Discurso de apertura pronunciado por Michelle Bachelet en la sesión anual de la Junta Ejecutiva de ONU Mujeres

Fecha: 27 Jun 2011

Discurso pronunciado por la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, al comienzo de la sesión ordinaria anual de la Junta Ejecutiva de ONU Mujeres, Sede de la ONU, Nueva York, 27 de junio de 2011.

[Cotejar con el texto pronunciado.]

Excelencias, Señora Presidenta y miembros de la Junta Ejecutiva, distinguidos colegas:

Deseo comenzar esta sesión anual de la Junta Ejecutiva dándoles las gracias. Me doy cuenta del enorme esfuerzo que ustedes, en tanto que miembros de la Junta, han puesto en estos primeros meses de vida de ONU Mujeres y en la producción de su primer Plan Estratégico. Hemos estado trabajando muy de cerca con la Presidenta, Embajadora Ogwu, y con el Vicepresidente, Zahid Rastam, para ocuparnos de la guía y los intereses que todos los miembros nos han expresado durante numerosas consultas. Al trabajar juntos para crear este primer Plan Estratégico de ONU Mujeres, están haciendo historia.

Quiero también rendir tributo a los cientos de personas y organizaciones que nos han dado ideas e información. Gran cantidad de socios gubernamentales, de equipos de la ONU en los países, de redes de mujeres y de profesores asistieron a las consultas en muchos países de todas las regiones. La Subsecretaria General para el Apoyo Intergubernamental y las Alianzas Estratégicas, Lakshmi Puri, ha estado dirigiendo las consultas con ustedes, y el Subsecretario General para Políticas y Programas, John Hendra, que acaba de terminar sus funciones de Coordinador Residente de la ONU en Viet Nam, nos ha dicho que la consulta sobre el Plan Estratégico de ONU Mujeres en Viet Nam atrajo a 150 participantes que permanecieron casi tres horas para dar información. Oxfam Novib hizo una encuesta mundial de las ONG internacionales, la Campaña GEAR estableció contacto con las redes de mujeres de todo el mundo, y los defensores en el Reino Unido crearon el movimiento “Abuelas para ONU Mujeres. Ha sido un gran privilegio recibir este gran aporte de ideas y de aliento que han generado un nivel sin precedentes de un sentido compartido de propiedad.

En mis viajes a más de 15 países y capitales en los últimos ocho meses, y a través de las conferencias intergubernamentales en las que he participado, las convicciones que me hicieron llegar a ONU Mujeres se vieron afianzadas una y otra vez. Promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres no es sólo un pedido de justicia o de mantener los compromisos en materia de derechos humanos. Es ambas cosas y también es mucho más que eso. Allí donde no logramos aprovechar el potencial y el talento de la mitad de la población, desperdiciamos la posibilidad de reducir la pobreza, el hambre, las enfermedades, la degradación del medio ambiente y la violencia.

Las pruebas de esto son cada vez más numerosas. La publicación más reciente de la FAO Estado mundial de la agricultura estima que si se subsana la brecha de género en la productividad, originada en el acceso desigual que tienen las mujeres a los recursos productivos, se reduciría la cantidad de personas mal alimentadas entre un 12 y un 17 por ciento. Eso se traduce en 100 a 150 millones menos de personas que pasan hambre. Treinta y cinco Informes de los ODM de la ONU de diferentes países del mundo muestran que los índices de mortalidad infantil para los hijos de madres que no tienen educación es más del doble que el de las que tienen educación secundaria o superior. El Informe de McKinsey & Co. señaló que la rentabilidad aumenta cuando se incorpora a más mujeres en las juntas ejecutivas y en las direcciones superiores.

Los países están comenzando a contabilizar el costo de la violencia doméstica en salud y en pérdida de productividad: en los EE.UU. éstos alcanzan los US$5,8 mil millones por año. En el mundo de hoy, ¿cómo podemos permitir dejar de aumentar las inversiones en la erradicación de la discriminación de género cuando tienen el potencial de traducirse en tan altos rendimientos?

La buena suerte de ONU Mujeres es que fue creada en un momento en que los países y las empresas se están haciendo esa pregunta y se están replanteando sus estrategias de inversión. Nuestro desafío ahora es colmar las demandas y expectativas crecientes.

Hoy quiero, en primer lugar, resumir las conclusiones de mis recientes misiones y en qué manera fortalecen la razón de ser de este Plan Estratégico. Luego pasaré revista a dónde queremos llegar al finalizar el Plan Estratégico y los progresos que hemos hecho hasta la fecha en la transición, y con respecto a la Visión y Plan de Acción interinos que les presentamos en enero. Terminaré haciendo algunos comentarios sobre cómo este Plan nos ayudará a actuar juntos con una visión común.

He tenido la suerte, en los últimos ocho meses, de viajar a Liberia, Kenya, Etiopía, Egipto, Túnez, Turquía, Panamá, la República Dominicana, El Salvador, Viet Nam y China, así como a varios países donantes. También visité y me reuní con nuestros colegas de la Unión Europea, la Unión Africana y la Comisión Económica para África, y con otras Comisiones Regionales como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

En la visita que hice a Egipto junto al Secretario General de la ONU en marzo, y en las visitas que hice este mes a Egipto y Túnez, se me preguntó por mi experiencia en materia de democratización, y defendí la inclusión de las mujeres en la toma de decisiones en estas encrucijadas fundamentales de la transición a nuevos gobiernos.

Quiero agradecer a mis anfitriones de esas visitas. Espero ahora poder visitar en los próximos meses otras regiones, incluyendo Asia meridional, el Pacífico, y Asia oriental y central, así como otras capitales europeas.

Estos encuentros me han dado un conocimiento de primera mano de nuestro trabajo en el ámbito de los países y me ha permitido conocer a los dedicados funcionarios de ONU Mujeres y de los equipos de la ONU en los países, a los líderes gubernamentales y a los miembros de la sociedad civil. Estoy impresionada con lo mucho que hemos logrado junto al resto del sistema de la ONU, y también con lo mucho que todavía podemos hacer para ayudar a los Estados Miembros. Estas visitas también ayudaron a validar la manera en que nuestro Plan Estratégico responde a los requisitos y prioridades de los Estados Miembros.

El Plan Estratégico y la Visión de ONU Mujeres se enmarcan en la resolución de la Asamblea General que nos creó y en los acuerdos mundiales que los países han hecho en las últimas décadas, incluyendo, entre otros, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, y la Declaración del Milenio. Nuestro Plan será estudiado y ajustado en 2013, pero nuestra visión se extiende hasta 2017 y está alineada con el ciclo de la Revisión Cuadrienal Amplia de la Política y con los ciclos de planificación del PNUD, el FNUAP y UNICEF.

Muchos países han convertido los acuerdos mundiales y regionales en materia de igualdad de género - o partes de esos acuerdos - en leyes, políticas y estrategias nacionales; ahora hay que intensificar su implementación. Otros todavía están identificando los campos jurídicos o las políticas que tienen que ser cambiadas y desean aprovechar las mejores prácticas mundiales para establecer un entorno más propicio a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Nuestra visión general es que todos los países del mundo, sea cual fuere su nivel de desarrollo, tengan acceso a la experiencia técnica y al apoyo necesarios para hacer avanzar la igualdad de género, siguiendo sus prioridades nacionales. Este hecho es fundamental. Depende de la voluntad de los países más ricos de financiar el apoyo técnico que ONU Mujeres y el sistema de la ONU pueden dar, y depende de que ONU Mujeres pueda unir al sistema de la ONU y su considerable experiencia en materia de igualdad de género en todo el mundo, para responder a los pedidos de los países. En algunas áreas, ONU Mujeres también tiene que aumentar su propia capacidad de dar respuesta a las demandas de apoyo de los Estados Miembros.

Basándonos en la información obtenida en nuestras consultas, hemos identificado seis áreas prioritarias y metas concretas que guiarán nuestro trabajo. Quiero dejar claro que no estamos estableciendo metas para los países ni haciendo el monitoreo de sus resultados. Nosotros determinamos el progreso basándonos en a cuántos países pueden asistir ONU Mujeres y los equipos de la ONU en el país, de manera holística, para lograr las prioridades establecidas por los países. Es decir, nuestras metas tratan de la proporción de las demandas que podemos atender en las áreas en las que tenemos un rol primordial.

En primer lugar, ayudaremos a hacer avanzar el liderazgo y la participación de las mujeres, garantizando que los países tengan acceso a los mejores conocimientos y experiencia técnica para ello. Trabajando con los socios del sistema de la ONU, especialmente con el PNUD y el DPA, ayudaremos a los países a incrementar el porcentaje de mujeres en las legislaturas nacionales, a aumentar la cantidad y las capacidades de las mujeres en los concejos locales y en los partidos políticos, a respaldar las administraciones públicas para poner a las mujeres en la primera línea de la prestación de servicios públicos, y a ayudar al sistema de la ONU a alcanzar sus objetivos en materia de liderazgo de las mujeres en el sistema de Coordinadores Residentes.

Los diversos países pueden establecer metas diferentes relativas a la representación y participación de las mujeres; la tarea de ONU Mujeres es ayudarles a alcanzarlas. Por ejemplo, ONU Mujeres ayudó a más de 25 países y comisiones electorales a introducir medidas para aumentar el rol de las mujeres como candidatas y votantes, y a sacar partido de los intercambios Sur-Sur. Queremos mostrar que daremos un apoyo coherente a la ONU para incorporar cuotas y medidas temporarias especiales para las mujeres para 2017 en por lo menos 15 países adicionales.

En segundo lugar, en los casos en que los países están dando prioridad a la autonomía económica de las mujeres, queremos movilizar el apoyo coordinado de la ONU, OIT, FAO, FIDA, PNUD y los bancos multilaterales de desarrollo. Es un área nueva particularmente emocionante para ONU Mujeres, y nuestro objetivo es facilitar un apoyo más holístico al sistema de la ONU para que los países puedan fortalecer su implementación de la agenda de trabajos decentes con una perspectiva de género, incluyendo la protección social, y adoptar e implementar medidas para aumentar el acceso de las mujeres, y su control, de los bienes productivos.

Seguiremos trabajando con el Pacto mundial de la ONU para lograr que más empresas firmen los Principios de Empoderamiento de las Mujeres, teniendo por meta llegar a las 500 compañías firmantes para 2015. Nos apoyaremos en los esfuerzos que se hacen dentro del marco del Fondo para la Igualdad de Géneros como el Fondo de mercados de mujeres Johnson Sirleaf en Liberia, para crear un modelo de mercados propicios para las mujeres que den un apoyo integrado a las mujeres que trabajan en los mercados y a sus hijos, de modo de mejorar su rentabilidad y sus derechos. También priorizaremos las opciones de autonomía económica para las mujeres rurales, incluyendo en nuevas industrias verdes y dentro del contexto de Río+20, y haremos por que se invierta más en el liderazgo de las mujeres en las nuevas oportunidades económicas del desarrollo.

En tercer lugar, nuestros socios nos han solicitado un mayor liderazgo de ONU Mujeres y una acción más contundente del sistema de la ONU para poner fin a la violencia contra las mujeres en todas sus formas. Es ésta un área en la que las cuatro entidades precedentes, el sistema de la ONU y muchos gobiernos y organizaciones de la sociedad civil ya tienen mucho trabajo hecho sobre el que apoyarse. Daremos un apoyo de alta calidad para permitir a por lo menos el 30 por ciento de los países que reciban ese apoyo, que avancen sus estrategias de prevención primaria, y que se aumente el acceso de las supervivientes a servicios integrados de salud, jurídicos y de protección en por lo menos el 20 por ciento de los países en los que la ONU da un apoyo coordinado.

Expandiremos nuestro trabajo en las Ciudades Seguras para las Mujeres y los Niños, incluyendo a través de nuestras recientes alianzas con UNICEF y con ONU-Hábitat; prevemos que las autoridades locales de 35 ciudades tendrán acceso a modelos de enfoques para aumentar la seguridad de las mujeres y las niñas en los espacios públicos para 2017.

Nos imaginamos que se harán alianzas más sólidas para erradicar la violencia contra las mujeres con FNUAP, OMS, UNICEF y ONUDD. El hacer la gestión del Fondo Fiduciario de la ONU para poner fin a la violencia contra las mujeres en tanto que bien común a todos los organismos requiere una decidida apropiación por parte de los equipos de la ONU en los países y de los Coordinadores Residentes. Para hacer crecer el Fondo Fiduciario de la ONU - que es un mecanismo eficiente de destinar los fondos directamente a las iniciativas innovadoras y las agencias gubernamentales - tenemos que garantizar que ese Fondo sea la fuente de preferencia en todo el mundo que dé apoyo a lo que funciona en materia de prevenir y poner fin a la violencia contra las mujeres.

En cuarto lugar, ONU Mujeres respaldará el liderazgo de las mujeres en la paz, la seguridad y las respuestas humanitarias. Estamos trabajando en estrecha colaboración con todas las partes involucradas en el sistema de la ONU, incluyendo el mecanismo entre organismos de 13 miembros, la Acción de la ONU contra la violencia sexual en los conflictos, y con el Representante Especial del Secretario General sobre la violencia sexual en los conflictos. Con la Oficina de Apoyo a la Consolidación de la Paz y con ocho entidades de la ONU, hemos creado una estrategia para la consolidación de la paz que nos compromete a todos a proveer resultados concretos.

ONU Mujeres tendrá un rol esencial en la promoción de la responsabilidad en la implementación, trabajando con los socios de la ONU para alcanzar metas concretas, incluyendo que las mujeres y las niñas reciban el 40 por ciento de los beneficios de los programas temporarios de empleo en las situaciones de post conflicto, y que el 15 por ciento de los fondos fiduciarios de varios donantes estén dedicados a promover las prioridades de empoderamiento de las mujeres. También trabajaremos muy de cerca con el DPA para lograr una representación del 20 por ciento de las mujeres como mediadoras y expertas técnicas en las negociaciones de paz administradas por la ONU. A pedido de los donantes y de los países donde se ejecutan programas, ONU Mujeres ayudará a por lo menos 25 países adicionales a finalizar sus Planes nacionales de acción sobre la resolución 1325 del Consejo de Seguridad.

En quinto lugar, los procesos de planificación y de establecimiento de presupuestos que promuevan la igualdad de género es otra área en la que ya hemos adquirido un decidido impulso. Estamos trabajando muy de cerca con los Ministerios de Finanzas, Planeamiento y Estadísticas en muchos países para ayudarlos a crear capacidades en materia de análisis de los asuntos de género, presupuestos con una perspectiva de género y el uso de datos desglosados por sexo para tener políticas y presupuestos públicos más sensibles al género. Estamos trabajando con las redes y sistemas de mujeres de todo el mundo, con la GenderNet del CAD de la OCDE y con el grupo de trabajo del GNUD sobre el Foro de alto nivel sobre la eficacia de la ayuda que tendrá lugar en noviembre de 2011, para garantizar que se presente un caso claro a favor de la igualdad de género que alimente las discusiones y que obtenga el compromiso de hacer el seguimiento de los indicadores de las inversiones en la igualdad de género.

Es importante recordar que una cantidad creciente de organismos de la ONU, que incluyen a PNUD, UNICEF, FNUAP y ONU-OCAH, están adquiriendo experiencia para incorporar marcas relativas al género en sus sistemas de gestión financiera, lo que es un buen augurio para aumentar la responsabilidad de la ONU. ONU Mujeres está trabajando con los socios de la ONU para evaluar la posibilidad de adoptar un enfoque en todo el sistema que desglose los presupuestos por sexo.

Finalmente, el sexto objetivo habla de los resultados principales a los que esperamos dar nuestro apoyo en el ámbito intergubernamental. ONU Mujeres garantizará que exista un nexo visible entre los acuerdos normativos y las experiencias operacionales, incluyendo a través de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU, y que se preste más atención a la igualdad de género en el mecanismo intergubernamental más amplio.

Este rápido repaso a los resultados a los que esperamos dar nuestro apoyo para que los países los logren, depende de que las Naciones Unidas se desempeñen más eficazmente y de crear sistemas y capacidades internos de gestión que permitan a ONU Mujeres dar lo que se ha prometido dar.

¿Cuáles son las aspiraciones de ampliación del apoyo al sistema de la ONU en materia de igualdad de género que inspiran el Plan Estratégico de ONU Mujeres? Permítaseme destacar tres de ellas.

El que ONU Mujeres esté representada en las entidades de toma de decisiones al más alto nivel, desde las Juntas de Directores Ejecutivos al Comité de Políticas del Secretario General y el GNUD, nos permite apoyar marcos más coherentes de las políticas de la ONU. Ya estamos viendo resultados en esta área y estamos trabajando con los socios del sistema de la ONU para establecer marcos y estrategias de acción para todo el sistema en materia de mujeres, paz y seguridad, y de erradicación de la violencia contra las mujeres.

En segundo lugar, veremos una mayor responsabilidad en materia de igualdad de género en todo el sistema de la ONU. Ya estamos progresando gracias al plan de acción de siete puntos para los asuntos de género y la consolidación de la paz, y a los esfuerzos coordinados por tener un enfoque común en los presupuestos con perspectiva de género en el sistema de la ONU. Tanto en la Secretaría como en las agencias operacionales, vemos que se están estableciendo sistemas de seguimiento de las asignaciones presupuestarias desde una perspectiva de género, que es un importante primer paso. En los países, seguimos apoyando la implementación de los indicadores de desempeño en lo relativo a la igualdad de género de los UNCT, en tanto que herramientas para promover la responsabilidad. Dieciocho países ya han implementado los indicadores de desempeño, y otros 31 UNCT están planificando la implementación para este año. ONU Mujeres ha dado apoyo técnico para que los UNCT implementen los indicadores de desempeño a través de una Oficina de ayuda, y seguirá dando apoyo a esta tarea en estrecha colaboración con el GNUD.

En tercer lugar, debemos disponer de un apoyo técnico y de capacidades que sean móviles, accesibles y de alta calidad, para los equipos de la ONU en los países. Estamos trabajando con los colegas de la ONU para estudiar el modo de establecer diversas formas de capacidades de reserva y de respuesta. Dado que ONU Mujeres no aumentará de manera significativa su presencia en un futuro inmediato, necesitamos maneras creativas y económicas de garantizar que los UNCT tengan acceso a un apoyo de alta calidad cuando así lo requieran, incluso cuando ONU Mujeres no tenga una presencia en el país en cuestión.

Haciendo ahora referencia al proceso de transición. Estamos progresando en lo referente a las prioridades de la Visión y el Plan de Acción que les presenté en enero y que detallaron importantes áreas de trabajo alrededor de las cuales se podían unir las cuatro entidades anteriores, Hemos establecido algunas alianzas estratégicas importantes dentro del marco del Plan, incluyendo con UNICEF y con ONU-Hábitat sobre las Ciudades Seguras, con la OIT sobre los trabajadores domésticos, con la Unidad de Información del Economist y con Vital Voices sobre el índice de oportunidades económicas de las mujeres, y con el Coloquio Mundial de Presidentes Universitarios sobre un plan común de estudio. El proyecto de estrategia de coordinación de ONU Mujeres ya ha sido preparado y enviado a los socios de la ONU para recibir sus comentarios antes de finalizarla.

Estamos atravesando un proceso de cambios sin precedente en la historia de la ONU. Hemos aunado a los funcionarios de cuatro entidades diferentes y estamos moldeando a ONU Mujeres en una cultura, un equipo, un modelo empresarial y un grupo de funcionarios altamente motivados con un objetivo común.

Ahora quiero pasar al área importante de crear las capacidades humanas de modo de que ONU Mujeres pueda hacer frente a los desafíos y las oportunidades incluidas en su Plan Estratégico. Estoy aprendiendo que las cosas llevan más tiempo de lo que imaginaba en el sistema de la ONU.

La contratación de los directores superiores de Nueva York ya se ha hecho. Somos afortunados en el hecho de que nuestros dos Subsecretarios Generales — Lakshmi Puri y John Hendra — están plenamente incorporados. Me complace enormemente tenerlos aquí, entre otras cosas porque puedo compartir mi carga de trabajo con ellos. La otra parte de mi equipo superior de gestión: dos nuevos D2 acaban de ser nombrados y tendremos personas altamente calificadas que se unirán a nosotros y que ofrecerán un buen equilibrio geográfico. También espero poder anunciar próximamente los nombramientos de los D1 y la primera ronda del proceso competitivo interno. Como saben, la reorganización de los 150 funcionarios existentes por debajo del nivel D1 dentro de la nueva estructura se terminó en febrero.

Quiero decirles también que todavía tenemos trabajo por hacer para atender algunos de los legados del pasado, en especial con respecto al uso de la modalidad de los contratos a corto plazo o SSA. Se han contratado una serie de personas para necesidades a corto plazo que terminaron siendo una necesidad a largo plazo para sus servicios. Aunque sé que la razón para ello puede haber sido el resultado de un crecimiento rápido para responder a las demandas cada vez mayores, tenemos que ocuparnos de esta situación. En este sentido, acabamos de llevar a cabo un estudio completo del uso de la modalidad de los SSA para determinar qué porcentaje de nuestros colegas que trabajan con esta modalidad, de hecho están haciendo funciones a largo plazo, y tomaremos medidas para resolver la situación.

La Evaluación de las capacidades sobre el terreno nos dio una buena idea de dónde nos encontramos, de las capacidades de que disponemos y de las que necesitamos para responder mejor a las demandas de los Estados Miembros y de los equipos de la ONU en los países. Habiendo dicho esto, la prioridad en los próximos meses tendrá que centrarse en mejorar nuestra capacidad general sobre el terreno, determinando la estructura regional más apropiada y examinando algunos de nuestros procesos empresariales principales como la descentralización y la mejor rendición de cuentas, de modo de crear un modelo empresarial de mucha relevancia para poder dar con eficacia el apoyo fundamental en materia de políticas y programas que se presentan en este Plan.

Entonces, ¿cómo hacer para pasar desde donde nos encontramos - la entidad más nueva de la ONU con una carta que inspira y con muchas expectativas pero aún con muchas capacidades por crear - para convertirnos en una organización que puede estar a la altura de las ambiciones de nuestro Plan? Hay tres elementos esenciales:

Primero, tenemos que centrarnos. Ésta es también la razón por la que estamos presentando un paquete mínimo de servicios de apoyo. Apoyándonos en la ventaja comparativa de los organismos de la ONU y trabajando a través del sistema de Coordinadores Residentes, coordinaremos la respuesta a las prioridades identificadas por los Estados Miembros y articuladas en los Marcos de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDAF). En los países donde no dispongamos de una presencia, trabajaremos a través y con otros organismos de la ONU para respaldar su trabajo sobre el terreno.

Como ya he dicho en mi Visión y Plan de Acción, ONU Mujeres trabajará de tres maneras: liderando en las situaciones en que tenemos una ventaja comparativa; asociándonos con otros organismos que serán quienes lideren; o dando apoyo al trabajo de terceros. En las áreas tales como las mujeres, la paz y la seguridad o la erradicación de la violencia contra las mujeres y las niñas, ONU Mujeres tiene una función esencial para aunar el sistema de modo que esté de acuerdo e implemente una estrategia para todo el sistema. En áreas como el VIH y el SIDA, donde ya existe una estrategia para todo el sistema de la ONU, ONU Mujeres apoyará los acuerdos existentes que definen cómo los diferentes organismos de la ONU tienen que trabajar y apoyará el mecanismo general de coordinación para garantizar la coherencia de la respuesta del sistema de la ONU a las necesidades de los socios nacionales.

Segundo, nuestro éxito en el logro de los resultados previstos en el Plan Estratégico dependerá de su apoyo crítico a la hora de financiar de manera predecible y a varios años los recursos ordinarios y los recursos complementarios de ONU Mujeres. Como saben, una razón importante para crear ONU Mujeres fue el de resolver la escasez de recursos del mecanismo de las Naciones Unidas que trabajaba en los asuntos de género. El Plan Estratégico presenta una real oportunidad de canalizar mejor una inversión multilateral predecible hacia la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Incluso con los recientes aumentos de las contribuciones para ONU Mujeres, la cantidad de recursos de que se dispone para hacer avanzar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres sigue siendo minúscula con relación a las necesidades y las demandas hechas, y a la alta prioridad que más y más países dan a la igualdad de género.

Muchos países han aumentado sus contribuciones, algunos de manera considerable, cosa que agradecemos. Quiero agradecer de manera especial a nuestros grandes contribuyentes y también aquellos países donde se ejecutan programas, que han aumentado mucho sus contribuciones financieras a nuestros recursos básicos. Para los demás, es hora de traducir en hechos lo que se ha dicho.

Los Estados Miembros, las poblaciones, incluso las mujeres de los países de todo el mundo, han pasado los últimos cuatro años pidiendo que se crease dentro del sistema de la ONU una entidad más fuerte y con mejores recursos para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. ONU Mujeres está dando los últimos toques a una estrategia de alianzas exhaustiva que busca ampliar la base actual de donantes, profundizar las asociaciones existentes, aumentar el nivel de las contribuciones financieras y diversificar nuestros defensores de modo de conseguir alianzas sólidas con el sector privado y con las fundaciones.

Reconocemos la necesidad de compartir la carga y de movilizar fondos de diversos sectores. Mi preocupación principal, en este momento, es asegurarme de que ONU Mujeres puede conseguir la masa crítica de fondos ordinarios, que es fundamental para poder fortalecer su capacidad y su alcance. Para 2011, nuestra meta, que se detalla en el Plan Estratégico, es de US$ 150 millones, que es el 50 por ciento de la meta de financiación total.

ONU Mujeres seguirá aprovechando el potencial de la financiación de varios donantes de los cada vez más fondos especiales que administra, incluyendo el Fondo para la Igualdad de Género y el Fondo Fiduciario de la ONU para poner fin a la violencia contra las mujeres, a los que ahora se suman una serie de pequeños fondos basados en los países y las regiones. Esto ha dado pruebas de ser un excelente modo de poner los fondos directamente en las manos de los socios de manera eficiente y relativamente económica, y de generar conocimientos sobre los procedimientos que funcionan. ONU Mujeres utilizará la fortaleza de las comunicaciones, la promoción y las alianzas estratégicas de toda la organización para informar sobre los resultados que consigue para complementar la estrategia de movilización de recursos.

Tercero, que mientras se reconoce la universalidad y el alcance mundial de ONU Mujeres tal como queda plasmado en la resolución que nos creó, no necesitamos tener una presencia estratégica en los países donde se ejecutan programas. Nuestro criterio para tener una presencia en los países durante el período cubierto por el Plan Estratégico toma en consideración: las desigualdades de género que persisten en muchas áreas cruciales de los países desarrollados y en desarrollo; nuestro mandato universal; la necesidad de centrar y fortalecer la presencia que ya tenemos en algunos países e incrementar gradualmente nuestro nuevo nivel de presencia sobre el terreno, Proponemos poner un énfasis especial sobre los países menos adelantados y los países de ingresos medios que tienen altos niveles de desigualdad, así como sobre los países en situaciones de conflicto y de post conflicto donde las mujeres corren una inseguridad particular. Se dan otros detalles sobre los criterios que regirán para nuestra estrategia en lo relativo a la cobertura y la presencia estratégica en el Anexo IV del Plan.

Soy plenamente consciente de que, en última instancia, se juzgará a ONU Mujeres por el impacto que tenga sobre el terreno, por el grado en que marquemos una diferencia para todas las mujeres, y en particular para las más marginadas, en lo relativo a ejercer sus derechos y contribuir, al lado de los hombres, al desarrollo de sus comunidades y sus países. Estamos tratando de establecer una cultura de gestión integrada basada en los resultados y un sistema de apoyo que cumplan con el mandato de ONU Mujeres. Una primerísima prioridad en los primeros meses después de aprobar el Plan Estratégico será la de completar la base de información que apuntale nuestros informes y nuestras evaluaciones de desempeño.

Hemos recorrido mucho camino en poco tiempo - sólo seis meses - gracias a los enormes esfuerzos de todos ustedes presentes aquí hoy. Sabemos también que todavía tenemos mucho por hacer y altas expectativas que colmar. El Plan Estratégico que tienen ante ustedes es nuestro mapa de ruta para los próximos años. Como todos los buenos mapas, establece una dirección general que hay que seguir, pero tendremos que volver a él regularmente para establecer si necesitamos hacer correcciones a mitad de camino o si estamos manteniendo el rumbo correcto.

Sin embargo, con el fin de hacer que nuestro viaje sea satisfactorio y exitoso, no sólo necesitamos un mapa; necesitamos más recursos, más alianzas dinámicas, más hombres y niños que tomen la iniciativa de hacer avanzar los derechos de las mujeres, y una mucho mayor capacidad dentro de ONU Mujeres de ser cruciales a la hora de hacer que lleguemos a nuestro destino, para mejorar la vida de las mujeres y de las niñas que más nos necesitan y que tienen muchísimo que ofrecernos en contrapartida.

He conocido a algunas de estas mujeres y niñas en mis viajes. Uno no puede más que sentirse vigorizada con ellas. Desde las jóvenes defensoras de los derechos de las mujeres en la Plaza Tahrir que manifestaron con valor al lado de los hombres y nos inspiraron con el uso creativo de Facebook y de Twitter para hacer un llamado mundial a la democracia y la justicia; a las mujeres de los mercados de Liberia que tenían la determinación de aprender a escribir sus nombres de modo de que, para las próximas elecciones, pudieran firmar su voto; a las mujeres policías de Bangladesh que están en Haití, las mujeres que trabajan en las oficinas de asuntos de género en las comisarías de América Latina y las mujeres de la casa segura en Addis Abeba que lograron rehacer sus vidas. Es por estas mujeres y niñas de los barrios y aldeas del mundo, socias en el desarrollo y la paz, futuras líderes de sus comunidades y países, que deliberaremos durante los próximos tres días. Es para ellas que trabajamos.

Muchas gracias. Estoy ansiosa por discutir juntos el Plan Estratégico.