Cómo crear una nueva normalidad: estudiantes de Bangladesh dicen basta al acoso sexual

En todo el mundo, las mujeres han dicho basta. En todo el mundo, las mujeres dicen #metoo porque ya no quieren seguir sufriendo en silencio el acoso sexual. El acoso sexual contra las mujeres es una realidad cotidiana en las ciudades de Bangladesh. En un proyecto implementado por la Asociación Nacional de Abogadas de Bangladesh (BNWLA, por sus siglas en inglés) y ONU Mujeres en cuatro destacadas universidades participan estudiantes de ambos sexos, así como docentes, para combatir los estereotipos de género, alzar la voz y aprender a prevenir el acoso sexual. Koyesh Miah de la Universidad Shahjalal de Ciencia y Tecnología y Sumaya Rahman Kanti de la Universidad de Rajshahi hablaron recientemente con ONU Mujeres acerca de sus experiencias. También dicen basta, y ya no quieren seguir callando.

Fecha: miércoles, 15 de noviembre de 2017

Students gather to share their experience and organize to prevent sexual harassment on campus.
Los estudiantes se reúnen para compartir su experiencia y organizarse para prevenir el acoso sexual en el campus.

“Es sencillo,” dicen. “Hemos de aprender a respetar a las mujeres como iguales”, dice Koyesh Miah, de 23 años, de Sylhet.

Las mujeres y las niñas sufren acoso sexual cada día en hogares, escuelas y espacios públicos de todo Bangladesh. “Muchos hombres de Bangladesh no consideran que las mujeres sean iguales a ellos. La violencia de género y el acoso se consideran algo normal”, dice Miah. “Desde pequeños, constatábamos la discriminación contra las niñas en todas partes. Reciben menos alimentos y peor educación que los niños; a lo largo de su vida, tienen menos oportunidades que sus compañeros”.

No dejar a nadie atrás...

Koyesh Miah and a friend. Photo: Kamrul Hasan Sabbir
Koyesh Mah y un amigo. Foto: Kamrul Hasan Sabbir

“Antes de unirnos al grupo de la campaña, muchos de nosotros creíamos que [el acoso sexual] era una diversión inofensiva... No nos dábamos cuenta de cómo nuestro comportamiento afectaba a las mujeres y las niñas.

Durante la campaña los estudiantes tuvieron la oportunidad de escuchar a sus compañeras de clase sobre cómo se sienten acerca del acoso sexual. Nos ayudó a comprender hasta qué punto este comportamiento supuestamente gracioso humilla a las mujeres y las niñas… cómo afecta a su autoestima, su confianza, su movilidad y sus oportunidades.

Ahora sé cómo pronunciarme en contra del acoso sexual. Siempre que una muchacha sufre acoso delante de mí, nunca me lo pienso dos veces antes de protestar”.

Hasta hace poco, Miah, como muchos otros, solía presenciar estos episodios de acoso a las mujeres por parte de hombres sin decir nada. Desde que comenzó a participar en la campaña “Fomento de la capacidad para prevenir la violencia contra las mujeres”, implementada por ONU Mujeres y la Asociación Nacional de Abogadas de Bangladesh (BNWLA), las cosas están cambiando. Ahora, Miah es plenamente consciente de las graves consecuencias del acoso sexual y está preparado para hacerle frente.

El proyecto, que comenzó dos años atrás en octubre de 2015, se puso en marcha en cuatro de las principales universidades de Bangladesh –la Universidad Shahjalal de Ciencia y Tecnología en Sylhet, la East West University de Jahangirnagar, la Universidad de Dhaka, la capital de Bangladesh, y la Universidad de Rajshahiin Rajshahi– con el generoso apoyo de la Embajada de Suecia en Dhaka. El proyecto ha instaurado comités de prevención del acoso sexual que se reúnen con carácter semanal o mensual y proporcionan un espacio seguro para que las y los estudiantes puedan compartir sus experiencias y organizarse para impedir el acoso sexual en el campus.

En una de las reuniones en la que participó Miah, un estudiante explicó cómo su amiga había sido hostigada por un guardia fuera del albergue donde dormía. Cuando se intensificó el acoso, ella denunció el incidente. El guardia fue trasladado, pero no fue despedido. Miah utiliza este caso como ejemplo y dice que “esto nos hizo darnos cuenta de cuán difícil es para las muchachas sentirse seguras cuando alguien que supuestamente debe protegerlas comete actos como este”.

En el otro extremo del país, Sumaya Rahman Kanti, de 21 años de edad, de la Universidad de Rajshahi, situada en la parte noroccidental de Bangladesh, considera que es crucial implicar a los hombres para que participen en campañas contra el acoso sexual. Afirma que “en primer lugar, los hombres deben pronunciarse firmemente en contra del acoso sexual y actuar en consecuencia. No deben pasar por alto aquellas situaciones en las que una muchacha esté sufriendo acoso sino, más bien, tomar medidas inmediatamente para impedir cualquier forma de acoso sexual o violencia”.

No dejar a nadie atrás...

Sumaya Rahman Kanti. Photo: Anisur Rahman Anis
Sumaya Rahman Kanti. Photo: Anisur Rahman Anis

“Las mujeres sufren acoso regularmente, independientemente del aspecto que tengan, la ropa que lleven o su nivel educativo o entorno familiar.

Hay leyes, pero no se aplican... Las mujeres no deben esperar a que alguien las proteja ni a que alguien se pronuncie por ellas. Si no pedimos justicia, si no pedimos que cambien las cosas, nadie dará el primer paso”.

Kanti conoce de primera mano los efectos del acoso sexual: “Como mujer estudiante, sé cómo sufren otras alumnas y conozco los tipos de barreras y obstáculos que deben superar. Yo también me he enfrentado a este acoso, y no quiero que ninguna otra compañera sufra lo que yo he sufrido. Quiero que la gente comprenda que nacer mujer en nuestra sociedad no es pecado”.

ONU Mujeres ha ayudado a establecer y ampliar mecanismos de acción en el campus de las cuatro universidades para prevenir la violencia y apoyar a las sobrevivientes. Actualmente, los comités de prevención del acoso sexual gestionan líneas telefónicas de emergencia, entre otras formas de asistencia, y cuentan con procedimientos definidos claramente para realizar investigaciones, así como medios para derivar casos a las autoridades de la universidad y del orden público.

“La cultura debe cambiar en la juventud”, dice Mahatabul Hakim, analista de programas de ONU Mujeres en Bangladesh. “Iniciamos este proyecto porque existía una necesidad urgente de intervención. Una encuesta llevada a cabo por ONU Mujeres en el año 2013 mostró que de YYY estudiantes 765 habían tenido que hacer frente al acoso sexual en los campus universitarios de Bangladesh. El proyecto iba dirigido a estudiantes de ambos sexos a fin de crear conjuntamente una nueva normalidad rechazando el acoso sexual contra las mujeres”.

Tanto Miah como Kanti piensan que estas campañas han sido de gran utilidad en los campus. Kanti ha constatado cambios en el campus y entre dirigentes de los sindicatos estudiantiles, que están afiliados a diferentes partidos políticos. Afirma que “antes de la campaña muchos dirigentes políticos abusaban de su poder para acosar a las alumnas. Sin embargo, este año se han implicado en nuestra campaña, y se han comprometido a protestar y tomar las medidas necesarias para evitar cualquier tipo de hostigamiento que puedan presenciar”.

Koyesh Miah coincide, agregando que: “Ahora sé cómo pronunciarme en contra del acoso sexual. Siempre que una muchacha sufre acoso delante de mí, nunca me lo pienso dos veces antes de protestar”.

A través del teatro, la música, el arte y los deportes, alumnas, alumnos y docentes han conseguido que se implicaran 20.000 personas en los últimos dos años. El impulso para el cambio sigue intensificándose a medida que más estudiantes como Kanti y Miah se unen para detener el acoso sexual y empiezan a cuestionar las distintas formas de desigualdad de género en sus vidas diarias.

Como siguiente paso del programa, ONU Mujeres está trabajando con las autoridades de la universidad para fortalecer la respuesta institucional a la violencia contra las mujeres en el campus. Se han llevado a cabo auditorías de seguridad en las cuatro universidades; las autoridades recibirán capacitación sobre la elaboración de presupuestos sensibles al género a fin de asignar los recursos apropiados para prevenir la violencia; y también se verán fortalecidos los mecanismos de rendición de cuentas en las universidades.