Este es el rostro del liderazgo: Cómo tres alcaldesas de Moldova marcan la diferencia cada día

Presentamos a tres alcaldesas de la Moldova rural que han desafiado estereotipos de género muy arraigados sobre el liderazgo de las mujeres y han guiado a sus comunidades durante la pandemia de COVID-19. Desde la construcción de infraestructura pública hasta facilitar la participación ciudadana virtualmente, han conseguido que sus comunidades sean más seguras y resilientes.

Fecha: martes, 9 de marzo de 2021

Elena Neaga is the first woman mayor of Balasesti since the independence of the Republic of Moldova, and the commune’s first young woman mayor.
Elena Neaga.

Elena Neaga, Tatiana Galateanu y Maria Galit, las tres alcaldesas de Moldova, impulsan el liderazgo de las mujeres.

Los hechos

  • Aunque hay más mujeres que gobiernan en la vida pública, el progreso para revertir las normas nocivas y alcanzar la paridad de género es demasiado lento.
  • A escala mundial, la proporción de mujeres en el parlamento se ha doblado desde 1995 hasta alcanzar un 25 por ciento actualmente, es decir, sólo una cuarta parte de los puestos de toma de decisiones. Al ritmo de progreso actual, lograr la paridad de género no se alcanzará en las legislaturas nacionales antes de 2063.
  • Las mujeres rurales siguen enfrentándose a la discriminación y exclusión de la vida pública, tienen muy poca representación en la toma de decisiones local y no se les consulta de manera adecuada sobre políticas nacionales. A escala local, las mujeres detentan más de dos millones de escaños, o, lo que es lo mismo, el 36 por ciento.
  • Las cuotas de género aumentan la representación de las mujeres en las legislaturas y otros sectores cuando están bien diseñadas y se implementan eficazmente. Es preciso contar con metas ambiciosas, vigilar el cumplimiento y aplicar sanciones para el incumplimiento de los partidos políticos a fin de que los países alcancen sus objetivos.
  • La poca representación de las mujeres afecta a todo el mundo. A fin de lograr una respuesta y recuperación eficaces ante la COVID-19, es imprescindible contar con la participación de las mujeres y las niñas en la toma de decisiones para establecer políticas y presupuestos que satisfagan eficazmente las necesidades de todo el mundo y sirvan para reconstruir mejor.

Para obtener más datos sobre el liderazgo de las mujeres, consulte el Informe del Secretario General de las Naciones Unidas.

Si bien cada una procede de una región diferente y tiene una historia personal distinta, todas han desafiado los estereotipos sobre el liderazgo de las mujeres y demostrado lo que es el liderazgo receptivo durante la pandemia de COVID-19.

Elena Neaga es la alcaldesa más reciente de las tres.

Fue elegida alcaldesa de la comuna de Balasesti, del distrito de Singerei, en 2019. No sólo es la primera mujer alcaldesa de Balasesti desde la independencia de la República de Moldova, sino que también es la primera alcaldesa joven de la comuna.

“Inicialmente, mucha gente era escéptica a la idea de tener una alcaldesa”, afirma Neaga. Sin embargo, su liderazgo competente durante la pandemia y las iniciativas eficaces para aumentar la participación de la ciudadanía en los procesos de toma de decisiones locales han cambiado las opiniones que se tenían sobre las mujeres como líderes. “Ahora, gran parte de la gente ha cambiado radicalmente su opinión”, afirma Neaga.

Tatiana Galateanu, alcaldesa de la aldea de Giurgiulesti, al sur de Moldova, también tuvo que hacer frente a prejuicios sobre las mujeres en cargos públicos. Galateanu creció en Giurgiulesti, y no había visto muchas mujeres en puestos de liderazgo.

No obstante, cuando regresó después de haber vivido en el extranjero durante tres años, se propuso cambiar la situación. “Inspirada por lo que había visto en otros países, me dije que podía cambiar algunas cosas. Me presenté para alcaldesa”, recuerda.

Por último, Maria Galit es la alcaldesa de Sarata Veche, una comuna rural del distrito de Falesti, conocido por sus mujeres líderes.

Galit es la tercera alcaldesa consecutiva de Sarata Veche, y actualmente se encuentra en su cuarto mandato.

Lograr el apoyo de la comunidad mediante el liderazgo ágil y democrático

Si bien Neaga, Galateanu y Galit actualmente disfrutan de un respaldo firme, han realizado grandes esfuerzos para establecer relaciones con sus comunidades y desafiar los prejuicios sobre el liderazgo de las mujeres.

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“Cuando surgió la pandemia, adquirimos viseras para el centro de salud, y, utilizando el presupuesto local, contribuimos a la apertura de la unidad para la COVID-19 en el hospital de distrito de Cahul.”


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Cada una de ellas encarna el liderazgo discreto, especialmente durante la pandemia de COVID-19, y ha intentado aumentar la participación pública en la política local.

Para seguir implicando a la ciudadanía a pesar de las medidas de confinamiento de la COVID-19, la administración de Neaga creó un grupo de Viber, una aplicación de telefonía y mensajería popular en Moldova mediante la cual las personas pueden compartir información y debatir sobre cuestiones locales.

Esta solución innovadora fue acogida con entusiasmo; más de 239 miembros de la comunidad se habían unido al grupo en octubre de 2020. Gracias a este grupo, la administración local mantenía informada a la comunidad sobre nuevos casos de COVID-19 y las medidas de prevención, y los miembros de la comunidad podían compartir información y denunciar infracciones de la cuarentena y de las reglas de distanciamiento social para evitar grandes brotes.

Antes de convertirse en alcaldesa, Elena Neaga había trabajado como médica de familia, y ha seguido asistiendo a los miembros de la comunidad con consultas médicas gratuitas.

Ser médica le ha servido mucho, ya que movilizó a la comunidad para responder rápidamente a la pandemia de COVID-19. Dio prioridad a la compra de una ambulancia para poder trasladar a las y los pacientes al hospital de manera segura. Actualmente, la ambulancia atiende a siete aldeas y a más de 10.000 personas.

Mientras tanto, en la aldea de Giurgiulesti, al sur de Moldova, Tatiana Galateanu supervisaba la rehabilitación del centro de salud, lo que incluía la incorporación de dos dispositivos de alto rendimiento para realizar análisis de sangre.

La inversión en infraestructura de salud pública demostró ser una iniciativa oportuna y beneficiosa cuando apareció la pandemia de COVID-19. Gracias a estas medidas, junto con el rápido cierre de escuelas, mercados y otros espacios públicos, el índice de infección permaneció bajo y estable en esta comunidad rural.

“Cuando surgió la pandemia, adquirimos viseras para el centro de salud, y, utilizando el presupuesto local, contribuimos a la apertura de la unidad para la COVID-19 en el hospital de distrito de Cahul, compramos desinfectante y proporcionamos el equipo de protección necesario para los jardines de infancia”, explica Galateanu.

Tatiana Galateanu, mayor of the village of Giurgiulesti in Southern Moldova, oversaw the expansion and revitalization of the local health centre
Tatiana Galateanu.

De modo similar, gran parte de la gestión de Galit se ha centrado en mejorar la infraestructura pública y la creación de nuevas vías para la participación ciudadana. Ha organizado cursos para ayudar a la ciudadanía a comprender mejor cómo funciona la administración pública local y ha incorporado consultas con miembros de la comunidad a fin de colaborar activamente con ellos. Con estos esfuerzos, se han identificado nuevas soluciones para corregir problemas relacionados con la gestión de residuos sólidos y el suministro de agua de Sarata Veche, y también se ha inaugurado un nuevo jardín de infancia.

Galit explica: “Al principio, la gente era más escéptica respecto a la gobernanza participativa y abierta”, pero ahora, “tienen ganas de hablar sobre los problemas de la localidad”.

Promover el futuro del liderazgo de las mujeres

Con el legado de sus mandatos en la alcaldía, Neaga, Galateanu y Galit sirven de modelo para las mujeres de las zonas rurales, las mujeres jóvenes y las mujeres en la política. Durante sus trayectorias de liderazgo, las alcaldesas participaron en diversos programas de ONU Mujeres sobre el respaldo al liderazgo de las mujeres, llevados a cabo en asociación con la embajada de Suecia.

“Me gustaría ver cómo más mujeres se convierten en alcaldesas, consejeras locales o líderes en otros ámbitos. Las mujeres cada vez participan más en diversos ámbitos. En nuestra localidad, pero también en el conjunto del país, se va borrando el estereotipo de que las mujeres únicamente deben estar en la cocina”, afirma Galateanu.

Maria Galit is the third consecutive woman mayor of Sarata Veche, a rural commune in Falesti district.
Maria Galit.

También Galit respalda el futuro de las mujeres líderes. Recientemente organizó una visita de estudio virtual para las mujeres alcaldesas que emprendían sus primeros mandatos. La visita formó parte de una serie organizada por ONU Mujeres Moldova, en asociación con el Congreso de Autoridades Locales de Moldova (CALM) y el apoyo del Gobierno de Suecia. Gracias a esta serie, las alcaldesas tienen la oportunidad de compartir mejores prácticas a la hora de generar resiliencia en las comunidades, especialmente en el contexto de la pandemia de COVID-19, que ha hecho que el fomento y el apoyo al liderazgo de las mujeres sean más importantes que nunca.

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“Inspirada por lo que había visto en otros países, me dije que podía cambiar algunas cosas. Me presenté para alcaldesa.”


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Como explica Dominika Stojanoska, representante de ONU Mujeres en Moldova, la pandemia ha afectado a las mujeres de manera desproporcionada. En Moldova y en todo el mundo, las mujeres forman la mayor parte de quienes responden en primera línea a la pandemia, combinando esta labor con el trabajo de cuidados no remunerado, y cada vez más expuestas a situaciones de violencia contra mujeres y niñas en el ámbito privado.

“Las políticas de recuperación nacionales y locales tras la pandemia deben tener en cuenta el impacto desproporcionado en las mujeres, las diferentes necesidades y prioridades que tienen, así como las dificultades diversas a las que se enfrentan como consecuencia de las normas patriarcales existentes y los estereotipos de género”, afirma Stojanoska.

“En ONU Mujeres nos alegra ver que las mujeres en puestos de liderazgo, incluidas las alcaldesas, combaten eficazmente estos estereotipos y se desempeñan como líderes competentes en sus comunidades. Cuando las mujeres y los hombres participan en la toma de decisiones y colaboran para encontrar soluciones, los resultados son duraderos y sostenibles”.