ONU Mujeres - Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres

Buenas prácticas y brechas que todavía hay que subsanar respecto a la prevención de la violencia contra las mujeres

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Fecha: 10 June 2011

Discurso pronunciado por la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, en el Día anual del Consejo de los Derechos Humanos, en un panel en el que se discutieron las “Buenas prácticas y las brechas que todavía hay que subsanar respecto a la prevención de la violencia contra las mujeres, Ginebra, 10 de junio de 2011.

[Cotejar con el texto pronunciado.]

Distinguidos delegados, colegas y amigos:

Es un placer estar hoy aquí con ustedes, y quiero agradecer a la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos por organizar este diálogo.

Nos complace de manera especial que este debate se centre sobre la prevención. El mejor modo de poner fin a esta violación de los derechos humanos universales es evitar que tenga lugar. Un énfasis en una primera prevención nos permitirá reiterar la noción fundamental — y en cierto modo revolucionaria — que la violencia contra las mujeres no es inevitable, sino que puede ser sistemáticamente tratada, reducida y, con persistencia, eliminada. La violencia, como la discriminación entre los géneros, está condicionada por parámetros culturales y, por lo tanto, puede ser cambiada si se aplica la combinación correcta de instrumentos de políticas, programas y enfoques educativos.

En ONU Mujeres la promoción de una primera prevención es una dirección estratégica prioritaria. La violencia de género tiene consecuencias tremendas para las vidas de las mujeres y de las niñas y para la salud y el bienestar de las familias y de las comunidades. Es un elemento disuasorio para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, y socava los esfuerzos por impartir justicia en materia de género. Sirve también como mecanismo de control sobre las libertades, los cuerpos y las decisiones propias de las mujeres. A su vez, la pandemia de la violencia contra las mujeres también se traduce en importantes costos económicos y productivos, en miles de millones de dólares que se desvían de los presupuestos públicos, y en una erosión de los esfuerzos por reducir aún más la pobreza y alcanzar el desarrollo, costos que pueden todos ser evitados con una primera prevención.

¿Qué entendemos por primera prevención? Consideramos esto desde dos niveles: por un lado, las inversiones globales en el empoderamiento de las mujeres son un camino importante a largo plazo hacia la prevención. Por otro lado, también hay enfoques más prácticos y específicos para la prevención de la violencia de género.

Desafortunadamente, no hay una intervención única para poner fin a la violencia contra las mujeres, sino que es un proyecto a largo plazo que implica transformar las relaciones entre los sexos. Sin embargo, hay inversiones estratégicas esenciales en el empoderamiento de las mujeres que también pueden oficiar de factores “protectores y preventivos contra la violencia, que incluyen: garantizar que las niñas terminen la educación secundaria, retrasar la edad del casamiento, hacer avanzar la salud y los derechos reproductivos de las mujeres, garantizar la autonomía y la seguridad económica de las mujeres, y aumentar la participación de las mujeres en los puestos de toma de decisiones y de mando político, de modo de influenciar las políticas y las prácticas institucionales que perpetúan la impunidad y la tolerancia de la violencia contra las mujeres.

Al mismo tiempo, los expertos están de acuerdo que existe una cantidad cada vez mayor de pasos prácticos para promover la prevención de la violencia contra las mujeres. Una primera prevención incluye estrategias universales que pueden llegar a grandes grupos de la población, por ejemplo, enseñanza de destrezas para la vida diaria para todos los niños en las escuelas.

También es importante tomar en cuenta las estrategias para los grupos que se considera que corren un mayor riesgo de ser víctimas de violencia, tales como programas dirigidos a los niños de familias donde existe violencia doméstica. La OMS ha documentado que una intervención en la primera infancia es eficaz. Otros enfoques prometedores incluyen un cambio de los planes de estudio escolares para eliminar los contenidos discriminatorios en materia de género, garantizar la seguridad de las niñas en la escuela y en sus cercanías, e introducir códigos de conducta contra el acoso sexual.

Para detener la transmisión de la violencia contra las mujeres entre generaciones, debemos apoyar más esfuerzos por trabajar con los jóvenes de ambos sexos para atender la igualdad de género y la prevención de la violencia, mantener las campañas de movilización social y crear compromisos y capacidades de los medios de masa para cambiar el modo en que se describe a las mujeres y para escribir sobre temas relativos a la violencia de género. La movilización de la comunidad que incorpora a los jóvenes, a los hombres y a los responsables de establecer los valores tradicionales y la opinión pública, es de especial importancia. Habrá que lograr un cambio real en los ámbitos locales, donde se da la violencia, donde las normas comunitarias rigen las relaciones de género.

Sin embargo, aunque una primera prevención es una inversión muy estratégica y económica a largo plazo, en muchos países sigue estando muy poco desarrollada y muy mal financiada. Los programas a menudo tienen un objetivo y una duración limitada. Pocos países tienen gran cantidad de experiencia en áreas fundamentales como las comunicaciones para un cambio social y de conducta adaptado al campo de la violencia contra las mujeres. Una primera prevención es una nueva frontera en el campo de la violencia contra las mujeres.

Hay posibilidades de ser optimistas. El análisis que ha hecho ONU Mujeres muestra una emergencia de un cambio positivo hacia un énfasis en la prevención. Los principales programas comunitarios son prometedores en lo relativo a reducir los niveles de violencia, como por ejemplo las iniciativas Stepping Stones, Raising Voices, SASA! e IMAGES de África, los programas que trabajan con hombres jóvenes como el Programa H en Brasil, y el uso de telenovelas y medios de masa que muestran los efectos dañinos de la violencia contra las mujeres.

Hemos tenido el privilegio de ayudar y aprender de muchos de estos programas a través del Fondo Fiduciario de la ONU para eliminar la violencia contra la mujer. La organización ugandesa Raising Voices o SASA! trabaja en la actualidad en 10 países africanos. SASA! pone el énfasis sobre la prevención centrándose en los beneficios de la no violencia y de la equidad entre los géneros para los hombres y las mujeres por igual. También apoya un análisis más profundo del impacto que tiene la violencia y de las causas subyacentes de la desigualdad de género, mostrando cómo la violencia no sólo afecta a las mujeres sino que también reduce la confianza y el respeto entre los miembros de una familia. El programa reitera que la violencia no se origina en la ira sino en el desequilibrio de poder entre los hombres y las mujeres.

Otra iniciativa innovadora que usa comunicaciones inteligentes, medios sociales y educación comunitaria que hemos apoyado a través del Fondo Fiduciario de la ONU para poner fin a la violencia contra la mujer casi desde sus comienzos, es la campaña Ring the Bell en India. Este programa, implementado por la ONG Breakthrough, ha dado origen a una movilización social contra la violencia doméstica a través de una campaña en los medios de comunicación de 360 grados para “detener la violencia doméstica. A través del poder de la tecnología y del apoyo de las agencias de publicidad del sector privado, Bell Bajao llega a los hindúes que viven en las ciudades y en las áreas rurales más remotas. Hasta la fecha de hoy, esta campaña a llegado a más de 124 millones de personas.

La cantidad de ejemplos de iniciativas de primeras prevenciones en todas las regiones del mundo está aumentando. La cantidad de grupos de hombres, de compañías de publicidad, de líderes religiosos y de miembros de los consejos locales que se han incorporado también está aumentando. Además de ser el anfitrión del Fondo Fiduciario de la ONU para poner fin a la violencia contra la mujer, ONU Mujeres también responde a la Campaña del Secretario General “Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas a través de su plataforma de movilización social Di NO!, en la que gobiernos, organizaciones y personas de todo el mundo han registrado más de dos millones de acciones que están llevando a cabo para erradicar la violencia.

ONU Mujeres es miembro fundador de la Acción de la ONU contra la violencia sexual en los conflictos compuesta por 13 organismos, y patrocina el Centro virtual de conocimientos para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas. Somos muy conscientes de que se están dando muchos cambios positivos, ya sea a través de cantidades mayores de líderes hombres que participan en el esfuerzo por poner fin a la violencia contra las mujeres o de muchos más países que tienen leyes para proteger a las mujeres de la violencia de género o que juzgan a los que cometen actos de violencia de género.

Sin embargo, si comparamos estas cifras con la magnitud del problema de la violencia contra las mujeres y sus manifestaciones (desde la violencia a mano de compañeros íntimos, al tráfico y la violencia sexual en los conflictos), éstas son demasiado bajas. Todavía tenemos que ver la determinación y los recursos requeridos para tener el impacto necesario en la reducción de la vulnerabilidad de las mujeres y de las niñas a estas múltiples formas de violencia. A título indicativo, el Fondo Fiduciario de la ONU para poner fin a la violencia contra la mujer — que ONU Mujeres administra en nombre del sistema de la ONU — recibió solicitudes por un equivalente a más de mil millones de dólares en su llamamiento de propuestas en 2010, y tiene menos de 30 millones de dólares para asignar. Estas cifras nos muestran que la demanda de apoyo de los defensores de los derechos de las mujeres para poner fin a esta mayúscula violación de los derechos humanos ha pasado en mucho la posibilidad de responder que tiene la comunidad de ayuda al desarrollo. Esta es una brecha que debe ser subsanada.

Aprecio el compromiso de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos al organizar estos importantes debates, y espero poder trabajar con los socios nacionales y de la ONU, con los hombres y las mujeres por igual, para prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas.