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing. Veinticinco años después, ella siente que la Plataforma de Acción de Beijing sigue siendo relevante y una inspiración para su generación. Si bien hubo muchos avances, en especial en relación con leyes nacionales que garantizan la igualdad de género, las mujeres aún no gozan plenamente de sus derechos y libertades.

“Si bien, según el derecho de Kosovo, todas las instituciones públicas están obligadas a garantizar la paridad de género en la representación, incluso en las posiciones de liderazgo, la participación de las mujeres en la política aún depende de la cuota de género. Las mujeres aún no están incluidas lo suficiente en los procesos de toma de decisiones”. Manifiesta que la preocupación más urgente para las mujeres jóvenes en Kosovo es la amenaza de violencia doméstica: “su autonomía y su derecho a ser tratadas con dignidad y a hablar por sí mismas están socavados por los hombres en sus familias y también en los espacios públicos”.

Marigona vio por primera vez a la activista Igballe (ella la llama Igo) en la televisión, en la primera fila de las protestas y en movilizaciones por los derechos de las mujeres en Kosovo. Siente admiración por ella. “Igo dijo que sólo si los hombres y las mujeres trabajamos juntos podremos hacer que la igualdad de género sea una realidad, y yo estoy totalmente de acuerdo con esa idea”.

Igballe Rogova answers questions about activism, and women's rights in Kosovo. Photo: UN Women
Igballe Rogovain. Foto: ONU Mujeres

PREGUNTA 1:¿Cuándo y por qué te volviste una activista?

Igballe Rogova:

Todo empezó a principios de la década de los noventa con la necesidad de ayudar a la gente. Mi hermana y yo empezamos a brindar ayuda en el barrio Kodra e Trimave, cerca de Pristina. Muchas mujeres del lugar no sabían leer ni escribir. Empezamos los primeros cursos de alfabetización y luego el programa se amplió para empoderar a las mujeres.

PREGUNTA 2: ¿Cuál fue el mayor cambio para las mujeres en Kosovo desde la aprobación de la Plataforma de Acción de Beijing?

Igballe Rogova:Gracias a la Plataforma de Acción de Beijing, se implementaron muchos otros mecanismos internacionales, entre ellos, la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Próximamente se cumplirán 20 años desde la aprobación de esa Resolución por parte del Consejo de Seguridad. Antes de ello, las mujeres ejercían presión a nivel mundial, incluso en Beijing [durante las negociaciones de la Declaración de Beijing] en pos de un mecanismo internacional que lleve a las mujeres a las mesas de negociación por la paz y que logre que las misiones [de mantenimiento de la paz] de las Naciones Unidas lleguen a los países en situación de posconflicto a trabajar con las organizaciones de mujeres.

Si vemos cómo eran las cosas antes del momento de la aprobación de la Plataforma de Acción de Beijing y dónde estamos ahora, vemos que hubo un gran movimiento; mucho avance. Todavía hay pocas mujeres en las mesas de negociación por la paz, pero también estamos avanzando en ese sentido.

Recuerdo que, en 1999, en Kosovo, muchas mujeres no aceptaban la palabra “feminista”. Pensaban que si eras feminista estabas en contra de los hombres. Cuando se dieron cuenta de que no se trataba de luchar contra los hombres sino de pedir igualdad para hombres y mujeres, las cosas empezaron a cambiar.

El cambio real en Kosovo tuvo lugar con la participación de la generación más joven y cuando los hombres jóvenes empezaron a participar.

No podemos cambiar la vida de las mujeres si trabajamos sólo con ellas.

PREGUNTA 3: ¿Qué no ha cambiado aún para las mujeres? ¿En qué dirección vamos?

Igballe Rogova: A nivel mundial, aún no vemos mujeres en las mesas de negociación por la paz y ese es un gran desafío. Si las y los líderes de los países, junto con la comunidad internacional, se dieran cuenta de la importancia de las mujeres y de lo que ellas pueden aportar a las mesas de negociación, todas las negociaciones por la paz serían más fluidas. La participación de las mujeres hace que los temas principales comprendan la situación real de las personas y su bienestar.

Siempre tuve tres sueños: la inclusión de los hombres en el movimiento; la inclusión de las generaciones más jóvenes, de las niñas y de las mujeres jóvenes en el movimiento; y la solidaridad entre las mujeres. Ser feminista no quiere decir pelear con las demás personas, ni tampoco agradarnos demasiado entre nosotras. Se trata de unirnos por una causa.

La generación con más trayectoria de líderes de Kosovo debe generar el espacio para la aparición de una nueva generación de políticos y políticas. Contamos con increíbles jóvenes mujeres y hombres en la política que creen en la igualdad de género y tenemos que darles un lugar. En todo el mundo, vemos el resurgimiento del poder conservador, que no apoya el liderazgo de mujeres. Se pueden ver cambios reales en el mundo cuando hay una cantidad igual de mujeres y hombres en posiciones de liderazgo.


Esta es una serie editorial especial de la campaña Generación Igualdad de ONU Mujeres. Esta serie intergeneracional conecta a activistas jóvenes con activistas de trayectoria en la lucha por los derechos de las mujeres y explora perspectivas intergeneracionales sobre conflictos actuales.