Declaración de Michelle Bachelet Secretaria General Adjunta ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre mujeres, paz y seguridad

Fecha: 24 Apr 2012

Declaración de Michelle Bachelet Secretaria General Adjunta y Directora Ejecutiva de ONU Mujeres ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre mujeres, paz y seguridad 24 de abril de 2012 Nueva York.

[Cotejar con el texto pronunciado]

Señora Presidenta, distinguidos delegados, señoras y señores:

Agradezco a la Presidenta del Consejo por invitarme a hablarles de la evolución reciente en materia de mujeres, paz y seguridad. Me centraré en la participación de las mujeres en la resolución de conflictos y la justicia de transición y hablaré brevemente de algunos patrones que hemos observado en las recientes elecciones después de un conflicto.

Desde enero de 2011, ONU Mujeres y el Departamento de Asuntos Políticos de la ONU han llevado a cabo una estrategia conjunta sobre género y mediación para aumentar la disponibilidad de conocimientos sobre género en los equipos de mediación, así como la cantidad de mujeres mediadoras, observadoras y negociadoras en los procesos de paz dirigidos por las Naciones Unidas.

El Departamento de Asuntos Políticos aumentó la cantidad de candidatas mujeres en sus listas de mediadores a 36 porciento. También se ha fortalecido la capacidad de respuesta rápida. El Equipo de Reserva de Expertos en Mediación de la ONU tiene un experto de género desde hace ya dos años.

Se ha desarrollado una guía sobre cómo atender la violencia sexual en las conversaciones de paz, y se invita ahora a los Estados Miembros a hacer uso activo de esa experiencia para que la mediación y los esfuerzos de prevención de conflictos sean más inclusivos.

En 2011, hemos brindado apoyo a la formación en materia de mediación a más de 200 mujeres líderes y a algunos hombres líderes en África Occidental, los Balcanes, Asia Central y Asia del Sudeste.

La capacitación en materia de mediación en África Occidental ya ha dado resultados. En Senegal, los participantes pasaron a la acción durante las elecciones del mes pasado para crear el Centro de Estrategia de Mujeres para Elecciones Pacíficas, el cual trabaja para garantizar la protección de las mujeres en la campaña electoral y en las votaciones, y de dar alertas tempranas de irregularidades electorales.

En Sierra Leona se está alentando ahora a los participantes del curso de mediación a adoptar ese enfoque de “centro de estrategia en las próximas elecciones. En lo referente a la crisis actual en Malí, los participantes entablaron la semana pasada un diálogo en Uagadugú sobre la estabilización política, donde se consiguió garantizar que se mencione la violencia de género en la Declaración resultante.

Desafortunadamente, por lo general, un alto nivel de participación de las mujeres en los esfuerzos informales no se traduce en una presencia o en una influencia significativa en la resolución formal de un conflicto o en el diálogo político. En los países árabes, la contribución de las mujeres en el frente de la democratización todavía no se ha plasmado en roles de líderes en las instituciones responsables de la toma de decisiones.

En mi reciente visita a Libia, me reuní con mujeres líderes de la sociedad civil y del gobierno, quienes me transmitieron su percepción de que sus contribuciones a la lucha por la democracia no han sido debidamente reconocidas y que no están teniendo el rol significativo al que aspiran en la construcción de una nueva Libia democrática.

Expresaron también su inquietud acerca de las próximas elecciones y manifestaron su apoyo a los centros de votación segregados por sexo para contrarrestar la presión de tener que seguir el voto familiar. Por mi parte, les recordé que deben hacer sentir su importancia en el proceso político, deben demostrar que son un grupo fundamental para la paz y la democracia.

Sabemos muy bien que en las transformaciones políticas, los grupos de intereses políticos que ya están organizados son los que logran más fácilmente llegar al poder. Los grupos de mujeres tienden a estar mal financiados y a encontrarse en una posición precaria para ejercer influencia en la política.

Dada la actual situación de crisis en Siria, esto sigue siendo preocupante. La participación de las mujeres es vital para resolver la crisis y para garantizar que los intereses de las mujeres sean atendidos en los acuerdos resultantes.

También se necesita la participación de las mujeres para mejorar la información sobre los impactos de la violencia en lo referente al género. Hasta ahora, ha sido difícil obtener información, e insto al Consejo a que preste atención a las dimensiones de género de la crisis.

En la resolución de un conflicto, la participación y experiencia de las mujeres en asuntos de género es una buena base para su participación después de un conflicto. Es necesario contar con una representación tanto numérica como sustantiva y, para ello, a menudo es preciso tomar medidas especiales.

En Yemen hay ahora una mayor determinación entre los grupos de mujeres de la sociedad civil para involucrarse en los próximos diálogos nacionales. ONU Mujeres, FNUAP y el PNUD están apoyando la participación de las mujeres en la próxima transición en Yemen.

Me preocupan las primeras conclusiones de una evaluación conjunta de la ONU acerca de los niveles crecientes de violencia contra las mujeres, de raptos y de matrimonios tempranos en las poblaciones desplazadas.

Señora Presidenta:

En Somalia, durante la Segunda Conferencia Constitucional Nacional que tuvo lugar en febrero, el personal del Departamento de Asuntos Políticos asesoró sobre la adopción de medidas para garantizar que por lo menos el 30 porciento de los miembros de la futura Comisión Electoral Independiente Interina de la Asamblea Nacional Constituyente y de los escaños del nuevo Parlamento Federal sean mujeres.

Las mujeres también deben recibir apoyo para participar en otras reuniones de consolidación de la paz como las reuniones internacionales de los grupos de contacto y las conferencias de donantes. En diciembre de 2011, se hicieron esfuerzos para garantizar la participación de las mujeres en la Conferencia sobre Afganistán en Bonn y en la Conferencia sobre Sudán del Sur en Washington D.C.

Sin embargo, quiero destacar que la participación de las mujeres en estos procesos no puede depender de la voluntad de los organizadores de las conferencias de extenderles la invitación.

Tenemos que superar los obstáculos a los que se enfrentan las mujeres para ser informadas y para participar en la resolución formal de los conflictos. En este sentido, un recurso importante es el continuo aliento de ustedes para que los mediadores, los enviados, los asesores y los Estados Miembros hagan que las mujeres estén presentes en la resolución de conflictos.

Al solicitar actualizaciones sobre la vinculación con los grupos de mujeres, el Consejo alienta a que los mediadores presten mayor atención a los asuntos de género. En este sentido, observo que la renovación de los mandatos de las misiones de la ONU, como la reciente en Afganistán, ha sido explícita sobre el imperativo de la participación de las mujeres.

Dicho imperativo debe ser ampliado a su participación en todo tipo de proceso nacional, regional e internacional de intervención con el objetivo de apoyar los procesos de reconciliación.

Señora Presidenta:

Quisiera ahora hablar de los progresos alcanzados en la atención a los problemas de género en el estado de derecho y las medidas de justicia de transición.

Como lo hizo notar el Consejo de Seguridad en enero, el estado de derecho es “uno de los elementos fundamentales de la prevención de conflictos, del mantenimiento de la paz, de la resolución de conflictos y de la consolidación de la paz. Desde 2004, el Consejo se ha referido al estado de derecho y a la justicia de transición en más de 160 resoluciones.

Como lo ha expresado el Secretario General, hemos entrado en una nueva era de rendición de cuentas, que debe incluir el debido enjuiciamiento de los crímenes de guerra contra las mujeres y las reparaciones adecuadas. En los últimos meses hemos visto la aprobación de una ley de amnistía en Yemen, de una decisión de amnistía en Malí, y de amnistías generales que están siendo consideradas en otras regiones, incluyendo en Nepal.

Una de las inquietudes expresadas por los grupos de mujeres es que las amnistías por crímenes de guerra contra las mujeres contribuyen a un ambiente de impunidad para la violencia de género después de un conflicto. Los juicios son cruciales para la credibilidad de los esfuerzos por restablecer el estado de derecho después de un conflicto. En este sentido, acojo con satisfacción la conclusión del primer caso de la Corte Penal Internacional.

El Consejo, mediante su mecanismo de referencias, ha contribuido a garantizar la eficacia de esa Corte. En lo relativo a las dos cortes internacionales ad hoc - los Tribunales Penales Internacionales para Rwanda y para la ex Yugoslavia - en el último año, el Consejo ha establecido una entidad de seguimiento que retomará el monitoreo cuando esos tribunales den por terminado su trabajo.

Es importante que este mecanismo incluya un examen específico de las lecciones aprendidas sobre el enjuiciamiento de crímenes sexuales y de género, lecciones que deberán ser utilizadas en el trabajo de la Corte Penal Internacional y en las misiones de mantenimiento de la paz de la ONU, ayudando a los diversos interesados nacionales a juzgar dichos crímenes. ONU Mujeres trabajará con el Tribunal Penal Internacional para Rwanda para llevar a cabo dicho examen.

Mientras que los juicios de los perpetradores individuales son cruciales, las medidas de justicia de transición pueden garantizar que se diga la verdad y que haya un proceso de reparaciones y compensaciones.

Les hago notar el hecho de que en los últimos dos años ha habido un fuerte análisis de género evidente en los informes de las Comisiones de Investigación. Tan sólo en el último año, las Comisiones establecidas para Libia, Siria y la Cote D'Ivoire han incluido expertos de género y arrojado importantes conclusiones sobre los crímenes sexuales y de género. En este sentido, hay que destacar el trabajo de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU.

Lo que se necesita ahora es la implementación y el apoyo para dar seguimiento. La Comisión de Investigación para Libia indicó que en lo referente a crímenes sexuales y de género, los serios obstáculos para proporcionar información - la estigmatización, la presión familiar y el miedo a las represalias - hacían que fuesen pocas las víctimas dispuestas a denunciar. La Comisión llegó a la conclusión de que la violencia sexual tenía un rol importante a la hora de infundir el miedo en varias comunidades.

Felicito al Gobierno y al Consejo Nacional de Transición por implementar muchas de las recomendaciones de la Comisión de Investigación, en asociación con la ONU, destinadas a atender la violencia sexual o de género relacionada con el conflicto.

En Libia, ONU Mujeres ha facilitado al Representante Especial del Secretario General un asesor superior de género para apoyar los esfuerzos de las autoridades libias y de la sociedad civil en lo relativo a la participación de las mujeres en el proceso de transición.

También son necesarios los programas de reparaciones en los procesos de justicia de transición. Las compensaciones para las supervivientes de violencia sexual y de género pueden vincular la reparación de las personas con los esfuerzos por eliminar la marginalización económica y social, corrigiendo así algunas de las causas de la violencia contra las mujeres.

A medida que crece el rol de las misiones de mantenimiento de la paz en el ámbito del estado de derecho y de apoyo a la justicia de transición, el Consejo puede marcar una diferencia importante para las supervivientes de la violencia apoyando el establecimiento temprano de programas integrales de reparaciones a nivel nacional.

Señora Presidenta: permítame dejar constancia de una inquietud particular acerca de la inestabilidad de los marcos jurídicos sobre los derechos de las mujeres en los países en post conflicto, y el riesgo de perder los logros alcanzados en materia de derechos legales de las mujeres.

En marzo, los líderes religiosos de Afganistán pidieron restringir los derechos de las mujeres, incluyendo su movilidad y su estatus social. En los países que están pasando por una transición, la combinación de un conflicto reciente con una protección social debilitada amenaza con socavar los progresos en materia de derechos de las mujeres.

Por principio, los derechos de las mujeres no deben ser usados jamás como instrumentos de negociación, como una moneda de cambio fácil para tranquilizar a ciertos grupos sociales. Este Consejo debe prestar una atención especial a garantizar que los derechos de las mujeres no se erosionen a medida que la misión se retira.

Las resoluciones tomadas sobre países específicos deberán alentar las reformas constitucionales y jurídicas desde una perspectiva de género, garantizando los derechos y la protección de las mujeres.

Insto firmemente al Consejo a abogar por un número creciente de mujeres en los puestos de liderazgo, en los procesos de establecimiento de las constituciones y en el trabajo en el sector de la justicia y la seguridad de las misiones de la ONU.

La participación de las mujeres en las instituciones políticas, legislativas, judiciales y de seguridad quizá sea el mejor modo que hay de promover transiciones pacíficas e inclusivas.

Señora Presidenta:

He tratado de destacar aquí que la implementación de las resoluciones del Consejo sobre las mujeres, la paz y la seguridad requiere el liderazgo de las mujeres.

Las elecciones son el modo esencial de que más mujeres entren legítimamente en los puestos públicos y de hacer figurar los asuntos relativos a las mujeres en los debates sobre políticas. Por lo tanto, haré ahora algunas observaciones acerca de las recientes elecciones después de un conflicto antes de dar la palabra al Secretario General Adjunto, Hervé Ladsous, para que amplíe sobre este tema.

En 2011, en las cinco elecciones parlamentarias en países que disponen de una misión de la ONU, se observó una pequeña disminución o un pequeño aumento en la cantidad de mujeres electas. El resultado fue un promedio de tan sólo el 10 por ciento de los escaños parlamentarios obtenidos por las mujeres.

En 2012 figuran en la agenda del Consejo 10 procesos electorales en sendos países. Para aumentar la representación de las mujeres, es necesario adoptar medidas temporales especiales como la acción positiva, el trato preferencial y los sistemas de cuotas, como lo recomienda la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.

Señora Presidenta: para terminar, permítame repetir rápidamente algunas de nuestras sugerencias al Consejo.

Primero, consultas continuas con los enviados, los Representantes Especiales, los asesores y los Estados Miembros sobre la participación de las mujeres en la resolución de conflictos y el diálogo político, con el fin de crear un incentivo para incorporar a más mujeres en el establecimiento y la consolidación de la paz.

Segundo, hay que dar más oportunidades a las mujeres de participar en los foros de resolución de conflictos y de consolidación de la paz, y esto puede lograrse asegurándose que se invite a las mujeres a una gama más amplia de procesos internacionales de intervención y de conferencias de donantes.

Tercero, el mecanismo de seguimiento para los Tribunales Penales Internacionales para Rwanda y la ex Yugoslavia ofrece la oportunidad de estudiar las lecciones aprendidas de los juicios de crímenes sexuales y de género, lecciones que se pueden utilizar en futuros tribunales internacionales y en procesos judiciales nacionales.

Cuarto, las resoluciones específicas a cada país y la renovación de los mandatos deben alentar las reformas constitucionales y jurídicas bajo una perspectiva de género y desalentar que se ponga restricciones legales a las mujeres en nombre de la reconciliación.

Quinto, una asistencia técnica temprana a los gobiernos en post conflicto para apoyar los programas de reparaciones puede ayudar a atender las desigualdades de género y a promover una consolidación de la paz inclusiva y sostenible.

Sexto y por último, hay que tomar medidas para eliminar las barreras a la participación de las mujeres en las próximas elecciones nacionales que figuran en la agenda del Consejo.

Una vez más, Señora Presidenta y distinguidos delegados, les agradezco esta oportunidad y espero nuestras discusiones con interés.