ONU Mujeres - Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres

Discurso de Michelle Bachelet en el lanzamiento oficial de los Lineamientos de Política Pública Nacional de Equidad de Género para las Mujeres de Colombia

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Fecha: 12 September 2012

Discurso de la Sra Michelle Bachelet en el lanzamiento oficial de los Lineamientos de Política Pública Nacional de Equidad de Género para las Mujeres de Colombia. Miércoles 12 de septiembre 2012.

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Amigas y amigos,

Quisiera iniciar esta intervención agradeciendo al Presidente Juan Manuel Santos la invitación que nos hiciera para acompañar este momento tan importante no solo para las mujeres de Colombia sino para el pais en su conjunto.

Agradecer también a la señora Cristina Plazas - Alta Consejera Presidencial para la Equidad de la Mujer- quien ha puesto su empeño y compromiso para que hoy se cuente con los Lineamientos de la Política Pública Nacional de Equidad de género para las Mujeres, a partir de un amplio proceso de consulta con organizaciones y redes de mujeres colombianas.

Visito hoy la bella Colombia como Directora Ejecutiva de ONU Mujeres una nueva organización de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres, que inició su funcionamiento en julio de 2010. Nuestra agencia ha tenido la oportunidad de trabajar en este proceso como Secretaría Técnica y quiero expresarles mi alegría por este importante logro, que es un logro de la sociedad en su conjunto, y reiterarle Presidente nuestro compromiso de continuar apoyando la implementación de esta importante política.

El trabajo de ONU Mujeres en todo el mundo se desarrolla en torno a cinco áreas estratégicas: expandir las voces, el liderazgo y la participación de las mujeres; aumentar su empoderamiento económico; eliminar la violencia; fortalecer la implementación de la agenda de paz y de seguridad de las mujeres; y hacer que las prioridades en materia de igualdad de género se incluyan en los planes, presupuestos y estadísticas nacionales, locales y sectoriales.

No existe hoy plena igualdad entre hombres y mujeres en ningún país del mundo. Existen evidentes o sutiles muestras de discriminacion en contra de las mujeres en todos partes, violencia y violación de derechos, diferentes oportunidades de educación, acceso a salud e incluso de acceso al trabajo o la tierra, y un peso cultural en desmedro de las mujeres que hacen nuestro trabajo muy dificil.

Sin embargo, contamos con millones de aliados, hombres y mujeres, autoridades, parlamentarios, sociedad civil, medios de comunicación, academicos, organismos internacionales que están comprometidos -y yo diría empeñados- con la igualdad de género y aportan nuevas energías, aprovechando los múltiples talentos existentes en un esfuerzo conjunto.

Este esfuerzo esta en marcha en todas las regiones del mundo. Participé hace unos dias en el Foro de las Islas del Pacífico realizado en las Islas Cook, y por primera vez en la historia parlamentarios de ocho Estados Insulares firmaron una declaración reconociendo que la violencia contra las mujeres y las niñas es generalizada en sus países, junto con entregar su compromiso para dar una respuesta eficaz a este flagelo.

Acciones como éstas permiten que los temas de la igualdad, el combate a la violencia y la discriminacion que afecta a las mujeres formen parte fundamental de las agendas públicas y que los gobiernos se comprometan a avanzar en erradicar estas practicas y fortalecer por ende la convivencia democratica.

Con esta ceremonia de hoy, el Estado colombiano está dando muestras concretas de su compromiso con la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres el cual nos permite mirar con esperanza las transformaciones que se pueden generar, así como la influencia de las mujeres en las políticas y en las medidas a favor del desarrollo del país.

Los Lineamientos de la Política Pública Nacional de Equidad de Género para las Mujeres sera un instrumento que permita fortalecer el diálogo político del gobierno con la sociedad civil y en particular avanzar en la garantía de los derechos de las mujeres colombianas.

Desde ONU Mujeres destacamos el haber incluido en esta política la construcción de paz como tema estratégico para el goce efectivo de los derechos de las mujeres.

Colombia vive hoy un importante momento político a traves del cual se han iniciado conversaciones con el fin de encontrar la Paz que tanto anhela el país. La búsqueda de este entendimiento es una gran oportunidad para profundizar la democracia y consolidar una convivencia que permita más y mejor desarrollo.

Sin embargo, permítanme agregar que la paz no puede construirse sin las mujeres.

En el marco de los conflictos armados, a la violencia sexual no se le prestó durante mucho tiempo la atención que merecía, ignorando que para ellas tiene un impacto diferente. En la actualidad es catalogada como un crimen de guerra y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas reconoce que constituye una amenaza a la seguridad internacional.

Esperamos que las mujeres sean incorporadas a este histórico proceso, que puedan aportar su visión, su experiencia y sus conocimientos en este trascendente diálogo, no solo como victimas a las cuales hay que ayudar, sino como líderes y hacedoras de paz en sus comunidades y a nivel nacional.

Sepa Sr Presidente que cuenta con el apoyo de la comunidad internacional y tiene en Onu Mujeres la voluntad y la experiencia para seguir colaborando con el gobierno y la sociedad colombiana.

Colombia ha avanzado en el reconocimiento a las mujeres de su status especial en el conflicto armado.

Significativa es la Ley de Victimas y Restitución de Tierras, sancionada en junio de 2011 con la presencia del Secretario General de Naciones Unidas, la cual pretende beneficiar, entre otros, a mujeres sobrevivientes de la violencia del conflicto y allanar el camino a la restitución de tierras.

Además, el país tiene una gran oportunidad con la reforma constitucional denominada “Marco para la Paz, sancionado en julio pasado.

La incorporación de las mujeres en este proceso, contribuirá a asegurar que sus necesidades sean debidamente tomadas en cuenta lo cual traerá para Colombia beneficios enormes y ayudará a sanar heridas y a mantaner la paz.

Amigas y amigos

Nuestra generación ha sido testigo y protagonista de transformaciones sustanciales en los derechos de las mujeres. En el último siglo, se han consolidado avances en la lucha por la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

El siglo pasado fue testigo de una ampliación sin precedentes de los derechos jurídicos de las mujeres. Hace un siglo, las mujeres podían votar sólo en dos países. Hoy, ese derecho es prácticamente universal.

La violencia domestica, que hasta hace pocos años era considerada por la policía, los tribunales y los vecinos como un asunto meramente privado hoy es objeto de leyes y programas especiales de prevencion y reparacion. Actualmente, dos tercios de los países cuentan con leyes específicas que penalizan la violencia doméstica. Colombia es uno de ellos.

Hoy las mujeres y las niñas siguen enfrentando crecientes desigualdades, las cuales son notorias cuando hablamos de pobreza, carga de trabajo doméstico no remunerado, discriminación o el acceso a la justicia.

La justicia sigue estando fuera del alcance de las mujeres. Así, pese a que la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer ordena a los Estados establecer la protección jurídica de los derechos de las mujeres sobre una base de igualdad con los hombres y garantizar la protección eficaz de las mujeres contra todo acto de discriminación, muchos Estados no cumplen dichos compromisos.

En América Latina los avances en términos de igualdad de género han sido relevantes. Sin embargo, siguen existiendo agudas deficiencias en dos áreas importantes: la participación política de las mujeres y su empoderamiento económico.

A pesar de que ésta es una de las regiones con el mayor número de mujeres Jefas de Estado y de Gobierno, la participación de las mujeres en la toma de decisiones para el desarrollo sigue siendo profundamente desigual.

En nuestra región hay menos mujeres que hombres al frente de ministerios, y las ministras siguen ocupando, en su mayoría, las carteras sociales y culturales (un 35 por ciento) y permanecen sub representadas en las de economía y finanzas (solo un 18 por ciento). Lo mismo sucede en ministerios de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, lo que limita su influencia en áreas críticas para la asignación de recursos para la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres.

En Colombia, según fuentes oficiales, de 64 municipios evaluados, sólo 8 habían cumplido de manera permanente con la Ley de cuotas, que exige un mínimo de 30 por ciento de mujeres en los cargos de decisión.

Las mujeres son marginadas de la toma de decisiones y su participación en la vida económica, política, social y cultural de sus países es aún escasa.

Por ejemplo, a pesar de que las mujeres conforman el 43 por ciento de la fuerza laboral y agrícola de los países en desarrollo, continúan sin acceso equitativo a los recursos de la tierra y al crédito.

Se estima además que si las mujeres tuvieran el mismo acceso a los recursos productivos que los hombres, podrían aumentar el rendimiento de sus tierras en un 20 a 30 por ciento, reduciendo potencialmente el número de personas con hambre en el mundo entre un 12 y un 17 por ciento.

Persiste una marcada sub representación femenina en otros espacios de poder. Según la Superintendencia Bancaria de Colombia, para 2011, las mujeres ocupaban apenas un 14 por ciento de presidencias de bancos, y representaban sólo el 15 por ciento de sus juntas directivas.

Además, representan tan sólo el 10 por ciento de las juntas directivas de los sindicatos colombianos, y en la actualidad no tienen asiento en instancias como la Bolsa de Valores o el Banco de la República, órgano rector de la política monetaria en el país.

En la última década la diferencia salarial entre mujeres y hombres ha disminuido de forma gradual, debido principalmente al aumento en los niveles de educación de ellas. Sin embargo, las mujeres que trabajan el mismo número de horas y tienen los mismos niveles de educación, ganan menos del 75 por ciento del salario de sus pares hombres según reveló la OIT en 2010 .

En Colombia, según el observatorio laboral del Ministerio de Educación, las mujeres ganan 16 por ciento menos que los hombres. A pesar de ello, según datos del Departamento Nacional de Estadística, durante el periodo 2007-2010, las mujeres, a nivel nacional, trabajaron cerca de 11 horas más a la semana que los hombres.

Colombia cuenta con diversos instrumentos legislativos para asegurar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en varios frentes. Fue el primer país en tener una Ley de Economía del Cuidado, sancionada en 2011, que reconoce el aporte de las mujeres a la economía de los hogares y por tanto al desarrollo económico del país. Además, recientemente fue aprobada la Ley 1496 de 2011, que busca la igualdad salarial entre hombres y mujeres.

La igualdad entre hombres y mujeres para muchos aparece mas como una amenaza que una oportunidad. Sin embargo, mas mujeres participando de la economia, mas mujeres aportando al debate politico, mas mujeres calificadas y con herramientas de educacacion para investigar, pensar y crear soluciones innovadoras para los problemas de sus comunidades y del país, redundará en beneficios para la comunidad.

Finalmente, se trata de la mitad de Colombia que tiene talento, fuerza, ideas y potencial para enriquecer al país.

Amigas y amigos,

ONU Mujeres apoya a las organizaciones nacionales y regionales de mujeres, en el reconocimiento de sus derechos, el fortalecimiento de sus capacidades de incidencia en las instancias de toma de decisiones, en la construcción de agendas que incorporen sus intereses colectivos y en la profundización de su reflexión política para impulsar propuestas que contribuyan a la construcción de la paz, entendiendo que juegan un papel fundamental en estos avances.

Como parte de nuestro mandato, hemos apoyado la facilitación del diálogo entre el gobierno y las organizaciones de mujeres, como en el caso concreto de la formulación de la Política que hoy nos ocupa.

Debemos hacer que nuestras palabras se conviertan en acciones. Acciones para que los trabajos decentes y las remuneraciones equitativas se traduzcan en empleos que protejan los derechos de todos los trabajadores, incluyendo los derechos de las mujeres.

Acciones para que la violencia contra las mujeres y las niñas sea reemplazada por nuevas actitudes que promuevan la tolerancia cero ante esos delitos y ante la impunidad.

Acciones para que el derecho a la salud sexual y reproductiva se apoye en información confiable, y que haya servicios de salud de calidad, asequibles y accesibles donde se les necesite.

Acciones para que el liderazgo, que hoy es predominantemente de los hombres, se convierta en igualdad de oportunidades y en una participación equitativa por parte de mujeres y hombres. La diversidad hará que la toma de decisiones sea más sólida, sostenible y eficiente.

No tenemos tiempo que perder. Ahora es el momento de pasar a la acción. Acción para que las mujeres y los hombres tengan los mismos derechos, oportunidades y participación.

Acciones para materializar las Leyes y las Políticas Públicas, mediante la asignación de presupuestos suficientes.

La implementación de los lineamientos de la Política Pública Nacional de Equidad de Género para las Mujeres, es un gran reto para el gobierno. Sus acciones para hacerlos realidad se convertirán en el salto cualitativo de Colombia en la garantía de los derechos de las mujeres.

Lo es también el rol y trabajo de las organizaciones y movimientos de mujeres, que todos los días, casi siempre con muchas dificultades, pero con una energía inagotable, redoblan sus esfuerzos en busca de una vida mejor para todas y todos.

Ahora, cuando tenemos aún fresco en la memoria el triunfo de Mariana Pajón en los Juegos Olímpicos de Londres, quien junto con otra mujer, María Isabel Urrutia, le han dado a Colombia sus dos únicas medallas de oro olímpico de la historia, el llamado tiene que ser para fortalecer la participación de las mujeres en todos los ámbitos de la vida nacional: política, económica, social, cultural y en la construcción de la paz.

La oportunidad de dar rienda suelta a su energía, creatividad y talento. La agenda para la igualdad es una agenda para todos, es una agenda para el desarrollo.

Todas y todos tenemos una convocatoria a la que no nos podemos negar: sostener una Colombia en paz, con igualdad entre hombres y mujeres.

Desde ONU Mujeres reiteramos nuestro compromiso y disposición a apoyarlos en estos propósitos y en estas acciones.

Muchas gracias.

Michelle Bachelet en Colombia

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