Observaciones iniciales de Michelle Bachelet en panel sobre “Violencia contra mujeres y niñas con discapacidad”

Observaciones iniciales de Michelle Bachelet, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres en panel sobre “Violencia contra mujeres y niñas con discapacidad” 8 de marzo de 2013

Fecha: 08 Mar 2013

[Cotejar con el texto pronunciado]

Buenas tardes, señoras y señores, colegas, amigas y amigos. 

Quiero darles la bienvenida y agradecerles por estar aquí presentes para sacar a la luz un tema largamente oculto, pasado por alto y menospreciado. 

Hablo, por supuesto, de la violencia contra las mujeres y las niñas con discapacidades. 

Todas y todos estamos demasiado familiarizados con las inquietantes estadísticas sobre la violencia contra las mujeres y las niñas en todo el planeta. Sin embargo, más problemático resulta el hecho de que las mujeres y las niñas con discapacidades tengan tres veces más probabilidades de sufrir abuso físico y sexual y que tengan menos acceso a los servicios sociales y los sistemas de asistencia.

Si son refugiadas, pertenecen a pueblos indígenas, están en situaciones de conflicto o viven con el VIH/SIDA, el riesgo aumenta incluso más.

Las mujeres y las niñas con discapacidades sufren formas y causas de violencia particulares que se presentan en el hogar y en la comunidad. 

La violencia es física, psicológica y sexual. Incluye negligencia, aislamiento social, trata de personas, reclusión en centros, tratamiento psiquiátrico e, incluso, esterilización forzosa.

Lamentablemente, sus víctimas se enfrentan a importantes obstáculos para escapar a esa violencia, para denunciar esos delitos y para acceder a justicia y a servicios. 

La buena noticia es que actualmente se está prestando mayor atención a los derechos de las mujeres y las niñas con discapacidades. Ese es el motivo por el cual ONU Mujeres ha organizado conjuntamente este evento, de modo que aquellas y aquellos que defendemos esta causa podamos unirnos para compartir nuestros esfuerzos y nuestras experiencias. 

El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) se ha ocupado de las preocupaciones de las mujeres con discapacidades en sus recomendaciones, al igual que el Comité sobre la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (CRPD). Una preocupación crucial se refiere a los derechos reproductivos y al derecho a la salud sexual y reproductiva, derechos que pertenecen a todas las mujeres y que están estipulados en la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. 

ONU Mujeres alienta a ambos Comités a seguir estudiando las intersecciones entre el género y la discapacidad, y a implicar a los gobiernos para que sean proactivos en lo que se refiere a las leyes, las políticas y las prácticas para proteger los derechos de las personas con discapacidades. 

Más concretamente, queremos proponer una sesión conjunta entre los dos Comités, CEDAW y CRPD, para identificar las deficiencias en la protección y para definir mejor los enfoques para combatir estos problemas. 

Nos enfrentamos al desafío de aplicar lo que hemos aprendido para garantizar que tanto la información como los servicios sean “accesibles” para todas y todos. 

Esto significa que una mujer sorda que pudiese requerir información o servicios tenga acceso a interpretación con el lenguaje de señas. 

Significa que una niña en silla de ruedas que pudiese requerir una rampa para entrar a un edificio no se vea impedida de recibir información o servicios allí. Significa que una mujer ciega que haya sido víctima de violencia sexual inspire credibilidad y confianza y reciba servicios, aunque no pueda ver.

La otra cara del acceso, creo, es la inclusión. Esto significa que las personas con discapacidades se incluyan y se reflejen en la toma de decisiones que afectan sus vidas. 

Debemos seguir demostrando que todas las personas son valiosas, que todas las personas cuentan, no sólo en términos de educación sino, además, en términos de empoderamiento económico. 

En este ámbito, la información es poder. Es por ello que ONU Mujeres alienta a las encargadas y los encargados de la formulación de políticas nacionales a reunir datos que estén desglosados por género y discapacidad en todos los sectores. 

Esta información sobre el número y la ubicación de mujeres y niñas con discapacidades alentará a los gobiernos a consultar a estas personas cuando se formulen leyes y políticas y se asignen presupuestos y recursos específicos para las discapacidades. 

Las mujeres con discapacidades necesitan acceder a la justicia por violaciones de sus derechos y a atención médica sensible tanto en términos de género como de discapacidad. 

Me complace informar que algo de esto ya está teniendo lugar. Por ejemplo, AusAID, que trabaja con socios camboyanos, estudió recientemente la prevalencia y la experiencia de violencia contra mujeres con discapacidades y los programas y las políticas vigentes para abordarla. 

El proyecto de ley sobre delitos sexuales de 2012 de Sierra Leona aborda delitos contra las mujeres con discapacidades mentales. Y en Albania, Bolivia, Dinamarca, España, Macedonia, Namibia, la República de Corea, Sudán y otros lugares se está desarrollando un trabajo importante para ayudar a todas las mujeres y las niñas con discapacidades. 

De cara al futuro, tanto aquí en este periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer como al prepararnos para la Reunión de alto nivel sobre discapacidad y desarrollo que tendrá lugar en septiembre, me gustaría que tuviéramos presentes las recomendaciones del Secretario General y las de la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, sus causas y sus consecuencias.        

Esas recomendaciones incluyen:
  •  brindar servicios y respuestas multisectoriales accesibles para mujeres y niñas con discapacidades y para mujeres y niñas que viven con el VIH/SIDA; y 
  •  recopilar datos desglosados por edad, sexo, discapacidad y otros factores relevantes para evaluar el diseño y la eficacia de servicios y respuestas multisectoriales.
En lo que respecta a ONU Mujeres, nos comprometemos a trabajar junto con otras entidades de las Naciones Unidas para transformarnos en un participante más activo dentro del Grupo de Apoyo Interinstitucional al incorporar cuestiones y soluciones de género y discapacidad dentro del sistema de las Naciones Unidas.
                
Esto implica realizar un mejor trabajo al destacar la intersección entre género y discapacidad, tanto a nivel de políticas como sobre el terreno a nivel de país. 
                
Al hacerlo, sin embargo, debemos tener presente que todas las decisiones sobre políticas y legislación deben tomarse con la participación significativa de las propias mujeres con discapacidades. 
                
Helen Keller dijo una vez, “Caminar con un amigo en la oscuridad es mejor que caminar sola en la luz”. 

A través de vuestra dedicación y vuestro compromiso con esta causa, las mujeres y las niñas con discapacidades pueden estar seguras de que cuentan con una amiga o un amigo con quien caminar a través de la oscuridad y hacia la luz. 

Muchas gracias a todas y todos por su amable atención. A continuación, me encantará seguir escuchando al resto de las y los miembros del grupo.